Códice Grolier, el manuscrito mesoamericano más antiguo de América

El códice Grolier es uno de los pocos manuscritos prehispánicos que existen en el mundo y es parte vital del patrimonio arqueológico nacional de México.

Nadie se imaginaba que el códice encontrado en una cueva en Chiapas sería uno de los manuscritos más importantes que dejaría la cultura maya. El códice Grolier, ahora llamado Códice Maya de México, es reconocido como el manuscrito mesoamericano legible más antiguo del continente. De acuerdo a diversos estudios realizados por el INAH, la UNAM y expertos de otras universidades nacionales e internacionales, se definió que el códice tiene una antigüedad de aproximadamente mil años, lo que lo convierte en el códice más antiguo conocido hasta la fecha.

Imagen de: Código Espagueti

Hoy día se encuentra incorporado al Programa Memoria del Mundo, otorgamiento conferido por la UNESCO. Posee un valor cultural incalculable para la humanidad.  Sin embargo, no siempre fue así: durante los años 60, el códice se encontraba en manos del economista y coleccionista de antigüedades Josué Sáenz, quien se rumora que lo compró a un grupo de saqueadores en Chiapas.

De acuerdo al INAH, en 1974 el códice es entregado al Museo Nacional de Antropología por el mismo Sáenz, con la finalidad de que se le practicasen pruebas de autenticidad para así poder donarlo a la nación. Es de esta forma como se cuestiona, durante años, la autenticidad del manuscrito. No es sino hasta el 2015 cuando el arqueólogo Michael Coe de la Universidad de Yale confirma su autenticidad.

Imagen de: Uno Tv

Entre 2017 y 2018, el INAH efectúa un proyecto de investigación bajo la coordinación de Sofía Martínez y Baltazar Brito, quienes concluyen que el manuscrito es uno de los más antiguos hasta el día de hoy. “Es un documento prehispánico, es auténtico […] y podría ser datado en lo que se llama el periodo postclásico temprano, alrededor del año 1100 de nuestra era. Los estudios que hemos realizado se han aunado a los realizados anteriormente que ya habían propuesto la autenticidad, y así es como hemos llegado a la conclusión de que se trata de unos de los pocos códigos prehispánicos que existen en el mundo”.

Fotografía: Yaretzi Santana

Hoy día, solo se conocen cuatro códices prehispánicos: Madrid, Dresde y París, por las ciudades que los resguardan. El Códice Maya de México es el cuarto y se considera que es el más antiguo. ¿Te imaginabas que la primera obra escrita en el continente americano tuviera como autores a los mayas? Sin lugar a dudas, la cultura maya fue una de las más importantes y, por mucho, la que más legado nos ha dejado; ejemplo de ello es este valioso códice.  

Si te interesa conocer más del legado de los mayas, ven a conocer El magnífico Palacio de Kulubá.

Imagen destacada de: www.ancient-origins.net 

Si no conoces estos 10 sitios arqueológicos, no conoces México

El legado de las culturas mesoamericanas de México es uno de los más importantes del mundo; estos imperdibles sitios arqueológicos lo constatan.

Los sitios arqueológicos de un país son uno de los mejores conductos para conocer su historia. Los edificios y construcciones erigidos hace siglos por civilizaciones milenarias son la huella del pasado, y nos ayudan a explicar nuestro presente. Piedra sobre piedra, las manos de nuestros ancestros construyeron un México que ya no es el mismo, pero que sentó las bases para dar forma a nuestra cultura y nuestras tradiciones.

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Imagen de: México Destinos

Estas tradiciones están permeadas por la sabiduría e ingenio de los pueblos mesoamericanos, quienes plasmaron en sus obras un conocimiento que nos define. México es uno de los países con más sitios arqueológicos en el mundo: decenas de culturas se sucedieron a través del tiempo y convivieron en su territorio. Los vestigios de sus ciudades y sus templos aún permanecen, y tenemos la fortuna de tener acceso a ellos y admirar la capacidad de sus prolíficos artífices.

Hacer una lista de los sitios arqueológicos más significativos no es fácil; sin embargo, para esta selección se priorizó la variedad de culturas y estilos, más allá de su atractivo turístico. A pesar de que los mayas son los más representados (difícil que no lo fueran), se intenta abarcar más pueblos y más localizaciones. Sin más, los 10 sitios arqueológicos en México que debes conocer:

1: Teotihuacán, Estado de México

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Imagen de: xataka.com.mx

El “lugar donde los hombres se convierten en dioses” es, probablemente, uno de los sitios arqueológicos con que más se identifica a nuestro país. Sus monumentales construcciones, como la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, dan cuenta del esplendor de esta civilización. Los teotihuacanos fueron una de las principales fuerzas de la región, hasta que la inestabilidad política, los conflictos internos y los cambios climatológicos la llevaron al colapso. Su apogeo fue durante el Periodo Clásico, entre los siglos III y VII d.C.

 2: Palenque, Chiapas

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Imagen de: CNN

Las grandes edificaciones de Palenque, como el Gran Palacio, el Templo de las Inscripciones o el Gran Juego de Pelota, fueron nombradas Patrimonio Cultural de la Humanidad. Es uno de los mejores ejemplos de la importancia de la cultura maya. Uno de sus principales atractivos es que se encuentra rodeado de selva, por lo que llegar hasta allí es toda una aventura. Los primeros asentamientos de la región datan del Periodo Formativo, alrededor del 100 a.C., pero se cree que alcanzó su apogeo durante el Periodo Clásico.

 3: Monte Albán, Oaxaca

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Imagen de: Wikimedia Commons

Monte Albán es uno de los principales vestigios de las culturas zapoteca y mixteca. Fue fundada en el Preclásico Tardío, alrededor del año 500 a.C., y se cree que tuvo contacto con la civilización teotihuacana. Localizada a 10 km de la ciudad de Oaxaca, domina sus alrededores desde la cima de un cerro. Llegó a tener alrededor de 35,000 habitantes, y era un importante lugar de intercambio, ya que había una gran confluencia de culturas.

4: Chichén Itzá, Yucatán

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Imagen de: xataka.com.mx

Otro de los sitios arqueológicos más icónicos de México. Sus preciosas construcciones, como El Castillo, El Caracol y el Templo de las Mil Columnas, le granjearon el título de una de las siete maravillas del mundo moderno. Este importante asentamiento maya fue construido cuando ya comenzaba el declive de esta legendaria civilización. Sus habitantes la fundaron hacia el 300 d.C., y se consolidó como el principal centro de poder la península entre los periodos Clásico y Posclásico.

5: Yaxchilán, Chiapas

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Imagen de: xataka.com.mx

Esta antigua ciudad maya, originada en el Periodo Preclásico, se localiza a las orillas del río Usumacinta. De hecho, ese necesario abordar una lancha para llegar al sitio. Sus edificios se conservan en buen estado, pero denotan el paso del tiempo: la naturaleza ha reclamado parte de ellos, y se da una muy pintoresca simbiosis entre el medio natural y las construcciones. Como está localizada en medio de la selva, uno puede escuchar los aullidos de los monos y los trinos de los pájaros: es como entrar a un lugar por donde el tiempo no ha pasado de igual manera.

6: El Tajín, Veracruz

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Imagen de: México Desconocido

La edificación más emblemática de este sitio arqueológico es la Pirámide de los Nichos. La cultura totonaca es la responsable de esta maravilla arquitectónica, y dejó su legado plasmado en sus relieves y en su pintura mural. Cuenta con 17 juegos de pelota, lo cual lleva a creer que también hubo una gran confluencia de culturas, y que estuvo habitada durante varios siglos. Su apogeo fue entre los periodos Posclásico y Epiclásico, entre los años 800 y 1150.

7: Xochicalco, Morelos

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Imagen de: xataka.com.mx

El “lugar de la casa de las flores” es uno de los sitios arqueológicos más importantes del centro-sur del país. Su Templo de la Serpiente Emplumada y sus magníficas estelas son suficiente excusa para visitar este maravilloso lugar. Se cree que su esplendor estuvo directamente relacionado con la caída de Teotihuacán; algunos investigadores sugieren que la ciudad fue fundada por los emigrantes de dicha ciudad. Su periodo de apogeo fue en el Periodo Epiclásico, entre los años 650 y 900. Además, se considera cuna del culto y adoración a Quetzalcóatl.

8: Mitla, Oaxaca

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Imagen de: gob.mx

La segunda ciudad perteneciente a las culturas zapoteca y mixteca de la lista fue un importante centro religioso de la región. Alcanzó su cenit en el Periodo Epiclásico, al tiempo que Monte Albán decaía, y se convirtió en un centro de poder político para los zapotecas del valle. Su abundante decoración, columnas monolíticas y restos de pintura mural son lo más notable del sitio. Además, su nombre es una castellanización de Mictlán, el “lugar de los muertos”, mejor conocido como el inframundo prehispánico. La fuerte carga religiosa de Mitla llevó a los evangelizadores a construir una iglesia sobre uno de sus edificios principales.

9: Tula, Hidalgo

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Imagen de: xataka.com.mx

Tollan-Xicocotitlán fue la capital del estado tolteca, el cual se desarrolló durante el Periodo Posclásico Temprano. Su importancia e influencia fueron tan vastas, que el poderío y carga cultural de los toltecas definió al imperio mexica, además de llegar a lugares tan lejanos como Yucatán y Centroamérica. En Tula estaba asentado el principal poder político y comercial de los valles de México y de Puebla-Tlaxcala. Sus esculturas antropomorfas gigantes, conocidas como los atlantes, son el elemento más emblemático del sitio. Estas estatuas representan guerreros, lo cual da a entender que el ejercicio bélico era vital en la concepción del universo de los pueblos mesoamericanos.

10: Bonampak, Chiapas

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Imagen de: Flickr

Por último, nos acercamos de nuevo a la civilización maya. Bonampak, lo cual significa “muros pintados”, tuvo su apogeo en el Periodo Clásico Tardío, entre los años 580 y 800 d.C. El legado más importante de este asentamiento son sus pinturas murales, las cuales cubren varias paredes de los templos. Son de las más representativas del mundo maya y, además, se conservan en muy buen estado. Las pinturas cuentan una historia, posiblemente de una gran batalla, y nos ayudan a desentrañar los enigmas de la cultura maya. Tal es el impacto de estas representaciones pictóricas, que la muralista guatemalteca Rina Lazo realizó una reproducción fidedigna de ellos, la cual se exhibe en el Museo Nacional de Antropología.

Así termina nuestra lista de los 10 sitios arqueológicos en México que debes conocer. Pero, en realidad, todos son importantes, y vale la pena hacer el esfuerzo para visitar la mayoría de ellos para conocer mejor a nuestro país y al legado de nuestros ancestros.

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*Imagen destacada de: Getty Images

El hallazgo de un esqueleto humano de 10,000 años está por cambiar la historia

Los restos de “Ixchel”, una mujer que vivió hace 10,000 años en México, es un hallazgo que hace que nos replanteemos la historia de la población de América.

La teoría más ampliamente aceptada acerca del poblamiento de América es la de las oleadas de migrantes que llegaron a través del Estrecho de Bering. Partiendo del hecho de que los primeros seres humanos vivieron en África, se puede afirmar, con bastante seguridad, que de ahí se movieron hacia lo que hoy son Europa y Asia. Otro factor que catalizó las migraciones masivas fueron las eras de hielo, que hicieron inhabitables varios territorios.

Sin embargo, hallazgos recientes ponen esta teoría en tela de juicio. Antes se creía que había sido una oleada principal de gente que pasó por Bering y que se asentó en América. Ahora, se maneja la posibilidad de que hayan sido varias oleadas, y de que las poblaciones que emigraron provinieran de distintos lugares. Tanto es así, que los científicos consideran que el poblamiento de América se divide en dos: por un lado, el de América del Norte y, por otro, el de América del Sur.

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Fotografía de: Jerónimo Avilés Olguín

El hallazgo más reciente que apoya esta teoría es el de los restos de una mujer que vivió hace 10,000 años en la península de Yucatán. Los exploradores que encontraron su esqueleto buceaban en una cueva que hoy está llena de agua. La bautizaron “Ixchel”, en honor a la diosa maya. Los análisis de los huesos nos dicen que vivió hacia el final de la más reciente era de hielo, en la región de Tulum.

Además, los modernos métodos de datación afirman que Ixchel tendría unos 30 años de edad, y que medía 1,64 metros. El cráneo se hallaba bastante deteriorado, ya que presentaba deformaciones causadas por infecciones bacterianas, además de un gran número de caries. No obstante el deterioro, la singular forma del cráneo de Ixchel sugiere que pudo existir una población aislada en Yucatán, la cual evolucionó por su cuenta y adquirió una forma redondeada en sus cráneos.

Imagen: Jerónimo Avilés Olguín

Estas características, aunadas al hallazgo de otros cuatro esqueletos en Quintana Roo, sugieren que la historia del poblamiento de América es más compleja de lo que se pensaba. El hecho de que hubiera dos grupos morfológicamente distintos viviendo en América al mismo tiempo es muy significativo. Se puede deducir que había gente de distinta procedencia, tanto espacial como temporal. Ambos, Ixchel y este grupo de esqueletos, presentan características morfológicas diferentes. Algunos están relacionados con poblaciones de Europa, mientras que otros se acercan más a grupos asiáticos, árticos y nativos americanos.

Las palabras de Mark Hubbe, antropólogo de la Universidad de Ohio, son muy contundentes: “Siempre hemos hablado de sobre el asentamiento de las Américas como si Norteamérica y Sudamérica fueran lo mismo”. “Debemos dejar de hablar de un asentamiento de las Américas. Debemos hablar del asentamiento de Norteamérica y el asentamiento de Sudamérica como cosas muy distintas“.

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*Imagen destacada:  Eugenio Acévez.

El magnífico Palacio de Kulubá, joya recién descubierta de la civilización maya

De acuerdo al Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Palacio maya de Kulubá tiene más de 1,000 años; ¿no es increíble?

La antigua cultura maya es una de las civilizaciones mesoamericanas más destacadas de la historia. Sus aportes fueron numerosos, y su legado, trascendente. El calendario maya, por ejemplo, es uno de los calendarios más precisos en el mundo. Además, fueron los primeros en cultivar el cacao. Pero no solamente eso: también hicieron importantes aportes a las matemáticas, al manejo del diseño y color en los tejidos, a la cocina y, por si fuera poco, a la arquitectura.

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Más que ruinas, los templos, pirámides y palacios mayas son de los mejores legados culturales que tenemos. La exquisitez de su arquitectura retrata las creencias y el modo de vida de los habitantes: la cosmología maya se refleja en estas grandes obras. Es por ello que el Palacio de Kulubá es un gran descubrimiento.  

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Este sorprendente palacio fue descubierto en la antigua ciudad de Kulubá, en el estado de Yucatán. La construcción tiene aproximadamente 55 metros de largo y 6 de altura. El Palacio Maya se encuentra en medio de la selva Tizimín, y es uno de los hallazgos más importantes de la zona.

Imagen de: INAH

De acuerdo al INAH, los vestigios pertenecen a dos periodos: el periodo clásico tardío (600-900 d.C) y el clásico terminal (850-1050 d.C).  Los expertos afirman que, durante esos tiempos, Kulubá tuvo gran influencia de la cultura precolombina: maya y toltecas.

“Fue en el Clásico Terminal cuando Chichén Itzá, al volverse una metrópoli destacada en el nororiente del actual Yucatán, extendió su influencia sobre sitios como Kulubá. Por los datos que tenemos y materiales de cerámica tipo Chichén y obsidiana encontrados […], podemos inferir que se convirtió en un enclave Itzá”.

Imagen de: INAH

La belleza del palacio no solo radica en los detalles arquitectónicos que posee, sino también en lo que alberga y representa. La zona arqueológica tiene un gran valor ambiental, puesto que se encuentra dentro de un ecosistema complejo: la selva Tizimín. Además, en su interior se han desarrollado microorganismos y plantas que se mantienen en equilibrio natural con la arquitectura.

En conclusión, el Palacio de Kulubá es muestra del ingente patrimonio cultural y natural con que cuenta la nación. Además, recalca la importancia de preservar el legado de nuestros ancestros.

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*Imagen destacada de: Desde el Balcón