Virtuosas “pinturas” de hilo: los Tenangos intervenidos de Carlos Arias
La estética, como de pinturas rupestres, de los tenangos ha encantado al mundo y este es un reconocimiento a ellos.
La estética, como de pinturas rupestres, de los tenangos ha encantado al mundo y este es un reconocimiento a ellos.
De ella nacían las pasiones eróticas más profundas, y también podía limpiar las suciedades que inspiraba.
Uno de los híbridos más interesantes de la globalización es la apropiación de géneros internacionales a culturas locales, como la maya tsotsil.
Mide 18 metros y desde hace 22 años yace enorme, voluptuosa, como haciendo un tributo a la excentricidad que siempre es Tijuana.
Siempre estuvo envuelta en polémica. Sus pinturas no se salvaron de su protagonista, y pese a ello, su estilo ha trascendido a su propio nombre.
Sus objetos cotidianos de su vida en comunidad asoman una parte de la filosofía maya; información en imágenes que ha recibido de la tradición oral.
Consiguió que fuera su esposa luego de 7 años de un intercambio epistolar que, para nuestra fortuna, está al alcance.
Sus diseños son una excelente reinterpretación de un estilo estético que lleva más de 1 300 años.
Su presencia en el imaginario colectivo lleva milenios, y es curiosa la increíble similitud con algunas versiones nórdicas y bretonas de estos seres.
La costumbre reciente de algunos artistas de ofrecernos un mural como complemento de una exposición es una de las tendencias más agraciadas y bienvenidas.
Lleva 30 años viviendo en la Sierra y forma ya parte de la comunidad de Retosachi. Uno de los muchos Occidentales que ha quedado fascinado con la concepción del individuo como comunidad de los rarámuris.
Los dioses de color no le dotaron, aunque sí le regalaron 4 voces más; en náhuatl es conocida como el ave de las 400 voces.
Su perspicacia lo llevó a esconder a más de 2 mil soldados dentro de un tren que entró a Ciudad Juárez sin despertar sospecha.
Sus pinturas salpican de humor las escenas cotidianas de la mexicanidad de hace un siglo desde sus figuras regordetas previas incluso a Botero.
Un migrante mexicano, recluido en un hospital psiquiátrico de California, creó cientos de dibujos trazados con insistentes líneas.