Distintas etnias indígenas comparten su información en este portal: Voces Étnicas

Leyendas, cuentos, narraciones, fábulas, mitos, epopeyas, poemas: la ancestralidad indígena en un proyecto multimedia: Voces étnicas.

Generalmente los proyectos de difusión cultural de costumbres indígenas recaban información de investigadores o desde las propias comunidades, aunque en rara ocasión son estas últimas las que comparten contenido. Por lo anterior la asociación cultural Voces Étnicas está recuperando y difundiendo usos y costumbres indígenas a partir de la información que las mismas etnias desean compartir. Lo anterior, con vehículos como las redes sociales, canales de video y un sitio.

Voces Étnicas es definido como un medio cultural y  busca:

Rescatar y difundir, mediante la aplicación de diversas técnicas de investigación las tradiciones y costumbres de las comunidades indígenas de México, a través de una visión humanística y perceptiva, con el fin de informar y sensibilizar a la sociedad sobre estos temas de arraigo nacional.

A través de su página se tiene acceso a una multiplicidad de leyendas, cuentos, narraciones, fábulas, mitos, epopeyas, poemas y códices indígenas que muestran parte de la cosmovisión de los diferentes grupos étnicos que habitan la República Mexicana.

Su difusión es impulsada principalmente por las redes sociales, donde proporcionan datos curiosos, fotografías, libros y documentos digitales descargables con información significativa relacionada con y para los pueblos y comunidades indígenas de la región.

Voces Étnicas lo que busca, sin fines de lucro, es dar voz a las y los miembros de las diferentes comunidades indígenas, permitiéndoles producir y reproducir información de su interés, la cual, al hacerla accesible al público en general, propicia intercambios culturales constructivos y benéficos de las culturas indígenas.

 

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Sobre el polémico discurso de Rubén Albarrán en el Senado (VIDEO)

El músico y activista sorprendió a todos con un potente discurso que vale la pena escuchar y discutir.

La conciencia sobre la violencia de género está, cada día, ganando más terreno. En espacios donde era inimaginable escuchar sobre este tema, el asunto es cada vez más importante y está permitiendo la apertura a conversaciones sobre problemas relacionados. 

Por ejemplo, recientemente en el Senado de la República se llevó a cabo el foro “Los costos de la masculinidad tóxica: retos y alternativas para la igualdad y el bienestar” donde la idea era demostrar cómo ciertas actitudes culturales le cuestan al Estado vidas, pero también dinero. 

La premisa, de entrada, es muy extraña, pero se presta para que muchos sujetos que siguen sin entender la violencia de género (entre otras formas violentas de tratar a algunos grupos sociales) como uno de los problemas más graves que estamos enfrentando los mexicanos.

Uno de los invitados al foro fue el músico y activista Rubén Albarrán. El también integrante de Café Tacvba dio un potente discurso que vale la pena escuchar y discutir. 

No solo porque escandalizó a muchos de los presentes y ha causado revuelo en las redes sociodigitales, también porque pone sobre la mesa una serie de problemas muy urgentes que, a su parecer, derivan todos de eso que hoy se llama masculinidad tóxica.

Mira el discurso de Rubén desde el minuto 38:

A todo esto ¿qué es la masculinidad tóxica?

El concepto contemporáneo es una derivación de una idea central en los estudios de género. Se trata del concepto de “masculinidad hegemónica” popularizado por la socióloga Raewyn Connell. Se define como una serie de prácticas que aseguran la posición dominante de los hombres frente a las mujeres. Estas prácticas pueden ser sutiles o inmensamente violentas.

El origen de esta actitud es elusivo, aunque sí ha sido analizado por distintos investigadores a lo largo de la historia y hay muchas teorías sobre por qué esta “masculinidad hegemónica” se repite en distintas culturas. 

Hay tres preguntas que cada uno de nosotros debe hacerse con respecto a este asunto. La primera es si estas actitudes tienen una función real en nuestras vidas personales. En caso de que la tengan ¿esta función es probar el dominio de un género sobre otro? Si lo es ¿por qué deberían los hombres asegurar su dominio sobre las mujeres? 

Al señalar la existencia de eso que se manifiesta como “masculinidad hegemónica” y reconocerla en uno mismo, cabe la posibilidad de construir la masculinidad propia desde otro sitio. Es un ejercicio valioso que, además, puede repetirse con otros rasgos “tóxicos” de la identidad, otros rasgos que nos hacen pensar que somos más o menos importantes que cualquier otro sujeto.

Los puntos clave del discurso de Rubén Albarrán

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El excéntrico Rubén le da al clavo con muchos de los ejes que trató durante su discurso. Pero vamos paso a paso. Mientras que a algunos les parece detestable que se dirigiera a los Senadores con el apelativo de Hijos de la Chingada, hay que entender un poco el contexto que el activista quiso plantear. 

Más que una “mentada de madre”, Albarrán estaba haciendo un llamado a la madre. Y cuando decimos madre, lo hacemos en un sentido muy amplio: a nuestras mamás, por un lado; a la Tierra y a quienes la protegen, incluso al lado maternal que, como explica Albarrán, todos guardamos. 

Sin hacerlo necesariamente explícito, Albarrán mienta el conocido texto de Octavio Paz (“El laberinto de la soledad”) para relatar nuestra historia compartida. Los mexicanos, dice, somos hijos de un padre que explota y daña a nuestra madre: el padre, sin duda son los conquistadores españoles y la madre es nuestra tierra y el conjunto de culturas y etnias que la habitaban. 

Pero el padre es toda manifestación de “patriarcado”. El padre es la explotación contemporánea del territorio que ahora siempre viene acompañada del permiso de nuestros propios gobiernos (aprovecha aquí para hacer una dura crítica al Tren Maya). El padre somos también cada uno de nosotros y nosotras cuando permitimos esta explotación y cuando nos aprovechamos de los demás. 

El padre es la violencia que subordina igual a las mujeres, a la tierra, a las minorías. Y los hijos, somos esos que replicamos, tal vez sin saberlo, esa llamada “masculinidad tóxica”. Por su parte, Albarrán agradece a esa madre y padre culturales y metafóricos, pero les urge cambiar y les recuerda que él va a ser otro. 

Que aunque se reconoce en su mestizaje y se reconoce igualmente masculino y femenino, él no va a ser explotado, ni permitirá que sus hijos lo sean. Aunque la idea es intrincada y puede ser difícil descomponerla para extraer de ella algo más que una impresión superficial, desencantada y escandalizada, hay que hacer el esfuerzo.

No nos escapemos de la sensación de incomodidad o tristeza que este discurso podría provocar. Sin duda hay algo ahí que nos con-mueve. Y recordemos que no se trata de bandos contrarios, como dijo alguna vez con elocuencia uno de los nuestros: La polarización es más o menos el peor camino que colectivamente podemos elegir, aplica tanto para fifis vs chairos como, todavía peor, hombres vs mujeres

Tenemos que cambiar la manera, no en la que entendemos a los demás, sino en la que nos construimos a nosotros mismos. Asumir que encarnamos una multiplicidad y que los rasgos de la misma (género, etnicidad, sexualidad, lengua, estatus económico) son maleables. Son como la masa del maíz que en muchos sentidos nos forma. 

También en Más de México: Gerardo Romero, geógrafo nahua, nos explicó la lucha vital de la Sierra Norte de Puebla (y cómo apoyarla)

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

Indígenas de Oaxaca consiguen operar su propia telefonía

Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias A.C es el primer grupo sin fines de lucro en el mundo que consigue una concesión operada por ellos mismos.

Si las personas, en una sociedad individualista, aprendiésemos a hacer comunidad, quizás muchas situaciones adversas podrían mejorarse. Uno de estos casos es hoy visible como una gran lección y es protagonizado por Talea de Castro, un pueblo oaxaqueño situado a unas cinco horas de la ciudad capital del estado. 

En el 2013, con la ayuda técnica de dos extranjeros, del estadounidense Peter Bloom y de un italiano, los habitantes de Talea de Castro instalaron una antena telefónica financiada por la propia comunidad a través de una cooperativa local.

Se trató de la primera comunidad en México en hacerse de su propio servicio telefónico. En un mundo como el actual, para miles resultaba increíble que una comunidad en Oaxaca estuviese aprovechando sus propios recursos sin una corporación de intermediaria. Lo más curioso es que la comunidad debió hacerse de su propia infraestructura pues las compañías comerciales consideraron demasiado costoso llevar el servicio a solo 2,500 habitantes.

Como afortunadamente ha sucedido en los últimos años con grupos minoritarios, estos hicieron uso de un recurso legal, que ahora, en julio de 2016, les ha resultado en una concesión para administrar su propia telefonía, por primera vez en todo el mundo manejada como un servicio, más que como un negocio. Esta red será administrada por Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias A.C por y para indígenas en 16 comunidades; el potencial a cubrir es de 356 localidades. 

Este caso ha sido retomado internacionalmente pues no es uno aislado, representa una semilla de un cambio de paradigma urgente, la necesidad de volver a ver las cosas sin una mirada meramente mercantil, y la poderosa arma en que resulta el hacer comunidad para conseguir fines sociales.

Como apunta The Guardian, “El mes pasado Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias ganó una larga batalla con el gobierno para convertirse en el primer grupo sin fines de lucro en conseguir una concesión para telefonía móvil.”

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

La radio y TV podrán hacer uso de lenguas indígenas en México

Una reforma a ley permite que cualquier lengua originaria pueda ser usada por cualquier medio de comunicación que haga uso del espacio radioeléctrico.

Como parte de la Reforma de Telecomunicaciones en México aprobada en el 2014 con el fin de abrir el sector a más competidores este último tema acaparó la atención. Sin embargo debajo yace un logro hacia la interculturalidad respecto a los idiomas en el país (aunque las concesiones comunitarias fueron un tema pendiente).

Una de las modificaciones de está Reforma está en la posibilidad de que cualquier canal de radio o televisión podrá hacer uso de cualquier lengua originaria del país. Anteriormente las concesiones que fueran abiertamente indígenas estaban obligadas en algunos casos a que su programación se diese en el idioma oficial del país.

Esta es una gran noticia para la promoción de la multiculturalidad mexicana. Reconocer esta posibilidad equivale a reconocer la gran diversidad; recordemos que aún hoy en México son habladas 68 lenguas que son idiomas cabalmente, no dialectos, como muchas personas las conciben aún. Según el artículo 230 modificado,  con esta enmienda:

En sus transmisiones,las estaciones radiodifusoras de los consesionarios podrán hacer uso de cualquiera de las lenguas nacionales de conformidad con las disposiciones legales aplicables. Las concesiones de uso social indígena podrán hacer uso de la lengua del pueblo originario que les correponda.

Lo anterior ha entrado en vigor recientemente. Según Jorge Fernando Negrete, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi) “el tema de la inclusión lingüistíca en las radiodifusoras comunitarias abre el debate para recuperar la radio y la televisión como promotores de la diversidad cultural lingüística.”

*Imagen: AMARC-México