Lo que la inmensa riqueza biológica y cultural de México puede enseñarnos: entrevista con Raúl Benet

Como pocas personas, Raúl Benet ha viajado por todo México vinculado con proyectos comunitarios. Por ello, es un conocedor de primera mano de la riqueza biocultural de México.

Por: Ana Paula de la Torre Diaz
mayo 24, 2017

Todos lo sabemos, México es uno de los países más biodiversos del mundo (entre los 5 primeros) y también, culturalmente, de los más ricos. Pero ¿qué nos dice esto realmente?. La diversidad natural incide directamente en la “manera de ser de su gente”, y en México hay muchas “maneras de ser”. Es decir, existe una correspondencia entre la desbordante diversidad natural y la cultural –y es que a fin de cuentas se alimentan mutuamente–.

Lo anterior aflora cuando nos sumergimos, por lo menos pasajeramente, en ese “México profundo”, el que existe más allá del folclor y de la mexicanidad comercial, el que trasciende los estereotipos y está un paso más allá de los rincones más turísticos. Como pocas personas, Raúl Benet ha viajado por todo México vinculado con proyectos comunitarios. Por ello, es un conocedor de primera mano de la riqueza biocultural de México.

Como preámbulo, Raúl es biólogo y tiene un doctorado en Ecología, fue Director Ejecutivo de Greenpeace México, coordinó la Campaña Global de Acción Climática en América Latina de Oxfam, y fundó Radio Tepoztlán; ha trabajado de cerca con las comunidades en el país, durante décadas, y conoce bien la fascinante interacción entre los tesoros naturales y los culturales que guarda este país.

Quién mejor que un experto en la lucha por la conservación de la diversidad biológica de México para hablarnos sobre la maravilla que es México desde su riqueza más prístina:

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¿Qué significa México para Raúl Benet?

Lo primero que pienso cuando pienso en México es diversidad, diversidad cultural, biológica, climática, ecológica, social, de ideas, de etnias, de formas de pensar. Desde el punto de vista de la diversidad de ecosistemas, tú puedes tener muchas especies en un lugar como Brasil, pero los paisajes son muy homogéneos, y en cambio lo que tiene México es una diversidad de paisajes que yo me atrevería a decir que es única; pero esa riqueza de paisajes no se refiere nada más a los árboles bonitos y a las montañas: el paisaje es todo, la interacción entre la gente que habita, lo que hace ahí, como transforma su medio y ese medio natural. Entonces, si me preguntas para mi qué es México, es una diversidad de paisajes, de ideas, de gente, de ecosistemas.

 

¿Cuáles son los lugares de México que por su riqueza cultural o natural te han marcado más?

Pues mira, la Sierra Norte de Oaxaca, además de paisajes bellos (tiene bosque mesófilo de montaña, bosque de pino, tierras bajas con otro tipo de vegetación de selva) tiene una riqueza cultural y una identidad muy fuerte. Eso a mi siempre me ha marcado mucho, las sierras en Oaxaca y particularmente la Sierra Norte. Además de que es bellísima y tienes unas sierras muy hermosas (en la sierra sur también alcanzas a ver la costa desde la montaña, unos paisajes preciosos), la relación de la diversidad biológica y cultural van juntas, en ese sentido la Sierra Norte de Oaxaca me parece emblemática pues ahí viven zapotecos, chinantecos, mixtecos, y cada uno con su identidad, su orgullo, su lengua, sus costumbres, sus formas de interactuar, de comer, etc., (…) Otra región que me impresiona mucho es la meseta Purépecha de Michoacán,  con muchísima riqueza, con agua, bosques, aunque se encuentra sumamente amenazada. También, una de las regiones más complejas y con retos mucho más fuertes, pero que también es un territorio maravilloso, es la Sierra Tarahumara, que está mucho más despojada de derechos, pero que las comunidades viven en un mundo que nosotros es mucho más difícil que entendamos. Es realmente una diversidad muy especial la que se vive ahí.

 

¿Cuáles son la principales lecciones que has recibido en tu trato con las diversas comunidades de México?

Yo creo que fue la primera y la sigo confirmando, y es que tú no sabes más que la gente por ningún motivo, generalmente sabes cosas diferentes pero sabes menos que la gente de la región. La gente que habita la región conoce su territorio y muchas veces llegamos con la arrogancia de saber ciencia y llegamos “como muy suficientes” y la primera lección que te topas es que la metodología es muy necesaria para que tú puedas interactuar ahí pero es muy chiquitito lo que sabes, y esa arrogancia de pensar que sabes más y que vas a enseñarles, pues está sumamente equivocada. Principalmente vas aprender, y cuando llegas te das cuenta de que sí hay cosas que puedes hacer y enfocarte en esas y hacerlas, pero no a partir de que tú sabes más. Entonces, la primera lección es ignoras muchísimo de lo que ni cuenta te has dado, y esa es la primera actitud que tienes que tener. Eso, el sumarte, el no llegar a decir como, sino a sumarte.

 

¿Qué significa la mexicanidad para ti? ¿Significa algo? ¿Existe?

Esa palabra me parece, o muy compleja o medio folclorista, más construida desde el turismo, o cosas por el estilo. Pero en el fondo, esa inmensa diversidad de cultura, de historia, de ecosistemas, y de gente, en algún lado sí conforma algo que es distinto a lo demás. (…) ¿Cuál es la relación entre la identidad de una persona que vive en un barrio rico de Ciudad de México, de Guadalajara, que una persona que vive en una comunidad indígena en San Luis Potosí; hay poca identidad en común. Por eso yo creo que la mexicanidad es un poco un invento (…) Lo que sí, es que creo que hay una “querencia”, quieres lo que comes, tu entorno, done naciste.

 

¿Crees que México debería voltear a ver a sus comunidades en busca de algunas de las respuestas más necesarias para enfrentar los retos actuales? ¿Por qué?

Es fácil caer en el cliché de que las comunidades indígenas todo lo saben. Yo creo que en parte sí, hay mucho que retomar y tiene qué ver con la forma de organización en las comunidades que están bien organizadas, por que no todas están bien organizadas. Por ejemplo en Oaxaca, a través del tequio, los cargos, los mayordomos, comisariados, tienen qué participar. (…) Esa participación estructurada desde las comunidades, desde su cultura y no tanto desde un reglamento, sino más bien desde un uso mucho más profundo y ancestral, eso es algo que para mí es una de las poquísimas o quizá la única forma como se podrían abordar muchos de los problemas de pérdida de Estado, de gobernanza, que tenemos en el país; ese individualismo nocivo. (…) Y bueno, por su puesto, para otros problemas muy graves como la soberanía alimentaria ante un mundo globalizado de control de la producción de alimentos: creo que en nuestras comunidades en México tenemos un inmenso campo de desarrollo alternativo, de seguridad y de soberanía (ante corporaciones principalmente) si somos capaces de mantener y recuperar las tradiciones de semillas, formas de producir, la agricultura campesina-tradicional como una forma de futuro. Creo que de este tipo de cosas no solo hay una oportunidad de aprender, sino una obligación ética y moral de hacerlo y no permitir que eso desaparezca.

 

¿Qué tiene que hacer México para rescatar y conservar su patrimonio biocultural?

Yo creo que el empoderamiento de la sociedad es indispensable, sí tenemos qué involucrarnos con los problemas que nos rodean. Demandar espacios de participación y transparencia, y fortalecer muchísimo los métodos de incidencia como presupuestos participativos, consejos, fortalecer y pelear con el poder por esos espacios de toma de decisiones. (…) Democracia participativa no representativa. Si estás en una escuela, ahí, en la cuadra, en la oficina, estar organizado, participar. Ejercer la ciudadanía y construirla desde la gente. En el caso de la biodiversidad, unirnos a organizaciones que ayudan a defender estos derechos, ellas van a ser el paraguas, por ejemplo, con el tema del agua, que a todos nos une.

 

¿Qué experiencias recomendarías a los jóvenes mexicanos que quieren tener un encuentro con sus raíces culturales?

Cuando menos en mi caso lo que me ha movido es no permanecer como turista, no permanecer en el mero disfrute de la belleza, sino involucrarte con la situación del lugar donde estás. Y no quiere decir que dejes de hacer lo que estás haciendo y te vayas a la selva para salvarla, sino que realmente te involucres y que no veas las cosas desde afuera. Eso a mi es lo que me ha conducido toda mi vida, y si voy a un lugar(…) Involucrarte, prepararte, por que también si llegas con muchísimas buenas intenciones, y no estás preparado, pues realmente vas a estorbar más que ayudar, entonces tiene uno que estar muy bien preparado, bien informado y comprometido con lo que estás viendo. Y recordar que siempre vas a estar en la etapa de aprender, nunca sabes realmente todo.

 

 Imágenes: 1) gob.m; 2) Archivo + de Mx

 

Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )
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