Adolescente canadiense descubre importante ciudad maya hasta ahora perdida
Este joven de Canadá descubrió la ciudad perdida gracias a que detectó una correspondencia entre las constelaciones y los lugares donde los mayas edificaban sus centros.
Este joven de Canadá descubrió la ciudad perdida gracias a que detectó una correspondencia entre las constelaciones y los lugares donde los mayas edificaban sus centros.
Fue el único mexicano en viajar en este mítico barco. Su familia sostiene que Uruchurtu tuvo un gesto de nobleza sorprendente.
El maíz, eje medular de la cosmogonía y modo de vida prehispánico, era naturalmente uno de los protagonistas en la mitología que daba sentido a su cultura.
Este libro fue, y sigue siendo, un homenaje a siglos de sincretismo entre la comida prehispánica y española.
La primera foto capturada en México podría ser una panorámica del puerto de Veracruz, tomada en 1839 por un grabadista francés.
Los juguetes prehispánicos acompañaban el sepulcro de un niño, en donde niños que iban al frente de la gente acompañaban al difunto silbando con el fin de espantar a los malos espíritus.
El palacio del emperador Moctezuma poseía, “además de grandes y cuidados parques y un jardín botánico, una notable colección faunística”.
Podían ser multifacéticas y tener diferentes advocaciones. Podían sufrir alteraciones en sus atributos y en su aspecto.
Este personaje es hoy un ícono de la rebeldía contra la opresión. Su personalidad fue compleja y fascinante.
La historia vista desde un toque irónico, porque no ha sucedido tal como nos ha sido contada, en Bully Magnets.
Contrario a las usanzas de occidente, cuando un Guarijío llega a la vejez, su actividad aumenta: debe asegurarse de comunicar las sabidurías y conocimientos ancestrales.
Considerados como uno de los principales linajes de Aridoamérica –junto a etnias como los tarahumaras, los yaquis y seris– la existencia de los indios “ópatas” hoy es casi un misterio.
Esta es probablemente la más extraordinaria muestra de escritura jeroglífica maya.
Más que prostitutas, las ahuianime eran mujeres que acompañaban a los guerreros valientes o las víctimas de sacrificio.
Se estima que para 1913 había unas 200 mujeres soldadas sumando la totalidad de las fracciones revolucionarias.