Escucha el vibrante “jazzpango”: una mezcla insólita y encantadora de jazz y huapango

Música ingeniosa y divertida que demuestra nuestra infinita capacidad de reinventarnos.

La música tradicional mexicana es un mosaico que se construye infinitamente a partir de una multiplicidad, de pronto inabarcable, de expresiones culturales. Como tal, ningún género local está exento de la remezcla.

El mariachi, por ejemplo es una variación de las armonías típicas de los cocas (etnia jalisciense), pero que se toca con instrumentos europeos. Lo mismo el huapango o “son huasteco” un género originario de la región Huasteca (por lo que se toca en San Luis Potosí, Tamaulipas, Puebla, Hidalgo y Veracruz).

El huapango es una variación de los “fandangos”, cantos flamencos que, además de estar ligados a la tradición española, también tienen influencia de los gitanos (también migrantes).  Pero, además de esta herencia, el huapango goza de una riqueza musical enorme, pues también contiene elementos musicales de distintos grupos indígenas mexicanos y la influencia de los pueblos africanos en México.

Así, el huapango es indudablemente producto de un mestizaje desbocado e inmensamente creativo. Pero los mexicanos tenemos una capacidad imparable de reinventarnos y frenar en nuestros “géneros tradicionales” sería probablemente un error. Hay algo de nuestra compleja génesis identitaria y cultural que nos llama a seguir mezclando.

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Así nació el jazzpango, cortesía del compositor mexicano Pedro Dabdoub una expresión brillante que lleva la situación un poco más lejos. Resultado de una preciosa experimentación con otros talentosos jazzistas locales, el jazzpango mezcla ingeniosamente jazz, huapango, rock, funk, pop y hasta un poco de “world music”.

“Encantamiento” es un jazzpango de Dabdoub que encarna perfectamente el espíritu flexible de nuestra música. Interpretado por el mismo Pedro, en el piano y voz, Pavel Cal en la guitarra, Marco Rentería en el contrabajo y Roger Nuncio en la batería, es una pieza memorable.

Te advertimos que escucharla cambiará la forma en que entiendes el panorama de lo tradicional y probablemente te den más ganas de seguir mezclando:

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BRAMA: música para una película inexistente

El hipnotizante proyecto de estos músicos mexicanos revolucionará tu escucha.

El paisaje musical mexicano está plagado de toda clase de influencias. Cabe la posibilidad de que aquí se produzca suficiente contenido sonoro como para satisfacer toda clase de gustos. 

Por otro lado, aunque hay múltiples proyectos que destacan por su incuestionable calidad y se celebran en un amplio espectro, las propuestas más experimentales suelen estar muy por debajo de la superficie y para dar con las más brillantes, uno tiene que ahogarse en el mar de lo alternativo. 

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Pero vale muchísimo la pena, sobre todo cuando escuchas el trabajo de creadores como los miembros de BRAMA, un ensamble que construye lo que ellos mismos describen como “música para una película inexistente”

El proyecto integrado por Omar González (piano Fender Rhodes), Pablo Ramírez (armónica), Edgar Hernández (batería) y Adriana Camacho Torres (contrabajo), combina la técnica musical de los cuatro con la conexión que cada uno de ellos guarda con el mundo del cine, pues todos son cineastas de carrera y llevan sus vivencias a la creación sonora. 

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Como resultado, presentan una serie de atmósferas musicales que atraviesan múltiples géneros (como rock experimental, ambient, trip hop, dub y free jazz) mientras trazan una escenografía construida con ritmos y melodías vibrantes e inesperados. 

Así, el ejercicio de escucharlos obliga a imaginar el contexto de donde podrían haber brotado estos espacios dando lugar —en la experiencia de cada uno— a esa película “inexistente” que los miembros de BRAMA se proponen sonorizar.

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La experimentación, la improvisación y una búsqueda que se balancea entre lo acústico y lo electrónicos, más que ensamblar un sonido sólido y terminado, ofrece una escena fragmentada, por donde uno puede colar sus propias interpretaciones con absoluta naturalidad.

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Permitirte escuchar con atención la propuesta de BRAMA es regalarte un momento para la autocontemplación; para conectar con los rincones más densos y exquisitos de tu imaginación y exigirte a ti mismo un acercamiento más profundo a esa película inexistente, pero activa, que es la experimentación de tu propia existencia. 

Escucha más de su música aquí. Mira más videos acá

Y no te pierdas su próxima presentación en vivo el sábado 20 de julio a las 9 PM en el Restaurante La Ceiba en Av Revolución S/N Sto. Domingo entre calle La presa y Valle de atongo en Tepoztlán, Morelos.

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Ensamble Kafka: un entrañable homenaje a la música tradicional oaxaqueña

Estas increíbles piezas sonoras exploran y fragmentan los límites de una brillante tradición musical.

Oaxaca es uno de los más exquisitos territorios de México. Cada una de sus manifestaciones se desdobla múltiples veces develando la auténtica complejidad que la sostiene. Por eso su gastronomía es tan seductora y sus manifestaciones artísticas tan conmovedoras.

Como muestra está su extravagante tradición musical. Igual que su intrincada geografía, sus sonidos abarcan una inmensa gama de tonos y formas: desde las bandas de viento serranas; los sones y jarabes mixtecos; los huapangos de la cuenca de Papaloapan; la canción zapoteca; la música de marimba, y hasta las chilenas de la Costa, estas últimas, manifestación de los pueblos afromexicanos.

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La música oaxaqueña es inasible, pero es precisamente su sentido múltiple lo que invita a experimentar con ella, hacer lo posible por llevarla a sus límites y, al dar con ellos, hacerlos explotar. Y no se trata ni de cuestionarla o reivindicarla, sino de mantenerla activa a través de una exploración seria de la tradición.

Este es precisamente el ejercicio que realizó el Ensamble Kafka. Llevados por la inmensa curiosidad y atracción del músico y compositor Steven Brown, un genial grupo de músicos locales (Juanito Gutiérrez, tuba; Facundo Vargas, trombón; Onésimo García, trompeta; Julio García, guitarra) llevó a cabo una investigación de la música oaxaqueña, particularmente de las bandas de viento serranas.

A través de este ejercicio, Brown compuso una serie de espectaculares piezas que son, por un lado un entrañable homenaje a la tradición musical y por el otro, una cautivante revolución sonora con un acabado ciertamente contemporáneo.

Las 11 piezas que se suman en este singular proyecto resuenan con otro del compositor que tampoco te puedes perder; se trata de la banda sonora de “El informe Toledo” (2009), un documental sobre el brillante grabador mexicano. En ambos hay una rica influencia del jazz, algo de música tradicional de distintos sitios de Europa; pero el compás lo marca indudablemente Oaxaca.

Y el resultado es memorable. Las piezas del Ensamble Kafka invocan lo festivo y el inmenso colorido de este magnífico territorio; pero tampoco se escapan de un halo nostálgico, de la pesadez atmosférica (entre lluvias de bosque y calores costeños), del erotismo térreo; y, al fondo también, un ligero desgarre, eco, tal vez, del grito aguerrido de un pueblo siempre en pie de lucha.

Lo que acontece en uno mientras se experimenta este disco es denso; es embriagador: sabe profundamente a Oaxaca.

Rafael Mendez, el virtuoso mexicano de la trompeta (que pocos mexicanos conocen)

De la talla de Charles Parker o John Coltrane, este mexicano es conocido por su estimulante agudeza con la trompeta a la hora de tocar jazz y música clásica.

Muchos mexicanos, ya sea por malinchismo o ignorancia, creen que el encontrar un genio creativo del jazz en México es algo improbable. Nada podría estar más lejos de la verdad. Hubo y hay grandes artistas nacionales –por ejemplo, estas propuestas contemporáneas de jazz que recomendamos–. Pero por ahora queremos hablar del caso de Rafael Mendez (1906-1981), el trompetista cuya destreza y gracia podrían equipararse con músicos de la talla de Charles Parker o John Coltrane. 

rafael mendez mejores musicos mexicanos trompetista jazzEl virtuoso de la trompeta nació en el pueblo michoacano de Jiquilpan, y desde niño su madre observó que tenía la habilidad de soplar más fuerte que todos sus hermanos. El continuo estímulo de esta habilidad hizo que Rafael soñara a lo grande; hasta que un día, subió a la montaña más alta de su pueblo para tocar su corneta de juguete. El sonido, gracias a los inmensos pulmones del niño, recorrió toda la población de Jiquilpan e inclusive, algunos dicen, sus inmediaciones. Desde ese día, Rafael supo lo que quería ser de grande: músico. Los años siguientes prosiguió con su veta artística, por lo que  se unió a la orquesta familiar de su padre: un grupo de mariachis que tocaba en plazas de toros y fiestas del pueblo. 

El impulso de su carrera continuó cuando Lázaro Cárdenas, otro oriundo de Jiquilpan, se lo llevó a la División de Norte, como músico de la banda del Estado Mayor de Pancho Villa. Allí se ganó la admiración del centauro del norte, con quien compartiría amistad y gustos musicales. Al término de la Revolución, el artista participó en la orquesta de diferentes circos.

Su oportunidad de oro llegó cuando se trasladó a Estados Unidos, donde al principio tuvo que lavar platos para ganarse la vida. Tras debutar en el Teatro Fox de Detroit como trompetista, estudió con el cornetista Herbert L. Clarke. Luego recorrió ese país hasta consagrarse como un virtuoso de su instrumento y vender millones de vinilos.

Entre sus aportes más relevantes destacan sus versiones en trompeta de  música mexicana; las interpretaciones de Moto perpetuo de Niccolò Paganini y el arreglo que elaboró para la pieza Jesusita en Chihuahua en la película Holiday in Mexico (1964). Además, fue el primer intérprete en tocar durante todo un programa completo con solos de trompeta en el Carnegie Hall de Nueva York, y acompañó diversas películas de Disney con sus piezas. Sin embargo, el cariño con el que hablaba de México tras su éxito internacional y hasta su muerte, reveló que nunca dejó de ser ese niño que tocó la corneta en Jiquilpan. 

Miranda Guerrero
Autor: Miranda Guerrero
Estudió la carrera de Letras Hispánicas en la UAM Iztapalapa. Su carrera artística involucra tanto narrativa, poesía y elaboración de collages.