El chingonario: de dónde viene y usos de la palabra chingar

A la palabra chingada, de por sí dueña de innumerables sentidos, se le suman más cada día.

¿Quién es la Chingada? Ante todo, es la madre. No una madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la “sufrida madre mexicana” que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre. Vale la pena detenerse en el significado de esta voz.

Octavio Paz

Hay quien cree que al machismo mexicano subyace un absoluto matriarcado, un amor a la madre y la mujer que se desborda, y quizá nos viene desde el culto a la Tonantzin (que después mutó en el sincretismo a la Virgen de Guadalupe).

Quizá sea por ello que en México la peor ofensa es “mentar a la madre”, y según Octavio Paz, precisamente de una madre ofendida, de ahí es de donde viene “la chingada”. Luego el término mutó a mil connotaciones, dependiendo el uso, como sucede con otras palabras altisonantes como cabrón.

La chingada suena lejísimos, suena a muchísimo. Dice demasiado de la cultura mexicana. Según un análisis de esta palabra de Octavio Paz para el Laberinto de la Soledad “En suma, chingar es hacer violencia sobre otro. Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha. Y provoca una amarga, resentida satisfacción en el que lo ejecuta.”

Pero no así en los últimos años. A la palabra chingada, de por sí dueña de innumerables sentidos, se le ha agregado una connotación muy positiva que se ha esparcido rápidamente: un chingón es alguien muy bueno en algo, o estuvo chingón, es simplemente algo insuperable.

Recientemente anagrama publicó El chingonario, un diccionario para encontrar los cientos de significados de esta palabra. Y además del libro, que puedes hallar aquí, en su cuenta de Twitter cada día nos recuerda las infinitas posibilidades de “la chingada”. Te compartimos solo algunas de sus aplicaciones según la cuenta del Chingonario; de seguro tú has configurado tu propio uso.

Hay una delgada línea entre caer chingón y caer de la chingada.

Casa de la chingada: lugar incierto, muy, muy lejano. Se emplea para señalar un punto el cual «demasiado lejos» no es suficiente.

Nomás por chingar

Eres un chinguetas

No la chingues

Chingada verdad

Le agradezco a Dios, a la virgen y a todos los santos, el haberte puesto en mi camino y el haberme permitido mandarte a la chingada.

“A la chingada las lágrimas y me puse a llorar”. Jaime Sabines

El amor es esa cosa extraña que te agarra en la pendeja y te avienta en la chingada

Para ser feliz basta con tener buena salud y mandar todo y a todos a la chingada

Chingada vida real

Nadie nos prometió un jardín de rosas, pero éstas son chingaderas

Echando chingaos a diestra y siniestra, en chinga, con hambre dela chingada, checando mail, chingando de un hilo…

No es lo mismo tus pendejadas que tus chingaderas. #UnaCosaEsUnaCosa

Llévele, llévele: disco con lo mejor de la música mexicana, cortesía de un jazzista estadounidense

Nunca has escuchado así el "Cielito lindo"…

“En el jazz no se admiten barreras sociales, raciales o nacionales”, dice bien convencido el presentador del concierto de Dave Brubeck en México, 1967, que afortunadamente fue grabado y se transformó en Bravo! Brubeck! Una pequeña joya que pocos mexicanos conocen, pero que seguramente muchos van a disfrutar.

Como bien dice el mismo presentador, el concierto se trata de un “bellísimo gesto” en el que Brubeck, jazzista estadounidense nacido en 1920 y conocido por ser uno de los exponentes del “cool jazz” (llamado así por ser fresco y ligero) dedica una presentación entera a explorar las posibilidades musicales de algunas de las más icónicas canciones del repertorio mexicano.

Acompañado de Chamin Correa (reconocido guitarrista de nuestra tierra) y Salvador Agüeros, percusionista, Brubeck nos lleva de paseo por la propia identidad sonora, pero deteniéndose constantemente para abrirse paso por puertas completamente nuevas.

Como es común entre los jazzistas, Brubeck se dedicó en múltiples ocasiones a ofrecer su propia versión de muchas piezas icónicas de la cultura estadounidense y los resultados son siempre magníficos. Lo que hace es descomponer la melodía central y después, se dedica a reensamblarla, pero con deliciosos e inesperados tropiezos que la vuelven mucho, mucho más rica.

En ese sentido, el de Brubeck no es un ejercicio apto para conservadores; por otro lado, quien ama la música y siente una peculiar nostalgia cuando suenan las clásicas mexicana, va a apreciar profundamente esta exploración.

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Un ejemplo muy interesante es su versión de “Allá en el Rancho Grande”, inconfundible ranchera, cantada en la reconocida película por Tito Guízar con mariachis. Esta, que respeta bastante la pieza original, te va a poner a bailar.

El “Cielito lindo”, considerado el “segundo himno nacional” porque la cantamos para reconfortarnos y darnos ánimo entre paisanos (tanto en los partidos de fútbol, como cuando fue épicamente entonada por brigadistas que apoyaron durante el 19S) es una delicia en manos de Brubeck; quien enfatiza en las partes más lindas y desarrolla de maneras fantásticas el resto de la pieza.

No podría faltar “La Bamba”, pieza veracruzana, clave en el repertorio de la música mexicana y que Dave Brubeck llevó al extremo.

Escucha el disco completo:

Para hablar español con la maestría de un mexicano, tienes que conocer este diccionario

Como todo lo que cae en nuestras manos, los mexicanos hemos sabido hacer de esta lengua una verdadera... chulada.

El español es la lengua mexicana. Y también de muchos otros lados. Sin duda esto nos une de forma indeleble con múltiples tradiciones realmente hermosas. Cada una de ellas influye a través de esta conexión en nuestras formas de hablar, de ser y de construir el mundo.

Al mismo tiempo, nuestros “españoles” nos distinguen porque las particularidades son muchas y son vitales: desde la entonación, hasta la incorporación de regionalismos; palabras endémicas que nos ligan también a la inmensa diversidad cultural y claro lingüística de nuestras respectivas tierras.

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En ese sentido, el español de México se merecía un diccionario; un vehículo linguístico para reafirmar la identidad mexicana más allá del español del reino de Castilla. Y lo tiene: fue ensamblado por el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios del COLMEX y agrupa y describe el vocabulario que se usa en esta tierra desde 1921 (a 100 años de que terminara la Independencia) con investigaciones que han estado activas desde 1973.

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Una definición de plátano que incluye tipos de distintas partes del país y hasta recetas típicas.

Según el Colegio de México el diccionario está hecho con criterios “exclusivamente lingüísticos”, pero, francamente aunque el proyecto nos encanta pondremos esto en cuestión. Y es que además de definiciones bien encuadradas en eso que sus creadores llaman “realidad mexicana”, hay descripciones que rayan casi en lo literario y que apelan a lo mexicano de forma deliciosamente creativa. De entre todos los diccionarios este nos representa mejor.

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El maíz no es solo una planta. Es “uno de los principales alimentos en México”.

Y es que el español mexicano suena a nosotros; aunque es difícil saber si fue la lengua la que nos regaló tantas peculiaridades o si somos nosotros los que la volvimos tan especial. Lo que es clarísimo es que esta no es ya “signo de la conquista”; en todo caso, el español mexicano es nuestra respuesta a pasadas imposiciones, es nuestra “apropiación cultural”. Y nos fascina, porque se dice con ganas, suena rico y sabe mejor.

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Una curiosa acepción de “mamar”.

Consulta el diccionario aquí.

Conoce el diccionario en línea de palabras “mexicanizadas”

A este diccionario, puedes agregarle las palabras que, a tu juicio, son imprescindibles para entender a un mexicano.

El lenguaje, sabemos, se crea cada día. Las formalidades de la lengua se encuentran mayormente en los libros, o en las reglas institucionales. La realidad, sin embargo, es mucho más nutrida y compleja respecto al lenguaje.

Y así como en las últimas décadas han nacido proyectos que se enriquecen del conocimiento colectivo (como Wikipedia), también han surgido otros más alternativos, como diccionarios (no formales) del uso del lenguaje por país.

En América Latina, hace uno años nació asihablamos.com. Un sitio abocado a la creación de contenido sobre el uso del español por región en todo hispanoamérica. El resultado es muy interesante, y cualquiera puede agregar palabras o términos de uso coloquial.

En el caso de México, el sitio engloba casi 2 mil palabras, con algunas populares, y tan sui géneris, como “yesca (marihuana”), “wachar (así, con w)”, “varo”, “vato”, “uta (y, uta madre)”, “peda”, “kiubo”, “eu”, “chutar; expresiones completas como “Ya valió madres”, etc.

La lista completa puedes verla , aquí. Si no te parece del todo, siempre puedes añadir una palabra (elige en el menú de arriba la sección que dice Añadir palabra).

Más allá de modismos, estas palabras coloquiales se han convertido en una especie de código colectivo mexicano. Prácticamente, cualquier extranjero que va a pasar una temporada en México debe aprender en algún momento este léxico. No se trata de un asunto menor, en realidad estos códigos son tan necesarios, que de lo contrario es muy posible que ninguna plática no formal, pueda seguirse estando con mexicanos.

 

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*Imagen: es.babbel.com