El consumo responsable de textiles indígenas

Comprar un textil es como hacer un acto de viajar en el tiempo, por milenios de conocimiento, y la dedicación que no puede costearse como cualquier objeto de índole industrial.

La elaboración de una prenda artesanal conlleva procesos especiales y muy delicados, mismos que implican creatividad, conocimiento del color, de materiales, texturas, hasta matemáticas e historia de su pueblo y tradiciones (expresada en símbolos), sin embargo, parece que muchas veces se llega a olvidar un factor muy importante: el tiempo de elaboración.

El tiempo que se requiere para crear un textil indígena puede variar. Existen técnicas que llevan unos cuantos días mientras que algunas otras duran meses y es ahí donde se abre un importante tema de discusión: el consumo responsable de textiles indígenas.

Es imposible no quedar maravillados por las creaciones textiles de los diferentes pueblos y tradiciones indígenas, no obstante, se ha disparado una gran demanda que incluso exige la fabricación acelerada de textiles artesanales sin tomar en cuenta el delicado proceso; consecuencia de ello se puede notar en la fabricación en serie de algunas prendas e incluso en el surgimiento de la piratería (aunque no lo creas).

En gran parte, la demanda de moda artesanal se encuentra ligada al comportamiento de los consumidores que se encuentran acostumbrados a obtener moda fácil, rápida y barata (fast fashion) sin considerar las condiciones laborales y hasta humanitarias en las que se encuentran las personas que hacen este tipo de prendas que tienen un corto periodo de vida en sus armarios. La moda artesanal no debe caer en ello y por eso, el consumo responsable de artesanías textiles va de la mano con estar informado y ser consciente.

Si lo que deseas es adquirir una prenda con alguna marca que trabaje dignificando a sus colaboradores artesan@s pero no la encuentras disponible en ese momento, debes tomar en cuenta lo siguiente:

  • Anticipa tu pedido y compra bajo un periodo mínimo (a consultar con el artesano o marca y considera que puede tardar hasta meses), más aún si lo requieres para una ocasión muy especial.
  • Respeta el tiempo de elaboración, la pieza que quieres adquirir es única y no habrá otra igual.
  • Debido a que ninguna pieza es igual a otra, nunca pidas algo idéntico porque simplemente no lo encontrarás, muchos artesanos logran hacer prendas parecidas, pero nunca iguales, recuerda que no es un trabajo en serie.

Otro aspecto importante es la compra directa con artesanos, por lo que también recuerda:

  • Bajo ninguna circunstancia pidas un descuento (regateo). A ti no te gustaría que en tu trabajo te quieran pagar menos.
  • No pidas precio de mayoreo. Tu jefe no te paga menos entre más días trabajes.

Si tu compra será con una marca que trabaja en equipo con artesanos, asegúrate que dentro de sus valores se encuentre la dignificación a los artesanos, el pago justo por su trabajo y tengan un esquema de impulso al comercio justo y si lo tuyo es comprar directamente con el artesano respeta sus precios y sobre todo, su trabajo.

El trabajo de un textil artesanal debe estar reconocido por su significado, belleza y elaboración, no por la explotación de su mano de obra.

Tu consumo responsable de textiles artesanales es parte de un gran cambio. 

Imagen: Textil de Zinacantán, Chiapas/ amandarinacr.blogspot.mx
Tan Iduarte
Autor: Tan Iduarte
Mercadóloga de profesión, fiel a lo #HechoEnMéxico por pasión. Escritora, blogger y editora en jefe del sitio web de referencia México a colores (www.mexicoacolores.com). Directora creativa de la marca Telar Estudio y cofundadora de Taller Origen. Fiel creyente de la alta calidad de la mano de obra artesanal y diseño nacional.

11 momentos donde Yalitza Aparicio usó textiles tradicionales (y por qué importa)

La actriz de “Roma” ha protagonizado toda clase de controversias por su forma de vestir, pero lo que su imagen nos recuerda es que no solo se vale mezclar, sino que urge hacerlo.

Yalitza Aparicio, la protagonista de ROMA, se ha convertido en símbolo de muchas cosas. Por ser indígena, ser maestra normalista, ser mujer y ser mexicana, la inmensa fama que ahora la rodea la convierte no sólo en un sujeto a seguir, sino en una voz con múltiples replicadores y bien posicionada que podría, si así lo decide, hacernos reflexionar sobre muchos asuntos sociales y de identidad.

En gran medida lo ha estado haciendo. Sobre todo al responder elocuentemente y de manera justa a las críticas que toda clase de agentes emiten sobre ella, su origen, su actuación y hasta su ropa. Sí: la actriz ha protagonizado toda clase controversias por su forma de vestir, pero lo que su imagen nos recuerda es que no solo se vale mezclar, sino que urge hacerlo.

¿A qué nos referimos? A que además de que “está bien” que una chica indígena se vista con ropa que “pertenece” a una cultura ajena a la suya (por que es absolutamente su decisión), esa acción no representan un desdén hacia otras partes de su identidad. También a que es importante que Yalitza porte (tal vez sin hacerlo como declaración política, tal vez sólo porque se le antoja) textiles tradicionales en contextos donde no serían vistos.

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“Aquí con textiles artesanales, (no se específica de qué comunidad) en la famosa sesión de Vogue.” Yásnaya Elena

Por un lado porque es una forma de regresarlos al imaginario contemporáneo, re-valorarlos y de recordarnos que existen un montón de grupos culturales con magníficas expresiones creativas que, injustamente despreciamos (a veces con actos de racismo, burla o incluso cuando regateamos a los artesanos).

Por otro lado, porque es muy importante, sobre todo si nos llamamos a nosotros mismos mexicanos, considerar la posibilidad de hacernos más flexibles y disfrutar a nuestras anchas de los cientos de miles de símbolos que están presentes en el espacio que todos estamos compartiendo.

No se trata de “apropiación cultural” en el sentido perverso o con la intención de explotar a una comunidad cultural ajena a la propia, sino de celebrar que, al fin y al cabo todos nos agrupamos bajo los límites —sí, imaginarios, históricos e impuestos, pero completamente reales en sus consecuencias—  que definen a este país, a México.

Yalitza es muchas cosas y nos afecta de muchas maneras, pero, sobre todo, es un recordatorio, de que, en nuestro tiempo las fronteras son desmontables y se pueden replantear. Te compartimos entonces una serie de fotografías donde la actriz y maestra vistió con textiles tradicionales, curada y comentada por la fantástica activista, lingüista e investigadora ayuujk oaxaqueña, Yásnaya Elena.

Finalmente: los diseños de textiles indígenas serán protegidos contra el plagio

Grandes marcas han utilizado injustamente diseños de textiles tradicionales sin pagar por ellos. El INAH está por acabar con esta práctica.

Los textiles tradicionales tienen algo que seduce, irremediablemente, a nuestros ojos. Primero los ricos y brillantes colores; después el entramado de los hilos que produce intrincados patrones; también, claro, la textura que a primera vista prometen al tacto, pero, sobre todo, algo que simplemente no se puede explicar: una magia sutil que tienen impregnada.

No es tan extraño: estos textiles llevan en manos de las comunidades indígenas cientos de años y cada elemento implicado en su diseño es profundamente simbólico y remite a las cosmogonías de sus tradiciones. Tal vez nuestras miradas intuyen este poder que desborda la materialidad de las telas y que sin duda las vuelve invaluables.

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Pero también hay ojos que ignoran esta magia. Tristemente, existen documentados múltiples casos de plagio de parte de grandes empresas a los textiles tradicionales mexicanos. Según Animal Político sólo entre 2012 y 2017 ocho marcas internacionales lo han hecho. El reciente caso de Zara ocurrido en julio de 2018 fue la gota que derramó el vaso; pero también la que motivó a las instituciones a actuar de manera contundente.

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Por segunda vez la marca afiliada a Inditex fue acusada. Las mujeres de Aguacatenango, Chiapas se dieron cuenta de que sus diseños habían sido usados para vender chaquetas de 559 pesos cada una. De estas ventas las artesanas, por supuesto, no ganaron nada y hay que decir que por sus piezas originales no suelen recibir más de 200 pesos. A las afectadas, según el reportaje de Nayeli Roldán, esta situación les provoca mucha tristeza; pero lo que debería provocarnos a todos es enojo.

También en Más de México: 5 casos en que las marcas internacionales han plagiado diseños mexicanos artesanales

¿Y por qué no están protegidos los diseños tradicionales?

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Los asuntos de propiedad intelectual son más complicados de lo que parece. Hay muchos debates al respecto. Incluso podría argumentarse que es injusto registrar los diseños tradicionales porque es extraerlos de sus “usos y costumbres” y forzar a sus “propietarios” a funcionar como tales. Por otro lado ¿a quién le pertenece un símbolo sagrado? Y es que cuando hablamos de textiles indígenas, también hablamos de objetos simbólicos.

Pero necesitamos llegar a un punto medio, porque al no haber “registrado” esta propiedad intelectual (que sólo podría ser considerada como comunitaria) a cualquier marca le sale gratis robarse estos diseños porque, básicamente, no es ilegal. Pero a las comunidades que los producen esto les sale muy caro, en muchísimos sentidos. De su trabajo creativo ganan muy poco y en términos culturales pierden muchísimo. En palabras de Aída Castilleja del INAH: “sin mediaciones, las grandes marcas cosifican y silencian a toda una cosmovisión.”

Finalmente, una solución

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A raíz de esta molesta situación, el Instituto Nacional de Antropología e Historia está trabajando finalmente para detener el plagio de textiles tradicionales. La solución propuesta es una plataforma de Registro de Patrimonio Cultural y Mercado en donde se harán visibles los casos en que alguna marca se haya apropiado injustamente de saberes y creaciones indígenas.

Se mapearán a los pueblos afectados, las formas en las que se ha realizado la apropiación y quiénes lo están haciendo. De esta manera se tratará cada caso con ayuda de especialistas en derecho, propiedad intelectual, antropólogos y colectivos en defensa de esta causa.

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El objetivo máximo es cambiar las leyes para que los pueblos, de forma específica, puedan obtener una “marca colectiva” que proteja todas sus creaciones, permitiendo que se sigan transmitiendo entre generaciones. Otra opción es que que algunos bordados obtengan denominación de origen. Así, para usar los diseños habría que pagar los derechos y si no se hace, el caso se podría someter a juicio.

Claro que mucho está en manos de los consumidores. Está en cada uno de nosotros la posibilidad de elegir de manera responsable a quién comprarle. Hay que recordar que pagar por un producto es financiar las prácticas que lo hacen posible.

¿A quién vas a patrocinar?

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*Imágenes: 1, 5 y 6) Ian Benet; 2) Impacto; 3) Zara; 4) Coolhunter MX

La iniciativa de esta joven mexicana te recuerda que es posible ayudar al planeta

Un proyecto como este –con creatividad y mucha iniciativa– es lo que necesitamos para mejorar el mundo en el que vivimos.

Jhoga es una palabra en otomí cercana a los conceptos de felicidad y placer. Este fue el nombre que Sara Sacal eligió para su colección de zapatos hechos con PET en 2015. La joven emprendedora mexicana comenzó así una misión que se convertiría en Oni, una marca sustentable que está tratando de retribuirle al planeta Tierra por todo el daño que nuestros procesos de consumo le han hecho.

Todos los productos de su marca son amigables con el medio ambiente. Además de zapatos, en Oni se hacen bolsas y chamarras, y los diseños, como los de las artesanías tradicionales, son únicos. No sólo utilizan PET y otros materiales de reciclaje, algunas piezas de Oni están decoradas con bordados de comunidades de artesanos, muchos de pueblos indígenas. Estos diseños textiles son verdaderamente preciosos e implican invaluable trabajo y esfuerzo.

Es importante mencionar que todas las colaboraciones con artesanos, están mediadas por principios de comercio justo y que las ganancias que recibe la empresa, se destinan a diferentes causas y acciones medioambientales, como la reforestación y campañas para la protección de biodiversidad en peligro de extinción. De esta manera, el equilibrio en las prácticas sociales y la toma de responsabilidad sobre la forma en la que nos relacionamos con el medio ambiente, se convierte en una sola cadena de consumo. Por otro lado, las piezas de Oni no comprometen el estilo, demostrando que es posible mediar entre las necesidades personales y el bienestar ecológico.