El documental que celebra la arriesgada Feria de la Pirotecnia en Tultepec (VIDEO)

En México, la pólvora se usa para celebrar e iluminar el cielo. Es el caso de la mitológica Feria de la Pirotecnia en Tultepec.

A las luces en el cielo las llamamos estrellas, aunque, en México, los cielos nocturnos también pueden iluminarse con cohetes que evocan astros lumínicos. Tal vez por eso en Tultepec, la gente realizó la más grande feria de pirotecnia en el país.

Las tres cuartas partes de esta población se dedica a este oficio y lo ha convertido en todo un arte. De hecho, el registro de su devoción se encuentra en el documental Brimstone & Glory, dirigido por Viktor Jakovlesvki y producido por el nominado al Óscar, Benh Zeitlin.

Gracias a tomas que retratan sus cerros, gente y cultura, el director nos recuerda porqué estamos tan orgullosos de ser mexicanos. También se exhibe el grado de maestría y el peligro que significa trabajar con pólvora. Aunque, estos riesgos no intimidan a los aldeanos de Tultepec. Su tierra, conocida por el fuego que alumbra sus festividades, hace que los aldeanos  vean la profesión como una muestra de identidad, y a la pólvora como un medio para celebrar e iluminar el cielo.

Acorde a Jakovlesvki, su curiosidad por México y sus celebraciones, inició poco después de que había leído El Laberinto de la Soledad por Octavio Paz. Fue desde ese momento que supo que tenía que visitar nuestro país y descubrir con sus propios ojos la especial –y sobretodo impactante– luz de Tultepec. 

El siguiente video nos muestra algunas de las arriesgadas escenas que inmortalizó el documental. Nos comparte la tradición de una singular fiesta que, por cierto, está dedicada a San Juan de Dios, el santo patrono de la pirotecnia. El origen de su santidad se remite a un hombre que alguna vez corrió a un hospital en llamas para salvar gente. Todos lo dieron por muerto, hasta que salió de las ruinas, como una estrella en medio del fuego

*Fotografías por Thomas Prior

¿Sabes cómo se extingue una lengua indígena? esta activista lo explicó en un conmovedor discurso

Igual que algunas flores, plantas y animales, muchas lenguas mexicanas están desapareciendo. Esta activista mixe explica por qué.

Igual que algunas flores, plantas y animales, muchas lenguas mexicanas están desapareciendo. Y, aunque a muchos les parezca natural, en realidad no lo es. La extinción no es un proceso fluido o solo la “manera en la que se manifiesta el paso del tiempo”. Al contrario, la extinción suele ser violenta y relativamente abrupta.

Como los seres vivos, las lenguas se extinguen si lastimamos el entorno donde normalmente se activan y a los sujetos que las hacen sonar. En México se hablan más de 60 idiomas indígenas, algunos más y otros menos, pero todos se encuentran relativamente en peligro; porque la sociedad mexicana no las está protegiendo, ni a ellas, ni a sus hablantes.

Yásnaya Aguilar, activista y lingüista mixe, lo pone en palabras simples: “ninguna lengua muere en paz”; así, cuando perdemos un idioma, lo que se encuentra detrás son procesos de globalización, discriminación y hasta censura.

Pero deberíamos ser capaces de revertir este asunto, pues México es una tierra fértil en todos los sentidos posibles y lo que cosecha es una enorme diversidad que distintos procesos históricos, culturales, políticos y sociales han puesto en riesgo. Pero se pueden cuestionar y replantear.

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México no hay uno, ni dos, sino miles

En el marco del Año Internacional de las Lenguas Indígenas, Yásnaya Aguilar pronunció un discurso en la tribuna de San Lázaro; lo hizo en su lengua materna, ayuujk. A través de sus preciosas palabras, lo que construye es la respuesta a una pregunta que duele contestar: ¿por qué se están muriendo las lenguas indígenas?

Empieza por remitirse al nombre de “México”, un país con una identidad concreta, cuyo nombre oficial nos recuerda una sola versión de su fundación, pero que en ningún momento sugiere que, en realidad, como nación, es una compleja abstracción de cientos de naciones.

“Nëwemp” (el lugar del agua) se llama en mixe; “Giajmïï” (sobre el agua), en chinateco; “Nangi ndá” (la tierra en medio del agua), en mazateco; “Kuríhi” (dentro del agua) en chichimeco; “Nu koyo” (pueblo húmedo) en mixteco; “México” (en el ombligo del lago de la luna) del náhuatl; pero ahora en español. Y así, podríamos seguir nombrando.

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Pero la necesidad insistente de distinguirse de otros, de tener una identidad concreta llevó a algunos grupos a concretarse en uno solo y, relegar a los otros “méxicos” a la distancia o al pasado. No en vano es muy común pensar que los pueblos indígenas son parte de la historia o “portadores de un legado” y no sujetos del presente.

Las identidades nacionales son las que legislan y deciden en última instancia cómo podemos desplazarnos; dónde podemos vivir y a dónde simplemente algunos no pueden entrar. Es así como el español terminó por dominar sobre los otros idiomas locales. Y, mientras que en 1862 el 65% de la población hablaba una lengua indígena, ahora solo lo hacen el 6.5%.

La “castellanización” pasó de ser un método de conquista a una política cultural de Estado, que se sigue ejerciendo a través de la “alfabetización” y una creencia muy tramposa de que saber leer (en español) es signo de preparación.

Por otro lado, como explica Yásnaya, no solo se trata de políticas culturales, también de la forma en que a lo largo de la historia ese Estado que se llama México ha dispuesto de los territorios indígenas sin pensarlo dos veces. Es así como la tierra fértil, de agua, húmeda, es ahora la tierra de la extinción.

Sin tierra, sin agua, con contaminación y despojo, no es sorprendente que los hablantes de todas esas lenguas mexicanas estén desapareciendo. Es vital apostarle a eso que la activista llama un “pensamiento múltiple” y entender cuál es la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene para mantener vibrante la diversidad de este fantástico mundo articulado por miles de mundos.

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Defender al maíz nativo como un modo de vida

La capacidad del maíz criollo para nutrir, y su enorme diversidad, enamoró a esta activista por la milpa y sus aportes a la salud y la biodiversidad.

Es una inspiradora guardiana del maíz y del patrimonio gastronómico mexicano. A la maestra en letras Cristina Barros, la vida y su amor por México la fueron llevando al campo de la gastronomía endémica de este país. Y en este mundo quedó deslumbrada por el maíz y ha luchado por su preservación desde hace 25 años.

Su trayectoria

El inicio de su carrera fue la docencia, ejerció como profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde 1968 a 1980. Entre la investigación de la historia y el patrimonio cultural, ya para inicios de los noventa, en 1993, publica en coautoría con Mónica del Villar ‘El Santo Olor de la Panadería’. En 1996 saca a la luz con Marco Buenrostro ‘Itacate. La sorprendente cocina mexicana’ y su repertorio sobre la gastronomía mexicana se ha extendido en numerosas obras.

Sobre el  maíz, eje de la nutrición mexicana y de su cultura, ha quedado prendada de una manera que la sigue maravillando, y eso lo emana:

“Me di cuenta de la cantidad de maíces especializados que hay, que no hay planta tan diversa por la cantidad de ecosistemas en México en que fue domesticada. Me fui dando cuenta que la riqueza era infinita: el 70% de la proteína que consume el mexicano proviene del maíz”, me dice.

cristina barros valero

La milpa como sustento de la salud del mexicano

Barros cree que a través de las crisis económicas y sociales por las que ha pasado México, las personas con pocos recursos sobrevivieron (y aún hoy) gracias al maíz. Para ella, en gran parte gracias al método prehispánico de la nixtamalización, nos mantuvimos como una sociedad  de  una alimentación sana antes de  la industrialización y los alimentos chatarra:

“Gracias a la nixtamalización, el maíz se vuelve más digerible. La presencia de cal le añade calcio y si se junta con el frijol te da una calidad de proteína bastante buena. Un taco de frijol resulta muy buen alimento”, me cuenta.

 

Sobre su lucha por el maíz nativo

Involucrada desde hace décadas en luchas sociales y ecológicas, su aprendizaje ha sido vasto: “Cuando emprendes este tipo de luchas te encuentras en el camino personas que comparten tus creencias y generas fortalezas internas muy grandes, te da una esperanza y esto es muy importante para generar transformaciones”, reflexiona.

 

¿Y qué hacer para preservar el maíz nativo y la nixtamalización como sociedad?

Para ella, una referencia en la materia, la mejor manera de luchar por el maíz es hacerlo como consumidor:

“Pregunta por las tortillas que comes, que no sean chatarra, que sean nixtamalizadas, de productores que usan maíz criollo”, nos invita.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

¿Qué borracho de posada eres según las piezas del nacimiento?

Descubre con qué personalidad etílica disfrutas estas fiestas tan tradicionales en México.

Las posadas tienen un papel muy importante en el imaginario mexicano. Tanto por la convivencia que implican, como por la diversión y recuerdos que hacen florecer en las familias y amigos. Son fiestas populares que tienen una tradición muy arraigada en México. Iniciaron en la colonia, con la llegada de los españoles y, desde allí, su celebración no ha parado. Se realizan durante las fiestas navideñas y en un principio fueron creadas para evangelizar.

De hecho, que se hagan durante los nueve días antes del nacimiento del niño Dios no es casual. Significa el momento en que José y María pidieron posada para que Jesucristo pudiera nacer. Por esta razón, en muchas de las posadas se representa, entre otros episodios, el momento en que José y María buscan dónde quedarse y recibir comida. En muchas de estas festividades se hacen pastorelas y se romper piñatas.

El consumo de alimentos y bebidas son otras de las características de estos eventos, por lo que el alcohol no se hace esperar. Aquí te presentamos un test que, acorde a las piezas del nacimiento, revelará que tipo de borracho serás (o estás siendo) en estas posadas: