Las pinturas del arte postrevolucionario mexicano que irán a Filadelfia (FOTOS)

Pinta la Revolución: El Arte Moderno Mexicano (1910-1950), aborda el modernismo mexicano, singular en el mundo.

Luego de la Revolución en México, en el mundo estaban sucediendo cambios que marcaron la rebeldía en las artes. Tras tantos sinsentidos originados por la primera Gran Guerra, las ideologías iban en descenso, la sociedad estaba perpleja, sin encontrar rumbo,horrorizada y confundida.

En México la guerra de la Revolución que se prologó por más de 10 años, y la globalización cada vez más presente, causó cambios interesantísimos en el arte: vanguardias globales como el cubismo, surrealismo, simbolismo, comenzaron a permear las artes plásticas; los artistas mexicanos hicieron reapropiaciones de estos movimientos desde una tradición pictórica mexicana que pareciera llevarse en el ADN y de cuya simbiosis nacieron estilos muy singulares.

En octubre próximo en la ciudad de Filadelfia se mostrará la exposición Pinta la Revolución: El Arte Moderno Mexicano (1910-1950), presumiblemente la exhibición más completa sobre arte moderno mexicano que en las últimas siete décadas se haya presentado en Estados Unidos.

Entre las obras figuran las de María Izquierdo, Agustín Jiménez, Saturnino Herrán, Manuel Maples Arce, Fermín Revueltas, Miguel Covarrubias, Emilio Amero; están Autorretrato con Popocatépetl de Gerardo Murillo Dr. AtlEl diablo en la iglesia Guerra de David Alfaro Siqueiros, La piedad en el desierto de Manuel Rodríguez Lozano, La ofrenda de Saturnino Herrán, Homenaje a la raza india de Rufino Tamayo y los frescos portátilesLiberación del peón Caña de azúcar de Diego Rivera, etc.,

En enero esta exposición regresará a México y se instalará en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Estas son algunas de las obras de esta importante exhibición:

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Autorretrato. 1962. oleo sobre carton dr atl

 

De mexicas, budismo, muerte y otras filias: Germán Venegas en el Museo Tamayo

Este icónico pintor mexicano se encontró a sí mismo en un ecléctico laberinto de cosmogonías. Piérdete al interior de su obra en esta increíble exposición.

Preguntarse sobre la propia identidad siempre es intenso. Pero si eres mexicano, el ejercicio se puede transformar en una espiral inmensa de preguntas y hacer que te pierdas en un laberinto de cosmogonías múltiples. Esto porque las influencias culturales que tejen nuestra identidad son muchísimas. Así, son pocos los que se vierten espiritualmente en este “encontrarse consigo mismo”.

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El violín y la flauta XXIV, 2006. De la serie “El violín y la flauta”. Óleo sobre tela.

Uno de ellos, es Germán Venegas, escultor, artesano y pintor mexicano, destacado por haber sido uno de los exponentes del neomexicanismo de los años 80. Inmerso en su búsqueda por la identidad, su obra ensambla un complejo entramado delineado por la antigua cosmogonía mexica, los planteamientos estéticos de su generación, la pregunta por la muerte, la obra de grandes artistas (como Diego Velázquez) y el budismo.

Sí, desde su peculiar visión todas estas filias se han reunido a lo largo de sus carrera para manifestarse como seres iluminados, monstruos del pasado, autorretratos tenebrosos y desnudos brillantes. Para honrar su muy particular iluminación, el Museo Tamayo inaugurará una inmensa retrospectiva sobre su trabajo.

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“Tlalocan 11”, 2017. De la serie “Tlalocan”. Talla en madera estucada.

“Todo lo otro” es una exposición de Germán Venegas compuesta por casi 350 piezas que incluyen dibujos, esculturas y pinturas. El eje que las guía es la dualidad entre lo humano y lo divino, lo terrenal y espiritual, reflejados en los dos sistemas de creencias que se mezclan, disputan y retroalimentan en su obra: el budismo y la antigua cosmogonía mexica.

La combinación resulta insólita, pero resuena con el espíritu de la época que ha habitado Germán Venegas. El poblano y ex alumno de La Esmeralda, encontró en el budismo un punto de anclaje para poder abordar la vida en su obra.

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“Ascetas 2”, 2003. De la serie “Ascetas”. Óleo sobre tela.

Por otro lado, los símbolos mexicas responden a su participación en el neomexicanismo, una corriente pictórica que, después de ver caer la fachada nacionalista que pintaban los gobiernos antes del terremoto de 1985, comenzó a construir una identidad mexicana que buscaba narrarse con base en lo que imaginaba como sus cimientos más sólidos: las culturas indígenas, el pasado prehispánico y el arte popular.

Así, hay algo que hace eco con quien también está perdiéndose en su mexicanidad en la obra de este artista. La pieza fundamental de la exposición es un enorme buda de madera, policromado y de más de 5 metros de altura. El buda se transforma en un guía: a sus pies florece lo mundano y del lado de su cabeza aparecen todas las piezas de Germán Venegas que remiten a lo espiritual.

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“Desnudos eróticos 30”, 2005. De la serie “Desnudos eróticos”.

Si te permites seguir su camino, además de encontrarte con las más íntimas exploraciones del artista, podrías desenvolver tu propia composición.   

También en Más de México: Sobre la boyante escena del arte contemporáneo en México

¿Dónde y cuándo?

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“Autorretrato 16”, 2006. De la serie “Autorretratos”.

Salas 3, 4 y 6 del Museo Tamayo en Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Bosque de Chapultepec I Secc, 11580 Ciudad de México, CDMX.

Del 11 de diciembre al 31 de marzo de 2019. Horarios: de martes a domingo, entre las 10:00 y 18:00 hrs.

Entrada General: $65.00. Entrada libre a niños menores de 12 años y estudiantes, maestros y adultos mayores con credencial vigente. El domingo la entrada libre es para todo público.

Entre la tenebrosidad y la belleza de la oscuridad: las hechizantes pinturas de José Luis López Galván

Las pinturas puede ser una puerta a nuestro miedos (y tal vez a la belleza de estos).

El terror y el caos va más allá de los sueños. Así son las pinturas del jaliciense José Luis López Galván, que hace de sus obras un acto de realidad. La naturaleza de su estilo es indescifrable. Muchas personas han dicho que su técnica rememora a los surrealistas, y si bien el artista tiene entre sus inspiraciones a algunos, expresa que el surrealismo no es una vanguardia a la que se adhiere. La razón reside en que no saca su inspiración del subconsciente.

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Tal vez, más allá de una realidad onírica trasladada al lienzo, sus obras son más una especie de fantasía tenebrosa. Sobre todo por su pasión en retratar en cada uno de sus cuadros a los seres humanos y otros animales. El plasmar seres que juntan características, tanto salvajes como de personas, es un retrato de la realidad desencarnada. Acorde al autor, su intención es representar la esencia de las cosas, no su apariencia en sí. Lo cual, puede ser tenebroso, pero mágico a la vez. 

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Dicho acercamiento, poco convencional, pero sumamente bello, puede atribuirse a su formación. El mismo López Galván lo reconoce y asegura que esto se debe a que en un principio, estudió diseño gráfico. Fue sólo después de que tomara un taller de dibujo, que supiera su verdadera vocación: el retratar monstruos al óleo.

El uso de sombras y luminiscencias en cada una de sus piezas es otra prueba de la seductora tenebrosidad de sus seres. Según el artista, esta técnica permite darle más profundidad a los personajes de sus cuadros, como a sus ambientes. Tal vez, este estilo puede atribuirse a que admira el arte Barroco y, sobre todo, a Goya, a quien considera un ejemplo a seguir, y a Dalí y su habilidad de distorsionar personajes y escenarios y transformarles en otros.

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Sin duda alguna, el arte de Galván también crea este efecto. Lo siniestro y tenebroso se expresa a partir de seres que parecen una realidad hechizada, acaso formada desde la locura. Aún así, el artista asegura que cada una de sus creaciones se hace para que interactúen con el espectador, pues deja al imaginario de éste, la creación de una posible narrativa.

Su libertad de interpretación se agradece mucho. No sólo porque sus pinturas enfatizan la belleza de la oscuridad, sino por el terror y caos que representan. López Galván nos invita a encararnos al arte, aunque este sea tenebroso. Porque las maravillas de lo oculto siempre vale la pena verlas.

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Su obra puede encontrarse y adquirirse en Macabre Gallery.

Los retratos que José Luis Cuevas pintó en el psiquiátrico “La Castañeda”

La locura fue uno de los detonantes que marcaron enormemente la obra de este singular artista y sus enigmáticos personajes.

Antes de que el pintor, dibujante, grabadista, y creador de personajes inolvidables José Luis Cuevas, cumpliera 10 años, ya había decidido que quería dedicarse al arte. Según su autobiografía lo decidió cuando contemplaba absorto unos murales de Diego Rivera.

Curiosamente, Cuevas, justo se convirtió en uno de los imprescindibles que enarbolaron la generación de la Ruptura, y con ello la tradición muralista mutó en una nueva oleada de creatividad a la que se sumaron artistas como Remedios Varos, Mathías Goeritz, Vicente Rojo, etc.,

Desde el año que decidió convertirse en un artista, entre 1942-1943, Cuevas comenzó a pintar con mayor ahínco, y un episodio en particular fue decisivo: la visita que hizo al psiquiátrico “La Castañeda” gracias a la ayuda de su hermano Alberto (especializado en psiquiatría).

La Castañeda fue el centro psiquiátrico más grande de México hasta la segunda mitad del siglo XX. Su inauguración corrió a cargo de Porfirio Díaz, y funcionó desde 1910 hasta 1968. Este manicomio, luego fue criticado altamente por las condiciones de abuso e insalubridad del sitio.

Para Cuevas, de quien su obra abunda altamente en el “yo” (en el cómo va sintiendo su propia identidad), el tema de la locura le resultaba altamente atractivo, precisamente por esa marginalidad que existe entre una persona que ha “perdido” la razón, y la que la “conserva”, en gran parte por esa autoconcepción, más estable.

Esta visita en 1952 marcó fuertemente la obra de Cuevas y su carrera, y de hecho, solo un año después de esta, hizo su primera exposición en la Galería Prisse, en la que el coleccionista Álvaro Carrillo (el fundador del Museo de Arte Carrillo Gil) le compró la serie “La Casa Rosa”.

Te presentamos algunos de sus obras sobre la locura, resultado de esta visita a La Castañeda, inmortalizada, y un preámbulo importantísimo en su trabajo:

obra jose luis cuevas la castaneda

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Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )