Artista mexicano transforma mantas de sarape en hermosos entramados geométricos

Con esta obra el artista Adrián Esparza hace un homenaje a sus raíces y a la increíble técnica del hilado del sarape.

Felizmente atrapado entre dos culturas, después de haber sido criado como un mexicano-americano, el artista Adrián Esparza, radicado en Texas, crea coloridas instalaciones de hilo y geometría a partir de sarapes tradicionales deconstruidos. El sarape es un largo chal o manta-cobija de colores brillantes y flecos en los extremos, usado típicamente (y casi exclusivamente) por los hombres en México.

Esparza deshebra los entramados en estas mantas y luego los reacomoda para crear instalaciones hipnotizantes que no sólo rinden homenaje a su crianza y su herencia Mexicana, también buscan que un objeto tradicional tenga nueva oportunidad de vida.

La delicadeza con la que los hilos de los sarapes son tejidos les dan una cualidad extraordinaria, como protección contra el frío y la lluvia. De esta manera el sarape fue durante siglos una prenda favorita tanto entre personas humildes como pudientes hacendados. Por ello separar los hilos de esta funcional indumentaria para así crear estructuras trimidimencionales de arte cuasicinético, es una manera de homenajear el sarape, que más que una prenda es la materialización de magistral técnica artesanal.

*Imágenes: thecitylovesyou

 

Curiosos y delicados retratos de mujeres maquillándose en el metro de la CDMX

Quienes pasan horas en el transporte llenan el espacio público con sus pequeños rituales, personales y cotidianos…

Por la forma en que está ensamblada, quienes viven en la Ciudad de México, terminan por compartir en el espacio público lo que normalmente se reservan para la vida privada y familiar. Desde las comidas que se han transformado en tortas o tacos aceleradamente masticados, hasta momentos más sutiles y personales, como el de aplicarse maquillaje o peinarse.

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Vivir en la ciudad implica tener que lidiar con su centralización, y en ese sentido, con las distancias que establece. Para poder participar de su centro activo hay que desplazarse y, a veces, desde muy lejos. Así, el espacio público se transforma en mucho más que una vía o paso, es un espacio habitado, cotidiano y que hay que hacer propio de alguna manera.

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En la CDMX, mujeres y hombres pasan casi una hora y media en promedio en el transporte cada día. Y estos momentos evidentemente se sienten; así, se prestan a la reinterpretación ingeniosa de los sujetos que los experimentan. En ese sentido, no es extraño, pero es sin duda curioso, encontrar mujeres que con gran maestría malavarean toda clase de herramientas de maquillaje (rimel, brocha, paletas de colores, labial, rizador de pestañas o cuchara) mientras esquivan a otras tantas que buscan igualmente aprovechar el tiempo.

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Y, aunque tal vez ya no lo noten (pero con un poco de suerte estas palabras sirvan de invitación para apreciarlo) hay algo muy delicado y también bello en el acto de compartir con otras y otros los pequeños rituales privados, en una ciudad que, por su pretensión de ser eficiente, absorbe las interacciones sociales y las escupe, solo a veces, en forma de gruñidos, “compermisos” y “¿baja en la que sigue?”.

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También hay, claro, algo más o menos mal visto en el observar a otros haciendo lo que, en mejores circunstancias, harían frente al espejo del baño; pero, a veces es inevitable cruzarse con los gestos divertidos, comparar hábitos y también, claro, admirar la inmensa habilidad manual de dibujar líneas perfectas en la propia cara, mientras se está en movimiento.

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Lo que es evidente es nuestra resiliencia, nuestro ingenio y un deje de rebeldía, pues, frente a estas circunstancias caóticas, que no necesariamente podemos resolver, nos hacemos dueñas y dueños del espacio, nos hacemos sentir en casa en todos lados.

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*Imágenes: Vanessa Banthi.

El compositor autodidacta mexicano admirado por John Cage

Su obra más emblemática retoma sonidos ancestrales yaquis. Carlos Chávez fue periodista, filósofo y creador.

 

 

 “Es la tierra sobre la que caminamos hecha audible”, John Cage sobre la Sinfonía India.

 

Hay quien dice que antes de que occidente se entregara a la ‘especialización’ en las ciencias, habían hombres y mujeres que primero eran pensadores, y luego expertos.

El músico y filósofo John Cage cabe en esta acepción; también uno de los músicos que más admiró en su vida: el mexicano, músico, y filósofo Carlos Chávez.

Chávez encantó a Cage, el teórico del silencio y la música (como silencio), por el bagaje cultural y técnico que emanan sus piezas. Este compositor mexicano quien también fue su amigo e introductor al país, curiosamente, fue prácticamente autodidacta, y antes de sus 20 años ya había creado una sinfonía y algunas obras para piano y música de cámara.

Al respecto de la admiración de Cage por Chávez el también compositor  Mario Lavista apuntó en una entrevista a Proceso:

“Cuando era crítico de Modern Music (Cage), escribió un largo e importante ensayo sobre la Sinfonía india de Chávez en la que decía que era como ‘si la tierra sobre la que caminamos fuese audible’.

 
“Incluso le pidió que creara la Tocatta para percusiones que curiosamente no estrenó él porque consideró que estaba por encima de la capacidad de su ensamble de percusiones.”

En las piezas de Chávez se desprende un conocimiento que sabe a personas, espacios y épocas. Atrapar así esencias, solo puede hacerse desde la admiración y el conocimiento que este músico tuvo sobre su propia cultura. No es casualidad que Cage consiguiera respirar esto en su música.

 
 
Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Recuperan técnica ancestral de sarape fino de Saltillo (FOTOS)

Este método es de tejidos tan finos como de 22, 24, 26 y hasta 28 hilos por pulgada. Por su complejidad, había dejado de hacerse desde el siglo XIX.

Podría decirse que el sarape es la prenda masculina mexicana por excelencia. Solía usarse desde tiempos prehispánicos como protección para el frío y  la lluvia; elaborado a base de un hilado grueso de algodón y posteriormente de lana.

Luego de la conquista el sarape persistió en su uso (también empleado como tapete o cobija) y a sus diseños fueron añadidos motivos ibéricos mezclados con grecas prehispánicas. Fue la prenda de los pobres, una muy accesible, pero también de hacendados que encontraban en ella una comodidad para la vida de campo.

En Saltillo,existió por siglos una técnica de bordado fino donde las puntadas eran mucho más comprimidas, que requería una trabajo magistral y meticuloso, y que, por su complejidad y costo, fue abandonada en el siglo XIX.

Ahora un proyecto de Fomento Cultural Banamex, A.C.  ha rescatado esta técnica permitiendo que dos de los artesanos más diestros de México estuvieran dedicados cabalmente durante dos años a la elaboración de sarapes a partir de esta técnica de Saltillo. Tanto Modesto Nava de Gualupita,  del Estado de México, y Román Gutiérrez, de Teotitlán del Valle, Oaxaca, son considerados como Grandes Maestros del Arte Popular de México, y participaron en el proyecto. Ambos son expertos tanto en teñido como en tejido de estos prodigiosos sarapes.

El proyecto inició en 2007. En 2013 ambos se reunieron en casa de don Román Gutiérrez, en Teotitlán, e intercambiaron conocimiento sobre la elaboración de esta técnica. Un encuentro con un gran valor histórico. Román Gutiérrez, por ejemplo, es experto en la elaboración de tintes naturales extraídos de vegetales e insectos.

Los sarapes

El del maestro Román Gutiérrez es un sarape de diseño propio de 24 hilos por pulgada con urdimbre de algodón y entramado de lana teñida con tintes naturales. Por su parte el de Modesto Nava es de 30 hilos por pulgada en urdimbre de lana. El entramado es de lana y seda teñidas con tintes naturales, además de hilos de oro y plata.

El tradicional sarape de Saltillo es de tejidos tan finos como los de 22, 24, 26 y hasta 28 hilos por pulgada.

 

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*Imágenes: fomentoculturalbanamex.org