El sorpresivo rincón-espejo que guarda el bosque de Mineral del Chico (FOTOS)

En el Parque Nacional El Chico de Hidalgo, a las faldas de la montañas, se despliegan espejos de agua que reflejan magníficas rocas.

Mineral del Chico es famoso por sus bosques de coníferas, tan bellos, que es una de las zonas naturales protegidas más antiguas de México. Porfirio Díaz declaró a El Chico como Bosque Nacional en 1898; este hermoso lugar forma parte de la Sierra de Pachuca, en Hidalgo.

Hace quinientos años aquí también proliferaron las minas, por ello nació el pueblo también conocido como Mineral del Chico, y hasta 300 minas fueron instaladas en los derredores.

Sus bosques de coníferas son muy antiguos: ahí yacen helechos que, por su tamaño, parecieran prehistóricos, en mancuerna con cientos de encinos hermosos cuyos tonos resultan una extensa gama de apacibles colores otoñales. Sus formaciones de roca conocidas como Las Monjas son por demás singulares. También, formaciones de roca hacen uno de los laberintos naturales de México más intrincados y famosos (aquí se escondían los revolucionarios): El Contadero.

Con todas estas maravillas, un lugar más discreto, poco conocido, y accesible solo con guía a través del bosque, se descubre luego de un delicioso descenso que puede hacerse a caballo.

Nos referimos a espejos de agua en las faldas de la montaña, que cobijan la base de enormes montículos de piedra; la vista salta hermosa con geometrías que parecieran guardar una capa de metal en su superficie, y que reflejan las rocas que las habitan; estas últimas forman pasillos que jamás se escapan del reflejo (su onírico cimiento).

El elgantísimo minimalismo del sitio es un recuerdo que querrás tener en tu vida.

 

 

*Imágenes: Archivo Más de Mx

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Así cobran vida los aluxes en la obra de Martín Ferreyra

Esta instalación abre la puerta para que los duendes de la mitología maya invadan nuestra realidad.

Los aluxes son una figura tan enigmática como fantástica, y aunque su presencia lleva alimentando la imaginación de cientos de sureños mexicanos desde hace siglos, para muchos son un hallazgo reciente.

A partir de que las leyendas sobre estos duendecillos de la cosmogonía maya comenzaron a hacerse de conocimiento común, los aluxo’ob, mejor conocidos como aluxes, han despertado la curiosidad de muchos. Así le ocurrió al artista Martín Ferreyra (Córdoba, 1984), quien ha basado parte de su obra en este precioso mito. 

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Y es que hay quienes pueden no creer en nada sobrenatural, pero que afirman haber visto a estas criaturas rondar en los bosques, grutas y cenotes. Así, cientos de historias sobre ellos merodean por las zonas del sur del país, en las cuales se relatan los rituales que estos seres invisibles; también hay leyendas que hablan incluso de desapariciones, como la de una niña en Cancún la cual, fue desaparecida por los traviesos aluxes en el Parque de los Cenotes y luego devuelta a cambio de una ofrenda.

Y es que para los aluxes, como descubrió Martín Ferreyra, es importante que se les rinda tributo y que se les pida permiso, por ejemplo, para entrar a los territorios resguardados por ellos. Por eso es que en Yucatán se siguen realizando rituales en los que se busca dar vida a los aluxes a través de figuras de barro hechas a la imagen de estos rollizos duendes: se hace una ceremonia con rezos, peticiones y gotas de sangre. Según cuenta Ferreyra en su cuenta de Facebook, “cada dueño debe alimentar y cuidar para que protejan su casa y sus tierras”.

Por eso es que este artista recreó con su trabajo cerámico este ritual, en una exposición que estuvo hasta el 15 de noviembre en la Vértigo Galería, y que frecuentemente ostenta en sus curadurías a artistas quienes retoman temas míticos y prehispánicos reflejados mediante el arte contemporáneo.

No cabe duda que esta tendencia en el arte (ya sea gráfico, plástico, digital o cualquier otro) es esencial para conectarnos con esos mundos aparentemente lejanos que en realidad están más cerca de lo que creemos, nos constituyen. 

Apoya al arte independiente y empápate de ese rico mundo que estos artistas reviven. Te dejamos el teaser de “Dar vida a un Aluxe” y algunas fotos para que no lo pienses.

 

 

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*Imágenes: Cortesía Martín Ferreyra

 

Conoce este surrealista y hermoso mirador de nubes: La Bufa en San Sebastián del Oeste

San Sebastián del Oeste es uno de los pueblos mineros más hermosos de México, y en la cima de su cerro La Bufa, la neblina se despliega hermosa y libre.

La neblina es uno de los fenómenos naturales más fantasmagóricos, fríos y apacibles. Cuando la bruma de la neblina cubre un espacio, las imágenes, todas, paradójicamente se vuelven de colores más brillantes, aunque apenas se asoman, tímidos, de la condensación blanco-grisásea, fresca, limpísima.

En México existe un lugar predilecto para ver uno de los mejores espectáculos de neblina, se encuentra en el hermoso pueblo mágico de Jalisco, San Sebastián del Oeste, en la Sierra Madre Occidental; a solo dos horas de Puerto Vallarta.

Este pueblo ex minero, con la cuasi cualidad de ser un pueblo fantasma, con apenas 600 habitantes, es uno de los más bellos de Jalisco. Calles empedradas, olor a bosque, callejones de piedra: en pocas cuadras se despliega una herencia colonial impregnada de antigüedad y orden.

Uno de sus atractivos, como decíamos, es su mirador conocido como La Bufa, ubicado en la cima del cerro con el mismo nombre. El ascenso al mirador suele hacerse de la mano de locales que te llevarán en cuatrimoto, para luego cruzar a pie una zona de bosque habitado de neblina; ahí se pierde la noción del tiempo,  las imágenes se difuminan; un hermoso velo te envuelve durante el trayecto.

Luego llegas al mirador, donde cuando está más despejado, es posible incluso atisbar la Bahía de Banderas. Sobre todo, luego de las seis y media de la tarde, la neblina discurre como agua, y cubre el horizonte como un enorme manto; todo abajo es neblina, y tú, flotas un poco.

 

 *Imágenes: 1,2,3,4,5,6 y 7: Archivo Más de Mx.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Apan, un espejismo atemporal de la historia de México

La particularidad de Apan, que viene del náhuatl y quiere decir “sobre/en el agua”, es la mezcla de su cultura, la adaptación que ha elaborado a través de los tiempos

A lo largo de las montañas, lagos y haciendas coloniales, los llanos de Apan, Hidalgo, resaltan los vestigios de épocas ancestrales desde la colonia de Teotihuacán hasta la reivindicación de la Revolución Mexicana. Sólo a través de recorrer sus calles y montañas, platicar con los residentes y conocer sus tradiciones, logré descubrir la emoción que hacía llorar a mi abuela al recordar su lugar de nacimiento.

La particularidad de Apan, que viene del náhuatl y quiere decir “sobre/en el agua”, es la mezcla de su cultura, la adaptación que ha elaborado a través de los tiempos: desde los vestigios de los toltecas de Tula, la evolución con las prácticas colombinas hasta la formación de un nuevo pueblo durante la época revolucionaria. Es curioso que inclusive su nombre represente el poder de resistencia del lugar, pues se ha llegado a decir que se le llamó así desde que los lagos de los alrededores solían inundarlo constantemente.

Apan, maguey, pulque
Apan, Hidalgo

Aún en la carretera para Apan se deslumbran ruinas de épocas toltecas o hermosas haciendas que datan de la época de la colonia. Incluso, en las calles del pueblo se ven reflejados los homenajes a los magueyales del pulque –a lo largo de los haciendas, kioscos y monumentos–; sin mencionar los relieves de las cuencas de México, que fueron anteriormente ocupados por los lagos de la cercanía.

Mientras que la zona apenense del centro, posee los primeros lugares que fueron sometidos al dominio español, cuando Hernán Cortés intentó huir del ejército mexica la Noche Triste el 7 de junio de 1520. Esta conquista duró tan sólo un mes, pues el 8 de julio de ese mismo año los españoles salieron de Apan y del territorio azteca.

Apan, maguey, pulque
Llanos de Apan

Durante los años venideros, sino que siglos después, el Alcalde Mayor de Tepeapulco, Tlanalapa y Almoloya habitó en Apan. Desde entonces, la comarca se convirtió en uno de los principales puntos de producción agrícola y ganadera, lo cual provocó el incremento de haciendas de señoríos, la reconstrucción de templos y conventos, y la formación de numerosos ranchos. Fue así que a finales del virreinato, Apan se constituyó como una de las poblaciones más importantes de la región, siendo el surtidor de los mercados más importantes, el productor de ganado en gran escala, el poseedor de 35 haciendas y medio centenar de ranchos de españoles, criollos y mestizos; tales como Ocotepec, San Isidro, Tetlapayac, Tepozán, Tlalayote, Coyuca, San Jerónimo, Pozo Mota, etcétera.

Entre las construcciones más importantes de la época se encuentra la Parroquia de La Asunción, la cual se realizó entre los siglos XVII y XVIII. Actualmente se le reconoce como una joya del barroco mexicano, cuyos tres medallones –con el escudo y dos emblemas de la orden– representan la continuidad del esplendor del pueblo sobre los llanos.

Parroquia de la Asuncion, Apan, Hidalgo
Parroquia de la Asuncion
Parroquia de la Asuncion, Apan, Hidalgo
Parroquia de la Asuncion

Eventualmente, cuando la guerra de la Revolución Mexicana explotó, los dueños de las haciendas cambiaron su residencia hacia la ciudad de México, Puebla, Tulancingo y Pachuca, y los grupos revolucionarios que cruzaban por la zona impusieron préstamos forzosos. Esto logró que los mercados para los productos se redujeran, salvo el del pulque –lo cual hizo que Apan se convirtiera en el nido de esta bebida prehispánica–. Al grado inclusive que una de las fiestas tradicionales más importantes del municipio, la Feria del Maguey y la Cebada, que coincide con la Semana Santa. Es en esta bestia que se muestran artículos de fibra de maguey, expendios de pulque y alimentos elaborados con base de cebada, antojitos y numerosas bebidas; mientras que se realizan eventos de charrería, así como la venta de vestuarios y elementos típicos de estos cowboys mexicanos.

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Apan, maguey, pulque
Apan, Hidalgo

Además de recorrer la zona hacendaria, una de las opciones es visitar el mercado. Ahí, además de encontrar comida deliciosa y típica de la zona, como tamal de charal y huachinango relleno, hay paneras, canastas, aventadores, corbatas de articela, chapetones para sombrero de cerda, maceteros de fibra de nopal deshidratado, etcétera. Sin mencionar que, al incursionar en el interior, se encuentra una mercadería cuya estructura es la misma de la época revolucionaria, en donde se venden productos derivados del maguey y nopal, gusanos blancos, chinicuiles, escamoles, gualumbos, huitlacoche, quelites, pan de pulque y pan de nuez, dulces de acitrón, calabaza y nuez…

Aún en la actualidad, hay momentos en que la dimensión del tiempo se expande hasta jugar con la memoria, principalmente cuando se está recorriendo el campo y comienza a escucharse, a lo lejos, un tren que atraviesa el pueblo. Llegar corriendo hasta las vías del tren, y comprender la razón por la que mi abuela, a sus 15 años, corría para ver el tren como manera de vivir un poco de emoción.

Apan, maguey, pulque
Apan, Hidalgo

*Imágenes: María José CA; 3) WikiCommons; 6)apan-hgo-mex.blogspot.mx

Maria Jose Castañeda
Autor: Maria Jose Castañeda
Psicóloga, educadora sexual, bailarina, lectora, persona. Ha colaborado en Algarabía, Pijama Surf, Petite Mort, entre otros.