La sociedad civil de México frente a un desastre: una reflexión práctica

Un encomiable y muy útil reflexión para guiar los esfuerzos de solidaridad y colaboración entre mexicanos frente a un desastre.

Por: Loreto García Muriel
septiembre 29, 2017

Más que nunca, hoy, a partir de los últimos acontecimientos sucedidos en nuestro país, hago esta reflexión con la esperanza y experiencia de que pueda ser de utilidad. Además de responder a las necesidades inmediatas, se pueda convertir en oportunidades de crear estrategias de desarrollo sostenible.

Para escribir esta reflexión, parto de las siguientes premisas fundamentales:

  1. Creo que el dolor humano compartido es mucho más llevadero
  2. Creo en el servicio como sentido de vida
  3. Creo que toda crisis presenta ventanas de oportunidades
  4. Creo que acceder a las oportunidades de una crisis es la mejor manera de alcanzar un desarrollo sostenible.
  5. Creo en el desarrollo social como motor de crecimiento
  6. Creo en la necesidad de la asistencia social y su valor si cumple con el propósito de ayudar para generar desarrollo
  7. Creo en la sociedad civil como el recurso más valioso para lograr un desarrollo eficaz y sostenible.
  8. Creo que la riqueza de una nación radica más en el compromiso de su ciudadanía que en la función pública.

Asistencia y desarrollo social

A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de prestar mis servicios personales y profesionales en situaciones de vulnerabilidad.   He visto cómo de las peores historias, surgen, como hoy, personas con grandes talentos para construir condiciones de vida, personales y comunitarias ejemplares.

Confiar en ese potencial latente en las personas y en las comunidades y ofrecer oportunidades para que emerja y se desarrolle, es y ha sido mi quehacer por más de 40 años. Estoy cierta de que es posible lograr que las personas sean protagonistas en la construcción de sus propias historias, y que utilicen su creatividad para encontrar, por si mismos, las alternativas que les permitan vivir con dignidad y convivir en armonía.

Afirmo que los programas asistenciales son necesarios y muy relevantes para paliar algunas situaciones de vulnerabilidad.  Por ejemplo:  condiciones de pobreza extrema, víctimas de violencia, accidentes, abandono, riesgo de muerte, dificultades en la salud, pérdida del patrimonio, incapacidad de subsistencia, etc. Todas ellas reunidas en nuestra situación actual y que requieren de asistencia inmediata.

Estoy convencida de que los criterios que favorecen una sana asistencia social necesitan de programas y acciones que:

  1. Partan de la dignidad del ser humano
  2. Satisfagan necesidades reales de subsistencia
  3. Sean temporales, en la medida de lo posible
  4. Sean incondicionales, sin agendas ocultas (ej. Adquisición de votos, utilización para intereses personales o imagen institucional, etc.)
  5. Que favorezcan condiciones para impulsar un desarrollo sostenible
  6. Que impulsen la responsabilidad que permita el uso adecuado del subsidio y el compromiso con otros que también viven situaciones críticas.
  7. Que ofrezcan posibilidades de generar alternativas para que las personas y las comunidades puedan orientarse hacia la proactividad y la autogestión, evitando el paternalismo y la dependencia.
  8. Que tomen en cuenta la cultura e identidad de quienes reciben el servicio asistencial.

La participación de la sociedad civil

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Los desastres naturales sorprenden, causan incertidumbre y dolor, provocan miedo e inseguridad.

Los desastres naturales arrojan un caudal de pérdidas. Perdidas de vida, de salud, de seres queridos, de bienes materiales, de confianza, de seguridad, de estabilidad.

También, los desastres naturales, mueven el piso, reacomodan estructuras y nos ponen de frente ante nuestra propia vulnerabilidad.

Dentro de su capacidad destructiva, pueden sacudir el polvo. El polvo de la indiferencia, del individualismo, de las divisiones, del racismo. El polvo de la comodidad, la monotonía y el sinsentido. El polvo de la ceguera, la miopía y la zona de confort.

Durante la historia de la humanidad, es a partir de las crisis, cuando se encuentran paradigmas nuevos y constructivos que impulsan el desarrollo de las naciones.

Traen consigo la posibilidad de derramar las mejores características del ser humano: la sensibilidad, la empatía, la solidaridad, la creatividad, la generosidad, la disposición y el encuentro de miradas hacia un fin común: una vida digna para todos y una convivencia armónica entre todos.

Los mexicanos nos caracterizamos por nuestra sensibilidad y generosidad. Somos testigos de la capacidad que nos distingue para solidarizarnos en momentos de imperiosa necesidad. La ayuda surge como impulso innato, y ante las catástrofes nos volcamos en el servicio al desprotegido, aun arriesgando la propia vida. Actitudes como las que vivimos en éste y otros momentos críticos, son verdaderamente dignas de admiración y de orgullo.

Si este espíritu solidario se mezcla con organización y sentido de eficacia, somos capaces de lograr imposibles. Si nuestro apoyo, además de responder a las necesidades inmediatas, se convierte en oportunidades de crear estrategias de desarrollo sostenible, será verdaderamente trascendente. Si logramos transformar el sufrimiento presente en posibilidades de construir calidad de vida permanente, entonces el dolor cobra sentido.

Me conmueve ver a la juventud mexicana presente y activa, respondiendo valiente y generosamente a la tragedia que estamos viviendo. Admiro a los no tan jóvenes derramando sabiduría y experiencia previa. Me emociona ver a los niños aportando lo que su edad les permite. Me emocionan los voluntarios de todas edades, profesiones y condiciones socioeconómicas; los rescatistas, las ambulancias, los bomberos, los Topos; los hospitales, centros de salud, espacios de acopio, albergues; los medios de comunicación, las redes sociales;  las organizaciones civiles, los profesionistas organizados; las empresas socialmente comprometidas, los pequeños negocios;  los servidores públicos responsables y las instituciones eficaces; los países que nos ofrecen su colaboración, los migrantes y todas las personas que están aportando tiempo, recursos, manos, ideas y acciones constructivas. Cómo mujer y como mexicana me siento agradecida con cada uno de ustedes, porque, hoy más que nunca nos infunden esperanza, el medio más potente para construir un futuro más promisorio.  Gracias.

Cómo participar

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Considero que, ante los desastres naturales, las necesidades y sus respuestas pertinentes transitan por diversas etapas. Destaco aquellas en las que mi experiencia me enseña que podemos participar como sociedad civil organizada.

1.- La prevención

Desde luego que los desastres naturales nos sorprenden y no es fácil responder a la fuerza de la naturaleza, sin embargo, es posible crear y dar seguimiento a protocolos de protección civil que nos ayuden a saber qué hacer para preservar la seguridad ante diferentes casos.

Sociedad civil

  • Acordar acciones de protección, ante diversas catástrofes, en el seno de la familia y recordarlas periódicamente
  • Conocer y difundir protocolos existentes de protección civil
  • Participar en simulacros nacionales e institucionales
  • Apoyar a instituciones y comunidades para que puedan crear y practicar sus propios códigos de protección.

Condiciones

Cuidar que los protocolos partan de información real y profesional, evitando los mensajes equívocos sobre los espacios y medidas de seguridad. Así como, asegurar que estén alineados a protocolos nacionales para que exista coordinación y claridad.

 

2.- La protección de la propia vida y de los cercanos. 

Aunque la supervivencia es un instinto innato en el ser humano, es necesario involucrar a la consciencia y a la inteligencia en las reacciones ante un desastre natural. No es posible mantener la cabeza fría, pero si podemos orientarla de manera estratégica.

Las actitudes de heroísmo son admirables. Sin embargo, tienen que realizarse conscientemente, preservando la propia seguridad y de quienes nos rodean.

Sociedad civil

  • “Primero en casa” proteger la propia vida y la de los miembros de mi familia, oficina, negocio, escuela, etc.
  • Investigar las condiciones de salud de los miembros de la familia
  • Congregar referentes de identidad

Condiciones

  • No pasar por el bienestar de otro para protegerse a sí mismo
  • Cuidado de no saturar teléfonos y redes sociales. Acordar una red de comunicación dentro de sus protocolos de seguridad familiar o institucional, que permita estar en contacto y permitir que los demás tengan también esa oportunidad.

 

3.- El rescate.

Es un momento crucial que debe ser atendido por profesionales expertos, a menos que el riesgo esté  bien calculado

Sociedad civil

  • En el momento preciso de la catástrofe, es necesario tener clara consciencia de las propias posibilidades para ayudar a alguien más y no poner en riesgo ni la propia vida, ni la del otro.
  • Apoyar a los socorristas con el suministro de instrumentos y equipos requeridos.
  • Atender las necesidades de alimentación e hidratación de los profesionales del rescate.
  • Promover la disposición de profesionistas de la salud mental para ofrecerles contención emocional.
  • Facilitar la comunicación de necesidades y de búsqueda de personas.
  • Apoyar a los rescatistas en lo que ellos soliciten.

Condiciones

Es muy importante no entorpecer la labor de los profesionales del rescate. Ellos necesitan concentración, silencio, coordinación.

 

4.- Atención médica.

       Esta acción también requiere de especialistas de la salud.  

Sociedad civil

  • Nuestra ayuda se puede enfocar en suministrar instrumentos, material y espacios necesarios para atender a las víctimas.
  • Recolectar medicamentos y canalizarlos a centros de salud y albergues.
  • Apoyar en la difusión y comunicación
  • Participar en el acompañamiento y cuidado de personas, bajo solicitud de los expertos.

Condiciones

Es importante conocer las propias capacidades para no caer en imprudencias médicas que pudieran costar vidas o deterioro de salud.

 

5.- Atención emocional y contención.

Se requieren especialistas en salud mental y Desarrollo Humano, facilitadores de procesos grupales e individuales.

  1. Atención en crisis
  2. Atención a procesos postraumáticos de más largo plazo

Sociedad civil

  • Dar afecto e infundir tranquilidad a personas que lo requieran
  • Acompañar a quien se siente sólo, más con empatía que con palabras
  • Organizar brigadas de atención emocional en las comunidades, albergues, centros de atención, de manera presencial o telefónica
  • Facilitar la comunicación y canalización de personas y grupos con expertos en intervención en crisis.
  • Divulgar las instituciones o redes de apoyo emocional a las que pueda accesar la población en general.

 

6.- Establecimiento de espacios de vivienda y satisfacción de necesidades básicas.

Aunque las dependencias gubernamentales tienen la función de establecer centros de acopio, se salud, de alimentación y de vivienda, se ha demostrado ampliamente, en ocasiones anteriores, la pertinencia de la participación de la sociedad civil para lograr eficacia en estos servicios.

a). Centros de acopio de víveres

La ciudadanía se vuelca en apoyo y el suministro de víveres es crucial para satisfacer necesidades a corto y mediano plazo. Para hacerlo de manera efectiva es necesario:

  • Difundir claramente el tipo de víveres que se requieren.
  • Ayudar en el suministro, organizado, de víveres perecederos y no perecederos
  • Para víveres perecederos, es importante escribir la fecha de elaboración para evitar la ingesta de alimentos caducos.
  • Para víveres no perecederos, es muy útil marcarlos con mensajes o señales de donativos, para evitar que sean vendidos o condicionados
  • El agua es necesaria y apreciada en todos los espacios destinados a la emergencia.
  • Apoyar en el acopio de enseres, prendas de vestir y de abrigo. Empaquetar la ropa con mudas completas para 1 día, señalando género y talla para facilitar su distribución
  • Contar con personas que atiendan permanentemente el centro de acopio y de manera esencial, con personas que trasladen los donativos a lugares específicos en los que los puedan aprovechar. La distribución adecuada y eficaz de los productos recaudados es medular para evitar desperdicios o mal uso de los donativos.
  1. b) Albergues

Muchas personas se quedan sin vivienda y sin lo elemental para subsistir. Muchas más tienen que evacuar temporalmente sus viviendas, es por ello de suma utilidad el establecimiento de albergues para damnificados, para socorristas, para personas en riesgo.

  • Estos albergues deben ser dignos, seguros, higiénicos, saludables, preferentemente instalados con base a experiencias previas. 
  • Difundir la localización y servicios que ofrecen los albergues.
  • Contar con personal suficiente que atienda los albergues permanentemente
  • Tratar de involucrar a personas que tienen experiencia en manejos de grupo. Ej. Maestros, psicólogos, trabajadores sociales, o grupos como Boy scouts.
  • Acciones muy útiles para el voluntariado, pueden ser las actividades recreativas. Ej. música, baile, obras de teatro, organización de juegos, dinámicas, manualidades, etc.
  • Determinar y comunicar el tiempo estimado de funcionamiento del albergue para impulsar algo de certeza dentro de la incertidumbre.
  1. c) Comedores

Como consecuencia de los desastres naturales, muchas personas  se encuentran en momentos de gran dificultad para alimentarse y alimentar a sus familias. Por falta de recursos, de insumos, de tiempo o de capacidad, no pueden ocuparse de una adecuada nutrición. En este sentido, el establecimiento de comedores se convierte en una acción fundamental.

  • Estos espacios deberán ser dignos y cuidar puntualmente la higiene, la salud, las normas de convivencia.
  • Para su establecimiento considero muy relevante lo siguiente:

– Elegir la comunidad pertinente

– Que determinen con la comunidad el tiempo que van a apoyarlos

– Que estudien el entorno, con la visión de que no se vean perjudicados los negocios locales.

– Que compren insumos a proveedores de las zonas afectadas, con el fin de promover su subsistencia y desarrollo.

– Que utilicen el espacio de los comedores para promover acciones educativas que permanezcan después de la intervención. (Ej. Nutrición, manejo de su economía, cocina económica, trabajo en equipo, autoconstrucción) etc. de manera que la “asistencia” ahorita necesaria, se pueda transformar en desarrollo.

 

7. Valoración de construcciones.

 La valoración de viviendas, edificios y demás construcciones, debe ser hecha por expertos: estructuristas, peritos, arquitectos, etc.  que puedan presentar una valoración formal que ofrezca la mayor garantía de seguridad. 

Resulta muy útil marcar, de alguna manera, las construcciones que requieren apoyo, especificando datos de ubicación,  para facilitar la  identificación de los apoyos.

Sociedad civil

Nuestra ayuda consiste en referir, vincular y entrelazar expertos con propietarios de construcciones.

Condiciones

Esta acción es tan relevante que tiene que ser inequívoca para no incurrir en riesgos

 

8. Prevención de posibles eventos posteriores al desastre natural.

Cuando termina el momento del desastre, no necesariamente ha concluido el riesgo.  Por lo tanto, es indispensable ofrecer información certera (en la medida de lo posible), pertinente, fidedigna y seria, sobre posibles riesgos posteriores y la manera de enfrentarlos.

Como sociedad civil,

Nos toca difundir dicha información en la familia, en el trabajo, en la escuela y en cualquier espacio de convivencia social.

Practicar simulacros y ejercicios preventivos.

 

9. Restauración y reconstrucción.

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Es el momento de rectificar el daño. Recoger las piezas (en sentido físico, emocional, patrimonial) y de inventar un nuevo “rompecabezas”.

 Después de una crisis, no podemos ser los mismos, tenemos que reinventarnos. Es el momento de construir nuevos paradigmas, como personas, sociedad y nación.

Esta etapa es a corto, mediano y largo plazo. Se requiere de persistencia, constancia y una motivación muy fuerte. Ya pasó el momento del “heroísmo”; muchos de los generosos voluntarios durante la crisis, vuelven a sus quehaceres y disminuye el estímulo colectivo. Quienes colaboran en esta etapa se encuentran más solos. 

Sin embargo, las víctimas del desastre natural viven carencias mayores, su calidad de vida está deteriorada y sus pérdidas los pueden llevar a la desesperanza.

Sociedad civil: 

Toca recuperar fuerzas, ser conscientes de que las consecuencias del desastre están presentes y pueden ser permanentes para muchas familias y comunidades. 

Es el momento de sistematizar las acciones, sabiendo que las respuestas no serán inmediatas como lo fueron en el momento del rescate.  

Ahora se necesitan más recursos económicos, más organizaciones civiles, más empresas que dediquen sus saberes y su ámbito de competencia a restaurar el bienestar personal y social.

Profesionistas de la construcción, de la ecología, de la medicina, del desarrollo humano, del trabajo comunitario, de la productividad, de las finanzas, de la educación, tenemos un arduo trabajo, para reconstruir el espacio para vivir, la manera de convivir, la calidad de vida y la red social de nuestro país.

Actuemos con:

  • Visión
  • Decisión
  • Creatividad
  • Generosidad
  • Responsabilidad
  • Compromiso
  • Sentido Nacional.

A los Funcionarios Públicos les deseo sabiduría y quehacer político – entendiendo la política como la búsqueda del bien común-. Que esta tragedia despierte en TODOS el sentido de compromiso hacia quienes ustedes deben de servir, más allá de sus propios intereses y agendas.

La sociedad civil haremos nuestra parte, con la esperanza de encontrarnos en una misión común y con la plena convicción de que unidos y organizados, los ciudadanos responderemos una vez más.

 Imágenes: 1 y 2, Grupo Reforma; 3, El Clarín.
Autor: Loreto García Muriel
Preside la mesa directiva del Centro de Desarrollo de la Comunidad (CDC), es miembro del Consejo del Centro Mexicano para la Filantropía, de Empresarios por la Educación, de la Asociación de Desarrollo Humano y del Consejo Nacional del Compromiso Social por la Calidad de la Educación.
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