El pintoresco pueblo envuelto, literalmente, por un mar de niebla: Pinal de Amoles

A dos mil 450 metros sobre el nivel del mar, en la cumbre de la Sierra Gorda de Querétaro, uno de los pueblos más especiales del país es resguardado por la niebla.

Hace 400 años fue fundado en la parte más alta de la Sierra Gorda de Querétaro el pueblo de Pinal de Amoles. Su construcción se hizo, como muchas de la época, para estar cercano a una zona minera.

Aunque el municipio al que pertenece tiene más de 25 mil habitantes, este pequeño espacio ha quedado como suspendido en el tiempo, desafiante, estático: ha conservado su poca extensión, sus casas primigenias y su promedio de habitantes.

Visto desde las montañas asemeja mucho a los pueblos europeos construidos para resguardarse del frío, con una especie de asimetría extraña. Así, sus tejados rojos sobresalen dibujando patrones aparentemente desorganizados. Las fachadas de las casas son blancas y altas, y sobresale su colonial iglesia y un modesto monumento a los mineros.

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Pinal de Amoles está rodeado de un bosque de pinos, de ahí su nombre, y Amoles, de origen del náhuatl amolli, alude a una raíz endémica de la zona. Es notable porque su estética pintoresca contrasta con el clima del lugar, frío prácticamente todo el año y donde la niebla cumple un papel protagónico.

Sobre todo el invierno y visto desde los cerros circundantes, es posible encontrar cómo la niebla cubre completamente al pueblo; y es un espectáculo popular, pues Pinal de Amoles es considerado como una base para los que buscan visitar la Sierra Gorda, catalogada como un Patrimonio de la  Humanidad por la UNESCO.

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Las casas del pueblo tienen balcones, y muchas llevan además parte de su fachada pintada de un simpático azul chillante. Las calles son angostas y su plaza está enmarcada por los edificios que parecen cubrirla del frío.

Si visitas este sitio tan especial no puedes dejar de pasar a El Chuvejé o El Salto, unas cascadas de una altura de más de 30 metros; también Puente de Dios sería una obligación para el afortunado viajero, una  formación natural donde pasa el agua que viene de los arroyos cercanos que forman el Río Escanela.

Pinar de Amoles parece un lugar resguardado caprichosamente por la naturaleza, como celosa de que su belleza lo haga perder con el tiempo su magia. Quizá por ello lo cubre persistentemente; una sábana natural, un discreto truco.

Imágenes:1) Pinterest, 2)eluniversalqueretaro.mx, 3)dondeir.com

Apan, un espejismo atemporal de la historia de México

La particularidad de Apan, que viene del náhuatl y quiere decir “sobre/en el agua”, es la mezcla de su cultura, la adaptación que ha elaborado a través de los tiempos

A lo largo de las montañas, lagos y haciendas coloniales, los llanos de Apan, Hidalgo, resaltan los vestigios de épocas ancestrales desde la colonia de Teotihuacán hasta la reivindicación de la Revolución Mexicana. Sólo a través de recorrer sus calles y montañas, platicar con los residentes y conocer sus tradiciones, logré descubrir la emoción que hacía llorar a mi abuela al recordar su lugar de nacimiento.

La particularidad de Apan, que viene del náhuatl y quiere decir “sobre/en el agua”, es la mezcla de su cultura, la adaptación que ha elaborado a través de los tiempos: desde los vestigios de los toltecas de Tula, la evolución con las prácticas colombinas hasta la formación de un nuevo pueblo durante la época revolucionaria. Es curioso que inclusive su nombre represente el poder de resistencia del lugar, pues se ha llegado a decir que se le llamó así desde que los lagos de los alrededores solían inundarlo constantemente.

Apan, maguey, pulque
Apan, Hidalgo

Aún en la carretera para Apan se deslumbran ruinas de épocas toltecas o hermosas haciendas que datan de la época de la colonia. Incluso, en las calles del pueblo se ven reflejados los homenajes a los magueyales del pulque –a lo largo de los haciendas, kioscos y monumentos–; sin mencionar los relieves de las cuencas de México, que fueron anteriormente ocupados por los lagos de la cercanía.

Mientras que la zona apenense del centro, posee los primeros lugares que fueron sometidos al dominio español, cuando Hernán Cortés intentó huir del ejército mexica la Noche Triste el 7 de junio de 1520. Esta conquista duró tan sólo un mes, pues el 8 de julio de ese mismo año los españoles salieron de Apan y del territorio azteca.

Apan, maguey, pulque
Llanos de Apan

Durante los años venideros, sino que siglos después, el Alcalde Mayor de Tepeapulco, Tlanalapa y Almoloya habitó en Apan. Desde entonces, la comarca se convirtió en uno de los principales puntos de producción agrícola y ganadera, lo cual provocó el incremento de haciendas de señoríos, la reconstrucción de templos y conventos, y la formación de numerosos ranchos. Fue así que a finales del virreinato, Apan se constituyó como una de las poblaciones más importantes de la región, siendo el surtidor de los mercados más importantes, el productor de ganado en gran escala, el poseedor de 35 haciendas y medio centenar de ranchos de españoles, criollos y mestizos; tales como Ocotepec, San Isidro, Tetlapayac, Tepozán, Tlalayote, Coyuca, San Jerónimo, Pozo Mota, etcétera.

Entre las construcciones más importantes de la época se encuentra la Parroquia de La Asunción, la cual se realizó entre los siglos XVII y XVIII. Actualmente se le reconoce como una joya del barroco mexicano, cuyos tres medallones –con el escudo y dos emblemas de la orden– representan la continuidad del esplendor del pueblo sobre los llanos.

Parroquia de la Asuncion, Apan, Hidalgo
Parroquia de la Asuncion
Parroquia de la Asuncion, Apan, Hidalgo
Parroquia de la Asuncion

Eventualmente, cuando la guerra de la Revolución Mexicana explotó, los dueños de las haciendas cambiaron su residencia hacia la ciudad de México, Puebla, Tulancingo y Pachuca, y los grupos revolucionarios que cruzaban por la zona impusieron préstamos forzosos. Esto logró que los mercados para los productos se redujeran, salvo el del pulque –lo cual hizo que Apan se convirtiera en el nido de esta bebida prehispánica–. Al grado inclusive que una de las fiestas tradicionales más importantes del municipio, la Feria del Maguey y la Cebada, que coincide con la Semana Santa. Es en esta bestia que se muestran artículos de fibra de maguey, expendios de pulque y alimentos elaborados con base de cebada, antojitos y numerosas bebidas; mientras que se realizan eventos de charrería, así como la venta de vestuarios y elementos típicos de estos cowboys mexicanos.

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Apan, maguey, pulque
Apan, Hidalgo

Además de recorrer la zona hacendaria, una de las opciones es visitar el mercado. Ahí, además de encontrar comida deliciosa y típica de la zona, como tamal de charal y huachinango relleno, hay paneras, canastas, aventadores, corbatas de articela, chapetones para sombrero de cerda, maceteros de fibra de nopal deshidratado, etcétera. Sin mencionar que, al incursionar en el interior, se encuentra una mercadería cuya estructura es la misma de la época revolucionaria, en donde se venden productos derivados del maguey y nopal, gusanos blancos, chinicuiles, escamoles, gualumbos, huitlacoche, quelites, pan de pulque y pan de nuez, dulces de acitrón, calabaza y nuez…

Aún en la actualidad, hay momentos en que la dimensión del tiempo se expande hasta jugar con la memoria, principalmente cuando se está recorriendo el campo y comienza a escucharse, a lo lejos, un tren que atraviesa el pueblo. Llegar corriendo hasta las vías del tren, y comprender la razón por la que mi abuela, a sus 15 años, corría para ver el tren como manera de vivir un poco de emoción.

Apan, maguey, pulque
Apan, Hidalgo

*Imágenes: María José CA; 3) WikiCommons; 6)apan-hgo-mex.blogspot.mx

Maria Jose Castañeda
Autor: Maria Jose Castañeda
Psicóloga, educadora sexual, bailarina, lectora, persona. Ha colaborado en Algarabía, Pijama Surf, Petite Mort, entre otros.

Unión de Juárez o la Suiza chiapaneca; conócelo

La construcción de sus casas con un estilo muy símil a las alpinas, y su enmarque entre cafetales, lo hace especialmente lindo.

México es quizá, ante todo, un híbrido indefinible. Ahí donde se cree que se le tiene ya asimilado, salta alguna particularidad que siempre lleva a la sorpresa.

De esos rincones que saltan en un México tan variado está Unión de Juárez, un diminuto pueblo a solo unos 45 minutos de la ciudad de Tapachula, Chiapas. Es conocido como la Suiza Chiapaneca, por que ahí, las casas de madera y piedra tienen techos triangulares, como el estilo arquitectónico suizo, y sus colores y acomodo, como encimado (generando una especie de calor en el pueblo) recuerda a este estilo tan peculiar.

Este lugar con un estilo arquitectónico inusual en México, es especial también porque está situado muy cerca de la frontera entre Mexico y Guatemala, y ello hace que muchas personas guatemaltecas lo visiten, sobre todo con fines laboreales.

También es extraordinario porque aquí el contraste entre las casas estilo suizo, y sus colores mexicanos, contrastan con su zona montañosa rodeada de cafetales. Es parte también de la Biósfera del Volcán del Tacaná, con este volcán a  las faldas del pueblo. Para culminar, 7 ríos confluyen en el sitio, un fenómeno altamente inusual.

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Sus mejores atractivos

Su pico de Oro:

Se trata de una piedra con forma del pico de un águila desde la que es posible avistar el paisaje de la zona desde un punto panorámico.

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La ruta del Chiquihuite:

Ideal por estar a más de 2 mil metros sobre el nivel del mar; es posible conseguir una vista con neblina, montañas y el peculiar cultivo de flores que se hace en la zona.

Cañón del Suchiate:

Por un camino de sendero de unos 45 minutos se llega a esta depresión rocosa, por la que es posible conocer los cultivos de cafetales, la neblina y al fondo el río Suchiate.

Zona energética:

Aquí confluyen los ríos Suchiate, Malá, Mixcum, Shujubal, Salem y Muxbal, un espacio colmado de energía; se conoce que el agua en movimiento es uno de los fenómenos que más la libera.

Cascadas de Muxbal y Monteperla:

Corren sobre las rocas volcánicas entre helechos y otras muestras de exuberante vegetación.

Imágenes:1)amotapachula.blogspot.com 2)tripadvisor.com.mx, 3) mexico.wikimapas.net,

Un viaje al inconsciente: Aldous Huxley en el pueblo mágico de Tecate

Poco antes de su muerte, Huxley regresó a México para buscar al pie del cerro Cuchumá, la armonía de un lugar que lo facultara en su viaje al más allá, de la mano de literatos, científicos, sanadores mexicanos y LSD.

México fue para Aldous Huxley y otro muchos escritores que exploraron con psicodélicos, un libro abierto sobre el misticismo de las sustancias que contenían algunas plantas sagradas, así como su uso para buscar percepciones “puramente estéticas”. Sin embargo, la inquietud que lo trajo a visitar tierras mexicanas en los años 30 estuvo cargada de más.

Influenciado por la teoría de su entrañable amigo, el escritor D. H. Lawrence, Huxley viajó a Oaxaca, y a otras ciudades del sur mexicano y de Centroamérica para corroborar si la solución a la decadente moral europea de la época, estaba en regresar a las costumbres primarias del hombre, con valores alternativos como los que profesaban los pueblos indígenas. Desconcertado por la Gran Depresión de occidente, se acogió en los brazos de las sierras oaxaqueñas para estudiar la identidad fisiológica de la cultura. Beyond the mexique bay (1934), fue el resultado de su experiencia, un libro que compila las reflexiones e impresiones del autor en calidad de viajero y extranjero en el país. 

A. Huxley y D.H. Lawrence

En 1961 el incendio de su hogar en California lo obligó, quizá por maniobra del destino, a regresar a México. Se instaló durante un año en el pueblo mágico de Tecate, en Baja California, en un sitio sugerido a su esposa por amigos cineastas que lo habían visitado: el rancho La Puerta. Posado al pie del cerro Cuchumá –un punto ceremonial para la comunidad kumiai donde se practicaba la iniciación chamánica–, La Puerta figuraba como una finca lujosamente privilegiada. Ahí intelectuales pasaban el rato en el centro de sanación “oculta”, fundado por el propietario Edmond Szekely, filósofo y psicólogo rumano. 

Para Huxley, su estancia en una pequeña cabaña de Tecate consistió en practicar meditación, escritura y “experimentos controlados” con LSD, sustancia que todavía no eran ilegal y que dos años más tarde utilizaría para recibir radicalmente a la muerte. Lo acompañaron también distintas personalidades en materias alucinantes, como el neurólogo y cibernético estadounidense Warren Sturgis McCulloch, con quién estudió los efectos de los aparatos electrónicos en el cerebro humano y el políglota lingüista Michel Thomas, a quién invitó a experimentar con LSD y a grabar sus impresiones en la inmanente belleza de la montaña tecateña. Se cree que incluso pudo haber escrito durante este periodo su último libro, Literature and Science (1963), ya que el incendio de su casa en California sólo le permitió rescatar el manuscrito de su obra Island (1962).

Aldous Huxley en Tecate-

Aldous Huxley frente a su casa en el pueblo de Tecate

Desde 2012, Tecate es un pueblo mágico, denominación que comprende a zonas prestigiadas del país y las reconoce, sobre todo, por el esfuerzo de sus habitantes al preservar la riqueza natural y cultural. Tal vez lo que a Huxley le interesaba al hallar un sitio como Tecate no fue el encontrarse en un espacio que exudara fastuosidad, sino como alguna vez pensó de Oaxaca, encontrarse con un “inmenso e indefinido no-estar-allí del paisaje mexicano”, con la nulidad de los horizontes –caminos que cruzan montañas y campos desnudos–, o con el viaje al inconsciente de la cultura mexicana, que le proyectó justamente la ese estilo de vida dotado con primaria sencillez. A su vez, Tecate resultó para el lúcido escritor un lugar de sosiego, que lo facultaría para lo que un cáncer desataría un par de años más tarde. Y el cerro de Cuchumá –un sitio donde los kumiai incineraban a sus muertos a través de ceremonias chamánicas, pensando en que los cobijaría el Sol–, sonaba como un sitio perfecto para atravesar ese rito iniciático.

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*Con información del artículo Tecate, la magia que sedujo a Aldous Huxley, publicado en La Jornada Baja California el 3 de agoto de 2015.

*Imagen: 4) Panoramio