Retratos sutiles del extraño y fantástico México

Con la mirada fresca, este fotógrafo argentino capturó la sutil esencia de nuestra extraña y fantástica tierra.

Es fácil enamorarse del extraño y fantástico México. A pesar de que su belleza no es siempre evidente, como un deslumbrante paisaje, una imponente catedral, una elegante pirámide o un colorido plato de deliciosa comida humeante.

Pero hay algo increíble en todas esas cosas que no son superficialmente atractivas, algo que sugiere un profundo misterio, una entrada, tal vez, a una dimensión divina o mística. Son esos rincones los que ha capturado el ojo de Franco Fafasuli, un joven fotógrafo argentino que transformó su caótico romance con México en espectaculares retratos de su sutil esencia.

Decidimos entrevistarlo porque nos interesa entender, a través de su particular distancia, qué encuentra en México y qué significa esta tierra para él. Te presentamos fragmentos de lo que nos compartió.

+DMX: ¿Por qué decidiste explorar México?

FF: Desde que tuve la oportunidad de vivir en México por 4 años, quedé fascinado, por su gente, su cultura y sus paisajes […].

+DMX: ¿Qué fue lo que más te llamó la atención?

FF: Lo que más me llamó la atención es la necesidad que hay en las calles, es algo que veía frecuentemente cuando vivía en la Ciudad de México, pero nunca fue algo que tenía tan presente. Creo que el hecho de empezar a sacar fotos me sirvió para mostrarme otro tipo de realidades sin importar dónde me encuentre.

Por otro lado, me llamó la atención fue el cariño que recibí por parte de la gente, por lo general siempre me he sentido muy querido en México […]. También la cantidad de esculturas o símbolos religiosos que hay en prácticamente todas y cada una de las esquinas de la ciudad.

+DMX: ¿Qué es lo que tratas de narrar con tu obra visual?

FF: Mi intención con estas fotografías es mostrar situaciones que vemos en nuestro día a día y que a lo mejor pasamos por alto; como decía anteriormente, la necesidad de la gente en situación de calle, o escenas algo “bizarras” a las cuales no estoy acostumbrado en mi cotidianidad, o simplemente detalles que me parecen interesantes plasmar.

+DMX: ¿Dirías que “lo mexicano” se puede definir?

FF: No sé si podría dar una definición de diccionario en relación a “lo mexicano”, porque de cierta forma es algo que no termino de entender, pero me encanta y me atrapa.

+DMX: ¿Cómo lo definirías?

FF: Lo definirá con el dicho “tu casa es mi casa”; para mí es así, tal cual; siempre que estoy en México me siento como en casa, todos son muy abiertos y siempre están dispuestos a conocer gente sin importar dónde sea que estés, y eso es algo que no he experimentado en ninguna otra parte del mundo.

Por otro lado, es tal el cariño que los mexicanos tienen por su país y su cultura, que de cierta forma se contagia.

+DMX: ¿Qué te enseñaron los personajes y paisajes que encontraste en México?

FF: Me enseñaron a mantener una actitud humilde y a ser optimista ante cualquier situación y a intentar ser feliz pase lo que pase.

El día que Bob Dylan se enamoró de Durango

En 1972, esta voz de generaciones, visitó el desierto y la esencia del lugar que le inspiró la canción 'Romance in Durango'. 

Todo comenzó cuando a inicios de los 70`s, Rudy Wurlitzer, escritor del guión para la película ‘Pat Garrett y Billy the Kid’, pidió a Dylan que creara una canción para la cinta.  Y se rumora que el músico también se interesó en participar como actor, aunque Wurlitzer prefirió arroparlo solo en la parte sonora.

El director Sam Peckinpah se encontraba grabando la película, cuando Dylan y su pareja viajaron a Durango, por cierto, uno de los lugares más más filmados de México: en este estado se han hecho más de 150 películas desde 1989 por sus desérticos y casi mitológicos paisajes.

Para 1975 ‘Romance in Durango’ fue publicada en el disco Desire. A Dylan lo inspiraron estas tierras que guardan no sólo una estrecha relación con el misticismo de las cinco etnias indígenas que lo habitan, también sus contrastes entre colores desérticos y azules rotundos se quedan impresos en la mente.

México ha sido uno de los lugares predilectos de grandes figuras intelectuales y musicales de la historia. La Generación Beat (decisiva por su enorme influencia en el movimiento hippie) encontró en este país un lugar que hacía honor a la vida onírica de la que gustaba). Aquí vivieron William Burroughs, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Neal Cassady, Gregory Corso, entre otros.

Por su parte, a principios de siglo, Antonin Artaud, el poeta, halló en los rarámuri (tarahumara) parte imprescindible de la filosofía que le marcó. María Sabina, la famosa curandera mazateca de los hongos, atrajo también con su sabiduría a leyendas como Mick Jagger, Peter Townshend, Jim Morrison y al mismo Bob Dylan.

Romance in Durango, la canción de Dylan, que tiene por momentos frases en español, hace alusión al fandango, a las ganas de dejarlo todo y que la naturaleza se la que dicte el curso; a la calma de la vida rural del ‘México Profundo’.

 

Aquí la canción completa: 

Hot chili peppers in the blistering sun
Dust on my face and my cape
Me and Magdalena on the run
I think this time we shall escape
 
Sold my guitar to the baker’s son
For a few crumbs and a place to hide
But I can get another one
And I’ll play for Magdalena as we ride
 
No llores, mi querida
Dios nos vigila
Soon the horse will take us to Durango
Agarrame, mi vida
Soon the desert will be gone
Soon you will be dancing the fandango
 
Past the Aztec ruins and the ghosts of our people
Hoofbeats like castanets on stone.
At night I dream of bells in the village steeple
Then I see the bloody face of Ramon.
 
Was it me that shot him down in the cantina
Was it my hand that held the gun?
Come, let us fly, my Magdalena
The dogs are barking and what’s done is done.
 
No llores, mi querida
Dios nos vigila
Soon the horse will take us to Durango
Agarrame, mi vida
Soon the desert will be gone
Soon you will be dancing the fandango
 
At the corrida we’ll sit in the shade
And watch the young torero stand alone
We’ll drink tequila where our grandfathers stayed
When they rode with Villa into Torreon
 
Then the padre will recite the prayers of old
In the little church this side of town.
I will wear new boots and an earring of gold
You’ll shine with diamonds in your wedding gown
 
The way is long but the end is near
Already the fiesta has begun.
And in the streets the face of God will appear
With His serpent eyes of obsidian.
 
No llores, mi querida
Dios nos vigila
Soon the horse will take us to Durango
Agarrame, mi vida
Soon the desert will be gone
Soon you will be dancing the fandango
 
Was that the thunder that I heard?
My head is vibrating, I feel a sharp pain
Come sit by me, don’t say a word
Oh, can it be that I am slain?
Quick, Magdalena, take my gun
Look up in the hills, that flash of light
Aim well my little one
We may not make it through the night

Imagen: Michael Ochs Archives

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Preciosas imágenes que celebran, cuestionan y exploran nuestro mestizaje (GALERÍA)

Cortesía del brillante fotógrafo David Alan Harvey, experimenta el encantador misterio de esta tierra mestiza.

El mestizaje tal vez sea la más rica y misteriosa cualidad de la identidad mexicana. Al mismo tiempo, es el detalle más complejo, el que más complica nuestra existencia, pues transforma el entendernos y definirnos en un trabajo constante, que posiblemente, no se termina nunca.

Tristemente, también nos da motivos para distanciarnos entre nosotros, pues, en un afán de consolidar la identidad subjetiva, nos lleva a concentrarnos en una sola forma de ser y olvidar que somos una mina infinita de significado, que no se agota.

¿Qué tenemos en común todos los que nos llamamos mexicanos y de qué manera reaccionamos a lo que nos hace distintos? La exploración se vuelve eterna. Al fotógrafo estadounidense David Alan Harvey le intrigaba mucho nuestro origen y el de otras culturas “latinoamericanas”, especialmente por ser “diásporas” como él las llamó, de otras culturas (como la española y la portuguesa), pero adaptadas a un mundo completamente distinto.

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En sus fotos se vuelve evidente que esa distinción, que parece mínima, se vuelve rápidamente otra cosa, cuando las culturas que nos intentaron colonizar antaño se mezclan con cientos de culturas nativas y otro bonche de culturas migrantes.

Para celebrar esta diversidad, en 2003 David Alan publicó un libro con más de 100 fotografías tomadas en las décadas de los 80 y 90 distintos países latinos, mostrando sus vibrantes, contradictorios y provocativos rituales, creencias espirituales, fiestas y vivencias cotidianas.

Lo llamó “Alma dividida”, que evoca una melancolía deliciosa, reconocible en nuestras identidades fragmentarias, pero que si lo pensamos con cuidado es también nuestro más precioso legado.

Cortesía del brillante fotógrafo David Alan Harvey, experimenta el encantador misterio de esta tierra mestiza en esta galería.

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Geniales fotografías de “arquitectura libre” mexicana (GALERÍA)

Adam Wiseman retrató algunas de las construcciones más extrañas y fantásticas, esas que responden al capricho de quien las habita.

La forma en que los humanos habitamos el espacio deja a la vista mucho más de lo que imaginamos. En lo subjetivo, revela toda clase de secretos sobre nuestra vida cotidiana. Y en lo colectivo, nos muestra cómo hemos decidido ensamblar el mundo. Así, las construcciones de nuestras ciudades, responden a principios claros, ligados a nuestras culturas y tradiciones.

En ese sentido es increíblemente peculiar (y relativamente anti-funcional) una construcción que responde al más puro capricho de quien la quiere habitar. Pero en esa expresión de auténtica rebeldía y solipsismo, podría encontrarse una reflexión importante.

Adam Wiseman, un brillante fotógrafo mexicano, realizó una curiosa serie retratando algunas de las construcciones más extrañas y fantásticas que se le cruzaron en frente, en distintas regiones en el país. La mayoría son casas, algunas podrían ser calificadas de mansiones, otras son incluso iglesias rurales, pero construidas en la modernidad.

A Wiseman estas casas no le resultaron interesantes simplemente por su disonancia con el entorno. Al ver que son frecuentes a lo largo del país, comenzó a sospechar que tendría que haber una razón sociológica detrás de su existencia. En general, la obra de Wiseman está ligada a la práctica documental y a la etnografía, aunque su tirada no es hacer estudios formales a través de su obra, sino abrir preguntas en la mente de sus espectadores.  

El diseñador habita al otro lado de la frontera

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Wiseman tenía razón. Mientras que las extrañas construcciones sí responden a un capricho, este encuentra su razón de ser en una narrativa muy determinada. Según su investigación, estos edificios son diseñados por inmigrantes que viven y trabajan (sobre todo de forma ilegal) en Estados Unidos.

Las enormes construcciones son financiadas por ellos mismos, que envían el dinero a su país natal y encomiendan a sus familiares que supervisen el proceso de erigir la casa de sus sueños. Algunos de estos sueños están inspirados en los referentes más extraños como los castillos de Disney (y otras referencias Hollywoodenses), el neoclasicismo (propio de algunas iglesias), las mansiones estadounidenses y las casas de los suburbios del país del norte.

Wiseman le llama “arquitectura libre” a estas fantasías materializadas en block, varilla y cemento. Y como buena fantasía, tienen algo deliciosamente salvaje. Así sus acabados son ruidosos, de inmenso colorido y con torres o ventanas que responden a una lógica de organización que solo quien sueña podría descifrar.

Pero tal vez, ni él mismo. Según Wiseman, las construcciones develan la influencia de los familiares que supervisan, quienes también meten su cuchara en el diseño, posiblemente a espaldas del “libre arquitecto”. Y además, muchas de las casas que retrata el fotógrafo se encuentran inacabadas o abandonadas. ¿Será que la fantasía ya no pudo ser financiada?

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Sueños, caprichos y fugas

A Wiseman las casas no le aparecen como simples rarezas, kitsch o risibles, se guardan al interior algo que deberíamos aprehender. Su existencia denota anarquía. Su origen migrante invita a la movilidad.

Si la forma en la que los humanos habitamos el espacio es cultural y nuestra infraestructura responde a una forma de organizar el mundo, la “arquitectura libre” (aunque no es precisamente libre) aparece como fuga en la enorme masa de principios sobre habitar, que simplemente asumimos. Estas extrañas construcciones, derivadas de un sueño posmoderno terminan por ponernos en cuestión a nosotros mismos.