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La curiosa Sociedad Espírita de la República Mexicana

Fue formándose a finales del siglo XIX luego de que en Francia y en Inglaterra se propagase una nueva búsqueda espiritual.

Fuera de la Caridad no Hay Salvación

Kardec

A mediados del siglo XIX, en Francia comenzó a expandirse una novedosa doctrina esotérica liderada por Allan Kardec, mientras que en Inglaterra se popularizaba esta práctica y filosofía espiritual: el Espiritismo.

A México, desde 1858  comenzó a llegar La Revista Espiritista desde este país, y con ello un grupo de seguidores comenzó a formarse. Eventualmente estos decidieron formar en 1872 la Sociedad Espírita de la República Mexicana.

El espiritismo

Aunque antes de su intervención existían ya ideas que de alguna manera estaban formando el espacio para la aceptación del espiritismo, Allan Kardec fue su principal propulsor y escribió su Libro de los espíritus.

En términos generales el espiritismo postula que es posible tener contacto con los espíritus a partir de un medium. Esta doctrina estudia el origen, el destino y la naturaleza de los espíritus. Tuvo gran popularidad pues en Europa había, en gran medida por el liberalismo, una creciente ruptura con las instituciones eclesiásticas. Para el espiritismo una espiritualidad natural es suficiente e incluso más apropiada para la realización del ser. Por ello, el espiritismo carece de rituales, culto, templos o personas con privilegios religiosos.

En México, naturalmente, habían también personajes que comulgaban con la práctica de una espiritualidad que prescindiese de las instituciones como un medio de contacto con la divinidad. Y entre estos personajes figuraron los propulsores de la Sociedad Espírita de la República Mexicana: el general Refugio I. González, Manuel Powers y Santiago Sierra (hermano del fundador de la UNAM, Justo Sierra); todos ellos firmaron el acta constitutiva de esa sociedad.

El Periódico La Ilustración Espírita

Este fue el medio de difusión más importante de la Sociedad Espírita de la República Mexicana. El periódico, con algunos intervalos en que dejó de publicarse, sobrevivió desde 1868 hasta 1879. Se trató de un“Periódico consagrado exclusivamente a la exposición y defensa del espiritismo”.

Como un panorama sobre el tipo de artículos que publicaban (y con la opinión pública escandalizada) están: Magia Moderna, firmado por el pseudónimo Eléutheros (Santiago Sierra). En el número del 15 de mayo de 1972, por su parte, es narrada la comunicación espiritista realizada entre Pedro Escobedo y el medium Eléutheros (Santiago Sierra).

Cabe apuntar que, según narra Antonio Saborit, citado en  El Espiritismo Seduce a Francisco I”. Madero, para esos tiempos existían ya algunas asociaciones espiritistas como el “Círculo Allan Kardec de la Ciudad de México” o la Sociedad Espírita de Baroyeca, Sonora.

Conclusiones

A finales de 1800 en el mundo, incluyendo a México, una búsqueda espiritual distinta a la de las religiones convencionales era manifiesta con un rebosante esoterismo. Este, como una expresión del New Age, era además en México más criticado de lo que era en Europa: hay que decirlo, sus propulsores en este país tuvieron agallas ante una opinión pública que no estaba preparada para este tipo de vanguardia y búsqueda…

Referencias:

Justo Sierra y el México de su tiempo

espiritismoenmexico.org

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Profundos retratos de los seguidores de la Santa Muerte en Oaxaca

De la muerte hablamos poco, pero para algunos mexicanos la "niña blanca" es una Santa...

La naturaleza de nuestra espiritualidad es increíblemente compleja. Especialmente en un país como México, donde lo místico se alimenta de infinitas formas de ser humano. Pero es precisamente esta complejidad lo que vuelve a la dimensión espiritual de nuestro país tan seductora.

Esa atracción llamó profundamente a la increíble fotógrafa Luján Agusti que enamorada de nuestro sincretismo ha realizado distintos proyectos para retratar el mestizaje, le religiosidad y la fiesta en México. En 2015, Agusti vino a estas tierras buscando investigar las creencias del país y hacer un registro documental de la forma en que la religión católica se ha mezclado con referentes de múltiples culturas y particularmente con creencias prehispánicas.

Pero mientras estaba en su proceso creativo, ocurrió un extraño incidente que la involucró directamente con el asunto investigado:

… una mujer dijo haber hablado con mi madre, quien falleció hace diez años, describiéndola tal cual era. Yo atea y descreída, dudé. Algo cambió a partir de ese encuentro. El tema que había decidido investigar me invadió, me llevó a cuestionarme sobre cuáles eran realmente mis creencias.

Para Agusti la exploración se transformó en ese momento en una búsqueda personal y decidió concentrar una serie fotográfica en un grupo de seguidores de la Santa Muerte del estado de Oaxaca. El resultado es “Salva tu Alma” donde los personajes posan luciendo su compromiso con el culto.  

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Como con casi todas las expresiones de religión (en México y el mundo), los seguidores de La Niña Blanca manifiestan su fé a través de gestos grandilocuentes, en muchos sentidos “teatrales” y definitivamente catárticos, pero que en su caso recuerdan más a los antiguos rituales prehispánicos que a la solemnidad religiosa que suele apreciarse en las iglesias.

El culto a la Santa Muerte está estrechamente ligado al culto a la naturaleza, comprendiendo la muerte como un proceso delicado, pero justo, uno que se corresponde con la vida. Lo que parecen buscar en última instancia sus fieles, es una reconciliación con el hecho que promete la figura; es decir, estar en paz con la muerte, con la idea y también con el evento: lo que se pide es una muerte no violenta.

La Santa es común entre sujetos que arriesgan la vida o que viven en sitios con dinámicas sociales complejas, aunque en muchas comunidades de México, aunque no sean adeptas a la Santa Muerte, es común venerar a los muertos, incluso pensar que aún habitan entre nosotros y que de distintas maneras continúan interviniendo nuestra existencia.

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Otro asunto interesante y que Agusti deja ver en sus imágenes es que la muerte es una deidad femenina, lo que hace del culto uno muy especial, sobre todo para la sociedad mexicana, que no puede curarse de su no muy sutil machismo. Así, se muestran en esta serie fotográfica a distintas mujeres sosteniendo a la “mujer mística” que las guía.

Por otro lado, los retratos son delicados, elegantes y no parecen dejar saber lo que la fotógrafa está pensando sobre los sujetos en la imagen. Son una figuración bastante neutra que no pretende aleccionarnos sobre la Santa Muerte y tampoco celebrar el culto, recordándonos lo importante que es ser respetuosos de las formas de vida ajenas.

Mientras que esta curiosa vertiente del catolicismo intriga y asusta, la realidad es que, como cualquier otra creencia del estilo, existe para alimentar la vida, hacerla mucho más transparente y fácil de navegar.

También en Más de México: El culto a la Santa Muerte: de la cosmovisión prehispánica a la actualidad

Comentarios sobre el Bhagavad-Gita escritos por Francisco I. Madero

Las impresiones metafísicas de un politico mexicano y notable investigador de lo oculto sobre uno de los textos sagrados más importantes de la historia.

Cada etapa de México ha tenido su fascinación por el misticismo. Finalizado el siglo XIX, existió particularmente una materia dedicada al espíritu que hasta la fecha ha germinado penetrantes filosofías, templos y espacios dedicados a la adivinación del destino íntimo: el espiritismo.

Allan Kardec advirtió alguna vez que “el alma es un ser moral distinto, independiente de la materia, que conserva su individualidad después de la muerte”. Bajo esta premisa esencial es que el promotor de la comunicación con espíritus habría de inspirar a personajes como Blavatsky e incluso Francisco I. Madero, presidente de la República Mexicana hasta su muerte, poco más de un año después, en la Decena Trágica.  

Se sabe que el primer acercamiento que tuvo Madero con  lo oculto fue durante sus estudios en París en 1892 y posteriormente a través de la revista Espirita de Francia, a la que su padre estaba suscrito. Inclusive sostuvo una relación amistosa con el el filósofo y espiritista francés León Denis, a quien Madero confiaría su inquietud por buscar la vía de la política en Mexico para “luchar por la causa espirita”.

Sociedad Espiritista de la República Mexicana

Se dice que Francisco I. Madero, un notable investigador de lo oculto, fue un verdadero medium, que podía comunicarse con los espíritus apenas entraba en trance. Señalado muchas veces como “un loco que se comunica con los muertos”, reunió una serie de “Diarios espiritistas” donde se encuentran las conversaciones que entabló con espíritus como el de su hermano muerto Raúl y Benito Juárez –por cierto otro gran expositor de esta ciencia. 

Llegó a colaborar en la hermética Sociedad Espirita de la República Mexicana, una congregación destinada a estudiar y promover las enseñanzas del espiritismo en México. De ésta se desborda su publicación impresa, una revista donde Madero publicó en 1911 su inquietante Manual Espírita, bajo el seudónimo de “Bhima”.

El Manual Espírita de Madero reúne sus impresiones sobre los textos sagrados hindúes del Bhagavad-Gita, una compilación literaria y religiosa igualmente trascendental para el desarrollo del espiritismo de Allan Kardec y ciertas ciencias ocultas. Al respecto Madero advirtió: 

Queremos demostrar que el Bhagavad Gita, que puede considerarse como la fuente más pura de las doctrinas teosó ficas, budistas y en general de las doctrinas filosóficas de la India, no solamente no encierra en sus enseñanzas nada que haga creer en la doctrina del panteísmo, de la absorción de todos los seres en la Divinidad y de la creencia de que somos dioses, sino que se desprende precisamente la doctrina contraria y es que, aunque todos los seres provienen de una partícula de la Divinidad, no por eso son la Divinidad misma, no por eso son dioses, y sobre todo, que jamás perderán su individualidad.

Una vez hecha su traducción del sánscrito al inglés, el Gita adquirió una relevancia enigmática para escritores, exploradores de la mente y estudiosos de lo oculto en occidente. Sin embargo el Gita no es sino un trazo apenas legible de una épica mitológica mayor: el Mahabharata, el poema más largo de la historia. En su publicación, Madero hace un montón de referencias a este texto sagrado y a su inasible autor Vyasa que de él poco o nada se sabe. 

No sorprende que el Bhagavad-Gita haya conquistado tierras tan foráneas como México, inclusive pensamientos tan distantes como los de un político. De hecho, en la época de su auge, llegó a inspirar ampliamente al romanticismo literario –desde William Blake hasta Amado Nervo– y a cientos de teósofos a lo largo de la orbe.

francisco i madero espiritismo

Del Manual Espírita del político podemos rescatar los siguientes fragmentos: 

Una persona considera que la evolución de un pueblo es detenida por la opresión o la tiranía; su deber es luchar contra esos obstáculos, estando decidida de antemano al sacrificio si es necesario. Obrando así, sabe, por una parte, que cumple con su deber, y además tiene la convicción de que su sacrificio no será estéril, pues ni es cierto que haya hombres indispensables y únicos capaces para desempeñar una misión de esa naturaleza, ni tampoco lo es que pueda perderse algún esfuerzo en bien de la humanidad.

Otro ejemplo:

El hombre que por defender a su patria o a la sociedad va a la guerra, puede dar muerte a numerosos adversarios sin que esto constituya una mancha para él; “como la hoja de loto sale inmaculada del seno de las aguas”, así el guerrero saldrá inmaculado y glorioso después de la batalla a donde fue en cumplimiento de su deber.

Aquí puedes leer más sobre el Manual Espírita.

 

* Fuentes:

Madero, Francisco Ignacio. “Obras completas VII. Escritos sobre espiritismo.”, Doctrina Espírita 1901-1913, México: Clío, 2000.

C. M. Mayo, “Odisea metafísica hacia la Revolución Mexicana Francisco I. Madero y su libro secreto, Manual espirita”

espiritismoenmexico.org

 

*Imágenes: 1)Wikimedia Commons; 2) Eutopía México; 3) © Hemeroteca Nacional

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora de tiempo completo, música y ser humano. Ha escrito numerosos artículos en este medio, dando vida principalmente a los rubros de Arte, Cultura, Misticismo y Surrealismo. Escribe y edita Ecoosfera. Su tiempo libre lo dedica a leer literatura griega, tarot y ocultismo, además de crear música con sintetizadores.

La magia de México que inspiró al ocultismo

Magia, misticismo y México: la insospechada relación de las ciencias ocultas con la mística mexicana

El solo concepto de lo “oculto” atrae, sobre todo, al espíritu y a su carácter inasible. A esa inquietud por conocer más allá de lo evidente. Dígase exploración de las verdades universales, de planos alternos, de ritos y mitos, hermetismo, alquimia, cosmología esotérica, magia, ocultismo. Cualquiera de estas prácticas heterodoxas han interesado en el plano material desde siempre. Porque la necesidad invicta de conocer el origen de las cosas se revela naturalmente en cada ser humano.

Litany of the Philosophers / Leonora Carrington
Litany of the Philosophers / Leonora Carrington

La magia, como facultad, ha sido musa de brujos y estudiosos de lo oculto bajo distintos matices. Si bien en México no se menciona al ocultismo de primera instancia pero sí a su chamanería cuando se refiere a “magia”,  aquél topónimo de la práctica occidental, que posa sus raíces en el humanismo del Renacimiento, el romanticismo, el liberalismo y el descubrimiento y estudio del sánscrito en Europa, también adquirió cierta inspiración en tierras americanas, siendo (aunque oculto y en menor grado) uno de sus exponentes México. 

Lo “oculto” se mencionó por vez primera en las enseñanzas de antiguos textos egipcios, donde se pueden ubicar las enseñanzas de Hermes, “el tres veces grande”. Pero no fue sino a finales del siglo XIX y principios del XX, que la práctica de lo oculto brotó “visiblemente” en Europa, en la medida en que la religiosidad católica condenaba cada vez menos todo secreto y admitía, al mismo tiempo, la fantasía y la proyección de la imaginación (¿y que no la imaginación, como advierte Artaud, tiene por objeto hacer aflorar a la superficie del alma lo que habitualmente tiene escondido?). Así, el siglo XX fue el embajador de las doctrinas ocultistas que penetraron principalmente en materias como el Espiritismo y la Teosofía

Para este texto interesa mencionar a dos de sus más notables exponentes de los que se sabe, visitaron México en aquellos tiempos.

 

La mística mexicana como inspiración oculta

viajeros ocultistas en mexico

México, insospechadamente, estuvo en el imaginario del ocultista occidental. En épocas de postcolonización, la Nueva España –con su castidad de creencias y su cultura primitiva– era un enigma para el resto del mundo. Incluso en el siglo XX no se tenía la certeza total de lo que ocurría acá. Porque no cualquiera se aventuraba al mar para llegar a América. Las costas mexicanas no eran seguras; en 1600 todavía había piratas que saqueaban barcos, en 1800 aún existía el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición que condenaba toda práctica heterodoxa con la tortura e incluso para 1850, guerras como la de castas hacían terreno peligroso a México-caído para cualquier extranjero. 

Pero hubo quienes fueron más temidos que eso y se aventuraron a México.

La llegada de Alesiter Crowley a México en 1900 es una de esas inesperadas visitas. El último gran brujo de occidente hace menciones alusivas a su viaje a tierras mexicanas en su libro The Confessions of Aleister Crowley. Poeta, pintor y mago inglés, “La Gran Bestia  666” se interesó propiamente en la mística de la geografía montañosa mexicana, especialmente la de simbología profunda como el volcán Popocatépetl y las montañas sagradas de Tepoztlán. Durante su estancia en la zona centro del país fundó también su Orden Secreta de la Lámpara de la Luz Invisible [Sacred Order of the Lamp of the Invisible Light] y logró su 33° grado de la masonería.

Otra de las figuras ocultistas que se interesaron por México fue Madame Helena Blavatsky. En su intrínseca búsqueda de lo oculto –liderada principalmente por sus dones psíquicos– Blavatsky viajó por el Tíbet, la India, Egipto y América junto a su maestro, un iniciado oriental Rajput de nombre Mahatma M. En El Cairo habría de fundar la primera Sociedad Espírita, cuyo objetivo era el de estudiar y practicar las visiones de Allan Kardec, escritor francés y el primero en hacer pública la comunicación con espíritus a través de mediums. Se sabe por apuntes de escritores como José Ricardo Chaves, que Blavatsky viajó a México entre los años 1851 y 1852. Y aunque no hay certeza del año ni tampoco de si la visita fue real (aunque dado su acentuado espíritu de viajera, es altamente probable), este número nos permite imaginar el escenario en que la teósofa accedió a tierras mexicanas; un México empapado de batallas, rumbo a la evolución a través de su tristeza.

 

Ocultismo en la literatura mexicana

En México, la literatura modernista también adquirió una aspiración sincera hacia lo oculto. El cuentista Pedro Castera describía viajes celestes y espíritus en trascendencia. Encontramos el Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz y su inevitable interés por la cultura egipcia que acaso resultó del neoplatonismo por conducto del hermetismo. La ficción de Amado Nervo también tuvo sus épocas ocultistas inspiradas en su mayoría por el misticismo de oriente.

 

El Espiritismo en México; su cauce 

 ouroboroLa posibilidad de sincretizar el espiritismo de occidente y los textos sagrados de oriente, con las antiguas prácticas numinosas de los prehispánicos de México, es tal vez el más admirable de los híbridos construidos por la voluntad mexicana. Uno de los más notables ejemplos fue la Sociedad Espírita de la República Mexicana, una congregación de carácter ocultista destinada al entendimiento de la comunicación de espíritu a espíritu. En ella se estudiaban las enseñanzas del Libro de los espíritus de Allan Kardec, que llegaron a México a través de la influencia francesa en el país y gracias a personajes como Refugio I. González, Francisco I. Madero y los fundadores de la Sociedad, los hermanos Santiago y Justo Sierra.

Así como en su tiempo lo fue la Sociedad Astronómica de México, la Espírita fue objeto de secreto y difícil acceso. Pero la simbiosis habría de darse. Las costumbres espirituales del pueblo mexicano se mimetizaron al paso del tiempo. En aquellos años, la figura de la curandera Pachita (1900-1979) ya existía en la Ciudad de México. Heredado de generación en generación, pero también afrancesado con la figura del espiritismo, mediums mexicanos como Pachita adquirían el don de la curación luego de una preparación. También hablaban con espíritus y se transportaban a otros mundos.

El ritmo de la práctica de la revelación de espíritu a espíritu siguió su cauce y muy pronto se supo de  más doctrinas espiritualistas en México, como la iniciada por Roque Rojas y Benito Juárez. Aquellos nombres forjarían cientos de templos de esta clase que hasta la fecha siguen existiendo. Y lo hacen, acertadamente, en la profundidad de una tradición mexicana milenaria: el secreto a voces (como todos los grandes secretos profundos de cultura que oculta bajo su tiempo México).

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora de tiempo completo, música y ser humano. Ha escrito numerosos artículos en este medio, dando vida principalmente a los rubros de Arte, Cultura, Misticismo y Surrealismo. Escribe y edita Ecoosfera. Su tiempo libre lo dedica a leer literatura griega, tarot y ocultismo, además de crear música con sintetizadores.