Terremoto en México: Centros de acopio, albergues, brigadas, contactos de emergencia (LISTA)

¿Cómo ayudar tras el sismo? Puedes hacerlo de muchas maneras.

México acaba de vivir el peor sismo a 32 años del de 1985. En la Ciudad de México hasta ahora se cuentan 30 estructuras derrumbadas en las que aun se encuentra gente atrapada, sobre todo en el sur y centro de la ciudad. En Puebla son muchos los edificios y estructuras colapsadas, y Morelos es hasta ahora el estado más afectado y sobretodo carente de voluntarios. 

Después del sismos se han registrado varios colapsos de edificios, si tu hogar presenta grietas y otros daños, comunícate con protección civil para que corrobore si es un lugar seguro. Si no lo es, al final de esta nota te compartimos algunos albergues a donde puedes acudir. 

  • Aquí te dejamos una lista que estaremos actualizando constantemente

Centros de acopio, albergues, brigadas y todo lo que pueda servir para ayudar en estos momentos de tragedia nacional que necesita de toda nuestra solidaridad.

Teléfonos de emergencia:

URGEN HERRAMIENTAS DE RESCATE EN LAS ZONAS DE DESASTRE, PUEDES CONSULTARLAS EN ESTE MAPA:

Ubicación de Áreas Críticas (MAPA)

DE ACOPIO NOS COMENTAN QUE SE HA JUNTADO UNA BUENA CANTIDAD, SOBRE TODO DE AGUA, AUNQUE SEGUIRA HACIENDO FALTA. RECOMENDAMOS PREGUNTAR EN LOS MISMO CENTROS QUÉ ES LO QUE MAS HACE FALTA.

Actualización 10:11 hrs del 20/09, URGEN más herramientas en estos lugares, y manos. También relevar centros de acopio, preparar comida para los rescatistas y donar sangre.

A los acopios puedes llevar:

Alimentos imperecederos (enlatados, granos como arroz y frijol, leche en polvo)
Agua embotellada
Papel higienico
Toallas sanitarias
Pañales
Medicinas básicas (analgésicos y antiinflamatorios)
Jabón

Botiquines
Cobijas
Ropa

Y SOBRE TODO COMIDA PARALOS RESCATISTAS QUE HAN ESTADO TRABAJANDO DURANTE HORAS.

Para rescate hace falta:

Pilas
Cascos
Guantes de carnaza 
Escaleras
Linternas y too tipo de iluminación
Palas
Picos
Cubetas
Sal de mesa (para apagar fuego)

Medicinas

Adrenalina
Solución óptica
Lidocaína
Ibuprofeno
Paracetamol
Insulina de media
Oxígeno
Collarines
Suero

DESAPARECIDOS

A QUIENES TENGAN FAMILIARES O AMIGOS DESAPARECIDOS, HAY UN GRUPO EN FACEBOOK LLAMADO “SISMO DESAPARECIDOS EN CDMX”, así como la cuenta de twitter: @rescatadxs

 

DAÑOS

Colegio de Arquitectos de CDMX ofrece revisión preventiva a inmuebles con daños tras sismo. Contactar: brigadacdmx@gmail.com. O a protección civil: 911 / 5658-1111 / @SPCCDMX

 proteccion civil monitoreo de vivienda sismo mexico cdmx

 

CENTROS DE ACOPIO:

CDMX

En la carpa blanca instalada en el Zocalo de la CDMX se mantienen servicios médicos, albergue y acopio.

Sala Chopin, Álvaro Obregón 302 col. Roma

Jardín Pushkin, col Roma, entre Álvaro Obregón y Cuauhtémoc

Parque México 

Parque España

Acceso puerta de los leones en Chapultepec, av. Reforma

Parque las Americas, col Narvarte

Glorieta de Avenida Presidente Masaryk, col. Polanco

Heriberto Frias #819 col. Del Valle

Ruben Dario #115 col. Polanco

Restaurante Taquearte Barranca del Muerto (entre Minerva y Hércules)

Cruz Roja, Benito Pérez Galdós 139 col. Polanco (HACEN FALTA PILAS Y LINTERNAS)

Estadio Olimpico Universitario y plaza Asta Bandera, UNAM

Café Zapata Vive, Calle Certificados #6 col. Alamos, metro Xola. Se estara recibiendo acopio para la comunidad otomí de la CDMX. Lonas, casas de campaña, cobijas, viveres.

BRIGADAS:

Hace falta material para sacar escombros (picas, palas, cubetas, cascos, sal de mesa para apagar incendios).

Escuadron de Rescate y Urgencias Medicas (E.R.U.M.) de la CDMX en Chimalpopoca s/n col. Centro.

URGENTE: Se necesitan relevos para la brigada centro en Bolivar y Fray Servando, que lleven picas, palas, cubetas, lamparas y comida.

ATENTOS: Nos informan que la UNAM seguirá reuniendo brigadas a partir de las 5:00 hrs en el Estadio Olimpico.

Brigada de apoyo en IPN Casco Santo Tomas a las 9:00 hrs con la Agrupacion Juvenil Anticapitalista 

 

 

ALBERGUES

/En la Ciudad de México

albergues-mexico-temblor-sismo

Listado de albergues publicado por Miguel Mancera: https://t.co/DOiPSl43FK

/En Morelos:

sismo-albergue-morelos-temblor-mexico

/Albergues en Puebla:

En Puebla se habilitaron albergues, en el Centro Expositor, el Centro de Convenciones y la Universidad Anáhuac Puebla, San Andrés Cholula, Mexico.

19S: el día que “glitcheó” mi subjetividad (CRÓNICA)

Si México fuera “uno solo” no aguantaríamos nada. Son nuestros quiebres los que nos hacen resilientes.

Con cariño para las chicas de LCD y Sandra, Marén, Yolanda, Andrea, Ian y Javier

Por comprenderme.

Glitch: un quiebre y/o una disrupción en el flujo esperado de un sistema.

Nick Briz

“Únicamente quien supiera contemplar su propio pasado como un producto de la coacción y la necesidad, sería capaz de sacarle para sí el mayor provecho en cualquier situación presente. Pues lo que uno ha vivido es, en el mejor de los casos, comparable a una bella estatua que hubiera perdido todos sus miembros al ser transportada y ya sólo ofreciera ahora el valioso bloque en el que uno mismo habrá de cincelar la imagen de su propio futuro”.

Walter Benjamin, Dirección única, 1928


La muerte nos va a agarrar parejo. Por eso en secreto la llamaré “la democrática”, la horizontal, la incluyente. Lo que plantea su materialidad  no discrimina, como invariablemente hacemos nosotros, los sujetos.

El 19 de septiembre de 2017 llegué tarde a la oficina en la Condesa, CDMX. Estaba decidiendome entre escribir una nota sobre Alberto Kalach y una sobre maíz transgénico, cuando de pronto, a pesar del simulacro, de la efeméride y de todo pronóstico sobre lo poco poéticas que son nuestras vidas, empezó a temblar. Lo sentí inmediatamente, como un jalón que, específicamente se enganchó a mi corazón. Este, haciendo lo posible por no frenarse, dio un vuelco y luego otro. Mi mirada buscó la de la chica que estaba escribiendo junto a mí: corre. Una confirmación extraña y después los gritos, anunciando a todos, que paradójicamente, había que abandonar la casa: estaba temblando.

No era como otras veces. La intensidad, la tierra haciendo resonar sus benditas entrañas lacustres, nunca había conocido esa sensación. Pero fue en ese instante, cuando miré hacia arriba y los cables en el cielo dejaron de formar patrones cuadrados y se transformaron en ondas intensas, imparables —como olas de la costa de Oaxaca—  que comprendí que algo en mí estaba quebrándose para siempre.

 
 
 
 
 
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Mi cuerpo quería desparramarse, fracturarse. El enfrentamiento con La Democrática, que siempre había esperado —como supongo que hace casi cualquier mexicano, desde que empezó la guerra contra el narco— no se anunció, no me alertó y en ese aparecer espontáneo me hizo hincarme. “Párate, no puedes estar en el piso”, que, por cierto, estaba rompiéndose, también, como yo. El abrazo de la otra redactora me contuvo y su rostro, implorando mi calma que, francamente, nunca llegó. Pero me levanté, a tiempo para ver caer pedazos enteros del edificio de enfrente, sobre todo ese grande que cayó sobre un perrito o gatito negro, cuyo torso terminó aplastado y funcionó, para mí, como evidencia suficiente de que el mundo que conocía había terminado.

“Mi hermana”, murmuré y luego grité múltiples veces, desnudando mi propia estructura y anunciando que, en efecto, solo quería confirmación de que mi hermana estaba bien. Los momentos que siguen son confusos, el gas inundó las calles y un par de ventanas estallaron. Corre. De nuevo. Corre. Cientos de sujetos corriendo sin rumbo, solo para encontrarse con otros cientos. El control: lo perdí. Fue inmediato. Perdí el control. Pasaba de la ansiedad, de la risa, a los gritos, al llanto incontenible. Perdí el control: mi estructura se evidenció de tal manera, con tanta transparencia, que desaparecí.

Confirmé rápidamente el bienestar de mi hermana y de tantos otros queridos. Por el momento, las cosas estaban estables. Ironía. La calle era un caos y la noticia repentina de que el epicentro había sido en Morelos me cayó terrible, soy de allá y mi casa allá está, con mi mamá y otra hermana. Y mis amigos de antes. Y los cerros. Y las cosas que conozco.

Mi papá me compartió un mensaje que dejó más en claro el panorama: la lista de edificios que, hasta el momento, habían sido registrados como colapsados. Escuelas, primarias, multifamiliares completos. Muchos cerca de mi casa.

Una buena amiga me recogió y realizamos una travesía inmensa desde la Condesa, hasta la Alberca Olímpica.

Algunos episodios notables:

  1. Insurgentes, abarrotada de seres humanos, anticipando que los próximos días, las calles iban a pertenecer a los peatones y no a los coches.
  2. La farmacia, donde compré sueros a 30 pesos (“Lucrando con el temblor”, le dije cínicamente a la tendera) y un par de cajas de ketorolaco, estaba prácticamente vacía; delatando a mi ser paranoico que probablemente habría escasez, pero estaba equivocada, en los días que siguieron, no faltó nada.
  3. Una mujer vendiendo plátanos, hizo eco en lo que restaba de humanidad en mí y compré un par de kilos que cargué psicoticamente hasta la casa y terminé regalando a brigadistas.
  4. Una señora de 90 años en silla de ruedas, y su cuidadora de más de 60, que me llevé conmigo y mi amiga, y los plátanos, en una escena que me recuerda (y no sé bien por qué) a El Viaje de Chihiro.
  5. Los de la marina corriendo formados, cargando picos y la visión lejana del primer edificio colapsado que presencie en la vida.

Llegar al departamento no fue agradable. Mi pésima reacción había marcado una distancia seria entre mi subjetividad y las de los demás. Yo era un peligro, dadas las circunstancias. De ahí en adelante se hizo mucho: además de ayudar a controlar el tráfico en una ciudad sin semáforos, no dormir por 6 días, ayudar en los acopios, cargar, perseguir derrumbes, el momento más importante fue la breve participación que tuve en las brigadas.

No quisiera repetir lo que posiblemente todos han pensado. Sí, la solidaridad fue inmensa. Escuché por ahí la frase: “tranquilos, todos tienen derecho a ayudar”, mientras nos formaban y vestían con cascos y guantes para acercarnos más o menos protegidos a los derrumbes a cargar piedra. Éramos tantos. Pero lo increíble, lo que realmente me marcó fue que “no éramos uno”, México no “fue uno” ese día, para nada. La Democrática no agarró parejo. No ese día. Éramos un chingo, eso sí, y éramos absurdamente distintos y era obvio que no veníamos ni del mismo lado, ni estábamos cortados con la misma tijera; pero estábamos juntos.

El glitch, la falla espontánea en el sistema, la acumulación de tensiones que culminó en caos, me partió en miles, me hizo perder el control y cuando me encontré con mis cimientos, no había nada (en serio, nada, carajo, es carne), pero entre esas grietas, lo que vi, lo que sentí, fue a un chingo de personas. Unas me dieron comida, otras café, unas me abrazaron, me protegieron, me llamaron, me buscaron. Me subí al coche de un hombre desconocido: ¿en qué clase de circunstancia haría tal estupidez?  El señor nos llevó a varias chicas apretujadas a un derrumbe. Feliz de hacer algo, de poner en marcha el coche, de funcionar como un puente entre la geografía y la materialidad-peatón y no ser un vehículo predominante en el diseño de lo urbano.

Una anécdota divertida, que resume para mí el estar-juntos:

19-septiembre-19s-sismo-temblor-reflexion-cronica
Todos dieron lo que tenían. Por suerte lo que ellos tenían eran tacos al pastor…

El 20 de septiembre de 2017, llevábamos horas formados intentando pasar al derrumbe en Petén (lugar que nunca voy a olvidar), acababan de sacar a alguien, pero sin vida: los ánimos bajaron. Estaba lloviendo. Hacía frío. Estaban al borde de sacar a otra persona más, con vida. “¡Mazos! ¡Mazos!” comenzaron a gritar todos. Necesitaban mazos. Así, todos gritabamos, el mensaje se corría y alguien en algún momento llegaría con un mazo; un pinche mazo, era la distancia entre el afuera y el adentro para alguien. No llegaba, gritábamos como idiotas y no llegaba. Llegó. Silencio. Puño en alto. A la espera. Tal vez sale. Tal vez sale y bien. En eso, de la nada, un tipo llega corriendo a la zona con una cantidad absurda de vasos, desbordando vasos. “¡Aquí están, aquí están los vasos!” gritó emocionado, convencido de su utilidad. “Mazos, pendejo” le dijo alguien. Todos nos empezamos a reír, también el de los vasos, risas y llanto, claro. Risas a lo cabrón. Unos minutos después se alzaron los puños. Los mazos (y los vasos) cumplieron su cometido. Alguien salió con vida. ¿Quién? Pues qué chingados importa. Estaba vivo.

No tengo nada contra La Democrática. En cualquier caso, nos va a agarrar parejo. Ese día aprendí eso. Pero así como ella, también entendí que nuestra identidad, la narración de estas subjetividades trabajando en conjunto, también puede ser como la muerte, agarra parejo. Yo lo viví, no se me olvida. Cada vez que aparecen los gandallas, que matan a alguien o lo desaparecen, me acuerdo de que ustedes también pueden agarrar parejo. De que si hoy tiembla (bendita poesía), van a venir por mí. Y yo voy a ir por ustedes. Hoy, solo hoy, no importa lo que significa ser mexicano.

Cortesía de Juan Villoro, para quienes no saben quiénes son: son el lugar donde habitan; son el espacio que administran. ¿Y de dónde son? Son del lugar donde recogen la basura. Y yo también. Ahí te espero.

Epílogo

 
 
 
 
 
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La muerte natural no existe: cualquier muerte es un asesinato. Y si no se protesta, se consiente. Yo desconfiaría aún con el dedo en Su llaga.

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El 23 de septiembre de 2017 volvió a temblar. Una cosa llevó a la otra y terminé con un ataque de ansiedad imparable y terrible. Como nunca antes sentí la distancia entre mi subjetividad y la de otros. Yo era un peligro, dadas las circunstancias. Perdí mucho ese día. Además del control, la confianza de mis amigos.

Estaba tan quebrada que tuve que delegar mi propia vida a otras personas. Tuve que pedir cuidados y protección, explícitamente. Me dio coraje, hoy todavía me da coraje, tenerle tanto miedo a la muerte. Me da coraje no hablar de eso. Me da coraje que tú o tus amigos, o tu familia, hayan vivido una desgracia. Una “pérdida irreparable”. La pérdida de la vida es reprochable, porque siempre implica una pérdida de la posibilidad. Y hace parecer que los cuidados en vida son inútiles. Pero no creo que lo sean.

A todos los que están sufriendo, por esta y otras catástrofes hago una promesa solemne: prometo cuidar la vida, prometo luchar por la posibilidad dentro de la posibilidad. Prometo mantener la calma, hasta donde me sea posible. Claro que también prometo permitir mis quiebres, porque a ellos les debo estas lecciones vitales. Estas vivencias.

Sigo en la CDMX, todavía no estoy lista para despedirme.

Con el puño en alto.

También en Más de México: Reflexiones de grandes escritores mexicanos sobre el sismo de 1985 que hoy valiera releer

*Imágenes: Destacada: AFP; Cuartoscuro.

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

¿Cómo puedes ayudar a reactivar la economía local después del sismo?

También toca ayudar a los ayudaron: consumamos en estos establecimientos que demostraron darlo todo por México durante el pasado sismo.

Solidaridad es hoy la palabra más grande, la más pesada y la más dulce entre esas que se han quedado marcadas cuando se habla de la mexicanidad. Quienes no la habían vivido, en 1985, la experimentaron fuertemente  durante el sismo del 19 de septiembre de 2017. 

Ante el desastre, los mexicanos contribuimos de diversas formas sin pensarlo dos veces pero, ahora, que la vida cotidiana lentamente vuelve a encontrar su curso entre grietas y escombros, nos quedan dos caminos: por un lado, seguir ayudando a los mexicanos que hoy más que nunca nos necesitan y, por otro, nos toca ayudar a los que ayudaron.

Desde que ocurrió el temblor y durante los días consecuentes, la vida cotidiana y con ello la economía local se detuvo. Sin embargo, esto puede tener repercusiones graves, si no rompemos la burbuja atemporal en la que nos ha situado este suceso. Muchos negocios medianos, pequeños y micro se decidieron a aportar todo lo que les era posible; y otros, que en realidad no podían aportar, se están viendo seriamente afectados por la paralización del consumo.

Un ejemplo fue el establecimiento ubicado en Sonora 128, en Colonia Condesa de la Ciudad de México, una ferretería que donó todo su inventario para apoyar durante la situación. Pero ellos no fueron los únicos: muchos restaurantes, cafés, oficinas, tiendas y escuelas de México abrieron sus puertas y se prestaron como lugar de descanso para brigadistas, voluntarios y afectados. Los restaurantes no dejaron que los alimentos se quedaran almacenados, sino que ofrecieron menús especiales gratuitos para quien necesitara una comida caliente, mientras que muchos otros locales donaron todos los insumos que tenían a su alcance.

Según el INEGI e INADEM, en México, para 2016, había 4 millones de microempresas y estas, en el día a día no la tienen fácil. Las microempresas son responsabilidad de sus propietarios y ellos son los que tienen que resarcir las faltas económicas, además inciden poco en el mercado general que las contiene, están sujetas a la demanda y compiten entre ellas. La única manera de recuperarse es que se aumente el consumo de lo que venden.

No nos han pedido nada a cambio, pero ahora podemos expresar gratitud, reactivando la economía de estos locales.

¿Cómo puedes ayudar?

Frente a esta situación ha surgido la iniciativa #ReactivaTuEconomía, como parte del mapa colaborativo de iniciativa ciudadana,  #Sismx. Lo que se ha propuesto es ubicar a los negocios que apoyaron, así los consumidores pueden elegir estos negocios cuando necesiten comprar algo y también puedes registrarlos para que otros sepan dónde se necesita ayuda.  

Para ubicar los negocios a los que hay que apoyar, selecciona el botón en la esquina superior izquierda. Se desplegará un menú de opciones.  Deslízate hasta la última opción y selecciona el recuadro #ReactivaTuEconomía. 

Puedes registrar negocios aquí.

Por otro lado, no hay que dejar de consumir. Muchos habitantes de los pueblos afectados del estado de Morelos, por ejemplo, viven de la venta de comida, antojitos, especialmente. Con la llegada de las despensas de los acopios, sus ventas se han frenado y, aunque mucha gente ahorita no tiene capital para comer en la calle, si estás de visita o estás ayudando y puedes comprar, trata de comer las delicias tradicionales que venden los locales. Te lo agradecerán mucho.

Por último, y a pesar de todo, nos toca hacer el esfuerzo por recobrar la estructura. Aunque el evento nos ha cambiado a todos y, definitivamente, nunca lo vamos a olvidar, es nuestra responsabilidad volver a hacer de la vida lo mejor posible, para nosotros mismos y los demás. Sin dejar de apoyar a los que lo necesitan, especialmente a los damnificados, nos toca volver a vivir: comprar flores, comer en nuestros lugares favoritos, ir al teatro. No se trata de puras frivolidades, necesitamos retomar el camino y es la forma de, poco a poco, ponernos en pie todos juntos.

Estos son algunos de los negocios a los que tú puedes apoyar en los estados afectados:

  1. Ferretería “Materiales del Parque” en Av Sonora 128, Roma Nte., 06700 Ciudad de México.
  2. Los Alebrijes – Cerveza Artesanal y Parrilla en Av. Division del Nte. 820, Narvarte Poniente, 03020 Ciudad de México.
  3. Bandini en Bucareli 69 en Juárez, 06600 Ciudad de México.
  4. Restaurante Mog Bistro en Frontera 168, Roma Norte, Roma Nte., 06700 Coauhtemoc, CDMX.
  5. Florería Calle Amsterdam & Av Michoacán en Calle Amsterdam & Av Michoacán, Hipódromo, 06100 Ciudad de México.
  6. Papelería “La tarea” en Av. Pdte. Plutarco Elías Calles 1503, Zacahuitzco, 03550 Ciudad de México.
  7. Astorga Bike en Caleta 508, Narvarte Poniente, 03020 Ciudad de México.
  8. Cafetería La Comuna en Petén 135, Narvarte Poniente, 03020 Ciudad de México.
  9. Crossfit 365 en Calle Bajío 365, Hipódromo, 06100 Ciudad de México.
  10. Lavandería del Río en Puebla 16, Roma Nte., 06700 Ciudad de México.
  11. Restaurante Comixcal en Dr. Atl 176, Sta María la Ribera, 06400 Ciudad de México.
  12. Juana la Loca Cantinería en Avenida Salamanca 107, Cuauhtemoc, Roma Norte, Roma Nte., 06700 Ciudad de México. 
  13. Incuba Estudio Gráfico en Av Insurgentes 183, Emiliano Zapata, 62744 Cuautla, Morelos.
  14. Tamales de Lupita en Calle 6 Nte 203, Centro, 72000 Puebla, Pue.

 Te invitamos a registrar en el mapa algún otro negocio que conozcas que haya apoyado durante aquellos momentos en que su ayuda fue crucial: los mariachis que cambiaron canciones por víveres para las víctimas, la señora de los tamales, el señor de las tortas y muchos otros mexicanos que nos recordaron que es un orgullo haber nacido en la misma tierra que ellos. 

También puedes utilizar la plataforma 19s.mx y ayudar a cubrir las necesidades al momento o canalizar apoyos existentes.

La última samurai reconoce el valor guerrero de los mexicanos

Los mexicanos hemos demostrado una actitud digna de un linaje de guerreros; y otra gran tradición, el camino samurai del Bushido, lo ha reconocido.

Los mexicanos somos guerreros. Esta es una frase un tanto ambigua, pero como pueblo seguimos acumulando argumentos para sostenerla. Y no se trata solo de recordar a figuras históricas (como estos 15 históricos guerreros) que han destacado por su naturaleza aguerrida, también de simplemente mirar a nuestro alrededor y observar como miles de nosotros, en los momentos decisivos, sacamos esa garra que termina por sorprender –tanto a nosotros mismos y como a los de afuera. 

Machiko Ikeoka, la última mujer heredera de la tradición samurai que sigue el código Bushido, estuvo en México para reconocer el valor y el heroísmo que los mexicanos demostramos frente al trágico sismo registrado el pasado 19 de septiembre.

Recordemos que el Bushido, literalmente “el camino del guerrero”, comenzó a consolidarse en el siglo XVI pero con preceptos del confucionismo y del budismo Zen que datan del siglo XI.  Este código se compone de una serie de premisas que buscan que guerrero alcance la impecabilidad, no solo en el campo de batalla sino, y tal vez principalmente, en la vida.

En Japón vivimos constantemente bajo el riesgo de terremotos y otros desastres naturales, lo que nos ha llevado a desarrollar una mentalidad similar a la que ha demostrado el pueblo de México ante las adversidades. Es por eso nuestro reconocimiento a todos ustedes que han encarnado tan correctamente las 7 virtudes del código Bushido: integridad, respeto, coraje, honor, compasión, honestidad y lealtad.

Así que hoy los mexicanos debemos sentirnos orgullosos de la actitud que demostramos, masivamente, desde que la tierra tembló. Pero sobretodo, debemos guardar este sentimiento fresco en la memoria, para mantener esa postura aguerrida en todo momento y no esperar una nueva tragedia para verla florecer de nuevo.  

bushido-codigo-samurai

Gi — Justicia (decisiones correctas)

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

Yu — Coraje

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

Jin — Benevolencia

Mediante el entrenamiento intenso el samurái se vuelve rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

Rei — Respeto, cortesía

Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.

Makoto — Honestidad, sinceridad absoluta

Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de “dar su palabra”, no ha de “prometer”, el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.

名誉「名譽」Meiyo — Honor

Es la virtud más importante de todas. El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. No puede ocultarse de sí. En caso de quedar mancillado, la única forma de restaurarlo es mediante el Seppuku o suicidio ritual.

忠義 Chuugi — Lealtad

Haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.