La sorprendente sincronía entre el calendario agrícola prehispánico y las fiestas católicas

Que las grandes fiestas prehispánicas en torno al ciclo agrícola coincidan con las grandes celebraciones católicas, no es una coincidencia.

El maíz, desde siempre y para siempre, es motivo de culto como entidad sagrada recordando los procesos de metamorfosis y transformación, donde el vegetal primigenio interactuó con los humanos en calidad de planta, persona y deidad.

Arturo Gómez Martínez, investigador del INAH

Probablemente ninguna cultura como la mesoamericana, rindió homenaje y respeto a un cultivo en específico como en estas tierras. El hombre mesoamericano estaba enormemente maravillado y agradecido con la milpa (y su asombroso ecosistema), misma que procreaba los alimentos con los que podía hacerse de todos los nutrientes necesarios: un fenómeno poco usual. Con la alimentación de la milpa, con el combo: chile, cabalaza, frijol, nopal, y maíz, el hombre es capaz de mantenerse sano, una dieta completísima.

Por ello, el maíz y la milpa fueron eje fundamental de la cultura en todo el territorio que hoy es México. La milpa permitió asentarse, y con ello nació la cultura, las artes, pero siempre recordando la enorme generosidad de la milpa, rindiéndole homenaje en su religiosidad. El ciclo agrícola, así, fue parte medular de la cultura mesoamericana.

Los ciclos agrícolas fueron eje de  los calendarios, y las festividades, cultos, ritos, sentido de supervivencia. Cuando llegaron los españoles, ello estaba tan arraigado, que en lugar de obligar a los pobladores a adoptar distintas fechas festivas, lo que hicieron fue acoplar las grandes fiestas católicas a las grandes fiestas prehispánicas relacionadas al ciclo agrícola.

Así, no fue tan arduo evangelizar, pues el arraigo al culto agrícola se preservó, y se hizo un sincretismo que aún hoy pervive en algunas zonas del hermoso México Profundo. Al respecto, la etnóloga de la UNAM, Johanna Broda, advierte:

Se supone que en la Nueva España los indígenas asimilaron automáticamente en sus ritos estas fiestas europeas, porque coincidían con los ciclos de culto de la fertilidad; sin embargo, las temporadas estacionales eran distintas, y aunque se produjo el sincretismo, los significados fueron diferentes.

Como ejemplo tenemos, la presencia  de los Graniceros, los tiemperos, los magos del tiempo (que invocan a la lluvia, viven en torno a los grandes volcanes, y alejan los fenómenos meteorológicos nocivos).

Tenemos también las comunidades de San Juan Tetelcingo, San Agustín Oapan y Oztotempan, en Guerrero, que aún hoy adoran una o varias cruces, generalmente a lo alto de un monte, y suplican por el advenimiento de las aguas para la buena cosecha. O bien, los rituales del maíz en la Huasteca, donde tanto los nahuas como los tének se dirigen a sitios sagrados de la naturaleza como cerros, fuentes de agua, cuevas, donde hacen invocaciones al buen temporal e incorporan tanto símbolos católicos como otras alusiones a entidades locales.

calendario agricola maiz fiestas catolico

Por su parte, los hñahñu de Querétaro e Hidalgo siguen un calendario solar, y adoptan a los santos católicos Isidro y Santiago, todo en torno al ciclo agrícola, parte de la tradición conocida como xajay.

A continuación, desglosamos las fechas más importantes del calendario agrícola, y acompañamos la información con su festividad católica, una estrategia religiosa, que curiosamente, no fulminó con la significación más profunda de las festividades.

Los días más importantes del calendario, tanto agrícola como católico son: el 2 de febrero (Día de la Candelaria), 3 de mayo (Día de la Santa cruz); 29 de septiembre (Día de San Miguel Arcángel), 15 de agosto (celebración de la Virgen de la Asunción que coincide con la temporada de cosecha) y el 2 de noviembre (festividad de muertos):

 

6 de enero 

Prehispánica: limpieza del terreno

Católica: epifanía

 

2 de Febrero

Prehispánico:

Inicio del ciclo agrícola, roza de las tierras y labranza y barbecho. Bendición de las semillas.

Católico:

Virgen de la Candelaria, bendición de las semilllas en el templo.

 

19 de Marzo

Prehispánico:

Siembra del maíz de tonamil.

Católico:

Fiesta de San José

 

3 de Mayo

Prehispánico:

Peticiones de la lluvia, ahuyentar a los vientos.

Católico:

Día de la Santa Cruz y el 15 de mayo día de San Isidro Labrador, es cuando se bendicen los instrumentos y animales para la siembra.

 

13 de Junio

Prehispánico:

Siembra del frijol y el chile.

Católico:

Día de San Antonio.

 

24 de Julio (2y y 25 de Julio termina la siembra de temporal)

Prehispánico:

Petición de buenas aguas, alejamiento del granizo

Católico:

Fiesta de San Juan Bautista

 

25 de Julio

Prehispánico:

Canícula

Católico:

San Santiago

 

15 de Agosto

Prehispánico:

Bendición de la milpa, fiesta del maíz tierno, estreno de la milpa, florear la milpa, estreno del elote.

Católico:

Fiesta de la Virgen de la Asunción

 

29 de Septiembre

Prehispánico

Se hacen las primeras elotadas; en ellas suele recolectarse la hermosa flor de pericón (yauhtli) y colocarse en las esquinas de los cultivos, las casas, puertas., etc. Esta costumbre es, de hecho, de orígenes prehispánicos. Solía agradecerse a Tláloc por las cosechas con esta flor.

Católico

Día de San Miguel Arcángel

 

2 de noviembre

Prehispánico:

Inicia la cosecha de maíz de temporal. Elección de la semilla. Cosecha del frijol, levantamiento de los residuos secos. Ofrenda para la milpa.

Católico:

Día de Todos los Santos.

 

*Imágenes: 1) Representación del maíz en los Murales de Cacaxtla/ samaelgnosis.net; 2) Calendario  agrícola ritual Otopame/ INAH
Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Hermosa poesía prehispánica para millennials sensibles

Si es auténtica poesía, no tiene fecha de caducidad. Cultiva tu sensibilidad contemporánea con estas joyas eternas.

A los millennials nos hace falta poesía. Entre tantos memes y contenido express, poco nos detenemos a poetizar el entorno: mirar más allá de sus posibilidades inmediatas y reconocer que la forma en que las cosas están ensambladas es arbitraria, relativa a nuestra cultura y, por eso mismo, susceptible de ser transformada.

Esta falta de poesía y exceso de contenidos virales —y por lo tanto, desechables— tal vez sea precisamente lo que nos vuelve a los millennials tan melancólicos. La falta de perdurabilidad y trascendencia de los productos culturales que consumimos nos deja con un extraño vacío que no podemos más que llenar con más contenido fácil.

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Un poco de poesía para reinventar y re valorar tu cotidianidad…

Así, si te sientes sensible y tienes este problema generacional, vale la pena explorar un poco de poesía antigua. Y nada como la poesía prehispánica, textos que encarnaban la auténtica riqueza de la vida cotidiana: desde la belleza explosiva de las joyas de oro y jade, el sabor espumoso y sedoso del cacao y el maíz, o la simple delicia de ser poeta y hacer de tus palabras, auténticas flores.   

Cuando estás melancólico, perdido en esta vida, estresado por el hecho ineludible de tu muerte, millennial deprimido, nada como leer a Nezahualcóyotl o a Cuacuahtzin, quienes, aunque no lo creas, sufrían de sensaciones similares, pero las sublimaban, soltando sus preguntas al aire de la forma más exquisita posible.

Así, te dejamos un poco de hermosa poesía prehispánica, para consolarte e inspirarte.

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Canto de huida de Nezahualcóyotl

Fragmento

En vano he nacido,
en vano he venido a salir
de la casa del dios a la tierra,
¡yo soy menesteroso!

Ojalá en verdad no hubiera salido,
que de verdad no hubiera venido a la tierra.
No lo digo, pero…
¿Qué es lo que haré?,

¡Oh, príncipes que aquí habéis venido!,
¿Vivo frente al rostro de la gente?,
¿Qué podrá ser?,
¡Reflexiona!

¿Habré de erguirme sobre la tierra?
¿Cuál es mi destino?,
yo soy menesteroso,
mi corazón padece,
tú eres apenas mi amigo
en la tierra, aquí.

¿Cómo hay que vivir al lado de la gente?
¿Obra desconsideradamente,
vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
¡Vive en paz,
pasa la vida en calma!

Canto triste de Cuacuahtzin

Fragmento

Flores con ansia mi corazón desea.
Que estén en mis manos.
Con cantos me aflijo,
sólo ensayo cantos en la tierra.

Yo, Cuacuauhtzin,
con ansia deseo las flores,
que estén en mis manos,
yo soy desdichado.

¿Adónde en verdad iremos
que nunca tengamos que morir?
Aunque fuera yo piedra preciosa,
aunque fuera oro,
seré yo fundido,
allá en el crisol seré perforado.

Sólo tengo mi vida,
yo, Cuacuauhtzin, soy desdichado.
Tu atabal de jades,
tu caracol rojo y azul así los haces ya resonar,
tú, Yoyontzin.

Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.

Por poco tiempo alegraos,
vengan a presentarse aquí
los que tienen triste el corazón.

Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.

Deja abrir la corola a tu corazón,
deja que ande por las alturas.

Tú me aborreces,
tú me destinas a la muerte.
Ya me voy a su casa,
pereceré.

Canto de Cuauhchinanco de Tlaltecatzin

Fragmento

En la soledad yo canto
a aquel que es mi Dios
En el lugar de la luz y el calor,
en el lugar del mando,
el florido cacao está espumoso,
la bebida que con flores embriaga.

Yo tengo anhelo,
lo saborea mi corazón,
se embriaga mi corazón,
en verdad mi corazón lo sabe:
¡Ave roja de cuello de hule!,
fresca y ardorosa,
luces tu guirnalda de flores.

¡Oh madre!
Dulce, sabrosa mujer,
preciosa flor de maíz tostado,
sólo te prestas,
serás abandonada,
tendrás que irte,
quedarás descarnada.

Aquí tú has venido,
frente a los príncipes,
tú, maravillosa criatura,
invitas al placer.

Sobre la estera de plumas amarillas y azules
aquí estás erguida.
Preciosa flor de maíz tostado,
sólo te prestas,
serás abandonada,
tendrás que irte,
quedarás descarnada.

El floreciente cacao
ya tiene espuma,
se repartió la flor del tabaco.
Si mi corazón lo gustara,
mi vida se embriagaría.

El sueño de una palabra de Cuacuauhtzin de Tepechpan

Y ahora, oh amigos,
oíd el sueño de una palabra:
Cada primavera nos hace vivir,
la dorada mazorca nos refrigera,
la mazorca rojiza se nos torna un collar.
¡Sabemos que son verdaderos
los corazones de nuestros amigos!

Poema de Cuacuauhtzin

Ante ti, a tus pies,
te abrazo afectuosamente,
agradecido contigo,
gracias por rezumar perfume para mí.

Ya estás viejo,
yo más que tú,
ya lo sé,
pero vives y vivo.

Yo te veo vivir frondoso,
tú eres mucho más fuerte que yo,
y con tus lágrimas que yo pongo en el fuego,
el frescor de tu perfume como nube,
todas las noches sueño.

¿Por qué el 3 de mayo, Día de la Santa Cruz, es uno de los más sagrados en México?

En la celebración de la Santa Cruz coinciden ingredientes que hace de este uno de los días más especiales en la identidad mexicana.

Dentro de todo calendario existen días particularmente sacros. Estos suelen indicar fechas que, trascendiendo los siglos, han auspiciado rituales. Y aquí tenemos dos sustentos para convencernos de que en verdad se trata de días “especiales”: por un lado, asumir que hubieron razones puntuales para asociar precisamente ese día con un ritual importante y, por otro, por el simple hecho de que durante siglos estas fechas se han nutrido ceremonialmente.

En el calendario mexicano, cuando pensamos en fechas sagradas, vienen a la mente el 12 de diciembre, día de “la patroncita”, cuando se celebra a la Virgen de Guadalupe; también el 28 de octubre, día en que se festeja al santo más popular del país, San Judas Tadeo. Y en esta línea también tendríamos que incluir, sin duda, el 3 de mayo, Día de la Santa Cruz.

Invitar a la lluvia

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La sacralidad de este día nos remite a tiempos prehispánicos y está relacionado con uno de los aspectos más importantes de la vida de México, el ciclo de siembra. Durante los primeros días de mayo, nuestros antepasados dedicaban rezos y rituales a Tláloc. El fin era conjurar la generosidad meteorológica de esta deidad de la lluvia, para que la temporada de siembra gozara de buenas aguas –factor decisivo en el éxito de la cosecha.  

Justo por estos días se inaugura el ciclo agrícola en el país. Si bien esto depende del clima de cada región –en algunas zonas se siembra desde abril y en otras hasta junio–, principios de mayo es un buen momento para fijar, en promedio, el inicio de la temporada de siembra. 

Hasta la fecha se siguen celebrando ceremonias para invocar las lluvias, solo que ahora se le pide el favor a Jesucristo. El caso de los tiemperos o graniceros, los “magos del clima”, es especialmente fascinante; ya sea en sus propios pueblos, ubicados alrededor de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, o en adoratorios ubicados ya en el interior de estos, por ejemplo cuevas, cascadas o diversos puntos sagrados.  

Antecedente católico

Como ocurrió con muchas otras festividades prehispánicas, con la llegada de los españoles y en su afán evangelizador, se buscó empatar estas fiestas con una contraparte católica para así redirigir la devoción original.

A finales del siglo tercero, la emperatriz Elena se abocó a hallar la cruz en la que Cristo murió. Como parte de sus pesquisas mandó demoler un templo dedicado a los viejos dioses paganos de los romanos, y bajo los escombros hallaron las tres cruces. Para descifrar cuál era la que había sostenido a Jesús, llevaron a un moribundo y lo hicieron tocar cada cruz; en cuanto tocó una de estas recuperó instantáneamente su energía vital. Por este hallazgo la mujer fue canonizada, y hasta la fecha se le venera como Santa Elena de la Cruz.

Posteriormente, y tras la muerte de su padre, el hijo de Elena, Constantino, sería proclamado emperador. Mientras este se dirigía a luchar con su contrincante Majencio, con quien se disputaba el dominio del Imperio Romano, y la decisión del credo que se habría de adoptar oficialmente, Constantino y su ejército recibieron una señal divina: se delineó el símbolo que arroparía su victoria ante un ejército mucho más poderoso, una cruz inscrita en el cielo. La causa de la cruz triunfaría y los cristianos no solo dejaron de ser perseguidos, sino que eventualmente se convertirían, aprovechando su nueva posición, en los perseguidores de los viejos cultos paganos.

En diferentes lugares de México se llevan a cabo ritos conmemorando la cruz santa que sostuvo a Jesucristo. Un ejemplo de estas fiestas es la acarreada –desde Santa Cruz Xochitepec, en Xochimilco, hasta el “cerro de las flores”–, de una monumental cruz de encino.

El Día del Albañil

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Los encargados de demoler el templo romano y desvelar la reliquia, la cruz, fueron precisamente trabajadores de la construcción. De ahí que este gremio se asociara desde entonces a este día –aunque al parecer esta relación, al menos en el caso de México, se enfatizó ya en el siglo XX. Así, el Día de la Santa Cruz terminaría también conmemorando a los practicantes de este milenario oficio.

Ese día se coloca una cruz en la obra –generalmente en el punto más alto y hecha con material de trabajo–, y se adorna con flores y una veladora. Después de trabajar medio día, el patrón los convida con una buena comida y se tiran cohetes. En ocasiones incluso se lleva una banda de música y se invita a familiares de los trabajadores para que celebren con ellos su día. El fin de este rito es, además de celebrar su oficio, pedir por que la obra sea conducida a buen final.

Y para dimensionar la relevancia de esta fecha en un plano popular, según datos del INEGI (2014) en México hay casi 2.5 millones de albañiles.

Fecha sacra

Como pudimos comprobar en líneas anteriores, esta fecha hace confluir una tradición ritual que se celebraba desde la época prehispánica, con una importante festividad de la religión católica –lo cual le aseguró una importante continuidad–. Por otro lado, la celebración inaugura un ciclo fundamental en la identidad cultural y ritual del país, así como su la subsistencia alimentaria y su desarrollo económico.

Pero la importancia y vigencia de este día no solo se deben a conjugarse en ambas tradiciones, y a vincularse a la temporada de siembra. Además, es el día en que uno de los gremios más importantes, en muchos sentidos, celebra su existencia. El de constructor, ha sido uno de los oficios más valorados y respetados a lo largo de la historia humana –y aunque a muchos sorprenda, también uno de los más místicos–.

Así que, desde cualquiera de las perspectivas posibles que lo abordes, el 3 de mayo es una fecha que, como mexicanos, haríamos bien en celebrar.   

29 de septiembre: Día del Maíz en México

En el marco de los primeros brotes de elotes en los cultivos, nace este día para promover el maíz endémico y su riqueza tanto nutritiva como cultural.

Sabemos que en México la cultura ha girado enormemente en torno al maíz. Este cereal que nació gracias a la domesticación por el hombre a partir del teocintle,  fue convirtiéndose en eje de la cultura de múltiples etnias indígenas. Aparece prácticamente en la mitología de todas.

Lo anterior no es casualidad, el maíz, tan generoso, en combo con el frijol y la calabaza hacen un mix nutritivo que mantuvo a millones de mesoamericanos en condiciones saludables durante milenios.

En estos días, a finales de septiembre, desde hace miles de años es la época de cosecha del preciado maíz. Entre el 28 y 29 de septiembre se hacen las primeras elotadas; en ellas suele recolectarse la hermosa flor de pericón (yauhtli) y colocarse en las esquinas de los cultivos, las casas, puertas., etc. Esta costumbre es, de hecho, de orígenes prehispánicos (su adecuación colonial coincide con el día de San Miguel Arcángel): solía agradecerse a Tláloc por las cosechas con esta flor.

Por ello, desde el 2012 organizaciones miembros de la campaña Sin Maíz no Hay País, han promovido y declarado el 29 de septiembre como el Día Nacional del Maíz en México.

En los últimos años diversos movimientos, como el de Tortilla de Maíz Mexicana, han impulsado el retomar el cultivo de semillas nativas (que son las que verdaderamente guardan las milenarias propiedades nutricionales del maíz).

Para celebrar lo generoso que el maíz ha sido con el mundo (es el primer cereal consumido a nivel global), y en especial con tierras mexicanas, el 29 de septiembre, fecha en la que por cierto se celebran las primeras elotadas, fue designado como el Día Nacional del Maíz.

En palabras de Guillermo Bonfil (miembro de Sin Maíz no hay País):

En muchos lugares los primeros elotes suelen cortarse a fines de septiembre y por ello se elije el día de san Miguel, que se celebra el 29 de ese mes, para hacer diversas ceremonias. En el centro de México suele recolectarse para ese momento la flor del pericón, una variedad del cempasúchil, también ceremonial; con ramos de esta flor amarilla, luminosa, se forma una cruz que protege las cuatro esquinas de la milpa, las casas, los lugares de trabajo y aun los vehículos en que se transporta la gente del campo. En la región centro-Montaña de Guerrero se dice que así ahuyentan al Mayantle, que es la hambruna, de manera tal que al colocar las cruces de pericón se espanta el hambre.

*Imagen:edomexinforma.com