¿Por qué se dice que el arquitecto mexicano Javier Senosiain piensa “fuera de la caja”?

Su obra remite a la naturaleza, sigue las formas de la naturaleza, y luego de décadas va sumando reconocimiento.

Cuando se ha visto alguna obra del arquitecto mexicano Javier Senosiain, entonces es casi seguro que podrá reconocerse su trabajo inmediatamente al ver otra de sus creaciones. Como sabemos, hoy día quizá lo más difícil para los artistas es tener su propio “estilo”.

Las corrientes, tendencias y muchos otros factores pueden influir en que el trabajo estético se encuentre más bien homogeneizado. No pasa así con el trabajo de Senosiain, que bajo la quizá involuntaria etiqueta de arquitectura orgánica, ha desarrollado su propia “aura”, bajo una estirpe que también lleva un algo mexicano.

Tal vez su obra más emblemática sea El nido de Quetzalcoatl, un fantástico complejo arquitectónico en honor al dios bueno, la serpiente emplumada.

El tipo de arquitectura de Senosiain se incorpora a la naturaleza. Es decir, respeta las formas del terreno, por ejemplo, para distribuir los espacios de la obra. De esta manera sus edificios, casas, departamentos, etc., están colmados de pasadizos, estanques, desniveles.

También, con el uso de cientos de azulejos, piedras, vidrios, u otros materiales, Senosiain suele formar increíbles juegos de colores que podrían aludir a miles de chaquiras, pirotecnia, o a escenarios fantásticos de tiempos futuristas pero ancestrales, una contradicción que él mismo alude:

Mi obra se nutre de lo primitivo (cuevas), que a la vez puede ser una arquitectura moderna. La intención es ir al origen. Un colega mío dice que el ir en progreso es retroceso y retroceso es progreso.

No todas las obras de Senosiain han sido arquitectura orgánica, pero sí la mayoría. En un inicio, este arquitecto relata que para muchas personas su obra era extraña, excéntrica, incluso extravagante pero hoy con una conciencia ecológica mucho más difundida, su trabajo comienza a verse como parte de esta nueva etapa en la que quizá todos los aspectos de nuestra vida deberán tener en cuenta la necesidad de la naturaleza, más allá de la propia.

Senosiain es un arquitecto que quiso pensar “afuera de la caja” y hoy así se le reconoce. Si bien se trata de un tipo de arquitectura no del todo discreta, su filosofía va mucho más allá de la arquitectura como tal.

*Imágenes: carasdelainformacion.com 

Casa Pedregal, una de las obras maestras del arquitecto Luis Barragán

El Pedregal de San Ángel ha sido, históricamente, una gran fuente de inspiración para grandes arquitectos: Casa Pedregal es ejemplo de ello.

El Pedregal de San Ángel, también conocido como Jardines del Pedregal, es una colonia residencial que alberga casas icónicas de arquitectos magníficos. Cómo no pensar en las casas de Juan O’Gorman y Max Cetto. Y es que la zona realmente se presta para ello. Conocido por su abundante roca volcánica, El Pedregal es el sueño de cualquier arquitecto. Las condiciones geológicas y la particular flora de este lugar lo hacen un lugar perfecto para dejar volar la imaginación.

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Fue la erupción del volcán Xitle la que dio pie a estas interesantes condiciones geográficas. Gracias a ella, florecieron helechos, orquídeas, cactáceas, suculentas y pirules. No solamente la roca volcánica lo hace especial; la increíble variedad de plantas, árboles y flores convierte al Pedregal en un paraíso.

El legendario arquitecto Luis Barragán lo sabía: su Casa Pedregal es muestra de ello. Aprovechó las características antes descritas para dar luz a una de las obras arquitectónicas más bellas de la Ciudad de México. Fue proyectada desde 1947, y su construcción comenzó dos años más tarde. En diciembre de 1951 fue entregada a la familia Prieto, por lo que también se le conoce como Casa Prieto-López.

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Imagen de: elledecor.com

Casa Pedregal fue la tercera obra destinada a la residencia que construyó Barragán. También fue la casa más grande que llegó a construir. Lo primero que salta a la vista del lugar es su paz y tranquilidad. Dentro del bullicio, a veces abrumador, de la metrópoli, Casa Pedregal es un remanso de serenidad. No solamente es la zona la que da esta sensación: el crédito tiene que darse al incansable trabajo del arquitecto.

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Además de la impresión inicial, de luminosidad, de colores vibrantes y espacios abiertos, también hay muchos detalles sutiles. La paleta de colores es particular: utiliza muchos pasteles, además de haces de luz que te sorprenden en cada rincón de la construcción.

El hecho de que Barragán no diseñara el proyecto desde su restirador, sino que lo erigiera in situ, tocando los materiales con sus propias manos, le confiere un aura de cercanía y energía vital que pocos edificios pueden jactarse de tener. Así que concédete unos minutos para admirar las maravillosas imágenes de Casa Pedregal que traemos para ti.

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Imagen de: elledecor.com
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Imagen de: elledecor.com
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Imagen de: elledecor.com
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Imagen de: elledecor.com
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Imagen de: elledecor.com

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Un edificio mexicano entre los 25 más increíbles de nuestro tiempo

The Guardian llamó a este espacio, diseñado por un mexicano, “uno de los interiores más emocionantes del siglo.”

Recientemente el prestigioso periódico The Guardian publicó una lista de los 25 edificios más increíbles de nuestra época, para mostrarle al mundo cómo se ve lo mejor de la arquitectura en lo que va del siglo XXI. 

En la lista figura un increíble recinto mexicano, diseñado por el brillante Alberto Kalach. Se trata de la hermosa Biblioteca Vasconcelos (incluyendo su jardín botánico). Y, aunque definitivamente esta noticia es para celebrar, nos urge entender qué cualidades tiene este espacio y por qué toda la nueva arquitectura de nuestro país debe aspirar a parecérsele. No por nada en The Guardian lo llamaron  “uno de los interiores más emocionantes del siglo.”

¿Cómo debería ser la arquitectura de nuestro tiempo?

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Nuestro tiempo es, posiblemente, uno de los más complejos en la historia de la humanidad. Nunca habíamos tenido a disposición tantas técnicas y herramientas para materializar casi cualquier objeto imaginable. Al mismo tiempo, el acceso a estos recursos es bastante limitado o se reduce a sólo algunos grupos sociales. 

Por otro lado, aunque estamos más conectados que nunca, también estamos ultra polarizados y nuestros medios nos invitan a con-vivir cada vez un poco menos. Y claro, sabemos más que en cualquier otra época sobre nuestro entorno (pues llevamos milenios acumulando saberes); y, a pesar de esto, cada día estamos más cerca de destruir la vida en el planeta, como la conocemos. 

La arquitectura del siglo XXI debería tener todas estas consideraciones presentes. El diseño de esta “nueva era” debe ser resiliente, estar preparado para los embates del clima y las sacudidas impredecibles de la tierra.

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Además, debe ser adaptativo: debe saber resonar con su entorno social, económico y geográfico. Evidentemente, cualquier edificio de nuestro tiempo tiene que ser sustentable: usar materiales ecológicos, incluso locales, resistentes y duraderos; también, debe incluir esquemas para dañar el entorno lo menos posible. 

Si es posible, la arquitectura contemporánea es recíproca con su localidad: le regresa algo al entorno que la recibe. Tal vez siembra un jardín para polinizadores; recupera canales naturales de agua o limpia el aire.

Sobre todo, nos urge una arquitectura que modele el espacio para propiciar relaciones humanas, que invoque el intercambio; que sea pública, sobre todo, que nos reúna y que nos contenga. Todo esto (y más) sin duda está en la mente de Alberto Kalach.

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La Biblioteca Vasconcelos

Este, uno de los más importantes edificios del mexicano, recupera todas las grandes preocupaciones de la arquitectura contemporánea. Este espacio, ubicado en la capital del país, invoca un tipo de ciudad muy distinto. 

En muchos sentidos, es un oasis. El planteamiento central podría ser la transparencia: visualmente el usuario podría conectar todo el edificio sin importar dónde se encuentre. La luz que importa es la natural y la vista siempre es agradable. Es un mensaje apropiado, hablando de conocimiento, de libros y de relaciones humanas. 

El espacio es funcional y contiene; pero al mismo tiempo está abierto, invita a ser explorado. Además incluye un encantador y necesario jardín botánico y es atravesado por un canal de agua, que sirve como recordatorio de que la CDMX se erige sobre las entrañas lacustres de la antigua Tenochtitlán y, si quiere sobrevivir, necesita volver a acomodarse a ellas.

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A muchos les parecerá que esta biblioteca irrumpe en su entorno y que, en lugar de ser un oasis, es un monumento extravagante, innecesario, que se alza entre barrios de dinámicas complejas y recursos insuficientes. A otros les urge que espacios como este se aparezcan más donde se necesitan y menos donde solo cumplen funciones decorativas.

La edificación contrasta, pero no con violencia, sino como promesa de que otra ciudad es posible, si las políticas de desarrollo urbano cambian; si las prioridades se vuelcan hacia el bienestar de las personas, en lugar de seguir trazando el camino pavimentado de un progreso que tal vez, pertenece a la era anterior y ahora, finalmente, ha colapsado.

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Entre nopales y el campo: una joya arquitectónica de los Altos de Jalisco, el CUALTOS

Pocas personas conocen esta exuberante joya obra del arquitecto

“Andando por el campo, la sabiduría está ahí, solo hay que interpretarla.”

Miquel Adriá

En este lugar la tierra es roja, y ello hace que el cielo y la vegetación contrasten de una manera especial. El terreno lo donó la industria avícola local, y así, en 1993 comenzó la construcción de una de las joyas arquitectónicas de México, el edificio del Centro Universitario de los Altos (CUALTOS). Emergido en la zona conocida como los Altos de Jalisco y creado por el arquitecto Fernado González Gortázar hacedor de “La Escultura Monumental  y el Monumento Arquitectónico”, como dice Miquel Adriá.

“Fernado González Gortázar quería que el proyecto brotara de la tierra, de modo que un barranco justificara un auditorio escalonado y un árbol definiera la curva en un camino. El paisaje se construye”, continúau Adriá en el prólogo de “Centro Universitario de los Altos en Tepatitlán, Jalisco/Fernando González Gortázar “.

Tierra roja, nopales, y una arquitectura futurista-neomexicana (o algo así)

Cuando en aquel entonces (1993) el rector de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla, encargó la construcción de este complejo arquitectónico, González Gortázar llegó a un terreno virgen, donde recorrió senderos, y lomitas, y bancos de piedra. Y este arquitecto decidió acoplarse al paisaje, complementarlo con joyas-monumentos-esculturas que hacen de este sitio quizá uno de los más oníricos de México. 

“Ahí, el arquitecto, caminando por el terreno virgen, escogiendo rocas oxidadas, salvaguardando una nopalera, fue definiendo los puntos en que la arquitectura se anclaría en el terreno, dialogando”, apunta Adriá.

El CUALTOS nació como un proyecto educativo para descentralizar la educación en Jalisco, y que así existiera un centro en el que los jóvenes pudieran formarse para continuar con la vocación agropecuaria del lugar, respetando el desarrollo rural de la zona y sin tener que irse de sus pueblos, o al menos no hasta Guadalajara. 

Con el tiempo, esta Universidad agregó a la oferta educativa agropecuaria y administrativa, la del sector salud (medicina y enfermería), haciendo aún más grande el complejo de edificios.

Traza una circunferencia para rodear un bosque de robles, subraya una franja de nopales que cruza entre paseos (…)

Construyendo Paisajes

Hoy, el CUALTOS lega una parte del trabajo de González Gortázar, entre cuyos maestros figuran Luis Barragán, Ignacio Díaz Morales o Mathias Goeritz. Y la obra de González tiene una especial y afortunada presencia en Jalisco (siendo oriundo de este estado), siempre cayendo más en la presencia escultórica, y cuando no, acoplando los edificios a una esencia de este tipo: como La Gran Puerta (1969), la Fuente de la Hermana Agua (1970), el ingreso al Parque González Gallo (1972) o el Centro de Seguridad Pública en Guadalajara (1993), etc.

Entre nopales, y senderos y el campo: aquí te dejamos una probada de la belleza y singularidad del CUALTOS:

 

cualtos arquitectura fernando gonzalez cortazar

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*Imágenes: 1,2,3,4,5,6,7 y 9 (Centro Universitario de los Altos en Tepatitlán, Jalisco/Fernando González Cortázar); 6, 8, 10 y 11 (cualtos.udg.mx). 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )