Comentarios sobre el Bhagavad-Gita escritos por Francisco I. Madero

Las impresiones metafísicas de un politico mexicano y notable investigador de lo oculto sobre uno de los textos sagrados más importantes de la historia.

Cada etapa de México ha tenido su fascinación por el misticismo. Finalizado el siglo XIX, existió particularmente una materia dedicada al espíritu que hasta la fecha ha germinado penetrantes filosofías, templos y espacios dedicados a la adivinación del destino íntimo: el espiritismo.

Allan Kardec advirtió alguna vez que “el alma es un ser moral distinto, independiente de la materia, que conserva su individualidad después de la muerte”. Bajo esta premisa esencial es que el promotor de la comunicación con espíritus habría de inspirar a personajes como Blavatsky e incluso Francisco I. Madero, presidente de la República Mexicana hasta su muerte, poco más de un año después, en la Decena Trágica.  

Se sabe que el primer acercamiento que tuvo Madero con  lo oculto fue durante sus estudios en París en 1892 y posteriormente a través de la revista Espirita de Francia, a la que su padre estaba suscrito. Inclusive sostuvo una relación amistosa con el el filósofo y espiritista francés León Denis, a quien Madero confiaría su inquietud por buscar la vía de la política en Mexico para “luchar por la causa espirita”.

Sociedad Espiritista de la República Mexicana

Se dice que Francisco I. Madero, un notable investigador de lo oculto, fue un verdadero medium, que podía comunicarse con los espíritus apenas entraba en trance. Señalado muchas veces como “un loco que se comunica con los muertos”, reunió una serie de “Diarios espiritistas” donde se encuentran las conversaciones que entabló con espíritus como el de su hermano muerto Raúl y Benito Juárez –por cierto otro gran expositor de esta ciencia. 

Llegó a colaborar en la hermética Sociedad Espirita de la República Mexicana, una congregación destinada a estudiar y promover las enseñanzas del espiritismo en México. De ésta se desborda su publicación impresa, una revista donde Madero publicó en 1911 su inquietante Manual Espírita, bajo el seudónimo de “Bhima”.

El Manual Espírita de Madero reúne sus impresiones sobre los textos sagrados hindúes del Bhagavad-Gita, una compilación literaria y religiosa igualmente trascendental para el desarrollo del espiritismo de Allan Kardec y ciertas ciencias ocultas. Al respecto Madero advirtió: 

Queremos demostrar que el Bhagavad Gita, que puede considerarse como la fuente más pura de las doctrinas teosó ficas, budistas y en general de las doctrinas filosóficas de la India, no solamente no encierra en sus enseñanzas nada que haga creer en la doctrina del panteísmo, de la absorción de todos los seres en la Divinidad y de la creencia de que somos dioses, sino que se desprende precisamente la doctrina contraria y es que, aunque todos los seres provienen de una partícula de la Divinidad, no por eso son la Divinidad misma, no por eso son dioses, y sobre todo, que jamás perderán su individualidad.

Una vez hecha su traducción del sánscrito al inglés, el Gita adquirió una relevancia enigmática para escritores, exploradores de la mente y estudiosos de lo oculto en occidente. Sin embargo el Gita no es sino un trazo apenas legible de una épica mitológica mayor: el Mahabharata, el poema más largo de la historia. En su publicación, Madero hace un montón de referencias a este texto sagrado y a su inasible autor Vyasa que de él poco o nada se sabe. 

No sorprende que el Bhagavad-Gita haya conquistado tierras tan foráneas como México, inclusive pensamientos tan distantes como los de un político. De hecho, en la época de su auge, llegó a inspirar ampliamente al romanticismo literario –desde William Blake hasta Amado Nervo– y a cientos de teósofos a lo largo de la orbe.

francisco i madero espiritismo

Del Manual Espírita del político podemos rescatar los siguientes fragmentos: 

Una persona considera que la evolución de un pueblo es detenida por la opresión o la tiranía; su deber es luchar contra esos obstáculos, estando decidida de antemano al sacrificio si es necesario. Obrando así, sabe, por una parte, que cumple con su deber, y además tiene la convicción de que su sacrificio no será estéril, pues ni es cierto que haya hombres indispensables y únicos capaces para desempeñar una misión de esa naturaleza, ni tampoco lo es que pueda perderse algún esfuerzo en bien de la humanidad.

Otro ejemplo:

El hombre que por defender a su patria o a la sociedad va a la guerra, puede dar muerte a numerosos adversarios sin que esto constituya una mancha para él; “como la hoja de loto sale inmaculada del seno de las aguas”, así el guerrero saldrá inmaculado y glorioso después de la batalla a donde fue en cumplimiento de su deber.

Aquí puedes leer más sobre el Manual Espírita.

 

* Fuentes:

Madero, Francisco Ignacio. “Obras completas VII. Escritos sobre espiritismo.”, Doctrina Espírita 1901-1913, México: Clío, 2000.

C. M. Mayo, “Odisea metafísica hacia la Revolución Mexicana Francisco I. Madero y su libro secreto, Manual espirita”

espiritismoenmexico.org

 

*Imágenes: 1)Wikimedia Commons; 2) Eutopía México; 3) © Hemeroteca Nacional

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Licenciada en Derecho por la UNAM. Editora por profesión. Música por convicción.

19S: el día que “glitcheó” mi subjetividad (CRÓNICA)

Si México fuera “uno solo” no aguantaríamos nada. Son nuestros quiebres los que nos hacen resilientes.

Con cariño para las chicas de LCD y Sandra, Marén, Yolanda, Andrea, Ian y Javier

Por comprenderme.

Glitch: un quiebre y/o una disrupción en el flujo esperado de un sistema.

Nick Briz

“Únicamente quien supiera contemplar su propio pasado como un producto de la coacción y la necesidad, sería capaz de sacarle para sí el mayor provecho en cualquier situación presente. Pues lo que uno ha vivido es, en el mejor de los casos, comparable a una bella estatua que hubiera perdido todos sus miembros al ser transportada y ya sólo ofreciera ahora el valioso bloque en el que uno mismo habrá de cincelar la imagen de su propio futuro”.

Walter Benjamin, Dirección única, 1928


La muerte nos va a agarrar parejo. Por eso en secreto la llamaré “la democrática”, la horizontal, la incluyente. Lo que plantea su materialidad  no discrimina, como invariablemente hacemos nosotros, los sujetos.

El 19 de septiembre de 2017 llegué tarde a la oficina en la Condesa, CDMX. Estaba decidiendome entre escribir una nota sobre Alberto Kalach y una sobre maíz transgénico, cuando de pronto, a pesar del simulacro, de la efeméride y de todo pronóstico sobre lo poco poéticas que son nuestras vidas, empezó a temblar. Lo sentí inmediatamente, como un jalón que, específicamente se enganchó a mi corazón. Este, haciendo lo posible por no frenarse, dio un vuelco y luego otro. Mi mirada buscó la de la chica que estaba escribiendo junto a mí: corre. Una confirmación extraña y después los gritos, anunciando a todos, que paradójicamente, había que abandonar la casa: estaba temblando.

No era como otras veces. La intensidad, la tierra haciendo resonar sus benditas entrañas lacustres, nunca había conocido esa sensación. Pero fue en ese instante, cuando miré hacia arriba y los cables en el cielo dejaron de formar patrones cuadrados y se transformaron en ondas intensas, imparables —como olas de la costa de Oaxaca—  que comprendí que algo en mí estaba quebrándose para siempre.

 
 
 
 
 
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Mi cuerpo quería desparramarse, fracturarse. El enfrentamiento con La Democrática, que siempre había esperado —como supongo que hace casi cualquier mexicano, desde que empezó la guerra contra el narco— no se anunció, no me alertó y en ese aparecer espontáneo me hizo hincarme. “Párate, no puedes estar en el piso”, que, por cierto, estaba rompiéndose, también, como yo. El abrazo de la otra redactora me contuvo y su rostro, implorando mi calma que, francamente, nunca llegó. Pero me levanté, a tiempo para ver caer pedazos enteros del edificio de enfrente, sobre todo ese grande que cayó sobre un perrito o gatito negro, cuyo torso terminó aplastado y funcionó, para mí, como evidencia suficiente de que el mundo que conocía había terminado.

“Mi hermana”, murmuré y luego grité múltiples veces, desnudando mi propia estructura y anunciando que, en efecto, solo quería confirmación de que mi hermana estaba bien. Los momentos que siguen son confusos, el gas inundó las calles y un par de ventanas estallaron. Corre. De nuevo. Corre. Cientos de sujetos corriendo sin rumbo, solo para encontrarse con otros cientos. El control: lo perdí. Fue inmediato. Perdí el control. Pasaba de la ansiedad, de la risa, a los gritos, al llanto incontenible. Perdí el control: mi estructura se evidenció de tal manera, con tanta transparencia, que desaparecí.

Confirmé rápidamente el bienestar de mi hermana y de tantos otros queridos. Por el momento, las cosas estaban estables. Ironía. La calle era un caos y la noticia repentina de que el epicentro había sido en Morelos me cayó terrible, soy de allá y mi casa allá está, con mi mamá y otra hermana. Y mis amigos de antes. Y los cerros. Y las cosas que conozco.

Mi papá me compartió un mensaje que dejó más en claro el panorama: la lista de edificios que, hasta el momento, habían sido registrados como colapsados. Escuelas, primarias, multifamiliares completos. Muchos cerca de mi casa.

Una buena amiga me recogió y realizamos una travesía inmensa desde la Condesa, hasta la Alberca Olímpica.

Algunos episodios notables:

  1. Insurgentes, abarrotada de seres humanos, anticipando que los próximos días, las calles iban a pertenecer a los peatones y no a los coches.
  2. La farmacia, donde compré sueros a 30 pesos (“Lucrando con el temblor”, le dije cínicamente a la tendera) y un par de cajas de ketorolaco, estaba prácticamente vacía; delatando a mi ser paranoico que probablemente habría escasez, pero estaba equivocada, en los días que siguieron, no faltó nada.
  3. Una mujer vendiendo plátanos, hizo eco en lo que restaba de humanidad en mí y compré un par de kilos que cargué psicoticamente hasta la casa y terminé regalando a brigadistas.
  4. Una señora de 90 años en silla de ruedas, y su cuidadora de más de 60, que me llevé conmigo y mi amiga, y los plátanos, en una escena que me recuerda (y no sé bien por qué) a El Viaje de Chihiro.
  5. Los de la marina corriendo formados, cargando picos y la visión lejana del primer edificio colapsado que presencie en la vida.

Llegar al departamento no fue agradable. Mi pésima reacción había marcado una distancia seria entre mi subjetividad y las de los demás. Yo era un peligro, dadas las circunstancias. De ahí en adelante se hizo mucho: además de ayudar a controlar el tráfico en una ciudad sin semáforos, no dormir por 6 días, ayudar en los acopios, cargar, perseguir derrumbes, el momento más importante fue la breve participación que tuve en las brigadas.

No quisiera repetir lo que posiblemente todos han pensado. Sí, la solidaridad fue inmensa. Escuché por ahí la frase: “tranquilos, todos tienen derecho a ayudar”, mientras nos formaban y vestían con cascos y guantes para acercarnos más o menos protegidos a los derrumbes a cargar piedra. Éramos tantos. Pero lo increíble, lo que realmente me marcó fue que “no éramos uno”, México no “fue uno” ese día, para nada. La Democrática no agarró parejo. No ese día. Éramos un chingo, eso sí, y éramos absurdamente distintos y era obvio que no veníamos ni del mismo lado, ni estábamos cortados con la misma tijera; pero estábamos juntos.

El glitch, la falla espontánea en el sistema, la acumulación de tensiones que culminó en caos, me partió en miles, me hizo perder el control y cuando me encontré con mis cimientos, no había nada (en serio, nada, carajo, es carne), pero entre esas grietas, lo que vi, lo que sentí, fue a un chingo de personas. Unas me dieron comida, otras café, unas me abrazaron, me protegieron, me llamaron, me buscaron. Me subí al coche de un hombre desconocido: ¿en qué clase de circunstancia haría tal estupidez?  El señor nos llevó a varias chicas apretujadas a un derrumbe. Feliz de hacer algo, de poner en marcha el coche, de funcionar como un puente entre la geografía y la materialidad-peatón y no ser un vehículo predominante en el diseño de lo urbano.

Una anécdota divertida, que resume para mí el estar-juntos:

19-septiembre-19s-sismo-temblor-reflexion-cronica
Todos dieron lo que tenían. Por suerte lo que ellos tenían eran tacos al pastor…

El 20 de septiembre de 2017, llevábamos horas formados intentando pasar al derrumbe en Petén (lugar que nunca voy a olvidar), acababan de sacar a alguien, pero sin vida: los ánimos bajaron. Estaba lloviendo. Hacía frío. Estaban al borde de sacar a otra persona más, con vida. “¡Mazos! ¡Mazos!” comenzaron a gritar todos. Necesitaban mazos. Así, todos gritabamos, el mensaje se corría y alguien en algún momento llegaría con un mazo; un pinche mazo, era la distancia entre el afuera y el adentro para alguien. No llegaba, gritábamos como idiotas y no llegaba. Llegó. Silencio. Puño en alto. A la espera. Tal vez sale. Tal vez sale y bien. En eso, de la nada, un tipo llega corriendo a la zona con una cantidad absurda de vasos, desbordando vasos. “¡Aquí están, aquí están los vasos!” gritó emocionado, convencido de su utilidad. “Mazos, pendejo” le dijo alguien. Todos nos empezamos a reír, también el de los vasos, risas y llanto, claro. Risas a lo cabrón. Unos minutos después se alzaron los puños. Los mazos (y los vasos) cumplieron su cometido. Alguien salió con vida. ¿Quién? Pues qué chingados importa. Estaba vivo.

No tengo nada contra La Democrática. En cualquier caso, nos va a agarrar parejo. Ese día aprendí eso. Pero así como ella, también entendí que nuestra identidad, la narración de estas subjetividades trabajando en conjunto, también puede ser como la muerte, agarra parejo. Yo lo viví, no se me olvida. Cada vez que aparecen los gandallas, que matan a alguien o lo desaparecen, me acuerdo de que ustedes también pueden agarrar parejo. De que si hoy tiembla (bendita poesía), van a venir por mí. Y yo voy a ir por ustedes. Hoy, solo hoy, no importa lo que significa ser mexicano.

Cortesía de Juan Villoro, para quienes no saben quiénes son: son el lugar donde habitan; son el espacio que administran. ¿Y de dónde son? Son del lugar donde recogen la basura. Y yo también. Ahí te espero.

Epílogo

 
 
 
 
 
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La muerte natural no existe: cualquier muerte es un asesinato. Y si no se protesta, se consiente. Yo desconfiaría aún con el dedo en Su llaga.

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El 23 de septiembre de 2017 volvió a temblar. Una cosa llevó a la otra y terminé con un ataque de ansiedad imparable y terrible. Como nunca antes sentí la distancia entre mi subjetividad y la de otros. Yo era un peligro, dadas las circunstancias. Perdí mucho ese día. Además del control, la confianza de mis amigos.

Estaba tan quebrada que tuve que delegar mi propia vida a otras personas. Tuve que pedir cuidados y protección, explícitamente. Me dio coraje, hoy todavía me da coraje, tenerle tanto miedo a la muerte. Me da coraje no hablar de eso. Me da coraje que tú o tus amigos, o tu familia, hayan vivido una desgracia. Una “pérdida irreparable”. La pérdida de la vida es reprochable, porque siempre implica una pérdida de la posibilidad. Y hace parecer que los cuidados en vida son inútiles. Pero no creo que lo sean.

A todos los que están sufriendo, por esta y otras catástrofes hago una promesa solemne: prometo cuidar la vida, prometo luchar por la posibilidad dentro de la posibilidad. Prometo mantener la calma, hasta donde me sea posible. Claro que también prometo permitir mis quiebres, porque a ellos les debo estas lecciones vitales. Estas vivencias.

Sigo en la CDMX, todavía no estoy lista para despedirme.

Con el puño en alto.

También en Más de México: Reflexiones de grandes escritores mexicanos sobre el sismo de 1985 que hoy valiera releer

*Imágenes: Destacada: AFP; Cuartoscuro.

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

La magia de México que inspiró al ocultismo

Magia, misticismo y México: la insospechada relación de las ciencias ocultas con la mística mexicana

El solo concepto de lo “oculto” atrae, sobre todo, al espíritu y a su carácter inasible. A esa inquietud por conocer más allá de lo evidente. Dígase exploración de las verdades universales, de planos alternos, de ritos y mitos, hermetismo, alquimia, cosmología esotérica, magia, ocultismo. Cualquiera de estas prácticas heterodoxas han interesado en el plano material desde siempre. Porque la necesidad invicta de conocer el origen de las cosas se revela naturalmente en cada ser humano.

Litany of the Philosophers / Leonora Carrington
Litany of the Philosophers / Leonora Carrington

La magia, como facultad, ha sido musa de brujos y estudiosos de lo oculto bajo distintos matices. Si bien en México no se menciona al ocultismo de primera instancia pero sí a su chamanería cuando se refiere a “magia”,  aquél topónimo de la práctica occidental, que posa sus raíces en el humanismo del Renacimiento, el romanticismo, el liberalismo y el descubrimiento y estudio del sánscrito en Europa, también adquirió cierta inspiración en tierras americanas, siendo (aunque oculto y en menor grado) uno de sus exponentes México. 

Lo “oculto” se mencionó por vez primera en las enseñanzas de antiguos textos egipcios, donde se pueden ubicar las enseñanzas de Hermes, “el tres veces grande”. Pero no fue sino a finales del siglo XIX y principios del XX, que la práctica de lo oculto brotó “visiblemente” en Europa, en la medida en que la religiosidad católica condenaba cada vez menos todo secreto y admitía, al mismo tiempo, la fantasía y la proyección de la imaginación (¿y que no la imaginación, como advierte Artaud, tiene por objeto hacer aflorar a la superficie del alma lo que habitualmente tiene escondido?). Así, el siglo XX fue el embajador de las doctrinas ocultistas que penetraron principalmente en materias como el Espiritismo y la Teosofía

Para este texto interesa mencionar a dos de sus más notables exponentes de los que se sabe, visitaron México en aquellos tiempos.

 

La mística mexicana como inspiración oculta

viajeros ocultistas en mexico

México, insospechadamente, estuvo en el imaginario del ocultista occidental. En épocas de postcolonización, la Nueva España –con su castidad de creencias y su cultura primitiva– era un enigma para el resto del mundo. Incluso en el siglo XX no se tenía la certeza total de lo que ocurría acá. Porque no cualquiera se aventuraba al mar para llegar a América. Las costas mexicanas no eran seguras; en 1600 todavía había piratas que saqueaban barcos, en 1800 aún existía el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición que condenaba toda práctica heterodoxa con la tortura e incluso para 1850, guerras como la de castas hacían terreno peligroso a México-caído para cualquier extranjero. 

Pero hubo quienes fueron más temidos que eso y se aventuraron a México.

La llegada de Alesiter Crowley a México en 1900 es una de esas inesperadas visitas. El último gran brujo de occidente hace menciones alusivas a su viaje a tierras mexicanas en su libro The Confessions of Aleister Crowley. Poeta, pintor y mago inglés, “La Gran Bestia  666” se interesó propiamente en la mística de la geografía montañosa mexicana, especialmente la de simbología profunda como el volcán Popocatépetl y las montañas sagradas de Tepoztlán. Durante su estancia en la zona centro del país fundó también su Orden Secreta de la Lámpara de la Luz Invisible [Sacred Order of the Lamp of the Invisible Light] y logró su 33° grado de la masonería.

Otra de las figuras ocultistas que se interesaron por México fue Madame Helena Blavatsky. En su intrínseca búsqueda de lo oculto –liderada principalmente por sus dones psíquicos– Blavatsky viajó por el Tíbet, la India, Egipto y América junto a su maestro, un iniciado oriental Rajput de nombre Mahatma M. En El Cairo habría de fundar la primera Sociedad Espírita, cuyo objetivo era el de estudiar y practicar las visiones de Allan Kardec, escritor francés y el primero en hacer pública la comunicación con espíritus a través de mediums. Se sabe por apuntes de escritores como José Ricardo Chaves, que Blavatsky viajó a México entre los años 1851 y 1852. Y aunque no hay certeza del año ni tampoco de si la visita fue real (aunque dado su acentuado espíritu de viajera, es altamente probable), este número nos permite imaginar el escenario en que la teósofa accedió a tierras mexicanas; un México empapado de batallas, rumbo a la evolución a través de su tristeza.

 

Ocultismo en la literatura mexicana

En México, la literatura modernista también adquirió una aspiración sincera hacia lo oculto. El cuentista Pedro Castera describía viajes celestes y espíritus en trascendencia. Encontramos el Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz y su inevitable interés por la cultura egipcia que acaso resultó del neoplatonismo por conducto del hermetismo. La ficción de Amado Nervo también tuvo sus épocas ocultistas inspiradas en su mayoría por el misticismo de oriente.

 

El Espiritismo en México; su cauce 

 ouroboroLa posibilidad de sincretizar el espiritismo de occidente y los textos sagrados de oriente, con las antiguas prácticas numinosas de los prehispánicos de México, es tal vez el más admirable de los híbridos construidos por la voluntad mexicana. Uno de los más notables ejemplos fue la Sociedad Espírita de la República Mexicana, una congregación de carácter ocultista destinada al entendimiento de la comunicación de espíritu a espíritu. En ella se estudiaban las enseñanzas del Libro de los espíritus de Allan Kardec, que llegaron a México a través de la influencia francesa en el país y gracias a personajes como Refugio I. González, Francisco I. Madero y los fundadores de la Sociedad, los hermanos Santiago y Justo Sierra.

Así como en su tiempo lo fue la Sociedad Astronómica de México, la Espírita fue objeto de secreto y difícil acceso. Pero la simbiosis habría de darse. Las costumbres espirituales del pueblo mexicano se mimetizaron al paso del tiempo. En aquellos años, la figura de la curandera Pachita (1900-1979) ya existía en la Ciudad de México. Heredado de generación en generación, pero también afrancesado con la figura del espiritismo, mediums mexicanos como Pachita adquirían el don de la curación luego de una preparación. También hablaban con espíritus y se transportaban a otros mundos.

El ritmo de la práctica de la revelación de espíritu a espíritu siguió su cauce y muy pronto se supo de  más doctrinas espiritualistas en México, como la iniciada por Roque Rojas y Benito Juárez. Aquellos nombres forjarían cientos de templos de esta clase que hasta la fecha siguen existiendo. Y lo hacen, acertadamente, en la profundidad de una tradición mexicana milenaria: el secreto a voces (como todos los grandes secretos profundos de cultura que oculta bajo su tiempo México).

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Licenciada en Derecho por la UNAM. Editora por profesión. Música por convicción.
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La curiosa Sociedad Espírita de la República Mexicana

Fue formándose a finales del siglo XIX luego de que en Francia y en Inglaterra se propagase una nueva búsqueda espiritual.

Fuera de la Caridad no Hay Salvación

Kardec

A mediados del siglo XIX, en Francia comenzó a expandirse una novedosa doctrina esotérica liderada por Allan Kardec, mientras que en Inglaterra se popularizaba esta práctica y filosofía espiritual: el Espiritismo.

A México, desde 1858  comenzó a llegar La Revista Espiritista desde este país, y con ello un grupo de seguidores comenzó a formarse. Eventualmente estos decidieron formar en 1872 la Sociedad Espírita de la República Mexicana.

El espiritismo

Aunque antes de su intervención existían ya ideas que de alguna manera estaban formando el espacio para la aceptación del espiritismo, Allan Kardec fue su principal propulsor y escribió su Libro de los espíritus.

En términos generales el espiritismo postula que es posible tener contacto con los espíritus a partir de un medium. Esta doctrina estudia el origen, el destino y la naturaleza de los espíritus. Tuvo gran popularidad pues en Europa había, en gran medida por el liberalismo, una creciente ruptura con las instituciones eclesiásticas. Para el espiritismo una espiritualidad natural es suficiente e incluso más apropiada para la realización del ser. Por ello, el espiritismo carece de rituales, culto, templos o personas con privilegios religiosos.

En México, naturalmente, habían también personajes que comulgaban con la práctica de una espiritualidad que prescindiese de las instituciones como un medio de contacto con la divinidad. Y entre estos personajes figuraron los propulsores de la Sociedad Espírita de la República Mexicana: el general Refugio I. González, Manuel Powers y Santiago Sierra (hermano del fundador de la UNAM, Justo Sierra); todos ellos firmaron el acta constitutiva de esa sociedad.

El Periódico La Ilustración Espírita

Este fue el medio de difusión más importante de la Sociedad Espírita de la República Mexicana. El periódico, con algunos intervalos en que dejó de publicarse, sobrevivió desde 1868 hasta 1879. Se trató de un“Periódico consagrado exclusivamente a la exposición y defensa del espiritismo”.

Como un panorama sobre el tipo de artículos que publicaban (y con la opinión pública escandalizada) están: Magia Moderna, firmado por el pseudónimo Eléutheros (Santiago Sierra). En el número del 15 de mayo de 1972, por su parte, es narrada la comunicación espiritista realizada entre Pedro Escobedo y el medium Eléutheros (Santiago Sierra).

Cabe apuntar que, según narra Antonio Saborit, citado en  El Espiritismo Seduce a Francisco I”. Madero, para esos tiempos existían ya algunas asociaciones espiritistas como el “Círculo Allan Kardec de la Ciudad de México” o la Sociedad Espírita de Baroyeca, Sonora.

Conclusiones

A finales de 1800 en el mundo, incluyendo a México, una búsqueda espiritual distinta a la de las religiones convencionales era manifiesta con un rebosante esoterismo. Este, como una expresión del New Age, era además en México más criticado de lo que era en Europa: hay que decirlo, sus propulsores en este país tuvieron agallas ante una opinión pública que no estaba preparada para este tipo de vanguardia y búsqueda…

Referencias:

Justo Sierra y el México de su tiempo

espiritismoenmexico.org

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )