El “mal del aire” contemporáneo y algunas maneras de contrarrestarlo

Este “mal del aire” de nuestros tiempos nos ha llevado a una auténtico estado de contingencia…

Entre distintas comunidades indígenas el "mal del aire" es una enfermedad auténtica y peligrosa. Se trata de un padecimiento ?elusivo, pero potente? que puede acaecer cuando uno se expone a "energías" o situaciones pesadas y de maldad.  

El sujeto enfermo normalmente se siente débil, con "cuerpo cortado" y puede experimentar punzadas en distintas regiones, particularmente la cabeza. Por otro lado, confirmar el diagnóstico es complejo, uno debe ir a ser revisado por un especialista, un curandero que pueda efectuar los rituales indicados para determinar si alguien sufre de un "mal del aire".

De acuerdo con las creencias populares, este mal le puede suceder a casi cualquier persona y sin previo aviso y funciona como una "intrusión" en el cuerpo, que debe ser expulsada mediante el uso de remedios medicinales, limpias y ahumadas.

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¿Cuál es el "mal del aire" contemporáneo?

Hay otro mal que acecha en el México contemporáneo. Se trata de un muy literal "mal del aire", producto de la inmensa e innegable contaminación ambiental. Partículas contaminantes en volúmenes catastróficos se mezclan con el oxígeno que nuestros cuerpos anhelan y se adentran en nosotros, como un aire intruso, enfermándonos, nublando nuestra visión y concentración.

Las consecuencias son notables, pues este tipo de contaminación está asociada a distintas enfermedades cardiovasculares, respiratorias y hasta un aumento en la mortalidad. Según la OMS 18 mil personas anualmente mueren por este mal que entra hacia nuestro cuerpo, sin que lo notemos o podamos evitarlo, como un "mal aire".

Y aunque la situación es francamente alarmante, hay algunas acciones que podemos practicar para contrarrestar.

Remedios terapéuticos

Las creencias sobre el "mal del aire" dictan que a este hay que expulsarlo del sujeto enfermo. Para eso se realizan distintas limpias y sahumadas. La última, en caso de un mal aire contemporáneo no se recomienda; de hecho tiene un efecto adverso encender incienso, copal y cigarros.

Por otro lado, sí podemos recurrir a algunos "remedios terapéuticos" muy tradicionales, como los baños con vapor, que ayudan a descongestionar las vías respiratorias; la hidratación de la piel con la "carnita" del aloe (solo extráela de la planta y úntala en tu piel), y las infusiones de plantas medicinales.

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Estas últimas pueden ayudarte mucho a descongestionar, prevenir enfermedades, limpiar las vías respiratorias y a relajarte un poco. Usa plantas mexicanas como la gobernadora, jara negra, coronilla, gordolobo, manzanilla y geranio.

Acciones que remedian

Por otro lado, es vital que te involucres en hacer que mejore la situación. La contaminación del aire es la suma de acciones humanas (en diferentes escalas). Algunas acciones que remedian son:

  1. Evita fumar, especialmente en espacios cerrados o interiores.
  2. Camina más; prefiere la bicicleta o el transporte público a los automóviles.
  3. Si estás en un lugar que es susceptible a los incendios (como un bosque), toma todas las precauciones: no fumes, no tires basura, no enciendas fogatas. Los incendios son una de las causas más importantes de eso que llamamos la "contingencia ambiental".
  4. Compra local y lo menos procesado posible. Al hacerlo privilegias la economía de tu zona y disminuyes el impacto por distribución de bienes o su fabricación industrial (que es ultra contaminante).
  5. Hazte responsable del manejo de tu basura. No permitas que sea quemada. Haz composta. Re usa y recicla tanto como puedas. 

Remedios psíquicos

Igual que el "mal del aire" reconocido por algunas comunidades indígenas, hay algo psíquico y hasta místico en este mal aire contemporáneo. Se trata de la forma en que nos relacionamos con la naturaleza. Si no empezamos ya a entenderla como el único escenario donde nuestra vida es posible, probablemente nunca mejore la situación.

Los remedios psíquicos incluyen: tomar responsabilidad sobre la propia acción en contra de la contaminación; hacerse cargo del entorno que uno mismo habita; revalorar la función de la naturaleza en la propia existencia, y tratar al medio ambiente de forma análoga a la manera en que se trata al propio cuerpo.