Conoce este poema de amor de un autor yaqui

Un poema de Santos García Wikit, poeta, maestro y escritor de origen yoeme.

Los yoeme, también conocidos como yaqui, son los habitantes del valle del Río Yaqui en Sonora,  Tucson, Nevada y California; son los sobrevivientes de un legado histórico y cultural cuya concepción del mundo se compone de cinco mundos completamente separados: el mundo del desierto salvaje, el mundo místico, el mundo de la flora, el mundo de los sueños y el mundo de la noche; son los indios que han prevalecido el cahitan, un derivado del uto-azteca, y que está a punto de extinguirse.

Se describen a sí mismos como la Nación Hiaki –que significa “las personas de pascua”–, sobreviviendo a sitios inhóspitos y abusos de los costumbres católicas y globales, basando su economía en la agricultura de maíz, legumbres y chayote, así como en la realización de productos basados en algodón, convirtiéndose en guerreros hábiles y de gran estatura.

De alguna manera, los yaqui han logrado equilibrar cada uno de los mundos eliminando el daño que se les ha hecho a su gente. Como si a través del día a día, de la belleza de sus productos y expresiones artísticas, pudieran liberar toda manifestación de las almas hacia la paz y el equilibrio. Y hasta cierto punto, lo han logrado a la hora de darle vida a las emociones humanas desde su bellísima cosmogonía que fusiona lo pasional –rabia– y lo racional –lógica–.

El ejemplo de esta experiencia es Santos García Wikit, poeta, maestro y escritor de origen yoeme. Él, a través de su poesía cargada de emociones intrínsecamente humanas, busca compartir la esencia del humano como algo universalmente reconocible y hermoso. A continuación te compartimos un poemas, primero en yaqui y luego en su traducción:

Henchi Née wáata

Túsi obiachi henchi wáata bétichivo
Ïi júnen taka juni née henchi wáata,
Henchi née huata káa nokimmea,
Káa henchi ten liutáka, káa ét mammakái,
Kía née henchi wàata
Henchí née ine-a káa henchí jippuekái,
Síime bél-leekataná née henchí wéiya,
Chókimpo chíkti née henchí bichá,
Bawémpo, tèekapo, Ii júnen taka juni née henchi wàata,
Empo jéeka-e, júu yuku,
Ájta júmee báam in jée –e-úm,
Si obiachi henchí wàata née betchi,
Ii júnen táka júni née hechí wáata,
Kía née henchí wáata,
Mék.ka.e néu áanee, sin mék-ka,
Katée áa joótu
Ii júnen táka júni née henchí wàata.

Te Quiero

Es tan difícil quererte
Y sin embargo te quiero,
Te quiero sin palabras,
Sin besos, sin caricias.
Te quiero solamente,
Te siento sin tenerte,
A todas partes te llevo,
Y te veo en las estrellas,
En las olas, en el cielo
Y sin embargo te quiero.
Eres el viento, la lluvia,
Y hasta el agua que bebo,
Qué difícil es quererte,
Y sin embargo te quiero
Te quiero solamente
Estas tan lejos, tan lejos,
Y eres imposible,
Y sin embargo te quiero.

*Imagen: 1) Rough Windows

¿Sabías que puedes enviar tus peticiones a la virgen de Guadalupe por mail? (y de manera oficial)

Gracias a este servicio oficial de la Basílica de Guadalupe, te puedes conectar online y espiritualmente con la virgen…

Nunca habías estado tan cerca y, paradójicamente, tan lejos de tu espiritualidad y todo gracias a lo que podría ser considerado la invención humana más sofisticada de todos los tiempos: Internet.

Sí, evidentemente la red de información más inmensa y compleja del planeta ha transformado hasta los detalles más ínfimos de nuestra existencia y la forma en la que administramos nuestra conexión con lo divino y los planos más etéreos de nuestra realidad no son la excepción.

basilica-guadalupe-virgen-peticiones-peregrinacion-online-por-mail

De hecho, la mismísima Basílica de la virgen de Guadalupe, ubicada al norte de la CDMX, ofrece un servicio para enviar tus peticiones a la icónica imagen del catolicismo en México vía email. Es una verdadera rareza; sin embargo, no es el único caso en el mundo donde esto sucede y las autoridades responsables del recinto sagrado lo avalan.

La Basílica es un sitio muy especial, pues, según cuenta la mitología religiosa, el recinto original (el icónico edificio es más contemporáneo y lo construyeron porque el pasado se estaba hundiendo) fue erigido en el cerro del Tepeyac, donde se supone que Juan Diego, un indígena de la zona, avistó a la Guadalupana y ella le concedió un milagro.

basilica-guadalupe-virgen-peticiones-peregrinacion-online-por-mail

Esta creencia lleva a millones de personas (sí: alrededor de 7 millones) a visitar el sitio anualmente el 12 de diciembre (el día de la virgen) para pedir milagros. La gente acude de todo el país e incluso de distintas partes del continente en enormes y muy intrincadas peregrinaciones que se hacen, en muchos casos, a manera de penitencia. De hecho algunas personas llevan cargando en su espalda enormes imágenes de la virgen y algunos hacen el tramo de rodillas.

basilica-guadalupe-virgen-peticiones-peregrinacion-online-por-mail

Pero sin duda Internet hace las distancias (y las penitencias) más cortas y gracias a las peticiones en línea, el peregrinaje se reduce a teclear las palabras mágicas. Y aunque a muchos les parezca absurda la idea, especialmente porque nada sustituye la experiencia y literalmente la vibra (las vibraciones, la energía, las sensaciones) de estar junto a otros millones en pleno acto espiritual, a otros les parece perfectamente razonable.

Ricardo Galindo Melchor es de este segundo grupo. Él es el encargado del sitio web y de hacer llegar las peticiones recibidas. Como explica para el New York Times, el asunto (o la experiencia) es estar conectados a Dios y mientras cambian los tiempos, la forma de esa conexión también se modifica.

basilica-guadalupe-virgen-peticiones-peregrinacion-online-por-mail

Y al parecer, el sistema virtual, cumple su función, pues Ricardo afirma que reciben alrededor de 400 peticiones todos los días. Su trabajo consiste en bajar los textos a una memoria USB, que se guarda en una cajita de madera frente a la icónica imagen de la virgen en la Basílica y, después de 15 días, remplazar la información guardada por peticiones nuevas. Él explica que los mensajes no son leídos por nadie, se transmiten directamente a la Guadalupana.

Con la demanda que tiene la figura sagrada, definitivamente tiene sentido establecer este sistema de comunicación espiritual con tintes millennial y ahora definitivamente, cualquiera puede sentirse más cerca.

Y aunque a los creyentes experimentados les parezca un chiste, incluso para quien no practica religión alguna, la experiencia de escribir una petición a una entidad abstracta, aunque sea por el medio digital, le provoca una sensación peculiar, por decir lo menos.

basilica-guadalupe-virgen-peticiones-peregrinacion-online-por-mail

Hay algo deliciosamente sagrado en sentarse a pensar en lo que uno quiere, necesita o desea que suceda. Por otro lado, tal vez sean las morales ligadas a la religión, pero uno siente que lo que se atreva a pedir tiene que ser justo o bueno o incluso dedicado a otra persona o al mundo en general. Y ese ejercicio es valioso. Te regala la oportunidad de comprender tus prioridades, de revelar tus preocupaciones y, tal vez, después de dar click en “enviar”, empezar a hacer algo al respecto. Tal vez ese sea el milagro.

El padre Ramírez, miembro de la Basílica, dijo también para el NYT: “Como dijo el Cardenal Newman: El corazón habla al corazón.” Desde cierta perspectiva, incluso quien no es religioso debería saber que cuando se habla desde “lo espiritual” por lo menos se está hablando a uno mismo y no importa que sea por mail.

basilica-guadalupe-virgen-peticiones-peregrinacion-online-por-mail

También en Más de México: Estos son los santos más raros de México

Sabiduría popular: 87 aleccionadores refranes mexicanos

Los refranes populares mexicanos muestran mucho de la personalidad colectiva, y aunque nada es absoluto, estas generalizaciones arrojan importantes pistas de sabiduría.

Los refranes, frases sentenciosas de sabiduría popular, han existido en todas las civilizaciones. Cada sociedad ha conseguido sintetizar conclusiones dadas por la experiencia, sobre todo relacionadas al comportamiento humano. Son características por contener una verdad incómoda; de algún modo los refranes reflejan cosas sobre el comportamiento individual y colectivo que es necesario hacer consciente pero en ocasiones “duele”.

La RAE define los refranes como un dicho agudo y sentencioso de uso común. Su origen específico no se conoce, pero prácticamente en todas las sociedades existen dichos: como muestra, el náhuatl añejo Tlalticpac toquichtin ties; “la tierra será como los hombres sean”.

Hacemos un compendio de refranes populares mexicanos, algunos de ellos de origen español, y muchos otros producto de la mezcla indígena y española:

 

A bobos y locos no les tengan en pocos

A chillidos de marrano, oídos de carnicero

A darle que es mole de olla

A Dios rogando y con el mazo dando

¿A quién le dan pan, que llore?

Al que no habla, Dios no lo oye

Al mal tiempo, buena cara

Al nopal lo van a ver sólo cuando tiene tunas

A caballo dado, no se le ve colmillo

Vale más paso que dure, y no trote que canse

A fuerza, ni los zapatos entran

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda

Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza

Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente

Caras vemos, corazones no sabemos

Candil de la calle, oscuridad de su casa

Chango viejo no aprende maromas nuevas

Cría cuervos y te sacarán los ojos

Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta

Cuando el río suena, es que agua lleva

Cuando te toca, aunque te quites, y cuando no te toca, aunque te pongas

Contigo la milpa es rancho y el atole champurrado

De tal palo, tal astilla´

De grano en grano, llena la gallina el buche

Decías que no y hasta la trompita parabas

Dios aprieta, pero no ahorca

Dios los hace y ellos se juntan

Donde manda capitán, no gobierna marinero

Donde me la pintes, te la borro

El hábito no hace al monje

El que conoce lo excelente, lo bueno le parece regular

El que anda con lobos a aullar se enseña

El hombre es fuego y la mujer estopa, viene el diablo y le sopla

El león no es como lo pintan

El león cree que todos son de su condición

Ése no da paso sin huarache

Entre broma y broma, la verdad se asoma

En caliente, ni se siente

En algún sitio, hasta el más chimuelo masca tuercas

El que saca y no mete, busca y no encuentra

El que nace pa’ tamal del cielo le caen las hojas

El que mucho abarca, poco aprieta

El que se fue a la villa, perdió su silla

El que nace pa’ maceta no pasa del corredor

El que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija

El muerto y el arrimado, a los tres días apestan

Más vale prevenir que lamentar

Más vale tarde que nunca

Más sabe el Diablo por viejo, que por diablo

Haz el bien sin mirar a quién

Más vale malo por conocido, que bueno por conocer

Matrimonio y mortaja, del cielo bajan

No me traigas tus naguales que se chahustlean las milpas 

A chillidos de marrano, oídos de carnicero

Lo que no fue en tu año, no es tu daño

Lo que no mata, engorda

La mula no era arisca, la hicieron

La suerte de la fea, la bonita la desea

La ociosidad es la madre de todos los vicios

Lo ofrecido es como podrido, nadie lo quiere

Nadie compra la vaca si le regalan la leche

Nadie escarmienta en cabeza ajena

Ni tarea que no te den, ni caballo que tu no ensilles

Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre

No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que los aguante

No hay mal que por bien no venga

No por mucho madrugar amanece más temprano

No le busques mangas al chaleco, ni tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro

No soy monedita de oro para caerle bien a todos

No des vuelta al malacate porque se te enredan las pitas (MUY) no compliques las cosas

Piedra que rueda no cría moho

Piensa mal y acertarás

Para que la cuña apriete, ha de ser del mismo palo

Pa’ qué gastar pólvora en diablitos

No le pidas peras al olmo

No todo lo que brilla es oro

Tarde pero sin sueño””Te dan la mano y agarras la pata

Torres más altas han caído…

Todo por servir se acaba… y acaba por no servir

Tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata

Tlalticpac toquichtin ties, del náhuatl, “La tierra será como sean los hombres”

Sólo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto

Si quieres a alguien conocer, dale poder…

Si el niño es chillón, ¿para qué lo pellizcan?

Si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría!

Venado lampareado es difícil de cazar

4 poemas huicholes de Angélica Ortiz que debes conocer

Su trabajo ha ido expandiéndose con ciertas publicaciones y es una de las figuras de la literatura indígena más conocidas .

Como seres emocionales que somos podemos reconocer la presencia de nuestros propios sentimientos (voces). Cuando buscamos los canales que han detonado esas emociones (aunque es un proceso generalmente inconsciente) entonces muchas veces surge la poesía.

En prácticamente todas las culturas ha habido esta práctica literaria, y en general sus detonantes son los mismos elementos: la belleza, el amor, la melancolía… Ahí reparamos en que los humanos siempre hemos llevado una condición hermosa de subordinación a la propia existencia y a la naturaleza, y ello nos iguala, nos hace más parecidos de lo que creemos.

En la cultura wixárica la poesía ha sido, naturalmente, una práctica común, aunque como en las civilizaciones meosamericanas, se ha expandido más desde un método oral que de otro modo.

En la actualidad los poemas de la wixárica Angélica Ortiz, oriunda de Santa Catarina Cuexcomatitlá en Jalisco, profesora e investigadora del Departamento de Estudios en Lenguas Indígenas de la Universidad de Guadalajara, han ido tomando más presencia.

Su lírica lleva algo de inocente, de muy puro y lúdico. Habla de cosas comunes para ella, pero no para el grueso de las personas. De conocimientos que le transmitían oralmente, de sus costumbres comunitarias, desde luego, del amor; habla desde un lugar que se siente más fresco y real: como más primigenio.

Hasta ahora textos suyos han sido incluidos en Relatos huicholes, Reflexiones sobre la identidad étnica, Libro de lecturas de 2º y 3º grados en lengua huichola y también publicados en diarios como Voz del Norte o Nayarit Opina:

Compartimos 4 poemas, en lengua wixárika y en español que fueron previamente publicados en La Jornada:

Nemutatsuaka

Nemutatsuaka ’ena tetetsie nehakaiti

’ena netsuariya ’aixi ma’ane, ’aixi mitiutsuani,

nehixite ri kwinie mitihatika.

Tanaiti temuyetsuari hipati kwinie hipati yaki,

ne hiki kwinie nemireutsuamiki ’aimieme ’ena nemaka

netsuariyatsie ne’uyeniereti.

Heiwa tsepa pemikareutsuamiki pemitatsuaritiarieni,

tsi tsuariya mitatsikuweiyane tanuiwaritsie tamiiyatsie,

Tuukari mikaxuawe tsuaritsie mieme xeikia.

’Aimieme hiki nemutatsuaka mexi neyiwe,

mexi nehamarike,

mexi nehixite katiwawe.

Tsuariya mikayutua,

maiweti mi’ane, meiti’enietiyeika xeikia kemi’ane mitatsuaka,

tsi ta’iyaritsiepaiti hatineikati mi’ane

’aimieme xei ’ukai ’aixi retsuarieti ’aixi yeme kana’aneni.

 

Estoy llorando

Estoy llorando sentada aquí en esta piedra.

El llorar aquí vale la pena, se llora bien:

mis ojos ya están hinchados.

Todos lloramos por algo; unos poco, otros mucho,

hoy, lloro sin dejar de mirar a través de mis lágrimas.

A veces no quieres llorar, pero te hacen llorar,

el llanto nos persigue y morimos con él.

No hay día especial para llorar.

Por eso, hoy lloro, mientras puedo,

mientras sé llorar,

mientras mis ojos no se han secado.

El llanto no se vende,

el llanto es sagrado para aquel que lo llora,

y una lágrima bien llorada merece respeto por aquel que no la llora.

 

NENausi

Atsi pepikahaineni nenetapani seikia,

kataku ’aniuki tau hanutahitiani,

hiki tikali pitatsanukanama.

Pepikahaumaka, nekulika ’eki ’aku Nenausi;

tikali li peukuyeika, ya kuta tepiyini, ¡’au pi’i!

Neneupitia taxukuri tepitamani,

muwa ne’imiali nepitanuiya,

muwa ne’iili nepitakenikeyu,

nehatiyilati ’aha nepa’iniatakeyu,

’awewiya netemawieti nepiyiane,

neneupitia, ’eki ’aku Nenausi, nekulika, ¡’au pi’i!

Hiki li, tahikiate ’ikalitia temisewi

Ta’iteili li muyunuiwitiane,

tatuukali meuhane temi’iwiyani,

pepikaumaka li, ’eki ’aku Nenausi.

 

Mi Nausi*

No digas nada, sólo abrázame,

no vaya a ser que tu voz despierte al sol,

ahora que la noche nos cobija.

No tengas miedo, hermanita grande; sí, tú, mi Nausi.

La noche se desvanece pronto, hagámoslo ahora, ¡di que sí!

Deja que coloquemos el mismo xukuri,**

que ahí quiero tener mi semilla,

ahí mismo quiero también poner mi flecha,

que creciendo probará de tu agua.

Busco y persigo lo que tú sabes hacer,

tú, mi Nausi, mi hermanita grande, ¡di que sí!

Ahora ya somos uno bajo la noche,

nuestra semilla está creciendo,

en los días venideros lo habremos de cuidar,

ya no tengas miedo, tú, mi Nausi.

 

’Aniuki

’Aniuki nemaye’erietiyeika

Tatewarí aurie ne’utikaiti.

’Eki ’auwenitsie

neta ne’itsitsie.

Nemikaramate ketipaimexia titi

nemireuku nemetsita’enieti,

ya titi ’a’ixatsika

neheinitsita paiti nemetima.

Nunutsi yu’iyarita pai

’a’imiari mukaxei.

Hiki miki ’emutewi, mitikema ri.

’Ahepai ’uwenitsie mitiutiyeixa.

Yutiiriyama mitiwaruti’ixatsitiwa,

me’ita’enieti memeukukutsu.

Miki mi’ane mikawaranutahitiwa,

tsi miramate kename ’ixatsikaya

wareukutiwati waheinitsita paiti

’ukateteke ’u’iwieximeti.

 

Tus palabras

Recuerdo tus palabras,

sentados junto a Tatewarí.***

Tú, en tu equipal,

yo en mi petate.

No recuerdo cuántas veces

me dormí escuchándote,

tus palabras

se seguían grabando en mis sueños.

Como semillas

las dejabas caer

sobre mi corazón de niña.

Ahora ha crecido y tiene sus propios poderes.

Igual que tú se sienta en su equipal.

A sus hijos entrega su palabra,

y éstos se duermen escuchándolas.

Jamás los despierta,

sabe que sus palabras

penetran en los sueños

como semillas.

 

Kenaniukani

Pemikanetseuyeiwa pemaine,

’ahixite yiki pita haitikaikaku titi.

’Ahixite meri mutiniuxia,

neheki ma’ukaiyataxi.

Tanaiti temite’itawa;

tsepa aniuki kemaine mikatiyuritini.

’Ahixite pita xeikia nemixeiyani,

kepauka pemineti’itaiyani.

Xika ke ’ahixite ’aniuki pai ’utiyuani,

’ana ke yuri nemitita’eriekaxiani.

¡Meriki tsepa! Kenaniukani, kenaniukani…

 

Sigue hablando

Dices que ya no me quieres,

cuando tus ojos dicen lo contrario.

Fueron tus ojos los que hablaron primero,

por mí derramaron sus lágrimas.

Todos mentimos.

Cuando habla tu boca nada es cierto.

Mi vista se fija bien en tus ojos

cuando tratas de engañarme.

Hasta que tus ojos logren decir lo que tu boca,

empezaré a creerte.

¡Qué importa! Sigue hablando, sigue hablando…

 

Tuaxa xawari

’Ahixie nemutinuiwaxi,

netsuari pemu’eni tikariki

’axawari ne’itari matia

mexi metseri tanierekai.

’Aheima tuukari neukakikani ke ti

yaxeikia petitse’iti takwa pemuwe.

Ta’ukitsiema wa’iyari pe’anumaiti pemitiwe

’ahetia nuiwakate temi’ane.

Ketipaimexia ne’utatsuakame peminetiuxei,

’ana nunutsi tsuarieya pemitiu’eni,

hiki ’ukaratsi tsuarieya maniuka, neu’eni.

’Eki tuaxa, ta’ukitsiema wananá pemihiki,

’axawari neuxatia.

 

Hojas de roble

Nací bajo tu mirada,

escuchaste mi llanto en la noche,

tus hojas fueron mi estera

mientras la luna observaba.

Aunque los años pasan sobre ti,

sigues parado igual de fuerte en el patio.

Conoces el pensar de Nuestros Padres,

nacimos bajo tu follaje espeso.

Cuántas veces me habrás visto

llorar bajo tus ramas;

entonces era un simple llanto de niña,

ahora el llanto es de una mujer que habla.

Tú, roble frondoso, raíz de mis antepasados,

ofréceles tu nutrida sabia.

*Imagen:elagora.com.mx

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )