7 cuentas en Instagram que muestran el espíritu de México

Imágenes que capturan esa esencia del país que se descubre también en sus peculiaridades cotidianas.

Las redes sociales nos han traído no solo lo que personas que hemos conocido buscan mostrarnos sobre su vida a través de sus perfiles, en muchos casos también nos acercan a esos detalles en los que cada persona presta especial atención.

En este sentido existen cuentas de Instagram que muestran fotografías de la cotidianidad, de espacios que todos solemos reconocer, sin embargo no mirar de esa peculiar manera. Hoy que prácticamente la totalidad de los smartphones cuentan con una cámara integrada, cada vez es más fácil encontrar, además de fotógrafos profesionales, también amateurs pero que poseen un especial ojo para mostrarnos lo mismo de otro modo.

Hoy te compartimos una lista de cuentas de instagram de mexicanos que consiguen atrapar la esencia mexicana en sus imágenes. Estas habían sido propuestas inicialmente por el propio Instagram, en un apartado respecto a la mexicanidad, y nosotros hicimos una subselección que acá presentamos.

 

Soyjessemireles

Sus fotos son como un recorrido por las calles mexicanas a diario; lleno de colores, de alusiones folklóricas pero siempre variadas. Captura el alma de México en la calle. Ella se autodescribe así: La Tlatoani del barrio. Artista orgullosamente mexicana. Nómada de tiempo eterno. Tengo el alma de un huichol y el espíritu de un guerrero. 

cuentas seguir instagram méxico

 

Anadelcamino

Ha colaborado con algunas imágenes para este medio, sus fotos son muy naturales pues rara vez emplea filtros exagerados, ello es muy importante pues muestra el colorido mexicano tal cual es. Además de documentar a personas indígenas (cada vez más escasas) tiene una sensibilidad muy especial para apreciar detalles en las paredes o puertas, bancas; extrae la mexicanidad de muy pequeños detalles.

cuentas seguir instagram ana del camino

 

@clicksdemexico

Esta cuenta es de Amelia Fuentes Martín. Su trabajo está enfocado en una documentación del colorido y folclor mexicano desde principalmente sus trajes típicos, danzas, fiestas y el sincretismo religioso resultado de la conquista.

Screen Shot 2016-05-25 at 5.38.30 PM

Rodrigo_noriega

Su mirada es especial pues sobresale su espíritu de diseñador industrial. Entonces nos muestra México desde ángulos poco usuales, muchos relacionados con los procesos de diseño y muchos interiores del país.

Screen Shot 2016-05-03 at 10 

marcequevedo

Juega mucho con los colores, letreros, paredes, puertas y entonces hace curiosos conjuntos. Vive en San Miguel de Allende, y por ello tiene a la mano una vasta variedad de insumos. Los detalles y colores son su fuerte, esos que le dan a México una autonomía y gracia estilística aún en un entorno globalizado. cuentas méxico seguir instagram marce quevedo

 

Moisessaq

De Puebla. Encontrarás en sus fotografías muchas personas; la gente, que es precisamente el alma de México. Personas en las plazas, en las aceras, en los bailes. Museos, muchísimo folklor y tradiciones sobre todo relacionadas al baile retratadas sin pretensiones.

Screen Shot 2016-05-03 at 8

 

Miss_sputnik_

En su cuenta encontrarás fotografías sobre todo urbanas, ha tomado también muchísimas sobre todo de fachadas de edificios históricos o especiales. Su manera de tomar fotos tienen un estilo muy único que acerca más hacia la mirada del México independiente, cuando un estilo afrancesado, por la moda globalizadora, recorría al país.

cuentas méxico seguir instagram  Moisessaq

 

 

Bandita chilanga: un curioso álbum de cosas que sólo pasan en la CDMX

No importa si la amas o la odias, no puedes negar que la Ciudad de México es un sitio incomparable…

La Ciudad de México siempre provoca sentimientos encontrados. Es difícil no mantener con ella una intensa relación amor-odio. Y es que no hay mejor síntesis de lo que es el territorio nacional, incluyendo majestuosos paisajes naturales, exquisita arquitectura, caóticos mercados llenos de expresiones culturales; pero también, sitios de dinámicas rudas y hasta violentas. Así, todo se junta indiscriminadamente en este pequeño gran territorio sobre-poblado y definitivamente ultra estimulado y estimulante.

Y tal vez sea eso: la Ciudad es inmensa, sobre todo por lo que demanda a sus habitantes, que, involuntariamente, se transforman después de unos años aquí (y no se hable de los que son nativos) en criaturas astutas, capaces de esquivar toda clase de peligros urbanos; sobrevivir al imparable hacinamiento de gente, coches y edificios, y con un estómago “de perro” que resiste toda clase de delicias callejeras.

Al mismo tiempo, la CDMX tiene un lado amable y bondadoso. No es nada más un ente que se atraganta con las delicias de “lo abarrotado”; también es francamente bellísima, con rincones elegantes y maravillosos y otros humildes, pero que refrescan la mirada y abrazan cariñosamente a quien los visita.

En esa mezcla que es inconfundible, los huecos, las grietas —cualquier desperfecto— se tapan con un humor tan incrustado en los “chilangos” que se hace presente en los actos más ínfimos, volviendo la cotidianidad un conjunto de auténticas curiosidades.

Por suerte a los chilangos estos detalles no se les escapan y así nació Bandita Chilanga, una cuenta de Instagram dedicada a coleccionarlos. Te dejamos por aquí algunas muestras del curioso álbum de cosas que sólo pasan en la CDMX. No importa si la amas o la odias, no puedes negar que esta Ciudad es un sitio incomparable.

 

 
 
 
 
 
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La #banditacholanga arrancando el día con toda la actitud en @mexicodf ♥️ #mexicodf #cdmx #chilango

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Un héroe en cada esquina en @mexicodf 📸: @abelardojeda ❤️ @centrohistorico #banditachilanga #mexicodf #cdmx #centrohistorico #streetartchilango

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En @mexicodf hasta la poli disfruta las publicaciones de #banditachilanga 📷: @frederick.wonka feliz miércoles #mexicodf ✌🏼 #cdmx #chilango #chingon

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Desde el @centrohistorico de @mexicodf nuestro amigo @im_dlao nos regala esta postal chilanga ❤️🇲🇽✌🏼 #centrohistorico #mexicodf #cdmx #banditachilanga #chilango

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En @mexicodf la #banditachilanga sabe como conquistarlas ❤️ 💐 😘 #cdmx #mexicodf #chilango #chingon #chido

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@mexicodf Los dejamos con esta increíble imagen del fotógrafo documental @federicogama que lleva retratando mucho tiempo a la #banditachilanga ❤️ #mexicodf #cdmx #chilango #chingon #chido #mazahuacholoskatopunk

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Personajes del metro de @mexicodf por nuestro compi @covidmx ❤️ la mera #banditachilanga #cdmx #mexicodf #chilango #chingon

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Desde el @centrohistorico de @mexicodf nuestro compi @fotoflama nos regala esta imagen de dos hombres santos 😇 #banditachilanga #bandachilanga #mexicodf #cdmx #chilango #chingon #centrohistorico

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@mexicodf aguas con el agua mai 💦 ❤️🇲🇽 foto: @tonton45 #banditachilanga #mexicodf #cdmx #chilango #chingon #chido

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En @mexicodf No hay amor más sincero que el del chofer del Pesero 📸❤️: @oskarstyle #banditachilanga #mexicodf #cdmx #chilango #chingon #amorchilango

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Feliz miércoles @mexicodf nuestro amigo @shark4chipdrink nos regala esta imagen del señor de los #tacosdebarbacoa #🌮 #banditachilanga #mexicodf #cdmx #chilango #chingon

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Desde #Xochimilco @mexicodf nuestro amigo @rafa213 nos regala esta postal de la #bandachilanga remando las #trajineras ❤️ #amorchilango #mexicodf #cdmx #chilango #chingon #banditachilanga

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@mexicodf el #amorchilango el más bello del mundo ❤️📸: @deividgg #bandachilanga #mexicodf #cdmx #chilango #chingon

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Un clásico de @mexicodf los #mariachis dando #serenata ❤️📸: @tonton45 #bandachilanga #mexicodf #cdmx #chilango #amorchilango #chingon

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4:20 en punto en el #metro de @mexicodf ❤️📸☘️ @0sva_ #420 #banditachilanga #chilango #chingon #canabis #subwaycreatures #mariguana

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En @mexicodf la #banditachilanga sabe divertirse ❤️📸: @tonton45 #mexicodf #cdmx #mexicocity #chilango #chingon

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Feliz miércoles desde @mexicodf #banditachilanga @soyomarcabrera nos comparte esta imagen que es puro #amorchilango ❤️ #banditachilanga #cdmx #mexicodf #taquero #chilnago #chingon #centrohistorico

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Las estatuas cobran vida en el @centrohistorico de la #cdmx 📸: @ftstation ❤️ #mexicodf #centrohistorico #bandachilanga #torrelatinoamericana

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19S: el día que “glitcheó” mi subjetividad (CRÓNICA)

Si México fuera “uno solo” no aguantaríamos nada. Son nuestros quiebres los que nos hacen resilientes.

Con cariño para las chicas de LCD y Sandra, Marén, Yolanda, Andrea, Ian y Javier

Por comprenderme.

Glitch: un quiebre y/o una disrupción en el flujo esperado de un sistema.

Nick Briz

“Únicamente quien supiera contemplar su propio pasado como un producto de la coacción y la necesidad, sería capaz de sacarle para sí el mayor provecho en cualquier situación presente. Pues lo que uno ha vivido es, en el mejor de los casos, comparable a una bella estatua que hubiera perdido todos sus miembros al ser transportada y ya sólo ofreciera ahora el valioso bloque en el que uno mismo habrá de cincelar la imagen de su propio futuro”.

Walter Benjamin, Dirección única, 1928


La muerte nos va a agarrar parejo. Por eso en secreto la llamaré “la democrática”, la horizontal, la incluyente. Lo que plantea su materialidad  no discrimina, como invariablemente hacemos nosotros, los sujetos.

El 19 de septiembre de 2017 llegué tarde a la oficina en la Condesa, CDMX. Estaba decidiendome entre escribir una nota sobre Alberto Kalach y una sobre maíz transgénico, cuando de pronto, a pesar del simulacro, de la efeméride y de todo pronóstico sobre lo poco poéticas que son nuestras vidas, empezó a temblar. Lo sentí inmediatamente, como un jalón que, específicamente se enganchó a mi corazón. Este, haciendo lo posible por no frenarse, dio un vuelco y luego otro. Mi mirada buscó la de la chica que estaba escribiendo junto a mí: corre. Una confirmación extraña y después los gritos, anunciando a todos, que paradójicamente, había que abandonar la casa: estaba temblando.

No era como otras veces. La intensidad, la tierra haciendo resonar sus benditas entrañas lacustres, nunca había conocido esa sensación. Pero fue en ese instante, cuando miré hacia arriba y los cables en el cielo dejaron de formar patrones cuadrados y se transformaron en ondas intensas, imparables —como olas de la costa de Oaxaca—  que comprendí que algo en mí estaba quebrándose para siempre.

 
 
 
 
 
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Mi cuerpo quería desparramarse, fracturarse. El enfrentamiento con La Democrática, que siempre había esperado —como supongo que hace casi cualquier mexicano, desde que empezó la guerra contra el narco— no se anunció, no me alertó y en ese aparecer espontáneo me hizo hincarme. “Párate, no puedes estar en el piso”, que, por cierto, estaba rompiéndose, también, como yo. El abrazo de la otra redactora me contuvo y su rostro, implorando mi calma que, francamente, nunca llegó. Pero me levanté, a tiempo para ver caer pedazos enteros del edificio de enfrente, sobre todo ese grande que cayó sobre un perrito o gatito negro, cuyo torso terminó aplastado y funcionó, para mí, como evidencia suficiente de que el mundo que conocía había terminado.

“Mi hermana”, murmuré y luego grité múltiples veces, desnudando mi propia estructura y anunciando que, en efecto, solo quería confirmación de que mi hermana estaba bien. Los momentos que siguen son confusos, el gas inundó las calles y un par de ventanas estallaron. Corre. De nuevo. Corre. Cientos de sujetos corriendo sin rumbo, solo para encontrarse con otros cientos. El control: lo perdí. Fue inmediato. Perdí el control. Pasaba de la ansiedad, de la risa, a los gritos, al llanto incontenible. Perdí el control: mi estructura se evidenció de tal manera, con tanta transparencia, que desaparecí.

Confirmé rápidamente el bienestar de mi hermana y de tantos otros queridos. Por el momento, las cosas estaban estables. Ironía. La calle era un caos y la noticia repentina de que el epicentro había sido en Morelos me cayó terrible, soy de allá y mi casa allá está, con mi mamá y otra hermana. Y mis amigos de antes. Y los cerros. Y las cosas que conozco.

Mi papá me compartió un mensaje que dejó más en claro el panorama: la lista de edificios que, hasta el momento, habían sido registrados como colapsados. Escuelas, primarias, multifamiliares completos. Muchos cerca de mi casa.

Una buena amiga me recogió y realizamos una travesía inmensa desde la Condesa, hasta la Alberca Olímpica.

Algunos episodios notables:

  1. Insurgentes, abarrotada de seres humanos, anticipando que los próximos días, las calles iban a pertenecer a los peatones y no a los coches.
  2. La farmacia, donde compré sueros a 30 pesos (“Lucrando con el temblor”, le dije cínicamente a la tendera) y un par de cajas de ketorolaco, estaba prácticamente vacía; delatando a mi ser paranoico que probablemente habría escasez, pero estaba equivocada, en los días que siguieron, no faltó nada.
  3. Una mujer vendiendo plátanos, hizo eco en lo que restaba de humanidad en mí y compré un par de kilos que cargué psicoticamente hasta la casa y terminé regalando a brigadistas.
  4. Una señora de 90 años en silla de ruedas, y su cuidadora de más de 60, que me llevé conmigo y mi amiga, y los plátanos, en una escena que me recuerda (y no sé bien por qué) a El Viaje de Chihiro.
  5. Los de la marina corriendo formados, cargando picos y la visión lejana del primer edificio colapsado que presencie en la vida.

Llegar al departamento no fue agradable. Mi pésima reacción había marcado una distancia seria entre mi subjetividad y las de los demás. Yo era un peligro, dadas las circunstancias. De ahí en adelante se hizo mucho: además de ayudar a controlar el tráfico en una ciudad sin semáforos, no dormir por 6 días, ayudar en los acopios, cargar, perseguir derrumbes, el momento más importante fue la breve participación que tuve en las brigadas.

No quisiera repetir lo que posiblemente todos han pensado. Sí, la solidaridad fue inmensa. Escuché por ahí la frase: “tranquilos, todos tienen derecho a ayudar”, mientras nos formaban y vestían con cascos y guantes para acercarnos más o menos protegidos a los derrumbes a cargar piedra. Éramos tantos. Pero lo increíble, lo que realmente me marcó fue que “no éramos uno”, México no “fue uno” ese día, para nada. La Democrática no agarró parejo. No ese día. Éramos un chingo, eso sí, y éramos absurdamente distintos y era obvio que no veníamos ni del mismo lado, ni estábamos cortados con la misma tijera; pero estábamos juntos.

El glitch, la falla espontánea en el sistema, la acumulación de tensiones que culminó en caos, me partió en miles, me hizo perder el control y cuando me encontré con mis cimientos, no había nada (en serio, nada, carajo, es carne), pero entre esas grietas, lo que vi, lo que sentí, fue a un chingo de personas. Unas me dieron comida, otras café, unas me abrazaron, me protegieron, me llamaron, me buscaron. Me subí al coche de un hombre desconocido: ¿en qué clase de circunstancia haría tal estupidez?  El señor nos llevó a varias chicas apretujadas a un derrumbe. Feliz de hacer algo, de poner en marcha el coche, de funcionar como un puente entre la geografía y la materialidad-peatón y no ser un vehículo predominante en el diseño de lo urbano.

Una anécdota divertida, que resume para mí el estar-juntos:

19-septiembre-19s-sismo-temblor-reflexion-cronica
Todos dieron lo que tenían. Por suerte lo que ellos tenían eran tacos al pastor…

El 20 de septiembre de 2017, llevábamos horas formados intentando pasar al derrumbe en Petén (lugar que nunca voy a olvidar), acababan de sacar a alguien, pero sin vida: los ánimos bajaron. Estaba lloviendo. Hacía frío. Estaban al borde de sacar a otra persona más, con vida. “¡Mazos! ¡Mazos!” comenzaron a gritar todos. Necesitaban mazos. Así, todos gritabamos, el mensaje se corría y alguien en algún momento llegaría con un mazo; un pinche mazo, era la distancia entre el afuera y el adentro para alguien. No llegaba, gritábamos como idiotas y no llegaba. Llegó. Silencio. Puño en alto. A la espera. Tal vez sale. Tal vez sale y bien. En eso, de la nada, un tipo llega corriendo a la zona con una cantidad absurda de vasos, desbordando vasos. “¡Aquí están, aquí están los vasos!” gritó emocionado, convencido de su utilidad. “Mazos, pendejo” le dijo alguien. Todos nos empezamos a reír, también el de los vasos, risas y llanto, claro. Risas a lo cabrón. Unos minutos después se alzaron los puños. Los mazos (y los vasos) cumplieron su cometido. Alguien salió con vida. ¿Quién? Pues qué chingados importa. Estaba vivo.

No tengo nada contra La Democrática. En cualquier caso, nos va a agarrar parejo. Ese día aprendí eso. Pero así como ella, también entendí que nuestra identidad, la narración de estas subjetividades trabajando en conjunto, también puede ser como la muerte, agarra parejo. Yo lo viví, no se me olvida. Cada vez que aparecen los gandallas, que matan a alguien o lo desaparecen, me acuerdo de que ustedes también pueden agarrar parejo. De que si hoy tiembla (bendita poesía), van a venir por mí. Y yo voy a ir por ustedes. Hoy, solo hoy, no importa lo que significa ser mexicano.

Cortesía de Juan Villoro, para quienes no saben quiénes son: son el lugar donde habitan; son el espacio que administran. ¿Y de dónde son? Son del lugar donde recogen la basura. Y yo también. Ahí te espero.

Epílogo

 
 
 
 
 
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La muerte natural no existe: cualquier muerte es un asesinato. Y si no se protesta, se consiente. Yo desconfiaría aún con el dedo en Su llaga.

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El 23 de septiembre de 2017 volvió a temblar. Una cosa llevó a la otra y terminé con un ataque de ansiedad imparable y terrible. Como nunca antes sentí la distancia entre mi subjetividad y la de otros. Yo era un peligro, dadas las circunstancias. Perdí mucho ese día. Además del control, la confianza de mis amigos.

Estaba tan quebrada que tuve que delegar mi propia vida a otras personas. Tuve que pedir cuidados y protección, explícitamente. Me dio coraje, hoy todavía me da coraje, tenerle tanto miedo a la muerte. Me da coraje no hablar de eso. Me da coraje que tú o tus amigos, o tu familia, hayan vivido una desgracia. Una “pérdida irreparable”. La pérdida de la vida es reprochable, porque siempre implica una pérdida de la posibilidad. Y hace parecer que los cuidados en vida son inútiles. Pero no creo que lo sean.

A todos los que están sufriendo, por esta y otras catástrofes hago una promesa solemne: prometo cuidar la vida, prometo luchar por la posibilidad dentro de la posibilidad. Prometo mantener la calma, hasta donde me sea posible. Claro que también prometo permitir mis quiebres, porque a ellos les debo estas lecciones vitales. Estas vivencias.

Sigo en la CDMX, todavía no estoy lista para despedirme.

Con el puño en alto.

También en Más de México: Reflexiones de grandes escritores mexicanos sobre el sismo de 1985 que hoy valiera releer

*Imágenes: Destacada: AFP; Cuartoscuro.

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

Las maestras del textil: bordados y tejidos prodigiosos de México (FOTOS)

Sus explosiones coloridas son solo el inicio de una complejidad fascinante para descifrar en cada diseño étnico.

Cada día, afortunadamente aún hoy, en México son habladas 68 lenguas indígenas. Lo anterior nos habla de la existencia de al menos, como mínimo, el mismo número de etnias indígenas con una propia cultura que ha pervivido a más de 500 años luego de la conquista.

Naturalmente, en cada cosmogonía de estas etnias, su arte es impresdindible. En este rubro los diseños textiles son como lienzos donde se despliega su forma de ver el mundo. Con algunos de los patrones más coloridos y hermosos del mundo,  y además de mostrar su exquisito gusto, las distintas culturas indígenas de México nos embriagan de mensajes en cada símbolo, que ahí plasmado con una diligencia asombrosa, cuentan siglos, quizá milenios de conocimiento y espiritualidad.

Hoy te presentamos una serie de tejedoras y bordadoras tomadas y seleccionadas por la fotógrafa implacable de los colores de México, Ana Paula Fuentes.

Puedes encontrar más imágenes de Ana Paula Fuentes acá.

Su Instagram: anadelcamino