Por primera vez en México los archivos originales del Dadaísmo en la Casa Luis Barragán

DADA Zúrich es el nuevo proyecto de Estancia FEMSA - Casa Luis Barragán y estará presente del 5 febrero al 30 abril.

El dadaísmo es un movimiento cultural y artístico que surgió entre 1916 y 1922  en Zúrich, Suiza. Surge con la intención de destruir todos los códigos y sistemas establecidos en el mundo del arte (y hasta hoy sigue siendo vanguardista). Conocido por cuestionar la existencia del arte, la literatura y la poesía.

Desde hace años la Casa Luis Barragán es considerada como de una de las obras arquitectónicas contemporáneas más relevantes alrededor del mundo. Actualmente como museo, la Casa Luis Barragán recibe distintas exposiciones de todo tipo en su interior, gracias a su perfecta armonía lumínica. Permitiendo a lo largo de su historia, a diversas estancias de arte exhibir sus obras, entre ellas la Estancia FEMSA.

Con poco más 100 años desde el surgimiento del dadaísmo. La Casa Luis Barragán en conjunto con la Estancia FEMSA presentan una colección de algunas de 30 documentos originales de este movimiento por primera vez en México entre revistas, carteles, libros, folletos, textos, ilustraciones, composiciones, grabados, entre otros, de los artistas más icónicos de este movimiento.

Con curaduría de Javier Maderuelo y la  museografía del Taller de Arquitectura Frida Escobedo, siendo la primera vez que visita nuestro país un acervo tan importante del dadaísmo, como el de Dada Zúrich. Entre la colección destacan piezas originales como la revista Cabaret Voltaire de Hugo Ball, la primera publicación de Collection Dada y la colección completa de la Revista DADA, así como ilustraciones de Marcel Janco y Hans Arp.

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La exposición DADA Zúrich, en la Casa Luis Barragán fusiona los testimonios impresos más significativos del dadaísmo, una de corrientes artísticas más influyentes de su tiempo y gran parte  del siglo XX.

Si quieres conocer más acerca de la exposición DADA Zúrich en la Casa Luis Barragán consulta aquí o en la página de Facebook.

Casa Luis Barragán

Dirección: General Francisco Ramírez No.12-14, Col. Tacubaya

Horarios: De lunes a sábado de 10:00 a 17:00 horas

Teléfono: 55154908

Inspiración, embrujo y magia: el discurso de Barragán al recibir el Pritzker

El mito, la alegría, el silencio, la nostalgia; el arquitecto despliega su pensamiento y coloca a los espacios como un túnel para conducirnos a estados que engrandecen al humano.

“(La arquitectura de Barragán es) un acto sublime de la imaginación poética”.

Jay A. Pritzker

 

Es el tiempo suspendido, o un sueño al interior de una pintura abstracta, una con extractos de estética mexicana. La obra de Luis Barragán, sus espacios, nos sumerge en otro espacio-tiempo. Y uno piensa que estos lugares están basados en una filosofía trascendental, pues eso evocan; y resulta verdad, cuando Barragán ganó el Prtizker, el más alto reconocimiento a un arquitecto, compartió en un discurso parte de su cosmogonía, justo esa que intuimos cuando sentimos sus espacios.

El mensaje, que expande el mundo interior de este profundo creador, reveló las “impresiones que en su conjunto, expresan la ideología que sustenta mi trabajo”. Y tras leerlo, pareciera que Barragán entendía mucho, muchísimo, sobre esto de existir y su milagro. 

En su filosofía, encontramos cómo concebía a la arquitectura como una medicina contra lo patológico en nuestros tiempos, eso que pareciera alinearnos en la búsqueda de un éxito individual, y gracias a la que hemos perdido, o al menos una gran parte de nosotros, valores como la serenidad que, dice este Barragán, “Es el gran y verdadero antídoto contra la angustia y el temor, y hoy, la habitación del hombre debe propiciarla”. También, la importancia de la belleza y la contemplación. 

 

Discurso de aceptación del premio Pritzker de Arquitectura por Luis Barragán (Dumbarton Oaks, EE.UU, 3 de junio de 1980)

Deseo dejar constancia, además, de mi respeto y admiración por el pueblo norteamericano, de gran mecenas de las ciencias y de las artes, ya que sin encerrarse dentro de los límites de sus fronteras las trascendió para distinguir de manera tan honrosa y generosa, este caso, a un hijo de México. Tengo plena conciencia, por tanto, que el premio que se me otorga es un acto de reconocimiento de la universalidad de la cultura y en particular de la cultura de mi patria.

Pero como nunca nadie se debe todo a sí mismo, sería mezquino no recordar en este momento la colaboración, la ayuda y el estímulo que he recibido a lo largo de mi vida por parte de colegas, dibujantes, fotógrafos, escritores, periodistas y personales amigos que han tenido la bondad de interesarse en mi trabajo.

Quisiera valerme de esta ocasión para presentar ante ustedes algunos pensamientos, algunos recuerdos e impresiones que en su conjunto, expresen la ideología que sustenta mi trabajo. Ya a este respecto ya se anticipó – aunque con excesiva generosidad- el señor Jay A. Pritzker cuando explicó a la prensa que se me había concedido el premio por considerar que me he dedicado a la arquitectura “como un acto sublime de la imaginación poética”. En mí se premia entonces, a todo aquel que ha sido tocado por la belleza.

En proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también las de serenidad, silencio, intimidad y asombro. Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretenderles haberles hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro.

 

Religión y Mito

¿Cómo comprender el arte y la gloria de su historia sin la espiritualidad religiosa y sin el trasfondo mítico que nos lleva hasta las raíces mismas del fenómeno artístico? Sin lo uno y lo otro no habría pirámides de Egipto y las nuestras mexicanas; no habría templos griegos ni catedrales góticas ni los asombros que nos dejó el renacimiento y la edad barroca; no las danzas rituales de los mal llamados pueblos primitivos ni el inagotable tesoro artístico de la sensibilidad popular de todas las naciones de la Tierra. Sin el afán de Dios nuestro planeta sería un yermo de fealdad. “En el arte de todos los tiempos y de todos los pueblos impera la lógica irracional del mito” me dijo un día mi amigo Edmundo O’Gorman y con o sin su permiso me he apropiado sus palabras.

Belleza

La invencible dificultad que siempre han tenido los filósofos en definir la belleza es muestra inequívoca de su inefable misterio. La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los egregios templos y palacios, ya, en fin, hasta en los productos industriales de la más avanzada tecnología contemporánea. La vida privada de belleza no merece llamarse humana.

Imagen de: laikanotebooks.com

Silencio

En mis jardines, en mis casas siempre he procurado que prive el plácido murmullo del silencio, y en mis fuentes canta el silencio.

Soledad

Sólo en íntima comunión con la soledad puede el hombre hallarse a sí mismo. Es buena compañera, y mi arquitectura no es para quien la tema y la rehuya.

Serenidad

Es el gran y verdadero antídoto contra la angustia y el temor, y hoy, la habitación del hombre debe propiciarla. En mis proyectos y en mis obras no ha sido otro mi constante afán, pero hay que cuidar que no la ahuyente una indiscriminada paleta de colores. Al arquitecto le toca anunciar en su obra el evangelio de la serenidad.

Imagen de: gastv.mx

Alegría

¡Cómo olvidarla! Pienso que una obra alcanza la perfección cuando no excluye la emoción de la alegría, alegría silenciosa y serena disfrutada en soledad.

La Muerte

La certeza de nuestra muerte es fuente de vida y en religiosidad implícita en la obra de arte triunfa la vida sobre la muerte.

Jardines

En el jardín el arquitecto invita a colaborar con el reino vegetal. Un jardín bello es presencia permanente de la naturaleza pero la naturaleza reducida a proporción humana y puesta la servicio del hombre, y es el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo contemporáneo.

“El alma de los jardines” decía Ferdinand Bac, “alberga la mayor suma de serenidad de que puede disponer el hombre”. Y fue Bac quien despertó en mi el anhelo de la arquitectura de jardín. El decía: “en este pequeño dominio (sus jardines de Les Colombiers) no he hecho otra cosa que unirme a la solidadridad milenaria a la que todos estamos sujetos, que no es sino la ambición de expresar con la materia un sentimiento común a muchos hombres en búsqueda de un vinculo con la naturaleza al crear un lugar de reposo, de placer apacible. “Ya se ve que es condición de un jardín aunar lo poético y lo misterioso con la serenidad y la alegría. No hay mejor expresión de la vulgaridad que un jardín vulgar.

En una vasta extensión de lava al sur de la ciudad de México me propuse, arrobado por la belleza de ese antiguo paisaje volcánico, realizar algunos jardines que humanizaran, sin destruir tan maravilloso espectáculo.

Paseando entre las grietas de lava protegido por la sobra de imponentes murallas de roca viva, repentinamente descubrí, ¡O sorpresa encantadora!, pequeños secretos valles verdes rodeados y limitados por las más caprichosas, hermosas y fantásticas formaciones de piedra que había esculpido en la roca derretida el soplo de vendavales prehistóricos.

Tan inesperado hallazgo de esos valles me produjo una sensación no desemejante a la que tuve cuando caminando por un estrecho y oscuro túnel de la Alambra, se me entregó sereno, callado y solitario, el hermoso patio de los mirtos de ese antiguo palacio. Contenía lo que debe contener un jardín bien logrado: nada menos que el universo entero.

Jamás me ha abandonado tan memorable epifanía y no es casual que desde el primer jardín que realicé en 1941, todos lo que le han seguido pretenden con humildad recoger el eco de la inmensa lección de la sabiduría plástica de los moros de España.

Imagen de: Onnis Luque

Fuentes

Una fuente nos trae paz, alegría y apacible sensualidad. Alcanza la perfección de su razón de ser cuando por el hechizo de su embrujo, nos transporta, por decirlo así, fuera de este mundo.

En la vigilia y en el sueño me ha acompañado a lo largo de mi vida el dulce recuerdo de fuentes maravillosas; las que marcaron para siempre mi niñez: los derramaderos de aguas sobrantes de las presas; los aljibes de las haciendas; los brocales de los pozos en los patios conventuales; las acequias por donde corre largamente el agua; los pequeños manantiales que reflejan las copas de los árboles milenarios, y los viejos acueductos – que desde lejanos horizontes traen presurosos el agua a las haciendas con el estruendo de una catarata.

Imagen de: pritzkerprize.com

Arquitectura

Mi obra es autobiográfica , como tan certeramente lo señaló Emilio Ambas en el texto del libro que publicó sobre mi arquitectura en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En mi trabajo subyacen los recuerdos del rancho de mi padre donde pasé años de niñez y adolescencia, y mi obra siempre alienta el intento de trasponer al mundo contemporáneo la magia de esas lejanas añoranzas tan colmadas de nostalgia.

Han sido para mí motivo de permanente inspiración las lecciones que encierra la arquitectura popular de la provincia mexicana: sus paredes blanqueadas con cal; la tranquilidad de sus patios y huertas; el colorido de sus calles y el humilde señorío de sus plazas rodeadas de sombreados portales. Y como existe un profundo vínculo entre esas enseñanzas y las de los pueblos del norte de África y de Marruecos, también éstos han marcado con su sello mis trabajos.

Católico soy, he visitado con reverencia y con frecuencia los monumentales conventos que heredamos de la cultura y religiosidad de nuestros abuelos, los hombres de la colonia y nunca ha dejado de conmoverme el sentimiento de bienestar y paz que se apodera de mi espíritu al recorrer aquellos hoy deshabitados claustros, celdas y solitarios patios. Cómo quisiera que se reconociera en algunas de mis obras la huella de esas experiencias, como traté de hacerlo en la capilla de las monjas capuchinas sacramentarias en Tlalpan, Ciudad de México.

El arte de ver

Es esencial al arquitecto saber ver; quiero decir ver de manera que no se sobreponga el análisis puramente racional. Y con este motivo rindo aquí un homenaje a un gran amigo que con su infalible buen gusto estético fue maestro en ese difícil arte de ver con inocencia. Aludo al pintor Jesús (Chucho) Reyes Ferreira a quien tanto me complace traer ahora la oportunidad de reconocerle públicamente la deuda que contraje con él por sus sabias enseñanzas.

Y a este propósito no está fuera de lugar traer a la memoria unos versos de otro gran y querido amigo el poeta mexicano Carlos Pellicer: “Por la vista el bien y el mal nos llegan. Ojos que nada ven, almas que nada esperan.

Imagen de: buro247.mx

La Nostalgia

Es coincidencia del pasado, pero elevada a potencia poética, y como para el artista su personal pasado es la fuente de donde mana sus posibilidades creadoras, la nostalgia es el camino para que ese pasado rinda los frutos de que está preñando. El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de ese pasado rinda los frutos de que está preñando. El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de las revelaciones nostálgicas, porque sólo con ellas es verdaderamente capaz de llenar con belleza el vació que le queda a toda obra arquitectónica una vez que ha atendido las exigencias utilitarias del programa. De lo contrario la arquitectura no puede aspirar a seguir contando entre las bellas artes.

Mi socio y amigo el joven arquitecto Raúl Ferrara y el pequeño equipo de nuestro taller comparten conmigo los conceptos que tan rudimentaria e insuficientemente he intentado presentar ante ustedes. Hemos trabajado y seguiremos trabajando animados por la fe en la verdadera estética de esa ideología y con la esperanza de que nuestra labor, dentro de sus muy modestos límites, coopere en la gran tarea de dignificar la vida humana por los senderos de la belleza y contribuya a levantar un dique contra el oleaje de deshumanización y vulgaridad.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

La fabulosa historia de cómo el arquitecto Luis Barragán terminó transformado en un diamante

Te compartimos la increíble historia de cómo las cenizas de Barragán terminaron acuñadas en un diamante.

Como  “un acto sublime de imaginación poética”, así definió en 1980 Jay Pritzker la obra del arquitecto mexicanos Luis Barragán para justificar otorgarle el máximo laurel en el mundo de la arquitectura, el Premio Pritzker. Hoy, el propio Barragán, protagoniza otro reconocimiento, por cierto bastante inusual: una porción de sus restos fue procesado y convertido literalmente en un diamante. 

La historia de este extraño suceso, que fue revelada hace unos días en un reportaje de “The Architect Who Became a Diamond“, publicado en The New Yorker, va más o menos así:

Tras la muerte de Barragán, sus archivos profesionales y los derechos de su obra fueron adquiridos por el empresario suizo Rolf Fehlbaum, como regalo de compromiso para Federica Zanco. El problema es que a raíz de esto el acervo quedó inaccesible, dentro de un “búnker”, muy lejos del bien público. 

Durate la confección de su muestra “Woman with Sombrero”,  dedicada a intimar con la vida y obra de Barragán, la artista estadounidense Jill Magid quiso, sin éxito, consultar los archivos propiedad de Zanco (quien actualmente dirige la Barragan Foundation). Ante la negativa, Magid no solo interpuso una denuncia, también comenzó a planear una inusual movida.

Luego de obtener la autorización de los familiares, Magid, en un acto que cumplió con todos los requisitos legales y formalidades, exhumó las cenizas del arquitecto, alojadas en su tumba, dentro de la Rotonda de los Hombres Ilustres, en Guadalajara, y extrajo la mitad de las mismas. A continuación, envió las cenizas a una empresa suiza dedicada a crear joyas con los restos de personas, donde mediante un proceso de hiper compresión, las cenizas se transformaron en un diamante de dos kilates.  

El propósito de Magid no solo incluye un manifiesto metafórico, cuestionando el poder de la Fundación Barragán sobre el archivo de uno de los grandes arquitectos de la historia, también un potencial instrumento práctico, ya que busca crear un mecanismo de negociación con una entidad autoritaria: Magid ha ofrecido el diamante montado sobre un anillo a Zanco, como un intercambio para que abra al público el archivo de Barragán.

¿Qué sucede con el legado de un artista cuando pertenece a una corporación y está sujeto a leyes de un país donde no existe ningún trabajo arquitectónico de su autoría? ¿Quién puede acceder a él? ¿Quién no?

La respuesta de Zanco al ofrecimiento aún no se ha concretado, pero por lo pronto la pieza será exhibida este próximo septiembre en el San Francisco Art Institute.   

Foto: © Rene Burri / MAGNUM

Luis Barragán: el único mexicano en haber ganado el Premio Pritzker de Arquitectura

El arquitecto mexicano se encuentra entre los primeros ganadores del prestigioso Premio Pritzker, sin duda el más importante de esta disciplina.

El Premio Pritzker es el más importante en el mundo de la arquitectura, un reconocimiento que se brinda al talento pero también a la vocación de servicio. Auspiciado por la familia homónima y la Fundación Hyatt, el Pritzker cuenta entre su nómina de galardonados a arquitectos imprescindibles en la historia de la especialidad.

Entre los primeros que recibieron el Pritzker —en 1980, apenas el segundo año en que se otorgó— está Luis Barragán, hasta ahora el único arquitecto mexicano en haberlo recibido. En aquella ocasión, Jay Pritzker elogió la obra de Barragán calificándola de “un acto sublime de imaginación poética”.

Además de sus obras mismas —de las emblemáticas Torres de Satélite a su casa-estudio en Tacubaya o Jardines del Bosque en Guadalajara—, una de las formas más efectivas para conocer el sello distintivo de Barragán, ese estilo que lo vuelve inconfundible, es el discurso que pronunció en la ceremonia de entrega del Pritzker. Como si se recurriera a uno de los motivos poéticos por excelencia, la ars poetica, el arquitecto realizó en su discurso una suma de los valores que más apreciaba como vehículos de expresión dentro de la arquitectura. Desde el inicio Barragán dice:

En proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también otras como serenidad, silencio, intimidad y asombro. Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretender haberles hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro.

¿Qué hace Barragán como acto inaugural de su manifiesto personal? ¿No podría considerarse una especie de salutación o plegaria como la que en la antigüedad se ofrecía a dioses mayores y menores para solicitar su favor? Hubo una época en que la belleza, el asombro o la inspiración eran deidades, potencias que ejercían su presencia sobre el mundo, que incluso podían tomar a una persona para actuar a través de su voluntad. Una perspectiva que no es del todo ajena a la de Barragán, para quien “sin el afán de dios, nuestro planeta sería un yermo de fealdad”.

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Más adelante en su discurso, el arquitecto desgrana cada uno de estos elementos, lo glosa en relación con su propia obra, en cierta forma agradece la influencia de cada uno en su labor. Habla de la posibilidad del silencio en sus construcciones, de la importancia de la alegría como culmen de un edificio, de la serenidad (“verdadero antídoto contra la angustia y el temor”) como una búsqueda imprescindible de la arquitectura.

En buena medida Barragán reivindica cierto ideal romántico entre la estética y la utilidad del espacio. Por su talento y su experiencia, y también gracias a su sensibilidad, Barragán puede señalar claramente ese élan vital que anima toda obra de arte auténtica:

La nostalgia. Es conciencia del pasado, pero elevada a potencia poética, y como para el artista su personal pasado es la fuente de donde manan sus posibilidades creadoras, la nostalgia es el camino para que ese pasado rinda los frutos de que esta preñado. El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de las revelaciones nostálgicas, porque solo con ellas es verdaderamente capaz de llenar con belleza el vacío que le queda a toda obra arquitectónica una vez que ha atendido las exigencias utilitarias del programa. De lo contrario la arquitectura no puede aspirar a seguirse contando entre las bellas artes.

Después de todo, si el arte es en esencia un acto de comunión, ¿qué ofrecimiento más sincero y emotivo que aquel de un artista que deposita lo que es en lo que hace? Y Luis Barragán es un ejemplo notable de esa manera de ejercer el talento estético.

El discurso completo puede consultarse, en inglés, en este enlace. En español, el sitio del diario El Universal ofrece una versión en línea de la traducción publicada en el libro Luis Barragán de Yutaka Saito (Noriega editores, México: 1992).

Juan Pablo Carrillo Hernández
Autor: Juan Pablo Carrillo Hernández
Escritor y lector. Colaborador en los sitios web Pijama Surf, Petite Mort y otros.