Las hipnotizantes pinturas rupestres en la península de Baja California, descúbrelas

Desde hace ya varias décadas, la Sierra de San Francisco ha sido objeto de estudios arqueológicos, hallazgos turísticos y hogar de tribus indígenas nómadas.

En la parte central de la península de Baja California, especialmente en la región Aridoamérica, se eleva la Sierra de San Francisco. Se trata de una serie de cumbres rocosas y cañones repletos de palmeras y cuevas con ilustraciones rupestres: La Pintada, Las Flechas, Los Músicos, La Soledad, Boca San Julio, Cuesta Palmarito y El Ratón.

Desde hace ya varias décadas, el lugar ha sido objeto de estudios arqueológicos, hallazgos turísticos y hogar de tribus indígenas nómadas. Actualmente es considerado como Patrimonio Mundial por la Unesco, por lo que los 300 sitios arqueológicos que contiene esta zona son de gran importancia histórica, artística y cultural.

Si bien aún falta muchísimo por explorar y descubrir en la Sierra de San Francisco, los estudiosos han descubierto que este sitio fue habitado desde hace 11 000 años –alrededor del Cenolítico Superior–. Inclusive, de acuerdo con datos de Conaculta, “la zona estuvo habitada por ancestros del grupo indígena cochimí, que se hallaban organizados en pequeñas bandas de cazadores recolectores y que ellos desarrollaron gran parte de las pinturas en muchos sitios.”

Las imágenes pigmentadas de formas abstractas y antropológicas son realmente un tesoro cultural. Los minerales de colores negros y rojos, amarillas y blancos constituyen una curiosa expresión mágica que cuenta las historias más antiguas del continente americano.

Para llegar a este sitio se necesita realmente atravesar cielo, mar y tierra: el primer objetivo es la pequeña ciudad de Guerrero Negro, en la frontera entre Baja California Norte y Sur; el segundo, atravesar las inmensas lagunas costeras que guían a las ballenas durante el invierno al cruzar el Mar de Cortés; el tercero, llegar un poco más allá de San Ignacio y la carretera número uno. Y esto, es sólo el inicio de la travesía de campismo, ecoturismo, montañismo, turismo rural y gastronómico.

Es importante considerar que para visitar esta zona arqueológica hay que solicitar una excursión en el INAH –Instituto Nacional de Antropología e Historia– que varía entre 450 y 800 dólares por persona. Esta excursión cuenta con transportación terrestre –mulas y burros–, alimentos, tiendas para acampar, bolsas para dormir…

Panoramia, 2), 3), 4) y 5) Pijama Surf

5 lugares inesperados donde puedes hallar pinturas rupestres en México

Solo en los últimos 10 años han sido descubiertas en México más de 8 mil pinturas rupestres; México guarda abundancia de arte incluso prehistórico.

La necesidad humana de expresión hizo que, incluso antes de que el hombre se volviese sedentario, a su paso por lugares de resguardo, como cuevas, plasmara las primeras muestras artísticas de la historia. Por medio de dibujos, en las pinturas rupestres el hombre dejaba un testimonio de sus cosmovisión, modo de vida, de su identidad.

De algún modo la expresión artística es también, además de un medio de expresión, una manera de dejar un legado, se trata también de un llamado a la trascendencia de la propia existencia.

En México la cantidad de pinturas rupestres es apabullante. Hasta hace unos años se calculaba según el INAH que habían al menos 3 700 yacimientos, pero la cantidad de pinturas es mucho mayor. Como ejemplo, solo en 2013 fueron halladas más de 5000 pinturas rupestres en Tamaulipas y en Guanajuato unas 5000 en 2012. Así, el tiempo sigue mostrándonos más y más tesoros pictóricos rupestres en México.

Los vestigios más antiguos de este tipo en todo América están en Baja California Sur en la cueva de San Bortija, de una antigüedad de unos 7 500 años (son quizá las pinturas rupestres más conocidas de México). En el Valle de Tlacolula, en Oaxaca, se tienen también rastros de los primeros hombres sedentarios de Mesoamérica, con restos de hasta más de 12 mil años; las pinturas rupestres que aquí yacen, son también de las más antiguas de América.

 

Hoy te presentamos algunas de las pinturas rupestres que se encuentran en sitios inesperados, algunos, incluso, muy cerca de ti: 

 

En la Ciudad de México

En la comunidad de Santa Ana Tlacotenco, en Milpa Alta, pocos lo saben, pero aquí no solo encontrarás piezas sueltas o rocas talladas de origen prehispánico en los muros de las calle comunes, también a las faldas del cerro de Ocotepec se encuentran  rocas que guardan las únicas pinturas rupestres de la Ciudad de México. Cabe apuntar que estas se encuentran abandonadas, y vandalizadas, pero quizá dándolas a conocer será mucho más factible su cuidado por parte del INAH y el gobierno de la Ciudad de México. Conoce más de ellas en la nota Dioses prehispánicos y pinturas rupestres en la Ciudad de México.

 

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En Yecapixtla, Morelos

Famosa por su deliciosa cecina, el municipio de Yecapixtla guarda también inesperadas pinturas rupestres. Los pobladores les conocen como las pinturas rupestres de Achichipico, por encontrarse a unos cuantos kilómetros de distancia del poblado de Achichipico. Las figuras son muy nítidas, y muestran a guerreros en una especie de ceremonia. En este video puedes explorarlas.

 

 

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En Amatlán, Morelos

pinturas rupestres amatlan tepoztlan

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Muy cerca de donde se dice que nació Quetzalcóatl, en Amatlán de Quetzalcóatl, al interior de la montaña, en una cueva, a unos pasos del lugar que se conoce como Portal al Infinito. Pinturas que suman aún más al misticismo de la zona de Tepoztlán.

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En cuevas de Tamaulipas

pinturas rupestres tamaulipas mexico

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En las cuevas y cañadas de la Sierra de San Carlos, recientemente, en el 2013 fueron descubiertas pinturas rupestres, más de 5 mil en toda esta zona. La mayoría están conservadas impresionantemente. Se cree que fueron realizadas principalmente por tres grupos de cazadores recolectores prehispánicos: guajolotes, iconoplos y los pintos.

 

En Guanajuato

pinturas rupestres guanajuato

pinturas rupestres guanajuato

Aún con su pequeño tamaño, Guanajuato guarda increíble secretos. Apenas hace unos años fueron encontradas en los municipios de Tierra Blanca, San Luis de la Paz, San Diego de la Unión, Xichú y Victoria más de tres mil pinturas rupestres. Las fechas de su elaboración se remontan al periodo entre los siglos I al X d.C. El hallazgo sorprendió al mundo, y curiosamente, aún no es tan conocido ni en el propio Guanajuato.

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*Imágenes: 3) Valdovinos; 5) ydequehablamosahora.wordpress.com; 6) EFE; 7 y 8elsiglo.mx/galeria/5131-208612.encuentran-pinturas-rupestres-en-guanajuato

 

 

Así dibujaron los indígenas a los primeros españoles (VIDEO)

Podría tratarse del primer sincretismo en el arte indígena: se plasma a los españoles pero también aspectos fundamentales del cosmos nahua.

 

Es la cueva del sincretismo o del códice de piedra.

 

De la impresión que los hombres mesoamericanos se llevaron al ver por primera vez a los españoles tenemos solo la imaginación y algunos testimonios recogidos por cronistas. Recientemente se ha encontrado también otro medio para saberlo, la representación gráfica más antigua sobre este hecho en pinturas escondidas en cuevas de la sierra de Guerrero.

Las pinturas fueron encontradas hace poco por casualidad por parte de un poblador de la zona. Su acceso es muy complejo y se encuentran en la escarpada barranca de Kuatlakechpan. En esta área aún hoy viven nahuas, mixtecos y tlapanecos.

El descubridor contactó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah) y entonces personal de esta fue a visitar la cueva. Jorge Alberto Hernández Flores, compartió con El Mundo:

Fuimos a la siguiente semana de que se diera el aviso al municipio de Olinalá, entre las comunidades de Santa Cruz Lomalapa y Temalacatzingo, poblaciones netamente indígenas. Es muy difícil llegar a las cuevas, hicimos cuatro horas a pie caminando por el vértice de la montaña.

En las cuevas encontraron a los colonizadores dibujados con sombreros, caballos, cruces, acabuces ; todo ello junto a dioses nahuas y simbología mesoamericana. Por ello, en el mundo arqueológico ahora se le conoce como “la cueva del sincretismo o del códice de piedra”. Al respecto Hernández apunta:

Son seis paneles de pinturas rupestres, cuya importancia radica en que son las primeras representaciones de conquistadores españoles dentro del área mesoamericana ( considerando Mesoamérica con los límites que tenía esta zona cultural para el momento del contacto 1519- 1521) portando armas de fuego como arcabuces y espadas. Es notable el detalle de las vestimentas de algunos personajes en los que es posible distinguir que visten con jubones, tipo de camisa de la época, ropilla (especie de capa), greguescos o calzas botargas ( los pantalones cortos y abombados que traían los españoles) y sombreros de ala ancha con plumas.

Se trata de quizá el primer sincretismo en el arte indígena. Además de lo meramente español, las pinturas conservan trazos de “cuentas calendáricas”, representaciones de deidades y cuerpos celestes, quincunces, que es el elemento que representa los cinco rumbos del universo, y dibujos de animales cánidos y aves”.

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Mixquic, un museo al aire libre donde las calles guardan piezas prehispánicas

Mixquic, la popular comunidad reconocida por su celebración del día de muertos, es una suerte de “museo al aire libre”, pues entre sus calles se han localizado hasta 200 piezas prehispánicas.

“Dios los cría y ellos se juntan”. Según el sitio de internet Centro Virtual Cervantes, esta popular frase “Alude con cierta ironía a la inclinación natural que lleva a juntarse a los de un mismo genio y temperamento”. Dejando a un lado las connotaciones negativas que usualmente se le da a este refrán, en lo particular lo utilicé como preámbulo de este escrito por la historia que les narraré a continuación:

Soy diseñador gráfico de profesión, aunque dada mi actividad en las redes sociales muchas personas tiene la idea de que estudié arqueología lo cual es erróneo. Sin embargo, esta disciplina es una de mis grandes pasiones.

En unas de mis anteriores entregas que lleva como título “La Pulquería”, mencioné brevemente mi afición por hurgar visualmente en las paredes de viejas edificaciones en busca de piezas prehispánicas que han sido reutilizadas como material de construcción… Y es por esta razón que de inmediato sentí una profunda empatía por los objetivos del proyecto arqueológico Tecuhnenenque.

En abril del año 2013, se dan los primeros antecedentes de este proyecto a raíz de la inquietud de un grupo de estudiantes de la ENAH (hoy todos ellos egresados) por realizar una actualización del registro de los sitios arqueológicos ubicados dentro del territorio de lo que hoy se conoce como la CDMX.

Al cabo de unos meses de estar actualizando dicho registro, los entonces estudiantes Ramón Folch, Neftali Galván y Roberto Palacio, se dieron cuenta de que había muchas otras piezas adosadas a muros o fachadas de diversas edificaciones, pero que éstas no estaban clasificadas, ni mucho menos registradas. Fue aquí cuando les surgió la inquietud de recorrer todas las iglesias antiguas de la ciudad y todas las calles de los pueblos originarios de esta gran megalópolis, escudriñando en sus muros y fachadas, obteniendo permisos para subir a sus cúpulas y torres y un sin fin de ubicaciones más, para localizar piezas sueltas que no se encontraban registradas en ningún catálogo… Tarea verdaderamente titánica y que merece todo mi respeto y admiración por los minuciosos ¡y agotadores! recorridos a pie que esto implicaba.

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Pero esta aventura -¡como toda gran empresa humana!- necesitaba de un nombre para distinguirse… y fue así como los alumnos de arqueología decidieron llamar a su inquietud como Proyecto Arqueológico Tecuhnenenque (PAT).

Tecuhnenenque es un vocablo que proviene del náhuatl, de las raíces Tecuhtli: señor, y nenenque: caminante. Lo que se traduciría como “los señores caminantes ó “los señores viajeros”. ¡Gran título para un proyecto como éste que implica largos y abrumadores recorridos!

Los antiguos Tecuhnenenques eran una especie de élite entre los clanes pochtecas (comerciantes viajeros) ya que a ellos les correspondía recorrer las rutas más largas y peligrosas; encomienda que realizaban muchas veces bajo las directrices del propio tlatoani azteca.

Debo confesar que al enterarme de su proyecto me invadió una gran curiosidad por el mismo pues yo también sentía una extraña atracción por algunos vestigios que había visto incrustados en ciertos muros… ¡Pero nunca supuse que se pudiera encontrar tal cantidad de piezas!.

A raíz de esto, ya en algunas ocasiones he tenido el gusto de acompañarlos en sus agradables recorridos, de unirme a ellos en su misión de “rastreo”… y de aquí el refrán que da inicio a esta historia: “Dios los cría y ellos se juntan”. Así tuve la gran oportunidad de acompañarlos a la comunidad de Mixquic en donde, durante el primer recorrido (que se muestra en el video que acompaña esta líneas) localizamos varias piezas sueltas…

Sin embargo, ¡una tarea como esta no se puede cubrir en un solo día!. Ramón, Neftali y Roberto han regresado en otras ocasiones a Mixquic y hasta el momento han podido localizar entre las calles y muros de esta comunidad célebre por sus “festividades de día de muertos”, un total de 38 esculturas y poco más de 150 piezas conformadas como elementos arquitectónicos.

Ahora bien, lector: imaginemos todo lo que aun resta por descubrir y catalogar en el territorio de la CDMX… Ahora, tengamos en consideración que en los sitios donde hoy se yerguen antiguas iglesias del siglo XVI, usualmente se encontraban templos prehispánicos cuyas rocas talladas fueron reutilizadas para la edificación de los templos en honor al nuevo Dios. ¿No es acaso una tarea verdaderamente titánica?.

Definitivamente el Proyecto Arqueológico Tecuhnenenque contribuye a catalogar ese museo viviente que existe en infinidad de calles y edificaciones de nuestra querida CDMX, pero que muchas veces, con lo agitado de la vida moderna, pasa desapercibido para la mayoría de nosotros.

Así pues, amigos lectores: Si en estas festividades del Día de Muertos tienen el deseo de visitar Mixquic (¡y la suerte de poder llegar, pues se abarrota en estas fechas!), no olviden dar un paseo por sus calles… ¡Quizá se encuentren muchos tesoros aun por descubrir!

*Ve más videos como este en el canal Somos Nómadas en YouTube.

Eduardo Bonilla
Autor: Eduardo Bonilla
Diseñador gráfico de profesión. Apasionado de la historia del arte y la arqueología. Se desempeñó en la publicidad por casi 10 años y actualmente es productor independiente de video. Se considera a sí mismo como un “viajero poco tradicional”. Ha sido conductor de series del canal History y colaborador en Discovery Channel.