Yo no soy guapo: el documental que expresa la identidad de los barrios de México

Los sonideros, o DJs del pueblo, además de promover una nueva forma de escuchar la música, se han convertido en una tradición propia de los barrios populares.

El sonidero es una de las máximas expresiones identitarias de los barrios de México. En las calles y vecindades del país, entre luces de neón, trajes con lentejuelas, botas, tenis y unas buenas botellas de cerveza, la gente se arremolina en torno al grupo invitado. Acá la cumbia, la guaracha y la salsa guían sus pasos. Los cuerpos, extasiados, bailan hasta quedar rendidos; sudorosos y complacidos. Existe una cercanía entre todos los asistentes: comparten gustos musicales, un territorio e incluso una identidad.

Imagen de: Ambulante

El sonidero tiene sus inicios desde la década de 1940 a 1950. El movimiento cobra vida en el Estado de México, cuando en un pachangón a alguien se le ocurrió ponerle sabor a la fiesta.  En este sentido se busca complacer a todos. Se aceptan las solicitudes y se intervienen con saludos, mensajes y alguna que otra frase; la música nunca se escucha sola, este es uno de los elementos más significativos y representativos del sonidero.

Aquí se abre un espacio de sociabilidad donde todos son bienvenidos; no se excluye a nadie. Es por todo esto que el sonidero se ha convertido en un fenómeno social y cultural, una dinámica que hoy día nos caracterizaYo no soy guapo es un reflejo vívido de este movimiento y la defensa a los grupos sonideros

Imagen de: sensacine.com.mx

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La directora es Joyce García, egresada de la Universidad de Veracruz en la licenciatura en Fotografía. Su documental, Yo no soy guapo, filmado en 2018, fue acreedor del Programa de Estímulo a Creadores Cinematográficos del IMCINE, ganador del Programa de Fomento y Coinversiones Culturales del FONCA y del Apoyo a la Postproducción de Procine.

Puedes verla en la Cineteca Nacional. Consulta aquí los horarios.

*Imagen destacada de: cinepremiere.com.mx

No te pierdas el cierre del maravilloso festival cultural FAOT 2020, en Álamos, Sonora

Si tienes la oportunidad de hacer un pequeño viaje este fin de semana, no lo dudes; el FAOT 2020 promete cerrar de una manera espectacular.

El precioso pueblo mágico de Álamos, Sonora, es la sede de uno de los festivales nacionales más completos, artísticamente hablando. El FAOT 2020 tendrá su clausura, por todo lo alto, a partir de este viernes y durante el fin de semana. Si tienes chance de darte una escapada, ahora es cuando. Podrás disfrutar con tus amigos, familia o pareja de obras de teatro, animación, espectáculos callejeros y un sinfín de actividades que muestran la vibrante cultura de Sonora.

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El Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) se ha celebrado en 36 ocasiones, contando este año, para celebrar la vida y obra de uno de los grandes cantantes mexicanos. Su talento, extraordinaria voz e inquebrantable compromiso con la difusión de las composiciones de autores mexicanos le granjearon el nombre de “embajador lírico de la canción mexicana”.

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Imagen: Visit Mexico

Además, Ortiz Tirado fue un reconocido médico, graduado de la Facultad de Medicina en la Universidad de México en 1919. Trabajó, de manera simultánea, en el Hospital General Nacional y ofreciendo conciertos con arias de ópera en el Teatro Iris, para recaudar fondos para el Servicio de Ortopedia que fundó. En Nueva York, fue contratado por una cadena de radio y realizó una gira por todos los países hispanoamericanos. También integró un gran número de sociedades científicas del continente y recibió numerosas condecoraciones y homenajes.

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Imagen de: FAOT 2020

Con todo esto en mente, no te puedes perder la magnífica cartelera de estos últimos días del FAOT 2020. El viernes podrás disfrutar de la presentación de la Orquesta Juvenil Sinfónica de Sonora, a las 14 horas. La joya del día será la Gala Operística con el II Taller de Ópera Alfonso Ruiz Tirado 2020, con la participación de las sopranos Betsabé Brito Urdapilleta y Marija Vidovic, en el Palacio Municipal.

Si prefieres moverte al son de ritmos sabrosos, en La Alameda se presentará René D’Acosta, seguido de Pata de Palo Latin Music, mientras que Paté de Fuá hará lo propio en la Plaza de Armas. También habrá actividades geniales para asistir en familia, como obras de teatro, animaciones y espectáculos callejeros y una callejoneada a las 9 de la noche.

Finalmente, el sábado se presentará un tributo a Silvio Rodríguez en Casa Obregón, mientras que en la Plaza de Armas cantará el grupo juvenil Santy y Lucah. En cuanto a la ópera, habrá una presentación de Betsabé Brito y del pianista Mitchel Casas en el Palacio Municipal. Más tarde, en el mismo lugar, se presentarán Marija Vidovic y el pianista Alexander Pashkov. El gran final del FAOT 2020 correrá a cargo de Alejandro Fernández, quien se presentará en la Unidad Deportiva Bicentenario a las 21:30 horas.

Por si esto fuera poco, todo el fin de semana habrá un sinnúmero de actividades para familiarizarte con la historia, danza, música y arte de Sonora. Así que, ¡escápate este viernes y vive una experiencia inigualable en Álamos, Sonora! Para más información acerca de horarios, precios, actividades y programación, visita este link.

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*Imagen destacada: Álamos en Línea 

Paraje Quiltepec, una ecoaldea en Tlalpan que capta y aprovecha el agua de lluvia

Con la ayuda del colectivo Isla Urbana, Quiltepec se ha convertido en el modelo de ecoaldea, con la recolección pluvial como su piedra angular.

La falta de agua es un problema cada vez más preocupante, y que no se está atendiendo con la debida premura. Las sequías prolongadas, el desabasto en el servicio y el cambio climático no hacen sino empeorarlo. Se está llegando al punto en que el agua se convierte en un bien escaso y codiciado. Quiltepec, una pequeña localidad en Tlalpan, Ciudad de México, sufrió de ello durante mucho tiempo hasta que se ofreció una solución.

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Imagen de: sinembargo.mx

Los vecinos de la comunidad tenían que ir a casas alejadas de familiares, acarrear garrafones y hasta atravesar una manguera por otras casas, con el riesgo de que alguien más les robara el agua. Además, no hay suficiente transporte público, por la falta de asfaltado y el carácter periférico de Quiltepec. Bajo estas condiciones es difícil subsistir con un solo tinaco con una capacidad de mil litros, aproximadamente.

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Imagen: Isla Urbana

Afortunadamente, Isla Urbana, un colectivo formado en 2009 por diseñadores, urbanistas, antropólogos, ingenieros, educadores y artistas instaló varios sistemas de captación de agua de lluvia en la comunidad. Los miembros de Isla Urbana saben que la escasez hídrica es un problema grave que tiene que atenderse a la voz de ya. Su equipo multidisciplinario se ha enfocado en abastecer de agua a comunidades marginadas.

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Imagen de: momentum.bbva.com

Fieles a su lema, “lluvia para todos”, trabajan incansablemente para concientizar a la población acerca del uso responsable y sustentable de este vital recurso, además de intentar llegar a los rincones más apartados del país para instalar esta importante tecnología. Ahora, los habitantes de Quiltepec sienten que su vida ha cambiado. Mientras que antes tenían que racionar el agua para su uso en lo más indispensable, ahora la subsistencia es más fácil.

El sistema, además de barato, es sencillo. Cada sistema de recolecta tiene un costo de 6,700 pesos, y se adapta a las necesidades de cada hogar: desde una casa en Quiltepec hasta un departamento en Coyoacán. En el caso de Quiltepec, la captación empieza desde el techo, donde hay tres agujeros situados en los puntos de inclinación que llevan el agua a un solo conducto. Acto seguido, el agua pasa por un primer filtro y, con los sólidos ya retenidos, entra al tlaloque, un recipiente cuadrado que separa la parte más sucia de la lluvia para que no entre a la cisterna.

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Imagen de: cronicaambiental.com.mx

Después, el líquido sigue su camino hacia un tanque rotomoldeado de 5 mil litros de capacidad (en caso de que no se cuente con una cisterna). Aquí es donde entra el agua de lluvia, para ser almacenada sin revolver los sedimentos que se acumulan en el fondo. Finalmente, el agua sale por otro tubo que lo lleva a una bomba de agua, y pasa por una manguera con dos filtros más antes de llegar al tinaco.

El trabajo de Isla Urbana, aunado a la resistencia y organización ejemplares de Quiltepec, son la muestra de que, a pesar de las dificultades y retos, que pueden parecer abrumadores, sí hay maneras de salvar un futuro que parece oscuro e incierto. Sin embargo, antes de hacerlo, hay que darnos cuenta de nuestros privilegios, para salir de nuestra zona de confort y no hacer la vista gorda ante una situación insostenible.

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Retratos de la efervescente escena de los sonideros mexicanos (GALERÍA)

Intensos, electrificantes y comunitarios: adéntrate en la escena de los sonideros capitalinos.

A pesar de todo, los sonideros resisten. Intensa, electrificante, comunitaria; esta enorme fiesta barrial nacida entre Tepito y la colonia Obrera —en el antiguo Distrito Federal—, sobrevive a pesar del tiempo y las fuertes dinámicas sociales que le sirven de contexto. 

Sin duda se trata de uno de los fenómenos culturales verdaderamente endémicos de la Ciudad. Su historia es relativamente elusiva. Se sabe que comenzó a popularizarse a finales de los cincuenta. Amantes de la salsa, cumbia y otros géneros latinoamericanos, comenzaron a hacerla de “radiodifusoras ambulantes”, en eventos cada vez más concurridos y con equipos cada fiesta más poderosos.

Para la década de los sesenta, el sonidero ya era un oficio hecho y derecho y un auténtico servicio a la comunidad. El sonidero aún representa el máximo medio de entretenimiento y vinculación de las comunidades originarias de las colonias donde nació. 

Pensemos que estas zonas de la Ciudad están marcadas por una dinámica económica particular: se trata de las personas que laboran en algunos de los trabajos más duros y físicamente demandantes, pero no tan bien pagados. 

El sonidero es el lugar perfecto para “liberar tensiones” y una alternativa accesible a los salones de baile y los clubs de música. Aunque el sonidero también llegó a los salones, pero en realidad es un asunto de calle y de barrio

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La noche cae en colonias como Peñón de los Baños, la gente está lista para empezar a moverse y ver bailar a los demás. La música nunca va sola: siempre acompañada de los “saludos” que literalmente es un reconocimiento y bienvenida a distintas personas del barrio que ya están puestas para bailar. 

Los saludos son una manera de personalizar las melodías, de animar a los presentes y de hacer propia la situación. Es un motivo que genera orgullo, pertenencia y también una forma de reconocer a los vecinos con cariño.

Todos estos detalles, conmovedores y brillantes, han sido capturados por Tonatiuh Cabello, un fotógrafo mexicano con un estilo muy especial. El originario de Ciudad Neza genera retratos en crudo, que dejan hablar a la situación y personajes por sí mismos. Pero su nitidez no se contrapone con ingeniosas composiciones visuales y una precisión impecable para agarrar la mejor escena. 

No importa quién sea o cómo baile, todos están invitados. Y los que ya se la saben, tienen que practicar un poco de humildad. El espacio es vital para mejorar las relaciones barriales. Aunque también es blanco de actos violentos y por eso cada vez se pone más difícil llevar a cabo un sonidero. Pero siguen sonando.

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