La fauna mexicana es infinita, porque además de ser megadiversa, no se agota en la naturaleza. También habita el arte. Ahí se remezcla y reinventa, adoptando formas fantásticas que se alimentan de la magia y el misticismo de antiguas cosmovisiones y las intensas emociones y narrativas contemporáneas.
Sin duda hay en nuestros artistas una irremediable filiación a la tierra mexicana y a sus habitantes que queda representada en su obra a manera de alimañas, bestias y fantásticos seres. Por otro lado, además de manifestar una curiosa conciencia ecológica, los artistas que diseñan el bestiario mexicano están haciendo evidente que nuestra diversidad cultural nos invita constantemente a reinventar todo lo que está a nuestro alrededor o cae casualmente en nuestras manos.
Hasta las tradiciones más dominantes y las técnicas más preciadas terminan por modificarse y entrelazarse con nuevas formas de hacer y eso se hace evidente en las criaturas fantásticas que inventa el arte mexicano. Sin embargo, hay influencias innegables que sí atraviesan a estos creadores, particularmente la tradición gráfica oaxaqueña, que encuentra su máxima expresión en Francisco Toledo y que no puede evitar concentrarse en los animales —ya de por sí surreales— que abundan en las sierras.
Pero lo que hacen los creadores contemporáneos con esa gráfica es muy peculiar, desde los más “conservadores”, hasta los creadores más arriesgados que llevan con sus ilustraciones el concepto de “animal” a un nivel muy distinto. Esto último también resulta delicioso para quien observa las piezas.
Mientras avanza la tradición, las combinaciones se vuelven más y más arriesgadas; los personajes adquieren dimensiones humanas que extraen su lado —paradójicamente— más salvaje. Además, las facciones de la naturaleza sirven como pretexto para explorar emociones que a los animales no les habíamos adjudicado.
Así, antiguos y contemporáneos, de influencias múltiples, algunas inimaginables, componen este bestiario de criaturas mexicanas.
Francisco Toledo es sin duda el máximo exponente de la gráfica oaxaqueña. El artista, activista y luchador social está profundamente enamorado del arte y la naturaleza mexicanos. Para rendirles homenaje ha hecho múltiples retratos de la fauna local que, aunque podrían presumirse “realistas” tienen algo en sus formas irremediablemente místico; haciendo a sus animales criaturas fantásticas.
Uno de los pintores mexicanos más relevantes del siglo XX es Rufino Tamayo quien dedicó múltiples piezas a distintos animales que no pueden evitar manifestar una personalidad que sobrepasa su naturaleza convencional.
José Guadalupe Posada es el grabador y caricaturista mexicano por excelencia. Aunque nos dejó en 1913, continúa siendo un referente para creadores contemporáneos y no podían faltar sus calcas animalescas en este bestiario.
Además este inmenso caracol de Posada es indispensable.
De la nueva generación de grandes grabadores oaxaqueños, no nos podía faltar Juan Alcázar que trae a nuestro bestiario esta figura, remezcla de mitos, pero a la mexicana.
Jacobo Ángeles, el tallista zapoteco, crea hermosas representaciones de la fauna que lo rodea. Su esposa María se encarga de pintar las piezas. Esta preciosa iguana sin duda nos dice más de la cosmogonía que rodea a sus creadores, que sobre el animal en el que está inspirada.
La surrealista Leonora Carrington además de un importante legado para las luchadores sociales con enfoque de género, dejó tras de sí una buena colección de enigmáticas criaturas que combinan rasgos animalescos, antropoformos y una buena dosis de magia.
Entre la ciencia ficción, el terror y, sin duda la fantasía. Los animales de Richard Zela son carismáticos, elegantes y de curiosas personalidades. Se dedican a la vida nocturna y sus placeres, en universos con tintes punk.
Cuando los descuida, los personajes de Zela se transforman también en místicas criaturas.
Edgar “Saner” Flores es un reconocido artista que construye personajes fantásticos combinando la simbología de tradiciones mexicanas antiguas y contemporáneas con motivos de la cultura pop. Aunque sus criaturas son más “humanas”, siempre están presentes los animales locales a través de peculiares máscaras.
Monumentales y caricaturizados; mezclando la belleza de los animales mexicanos, con extraños tintes tecnológicos. Estas son las bestias de Beo Hake.
Sego, un fantástico graffitero mexicano, clavado en inventar animales inspirados en la fauna local, pero que envuelven las tradiciones humanas de todos los tiempos. Sus monumentales criaturas, cargadas de personalidad vuelven fantástico el espacio público de las ciudades mexicanas.
Las criaturas de Curiot transitan entre los míticos dioses y animales de mitologías mexicas y nuestras bestias contemporáneas, mezcladas con un deje antropomorfo. No son pesadas, sino ligeras, casi como fantasmas o espíritus que encarnan nuestro diverso imaginario.
Se dice que Raúl Cruz, Racrufi, es el máximo exponente de la ciencia ficción mexicana en la gráfica. En su universo, los antiguos habitantes de esta tierra vienen a recuperar la civilización que se perdió en inmensos monstruos metálicos, con cualidades de la fauna mexicana.
Los delicados personajes de Chiara Bautista tienen penetrantes miradas y tristes historias de amor. Sus animales se combinan sutilmente con preciosos cuerpos antropomorfos. Un sutil erotismo está implicado en las historias de estas criaturas.
Mujeres, como nahualas, mortíferas y oscuras, son retratadas por Kraken, uno de los ilustradores mexicanos más relevantes de nuestros tiempos.
Eróticos, contemporáneos, femeninos, prehispánicos, criaturas que no puedes dejar de mirar, cortesía de Tavo Montañez.
Eróticos, contemporáneos, femeninos, prehispánicos, criaturas que no puedes dejar de mirar, cortesía de Tavo Montañez.
Los animales de David Rocha son intensos. Con sus miradas parecen anunciar una historia compleja, violenta e imperdible. Parecen estar dispuestos a lo que sea y habitan mundos muy extraños.
Uno de los cineastas mexicanos más populares de todos los tiempos, Guillermo del Toro, es famoso ya por su colección de entrañables bestias, personajes que incidentalmente retratan el espíritu local que se tiene en la melancólica oscuridad, la violencia, el carisma y la nostalgia.
Chalcall es un ilustrador fantástico que trae al mundo contemporáneo a los mejores personajes de las cosmovisiones de los pueblos más antiguos del país. Sus personajes son misteriosos y, a pesar de su inmenso colorido, se guardan algo profundamente oscuro.
De los grandes del arte urbano y la ilustración en México es Neuzz. El artista ha sabido capturar bien nuestro folclor y a nuestra inmensa y colorida fauna simbólica. Este personaje lo demuestra.
Los animales femeninos de Inés Estrada tienen un toque irónico y, tal vez, hasta de denuncia social. Estas mujeres-animalizadas se liberan de estereotipos explotando su lado “salvaje”.
Otro surrealista mexicano es Pedro Friedeberg, importante fabricante de criaturas fantásticas que también ha retratado la cara más simpática de algunos animales.
Para echarle más leña al fuego su surreal serie de cadáveres exquisitos hecha en conjunto con el artista contemporáneo David Choe, nos recuerda que hasta lo fantástico puede romper sus propios límites.