Los poderosos símbolos de México en las fotografías de Graciela Iturbide

Graciela Iturbide, la fotógrafa de las sombras, de los símbolos y la eternidad de los detalles.

“Si algo abunda en las imágenes de Graciela Iturbide es tiempo” escribe Marta Gili. Contrario a los “instantes decisivos” de México que retrataron fotógrafos de su época como Cartier-Bresson, Graciela Iturbide, mexicana y egresada del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), fue y sigue siendo una fotógrafa que imprime la eternidad de un pueblo. Porque si bien se comprueba a través de los fantasmas de su lente, construir de manera perfecta una sola de sus fotografías le tomó años: “dejo reposar mis fotografías, no hay prisa”, dice.

 

De la mano de su profesor Manuel Álvarez Bravo –y después de realizar un viaje a la India y encontrarse con paralelismos entre aquella y su propia cultura–, Graciela comenzó a retratar los símbolos de México a través de su pueblo indígena –el más puro, o a palabras de Antonin Artaud, la “cultura eterna de México”, esa que sólo se encuentra en la esencia de las montañas más altas, o en el pueblo de las distancias más recónditas.

Por encargo del Archivo Escenográfico del Instituto Nacional Indigenista de México, retrató a la enigmática etnia Seri de Sonora y más tarde por invitación del artista Francisco Toledo, fotografiaría al pueblo de Juchitán, perteneciente a la cultura zapoteca de Oaxaca. El resultado de estas experiencias son las siguientes fotografías de las que afirma, se interesó en retratar la composición de los personajes y sus escenarios (caras y espacios que a la vez son símbolos) dejando de lado la idea de retratar momentos: 

“me di cuenta de que se puede descubrir un lugar a través de sus paisajes, de sus sombras, de sus objetos y no necesariamente a través de los retratos. Me gusta ir a los pueblos y encontrar sus creencias y lo simbólico en los detalles”.

 

 

Llévele, llévele: disco con lo mejor de la música mexicana, cortesía de un jazzista estadounidense

Nunca has escuchado así el "Cielito lindo"…

“En el jazz no se admiten barreras sociales, raciales o nacionales”, dice bien convencido el presentador del concierto de Dave Brubeck en México, 1967, que afortunadamente fue grabado y se transformó en Bravo! Brubeck! Una pequeña joya que pocos mexicanos conocen, pero que seguramente muchos van a disfrutar.

Como bien dice el mismo presentador, el concierto se trata de un “bellísimo gesto” en el que Brubeck, jazzista estadounidense nacido en 1920 y conocido por ser uno de los exponentes del “cool jazz” (llamado así por ser fresco y ligero) dedica una presentación entera a explorar las posibilidades musicales de algunas de las más icónicas canciones del repertorio mexicano.

Acompañado de Chamin Correa (reconocido guitarrista de nuestra tierra) y Salvador Agüeros, percusionista, Brubeck nos lleva de paseo por la propia identidad sonora, pero deteniéndose constantemente para abrirse paso por puertas completamente nuevas.

Como es común entre los jazzistas, Brubeck se dedicó en múltiples ocasiones a ofrecer su propia versión de muchas piezas icónicas de la cultura estadounidense y los resultados son siempre magníficos. Lo que hace es descomponer la melodía central y después, se dedica a reensamblarla, pero con deliciosos e inesperados tropiezos que la vuelven mucho, mucho más rica.

En ese sentido, el de Brubeck no es un ejercicio apto para conservadores; por otro lado, quien ama la música y siente una peculiar nostalgia cuando suenan las clásicas mexicana, va a apreciar profundamente esta exploración.

También en Más de México: Bésame mucho: la canción mexicana de las mil versiones (PLAYLIST)

Un ejemplo muy interesante es su versión de “Allá en el Rancho Grande”, inconfundible ranchera, cantada en la reconocida película por Tito Guízar con mariachis. Esta, que respeta bastante la pieza original, te va a poner a bailar.

El “Cielito lindo”, considerado el “segundo himno nacional” porque la cantamos para reconfortarnos y darnos ánimo entre paisanos (tanto en los partidos de fútbol, como cuando fue épicamente entonada por brigadistas que apoyaron durante el 19S) es una delicia en manos de Brubeck; quien enfatiza en las partes más lindas y desarrolla de maneras fantásticas el resto de la pieza.

No podría faltar “La Bamba”, pieza veracruzana, clave en el repertorio de la música mexicana y que Dave Brubeck llevó al extremo.

Escucha el disco completo:

Tras el sismo, artistas llevan color y alegría a Axochiapan y Juchitán (y tú los puedes ayudar)

Estos jóvenes artistas han optado por ayudar con su arte y el resultado es hermoso.

Entre dolores y colores, en Axochiapan y Juchitán la tragedia ha tomado un matiz distinto gracias a la labor de jóvenes artistas que se han dado a la tarea de iluminar la oscuridad por la que pasan actualmente estas comunidades.

Así, de entre las grietas que dejaron —en estructuras y en corazones— los sismos ocurridos en septiembre, han surgido flores y sonrisas, producto de la iniciativa de estos jóvenes agrupados en distintas organizaciones, quienes encontraron en trazar y pintar murales, una oportunidad para ayudar a levantar estas comunidades de Morelos y Oaxaca, como dio a conocer el portal Animal Político.

Las zonas de desastre han sido su lienzo, y su inspiración se encuentra en la esperanza de devolver un poco de alegría en estos momentos de tristeza e incertidumbre. Descubre lo que han hecho y, también, cómo puedes ayudarles a llevar esta iniciativa a otras comunidades.

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Juchitán va a florecer

En Juchitán han sido varios los colectivos que se han reunido para pintar en las calles representaciones culturales del Istmo: de sus mujeres, sus niños y sus jóvenes. Buscan regalar un poco de arte en estos momentos donde todo parece condenado a la monotonía gris de la tragedia. Es su forma de decir que el sismo no pudo ni con los habitantes ni con sus artistas, quienes así se han dado a la tarea de reconstruir lo que ya habían hecho: más de quince murales que fueron destruidos, dejando sólo escombros donde alguna vez hubo colores y sonrisas.

Así, y aún sin apoyo de ningún tipo, estos jóvenes juchitecos pintan de sol a sol, sin importar que pueda llegar una réplica a destruir lo trabajado; porque no se puede vivir con miedo, y no se puede vivir sin arte.

Pinceladas de trabajo colectivo iluminan Axochiapan

A su vez, de entre todo lo que hubo de caos, de escombros y de necesidades, surgió una propuesta creativa donde todos se han involucrado en Axochiapan: desde niñas y niños hasta jóvenes, adultos y ancianos. Pintar murales ha servido así de catarsis a los habitantes para expresar los sentimientos que dejó aquel minuto telúrico que les cambió la vida.

 “Queremos que sea un monumento para que el pueblo tenga una imagen distinta de todo lo que hay alrededor”, comenta uno de los jóvenes de la Brigada Color y Alegría, que es un grupo conformado por jóvenes quienes, junto con el Centro de Arte y Cultura Ambiental Quebrantadero, la Comparsa Branteña y el grupo Verano Activo Axochiapan, han llevado este proyecto adelante tras el sismo del 19 de septiembre.

Los resultados han sido reveladores y deslumbrantes, como expresa una de sus habitantes: “Me vinieron a dar una alegría” dice, viendo un mural en la fachada de su casa. Y asegura que en medio de tanta tristeza “también hay alegría”. En los murales vuelan palabras en cielos azules, entre fauna y vegetación: palabras de solidaridad que transmiten esperanza. Sobre lo destruido se detonó, valga la redundancia, la creatividad creadora de niños y adultos, resultando en felicidad y en ganas de salir adelante.  

Estos murales serán así, en un futuro, recordatorio de la vitalidad y solidaridad de los jóvenes que han ayudado, junto con los pobladores, a volver a erigir este bello municipio lleno de tradición y cultura, en el cual aún queda mucho por hacer.

¿Cómo puedes ayudar?

Estas organizaciones juveniles buscan aún juntar 30 mil pesos para la compra de materiales. Con ello ayudarán a otras diez comunidades de Morelos y Puebla, llevando a estas regiones la misma iniciativa de trabajo colectivo que en Axochiapan.

“Queremos aportar nuestro granito de arena y sabemos que tú también. Después del trabajo que hemos realizado, ahora, comencemos a reconstruir nuestra sociedad”, nos dicen estos jóvenes. No dejes de colaborar con ellos y con los habitantes de estas comunidades afectadas; demostremos que, a casi un mes de la tragedia, no nos olvidamos de los afectados.

Tu donación será agradecida con un reconocimiento, dependiendo el monto de la colaboración, y la puedes realizar aquí.

 

*Imágenes: Brigada de Color y Alegría

Avándaro: a 45 años del concierto de rock más importante en la historia de México (FOTOS)

De manera inesperada, una carrera de automóviles fue convirtiéndose en el más legendario concierto de rock de la contracultura de México.

La efervescencia que se respiraba en México en 1971 era enorme, sobre todo en el sector joven de la población. Luego de la brutal represión de los estudiantes en 1968 en Tlatelolco y en 1971 con El Halconazo, el desencanto de la sociedad con el PRI era altísimo. Este se manifestaba en las expresiones culturales como la música, y en este rubro el gobierno hizo importantes censuras, como el caso del grupo Pop Music Team, censurado en 1969 por su canción Tlatelolco.

El evento de Avándaro, el más importante y mayor concierto de rock celebrado en México, milagrosamente se dio por eventos circunstanciales. En realidad el evento primario que pensaba celebrarse era el de Circuito Avándaro, una famosa carrera de autos que antes debió cancelarse por el fatal accidente del piloto Moisés Solana. Los promotores del evento, entonces, pensaron en celebrar una noche mexicana amenizada por grupos de rock para reabrir la carrera, contactaron a Luis de Llano quien producía La onda de Woodstock en el programa De domingo a Domingo dirigido por Jacobo Zabludovsky, las cosas fueron acomodándose y finalmente este evento, que terminó siendo altamente contracultural, terminó siendo publicitado por la propia Televisa.

Finalmente la carrera se clausuró por la masiva afluencia al Circuito Avándaro que en realidad era un gran público para las bandas de rock.

En este evento donde el uso de drogas fue común, el amor libre, y mucha música, quedó muy bien documentado, pues previamente se había acordado que sería grabado por Telesistema MexicanoCablevisiónPelículas Candiani y Jaime Humberto Hermosillo. En las fotografías, tanto Graciela Iturbide como Pedro Meyer documentaron principalmente este concierto de 2 días, el 11 y 12 de septiembre de hace 45 años.

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*Imágenes: 2,3,4,5)Graciela Iturbide; 11 y 12)elmodo.mx; 13 y 14)Pedro Meyer