Memorial de Cruces, una novela que revela lo que no sabes de la Guerra Cristera

Memorial de Cruces: Libro de las Revelaciones de la Guerra Cristera, de Carlos Pascual, propone una revisión contemporánea y libre sobre la Guerra Cristera, qué este año cumple noventa años de haber iniciado.

Memorial de Cruces es una novela  de Carlos Pascual que propone una revisión contemporánea y libre sobre la Guerra Cristera, qué este año cumple noventa años de haber iniciado.

“Donde no hay cruces, no hay hombres”, se acostumbraba a decir en aquellos tiempos. Es un pequeño fragmento de la introducción, que retoma con fuerza lo que se viva en aquellos años pos revolucionarios.

En México, contamos con una historia sobre esta guerra religiosa que ha sido cambiada muchas veces, los periódicos de aquella época mencionaban los sucesos y las reacciones del pueblo, pero en México hay muchas anécdotas que no se han contado antes y es por ello que la novela Memorial de Cruces: Libro de las Revelaciones de la Guerra Cristera nos permite ver desde una perspectiva diferente esté pasaje histórico, que no ha tenido en la historia nacional una gran difusión como otros. Lo importante de este período, fue la lucha por la libertad de pensamiento, la libertad al escribir y el valor de cada palabra, ya que gracias a ellas hoy podemos contar el valor que cada historia marca.

En Memorial de Cruces, se enfrentan dos visiones y una sola realidad: por una parte, la visión racionalista y científica del presidente Plutarco Elías Calles, que dicta que debe ser el Estado quien rija las conciencias de los ciudadanos, contra la visión eclesiástica que impone a la Iglesia como la guía de las almas de los creyentes.

Ambas visiones se enfrentan a una realidad, la libertad individual.

Memorial de Cruces, es una novela con grandes personajes pasionales; con  odio, muerte, amor,  ambición, culpa y abandono. Una novela apasionante, emotiva, irónica y desgarrada, apoyándose en una exhaustiva investigación histórica.

“Todo habrá de confluir en el mismo sitio donde estos torrentes caudales desembocan: en una tierra de destinos cruzados. En una tierra donde las almas son ríos y las cruces sus estuarios. En una tierra de césares y pontífices llamada México. ¿Y dónde más? Si México no se escribe con equis. Se escribe con cruz”, recalcó el autor sobre esta novela.

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¿Quién es Carlos Pascual y cuál es su trayectoria?

Carlos Pascual es un personaje multifacético; es escritor, dramaturgo, guionista y director de escena, ha ganado el Premio Nacional de Periodismo (2001) y publicado las novelas El retablo rojo (2006), La insurgenta —ganadora del Premio Bicentenario Grijalbo de Novela Histórica (2010) —, así como La luna sin ombligo (2013).

No todo es literatura para Carlos Pascual, en televisión ha escrito las series históricas Gritos de muerte y libertad, El encanto del águila —ganadora del Premio Internacional de Periodismo Rey de España— y Réquiem por Leona Vicario, adaptación de su novela La insurgenta.

Actualmente conduce el programa de televisión Palabra de Autor y es creador y director general del proyecto Teatro Estudio, para Canal Once.

El libro Memoriales de Cruces es un libro muy completo que nos permite descubrir una parte diferente de la historia de México que ya estaba establecida por los libros de texto públicos con los que crecimos, rompe con algunos estigmas de la religión católica sin caer en lo pretencioso y permite tener un mejor entendimiento de la Guerra Cristera; es un libro que tiene todo el potencial para marcar época como los libros: La sombra del caudillo (1929) de Martín Luis Guzmán y Los relámpagos de agosto (1964) de Jorge Ibargüengoitia.

 

Puedes encontrar el libro, acá.

Carlos Cid
Autor: Carlos Cid
Trotamundos en busca de neutrinos, siempre en modo Random.

Lo que realmente significaba el equinoccio de primavera para nuestros antepasados

Algunos mitos y realidades sobre la curiosa práctica de subirse a las pirámides cada 21 de marzo.

Sin duda los fenómenos astronómicos siempre han tenido cierta influencia en nuestra cosmogonía. No solamente porque nuestros mitos hacen esfuerzos por explicarlos, también porque a muchos de ellos atribuimos explicaciones sobre nuestras vidas (incluso sobre nuestras actitudes y personalidades).

Por otro lado, los mitos contemporáneos tienen la muy natural costumbre de remezclar entre distintos tipos de tradiciones y creencias y eso a veces se manifiesta en rituales relativamente superficiales que ya no se pueden ni justificar a sí mismos, ni dar cuenta de su origen.

Un ritual “New Age” que busca ligarse con el pasado prehispánico…

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Eso pasa, en muchos sentidos, con los equinoccios, el momento en donde hay un cambio de estación (entran la primavera o el otoño, según el caso) y el día y la noche duran lo mismo. Particularmente es sonado el equinoccio de primavera, pues desde hace varias décadas se generó la costumbre de ir a “cargarse de energía” a los antiguos centros ceremoniales durante este acontecimiento natural (que se da el 20 o 21 de marzo).

Para muchos, este ritual contemporáneo ligado a las creencias “New Age” tiene origen en las costumbres de los pueblos prehispánicos, especialmente del centro del país. Así, desde la madrugada antes del equinoccio, cientos de personas se dirigen vestidas de blanco a zonas arqueológicas como Teotihuacán y Chichen Itzá a danzar, celebrar el “Fuego Nuevo”, hacerse limpias, rezar, cantar y, si pueden, subirse a las pirámides.

En muchos sentidos los circuitos de turismo (tanto privados, como públicos) fomentan estas prácticas y aprovechan esta creencia para procurar que los viajeros se acerquen a los sitios arqueológicos. Sin embargo, como explica Rosalba Delgadillo en su artículo “El equinoccio de primavera: mitos y realidades”, esta tradición daña más a los monumentos de lo que se piensa y, en realidad poco se relaciona con los rituales y creencias de nuestros antepasados.

Mitos y realidades

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Sí: el equinoccio, igual que otros fenómenos naturales ha tenido importancia para diferentes culturas a lo largo de la historia; pero en realidad, mientras que a nuestros antepasados sí les interesaban mucho las estaciones y los movimientos del sol y la luna, el asunto tenía menos que ver con “recargar energía” y mucho más que ver con los periodos agrícolas y con la necesidad de determinar con precisión la temporada de lluvias.

Como afirma Rosario Delgadillo, en los antiguos recintos que sirvieron como observatorios (como el de Chichén Itzá en Yucatán y Monte Albán en Oaxaca) lo que se recaudaba era información que permitía generar calendarios muy exactos y estos servían para saber cuándo sembrar y cuándo cosechar.

De hecho, según el recuento de esta investigadora, los equinoccios no figuran realmente entre las fechas más relevantes para las culturas prehispánicas y la manera en que los entendemos hoy en día es francamente “desproporcionada”:

“Por ejemplo, el fenómeno que tiene lugar en el castillo de Chichén-Itzá, en el que se puede apreciar el desplazamiento de una serpiente a través de una escalinata debido al juego de luces y sombras, ocurre durante varios día, antes y después de los equinoccios. [no en la fecha exacta, lo que hace pensar a algunos investigadores que no necesariamente se trata de celebrar la posición del Sol]”

Por otro lado, marzo sí era un mes muy relevante. Se llamaba Tlacaxipehualixtli para las culturas del centro y la palabra significa “renovación de la tierra”, haciendo sí referencia al cambio de estación. Pero los rituales que se practicaban para rendir culto a los dioses no tenían nada que ver con la “Cumbre Tajín” de nuestros días.

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La naturaleza renacía y comenzaba el ciclo agrícola, así, era vital ofrecer algo a los dioses a cambio de la protección de las cosechas (particularmente frente a los desastres naturales). ¿Y qué se les ofrecía? pues probablemente dependía de cada dios, pero a Xipe-Topec (Nuesto Señor el Desollado) durante la fiesta principal que duraba 20 días, se le entregaban corazones extraídos directamente de los guerreros que habían sido capturados en batalla.

¿Y con las sobras? Pues se hacía pozole (potzollli). A quienes habían atendido a la ceremonia se les lanzaban trozos de carne humana para que los cocinaran en un caldo con maíz. Lejos estamos de recargar así las energías y no sabemos si nuestros antepasados practicaban la antropofagía con ese fin específico.

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Y claro que en distintas comunidades indígenas aún hay reminiscencias de estos rituales, aunque se expresen de formas muy distintas. Pero, si tú visitas las zonas arqueológicas para acercarte a esas tradiciones, el camino elegido probablemente no sea el adecuado. Además, hay que decirlo: las visitas masivas a las zonas arqueológicas son una manera de ponerlas en riesgo, especialmente si cientos de personas se suben a los edificios de manera simultánea.

Y aunque está increíble conectar con las culturas antiguas y contemporáneas y querer acercarse a estos sitios que no son ruinas, sino patrimonio relevante para distintos grupos, vale la pena repensar un poco la forma en la que lo estamos haciendo. Incluso sugiere Rosario Delgadillo que busquemos maneras alternativas de “recargar energía”, tal vez comiendo chocolate, una delicia con orígenes comprobables en el México del pasado.

También en Más de México: 6 dioses prehispánicos a los que no estaría de más prenderles una velita

*Imágenes: 1) Creative Commons; 2 y 5) Crédito no especificado; 3) Mike Fiechtner; 4) Gaby Rocha.

**Fuente: “El equinoccio de primavera: mitos y realidades” de Rosalba Delgadillo Torres, pueblicada en Revista Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana.

6 mitos sobre la Independencia de México

La versión más conocida de la historia oficial va siempre envuelta en otras versiones y mitos, la independencia de México es parte de este fenómeno.

La historia está llena de mitos, eso lo sabemos. Sin embargo, en ocasiones estos llegan a instalarse como versión oficial e incluso a ser retomados por la educación impartida en las escuelas. Afortunadamente existen siempre historiadores inquietos dispuestos a hacer justicia, lo más posible, a la verdad de los hechos y gracias a su trabajo accedemos a distintas versiones del pasado.

Sabemos que la independencia de México ocurrió gracias a una insurgencia por parte de la población, comandada en su mayoría por criollos, sin embargo detalles históricos en torno a este día, y la celebración posterior de esta fecha en la consecución de los años, llevan consigo algunas contradicciones o curiosidades.

Presentamos 6 mitos en torno al día del inicio de la lucha por la independencia de México celebrada la noche del 15 de septiembre:

 

La fecha está cambiada ¿Quién lo hizo?

La celebración del grito es la noche del 15 de septiembre. Sin embargo, el cura Miguel Hidalgo y Costilla dio el llamado “grito de Dolores” en la madrugada del 16 septiembre. Se dice que esta fecha fue cambiada por Porfirio Díaz para equipararla con el día de su cumpleaños, sin embargo, se tiene evidencia de que desde 1840 ya se celebraba el 15 de septiembre.

 

Restos en el monumento a la Independencia

Sabemos que en esta columna, en el Ángel de la Independencia, yacen los restos de los insurgentes. Sin embargo, según estudios del INAH , ahí enterrados están también los restos de niños y venados; no solo los siervos de la nación, también de ciervos reales.

 

Sobre lo que gritó Miguel Hidalgo

Existe una contradicción en algunas versiones que aseguran que entre las frases que gritó el cura, estuvieron algunas como !Viva Fernando VII!, justo el rey de España que había sido destituido por Napoleón. Algunos apuntan a que Hidalgo estaba harto de mal gobierno como lo estaba manejando el virrey, sin embargo esperaba que con la resurrección, y la vuelta al trono de Fernando VII, este evitara los abusos por parte de los gachupines, los españoles en México.

 

Fray Diego de Bringas, en un sermón predicado en Guanajuato el 7 de diciembre de 1810, señala que el llamado del cura de Dolores fue:

¡Americanos oprimidos! Llegó ya el suspirado día de salir del cautiverio y romper las duras cadenas con que nos hacían gemir los gachupines. La España se ha perdido. Los gachupines por aquel odio con que nos aborrecen han determinado degollar inhumanamente a los criollos, entregar este floridísimo reino a los franceses e introducir en él las herejías.

La patria nos llama a su defensa. Los derechos inviolables de Fernando VII nos piden de justicia que le conservemos estos preciosos dominios. Y la religión santa que profesamos nos pide a gritos que sacrifiquemos la vida antes que ver manchada su pureza.

Hemos averiguado estas verdades, hemos hallado e interceptado la correspondencia de los gachupines con Bonaparte. ¡Guerra eterna, pues, contra los gachupines! Y para pública manifestación que defendemos una causa santa y justa, escogemos por nuestra patrona a Ma­ría Santísima de Guadalupe. ¡Viva la Amé­rica! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la religión y mueran los gachupines!.

 

Sobre los gritos alternativos

Quizá en la historia reciente a los gritos alternativos se les asocie a Andrés Manuel López Obrador, pero los primeros nacieron en 1968. Luego de la opresión a los estudiantes por parte de Gustavo Díaz Ordaz, el líder de izquierda Heberto Castillo dio el primer grito alternativo en  Ciudad Universitaria con la presencia de estudiantes.

 

¿La independencia pudo haberse ganado mucho antes?

Al inicio de la rebelión se dio una batalla muy importante en la que, contra todo pronóstico, ganaron los insurgentes. Esta se dio en el Monte de las Cruces, muy cerca de la Ciudad de México. Ignacio Allende habría querido ingresar a la ciudad para continuar con la lucha en la zona una vez que el ánimo estaba alto. Miguel Hidalgo, sin embargo, decidió que las tropas se trasladaran al Bajío, hecho que causó distancia irreparable entre ambos. Se cree, que quizá, si la batalla hubiese continuado en la Ciudad de México, los resultados victoriosos de la lucha podrían haber sido más rápidos.

 

El grito de independencia ¿fue para México?

Como en ese tiempo no existía México como tal, sobre todo José María Morelos y Pavón hablaba de los americanos, quizá un término democratizado por primera vez en relación a la liberación de América en general; los insurgentes se referían sobre todo el sur de Estados Unidos, Centroamérica, y gran parte de Sudamérica.

 

 

 

 

 

No es broma: los aztecas usaban el humo del chile como arma

Algunos códices prehispánicos, así como el trabajo de documentación de algunos autores, nos muestran el uso del humo del chile como una poderosa arma.

En el libro Las Armas de los Conquistadores. Las Armas de los Aztecas de Ada Bruhn de Hoffmeyer, es descrito el funcionamiento de las principales armas de los aztecas, así como su estructura militar tan sofisticada. Sin embargo, en este mismo texto se apunta, que es curioso, que aunque tenían una estructura parecida a la de los romanos, en realidad sus armamento “es considerado como de la época eneolítica, o, mejor dicho, a la transición entre la época neolítica y eneolítica”.

La mayor parte de sus armas tenía aún puntas de piedra, especialmente de obsidiana, aunque algunas salían de lo convencional como su terrorífico Silbato de la Muerte. Usaban también “lanzas, jabalinas y dardos, mazas afiladas, macanas, espadas y dagas, etc.,” Y asimismo existe un arma poco mencionada, documentada entre otros trabajos en la Historia general de las Cosas de la Nueva España escrita por el franciscano de Bernardino de Sahagún.

El humo de chiles arrojados al fuego se empleaba como hoy se usan los gases bélicos.

Eran usados generalmente chiles secos, y también este método era usado con fines “impositivos y aun pedagógicos: un poco de humo de chile inhalado servía para corregir a la infancia y juventud testaruda, como lo testimonian algunas escenas de los códices”. Así lo documenta Fernando Díaz Infante en su libro La educación de los aztecas: cómo se formó el carácter del pueblo mexica.

humo de chile educar aztecas guerra

El humo del chile es un arma cuyo efecto sería equivalente al del gas lacrimógeno de hoy. Las secuelas son muy parecidas, capaz de causar lagrimeo, irritación y ceguera temporal (y hasta asfixia). Con fines de guerra el humo del chile era muy útil para dispersar ejércitos, e incluso a los caballos de los españoles esta arma les era especialmente molesta.

En las vías respiratorias el humo de chile causa un efecto similar al del enchilamiento en la boca, de manera que este afecta también las fosas nasales, la traquea y hasta los pulmones, lo que hace que la persona presente una dificultad importante para respirar; ello hacía que los contrincantes en la guerra estuviesen distraídos, completamente abstraídos en recuperar el oxígeno.

Es tan poderoso el humo de chile que puede llegar asfixiar a las personas, nos cuenta Karina Rodríguez Villa en su tesis “Importancia del chile Capsicum annuum. L como un recurso alimentario”

Las personas de Cuetlaxtlan asesinaron al gobernador Mexica, cuando los mensajeros llegaron preguntando por el pago del tributo, ellos estaban en un cuarto y fueron sofocados con humo de chile.

Así, la cultura mexicana ha estado influida por el chile en prácticamente la totalidad de los aspectos sociales: místico, gastronómico, sorpresivamente el bélico, e incluso pedagógico.

*Imágenes: 1) Dirigentes del ejército mexica, 2) Códice prehispánico sobre la reprimenda a los jóvenes con humo de chile