Etiqueta: Leonora Carrington

  • Cuando la ciudad de México fue el antídoto terapéutico de Leonora Carrington

    Cuando la ciudad de México fue el antídoto terapéutico de Leonora Carrington

    Existen ciertas zonas en la ciudad de México en las que habita un aire surrealista, místico y fantástico, como si se intentara mantener vivo el recuerdo de las personas que han pasado por ahí. A lo largo de sus calles y arquitectura se encuentran plasmadas de las anécdotas, esculturas y pinturas de aquellos personajes que sublimaron sus miedos y emociones.

    Entre las personas que inmortalizaron esta esencia en la ciudad de México se encuentra Leonora Carrignton, la surrealista mexicana-inglesa que liberó la magia desde la colonia San Rafael hasta la avenida Reforma. Su creatividad la llevó a destrozar las paredes de su castillo en la nebulosa Inglaterra, y aprender a deconstruir a su manera lo que quedaba de ella.

    La deconstrucción de Carrington comenzó con Max Ernst. Él, un surrealista alemán de 46 años con reputación de mujeriego, casado por segunda vez y sin dinero; ella, una estudiante de arte de tan sólo 20 años, con un padre adinerado y dominante. Fue un coup de foudre. Y a pesar del pronóstico catastrófico que albergaba en la relación, ambos se fueron a vivir a Francia, en donde se encontraron inmersos entre artistas, surrealistas y aislamientos.

    leonora carrington méxico esculturas ciudad

    Esta relación, excesiva para los límites tradicionales del arte y el amor, encontró su fin con la invasión nazi en 1939. Tomaron preso a Ernst; y ella, encontró cobijo en un manicomio en Santander, España. Ahí encuentra a Renato Leduc, periodista y diplomático mexicano, quien se encontraba trabajando en la embajada de México en Madrid sin poder regresar a su país de origen. Fue así que realizaron un acuerdo que beneficiaría a ambos: la única solución para huir juntos del caos europeo era casarse y así llegar a la pacífica ciudad de México.

    Leonora llegó a la ciudad de México sin ningún sueño que dejar, muy lejos, el recuerdo de Ernst, Francia y el arte. Sin embargo las calles mexicanas parecieron convertirse en elemento terapéutico para estructurar su propia desestructuración mental; por lo que usó los únicos recursos que ya conocía: el surrealismo.

    De cierto modo, el surrealismo se convirtió en la única vía funcional para regresarla a una vida –a la que fuera–. Aprehendió la locura como único método de supervivencia, usando sus recursos de irrealidad, alteración en el estado de consciencia, pensamiento y emociones, asociaciones sueltas y delirios. Hasta que, de pronto, ella dominó el constante coqueteo de la locura y las incidentales calles de México. Se volvió parte de una realidad alterna, en donde descubrió la manera de sobrellevar el equilibrio con elegancia y estilo.

    A través de estatuas, como Ya no hay lugar ubicada a espaldas de la Catedral –en la calle de Guatemala– y Cocodrilo reubicada en avenida Paseo de la Reforma, o el muro de En el mundo mágico de los mayas en Reforma y Gandhi, Carrington se apropió de la cultura mexicana. Plasmó en las leyendas, mitos y tradiciones su autoconcepción, desde un ojo ajeno a la realidad.

    leonora carrington max ernst

    leo