Recuperan técnica ancestral de sarape fino de Saltillo (FOTOS)

Este método es de tejidos tan finos como de 22, 24, 26 y hasta 28 hilos por pulgada. Por su complejidad, había dejado de hacerse desde el siglo XIX.

Podría decirse que el sarape es la prenda masculina mexicana por excelencia. Solía usarse desde tiempos prehispánicos como protección para el frío y  la lluvia; elaborado a base de un hilado grueso de algodón y posteriormente de lana.

Luego de la conquista el sarape persistió en su uso (también empleado como tapete o cobija) y a sus diseños fueron añadidos motivos ibéricos mezclados con grecas prehispánicas. Fue la prenda de los pobres, una muy accesible, pero también de hacendados que encontraban en ella una comodidad para la vida de campo.

En Saltillo,existió por siglos una técnica de bordado fino donde las puntadas eran mucho más comprimidas, que requería una trabajo magistral y meticuloso, y que, por su complejidad y costo, fue abandonada en el siglo XIX.

Ahora un proyecto de Fomento Cultural Banamex, A.C.  ha rescatado esta técnica permitiendo que dos de los artesanos más diestros de México estuvieran dedicados cabalmente durante dos años a la elaboración de sarapes a partir de esta técnica de Saltillo. Tanto Modesto Nava de Gualupita,  del Estado de México, y Román Gutiérrez, de Teotitlán del Valle, Oaxaca, son considerados como Grandes Maestros del Arte Popular de México, y participaron en el proyecto. Ambos son expertos tanto en teñido como en tejido de estos prodigiosos sarapes.

El proyecto inició en 2007. En 2013 ambos se reunieron en casa de don Román Gutiérrez, en Teotitlán, e intercambiaron conocimiento sobre la elaboración de esta técnica. Un encuentro con un gran valor histórico. Román Gutiérrez, por ejemplo, es experto en la elaboración de tintes naturales extraídos de vegetales e insectos.

Los sarapes

El del maestro Román Gutiérrez es un sarape de diseño propio de 24 hilos por pulgada con urdimbre de algodón y entramado de lana teñida con tintes naturales. Por su parte el de Modesto Nava es de 30 hilos por pulgada en urdimbre de lana. El entramado es de lana y seda teñidas con tintes naturales, además de hilos de oro y plata.

El tradicional sarape de Saltillo es de tejidos tan finos como los de 22, 24, 26 y hasta 28 hilos por pulgada.

 

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*Imágenes: fomentoculturalbanamex.org

Tepito existe porque resiste: retratos genuinos del barrio bravo

Un brillante fotógrafo mexicano retrató uno de los más vibrantes barrios de México y tú podrás admirar su trabajo en esta imperdible exposición.

Tepito, tal vez el barrio popular más famoso de México, es, como lo describe el fotógrafo Francisco Mata Rosas, una zona de resistencia. 

Conocido por su intensa dinámica comercial que reinventa los límites entre lo ilegal y lo culturalmente permisible, este barrio al norte del Centro Histórico de la Ciudad de México se ha ganado un lugar muy especial en el imaginario colectivo. Tepito es un área de efervescencia, un sitio que cuestiona la vida contemporánea, al tiempo que la impulsa circulando toda clase de tiliches y dispositivos preciados, pero a buen precio. 

Además, es un barrio bravo; o así le dicen por lo menos, haciendo referencia a que la gente de la zona es movida, necia y resiliente y también a que en este sitio se han gestado dinámicas muy particulares de violencia. Y muchos son los que han tratado de apaciguarlo, pero Tepito parece estar impulsado por una energía que los gobiernos y otros administradores simplemente no han podido ni rastrear. 

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El ambulantaje, el albur, el boxeo, el arte urbano, el sonidero, la fayuca, el culto a la Santa Muerte o a San Judas Tadeo y otras expresiones se han vuelto importantes anclas para que este sitio despliegue una trinchera que simplemente se rehúsa a diluirse. Francisco Mata Rosas, dice que Tepito es “resistencia contra la homogeneización de las clases medias.” 

Tal vez por eso el “barrio bravo” nos intriga y nos seduce tanto. Es un espacio que vibra constantemente y donde uno puede explorar posibilidades de su propia identidad que otros terrenos han suprimido. Alfonso Hernández, cronista de Tepito dijo que “al obstinado barrio de Tepito nos siguen llegando estudiantes de todas las carreras para corroborar si es cierto que México sigue siendo el Tepito del mundo, y Tepito, la síntesis de lo mexicano”. 

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Todo esto es lo que buscó retratar Mata Rosas en las 150 imágenes tomadas durante el último medio año en el barrio. Su análisis visual quiere que los espectadores conecten con este otro lado de Tepito, que poco o nunca se hace notar en los medios; y, cuando sí se hace, no abandona el innecesario tono condescendiente. 

Entre todas sus complejas dinámicas (que incluyen violencia, drogas, migración, arte, comercio ilegal, lucha social y demás), dice Mata Rosas que Tepito vive en su propia cotidianidad y familiaridad. El barrio está vivo y crece en los recovecos. Existe porque resiste. 

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De entre las imágenes que serán exhibidas en la Galería José María Velasco 26 son retratos de cuerpo completo de personajes de la zona en su entorno del día a día, impresos en lonas. “Aspiro, la verdad, a que se los roben” dijo el fotógrafo. Y tiene sentido: Tepito sabe sacarle el jugo a cada detalle y sus flujos libres hacen que la existencia de todos los objetos se reinvente constantemente.

Más sobre el trabajo de Francisco Mata Rosas: La piel de la nación: retratos limítrofes (y costeños) de México

¿Cuándo y dónde?

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Disfruta de la muestra “Tepito existe porque resiste” del 14 de septiembre al 3 de noviembre en la Galería José María Velasco del INBAL en Peralvillo 55, Peralvillo, Morelos, 06200 Ciudad de México.

Artista mexicano transforma mantas de sarape en hermosos entramados geométricos

Con esta obra el artista Adrián Esparza hace un homenaje a sus raíces y a la increíble técnica del hilado del sarape.

Felizmente atrapado entre dos culturas, después de haber sido criado como un mexicano-americano, el artista Adrián Esparza, radicado en Texas, crea coloridas instalaciones de hilo y geometría a partir de sarapes tradicionales deconstruidos. El sarape es un largo chal o manta-cobija de colores brillantes y flecos en los extremos, usado típicamente (y casi exclusivamente) por los hombres en México.

Esparza deshebra los entramados en estas mantas y luego los reacomoda para crear instalaciones hipnotizantes que no sólo rinden homenaje a su crianza y su herencia Mexicana, también buscan que un objeto tradicional tenga nueva oportunidad de vida.

La delicadeza con la que los hilos de los sarapes son tejidos les dan una cualidad extraordinaria, como protección contra el frío y la lluvia. De esta manera el sarape fue durante siglos una prenda favorita tanto entre personas humildes como pudientes hacendados. Por ello separar los hilos de esta funcional indumentaria para así crear estructuras trimidimencionales de arte cuasicinético, es una manera de homenajear el sarape, que más que una prenda es la materialización de magistral técnica artesanal.

*Imágenes: thecitylovesyou

 

Esta es la conmovedora historia detrás de un rebozo

Al ver un rebozo, normalmente no se observa el procedimiento y técnica, el costo de los materiales, el tiempo y energía invertidas, la manutención de toda la mano de obra.

A diferencia de los sweaters, abrigos, chamarras y chales, el rebozo posee una carga cultural que impacta, cautiva, hipnotiza. La belleza de los colores y las figuras, la suavidad electrizante al contacto, el acogedor calor que transmite y la elegancia que brinda a su portador. Estas son sólo algunas de las esencias básicas que todo mexicano reconoce al ver un rebozo en cualquier tienda comercial o puesto de la calle.

El rebozo es un decoro que se usa tanto en los atuendos tradicionales como en los vestidos de gala, en los diferentes estratos sociales del país. Inclusive, quienes han visitado la hermosa ciudad de Oaxaca, han conocido los orígenes del rebozo. Acercarse a hablar con un proveedor del rebozo es conocer a su familia, hogar y años de experiencia en ese nicho de mercado. Es cautivante… hasta que se descubre el precio.

En consecuencia, el rebozo está cayendo en desuso; podría incluso decirse que está acercándose a una zona de peligro de extinción. ¿Es que vale la pena gastar un mínimo de 500 pesos mexicanos por un rebozo indígena?

Al ver un rebozo, normalmente no se observa el procedimiento y técnica, el costo de los materiales, el tiempo y energía invertidas, la manutención de toda la mano de obra. Ni la tradición textil emblemática que crea un puente sólido entre productores y consumidores, investigadores y promotores. En palabras de Marta Turok Wallace, coordinadora de investigación en la Escuela de Artesanías del INBAL, el rebozo es caro al poner en la balanza la suma de sus costos de producción, el valor de la mano de obra, la creatividad y las consideraciones estéticas que lo distinguen: “Toda artesanía, por sencilla o “humilde”, y todo arte popular es costoso por definición, porque se tiene que comparar con la producción industrial y semi-industrial.”

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Existen importantes diferencias entre trabajo y precio, los tejidos en telar de cintura y los tejidos en telar de pedal, los que trabajan las urdimbres y el jaspé. Por ejemplo, los tejidos con telar de pedal pueden producir hasta 27 rebozos dentro de una sola puesta en un lapso de una semana; mientras que los tejidos en telar de cintura tardan hasta un mes por pieza. Esto se debe a que, dependiendo de la técnica, se requiere realizar un dibujo sobre los hijos, teñir los hilos, desatar los nudos, tejer y anudar las puntas: un total de 17 pasos a seguir. Además que la cadena productiva de especialización según cada paso puede involucrar hasta nueves manos para lograr el rapacejo –el empuntado –detallado– de personas, principalmente mujeres, especializadas en esta técnica.

Wallace explicó para el Fomento Cultural Banamex que “entre más popular sea el sector que produce el rebozo, aumenta el riesgo de que los consumidores no tengan el poder adquisitivo para pagar un precio justo por la pieza”. Esto ha provocado que la nuevas generaciones más jóvenes busquen trabajos mejor remunerados y menos técnicos, la sustitución del rebozo por sweater, chales, abrigos y chamarras de marcas comerciales.

Pese a que en México se utilizan los hilos más finos que existen en la actualidad, muchos potenciales consumidores consideran que gastar en un rebozo es como ir a un restaurante que estuvo bien pero no lo suficiente para lo que costó. Esto se debe a que la mente está registrando “gastar” como una pérdida de dinero que se puede usar para otros bienes. Cuando en realidad, comprar un rebozo es invertir en un producto que “estuvo caro pero valió la pena”, y el cual no sólo provee un distintivo estético, también conserva con orgullo las tradiciones ancestrales de un país y potencializa el comercio local para la salud y educación de grupos en situaciones de pobreza.

A continuación te compartimos una serie de fotografías que seguramente provocarán que desees un rebozo para esa reunión importante o para protegerte del frío invernal.

[Fomento Cultural Banamex]

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