Hermosas palabras náhuatl intraducibles a otros idiomas

Complejas y bellas construcciones a las que la cultura náhuatl puso especial atención e importancia y por ello les dio nombre.

Una ruta esencial para entender una cultura es a partir de su lenguaje. Por medio de las palabras, cuyo repertorio proyecta aquello a lo que sus integrantes prestaron especial atención y decidieron nombrar, nos acercamos a la forma en la que conciben la vida.

En el caso de la cultura náhuatl existen varias palabras intraducibles en otros idiomas, o que tienen traducción solo a partir de términos ya compuestos. Es decir, estas nos reflejan situaciones o fenómenos a los que los pueblos hablantes de esta lengua prestaron mayor atención. 

Es muy bello encontrar que en el náhuatl, por ejemplo, existe una gran diversidad de palabras para nombrar numerosos sonidos, lo cual nos sugiere, creo, a una sociedad más contemplativa y de minuciosa sensibilidad. 

También, el idioma náhuatl concede notable importancia al tema de la risa. Por ejemplo, una persona que hace reír a otra se dice quihuetzcaltiá o cuando alguien ríe de alguien más, quihuetzquiliá. Otros atisbos estéticos también se desprenden desde esta preciosa lengua, como tametzona, que significa “haber luz de luna”.

Aquí una lista de palabras en náhuatl que carecen de una traducción directa en otros idiomas y que sin duda enriquecen el como experimentamos la vida y nos relacionamos con la realidad:

Ajcahuetzcato: cuando una mujer ríe fuertemente

Cochcanenqui: cuando alguien finge que duerme

Cuájmil: milpa recién desmontada

Cuacochi: dormir en un árbol

Cuepa: ladearse estando de pie

Gajgachpa: sonar como algo quebradizo, crujir

Quequeloa: engañarse a uno mismo

Quequelolmati: encontrarse burlado

Caltiaolcuecue: edificar un edificio para sí

Chalani: el sonido como de pequeños objetos metálicos

Chapani: caer como algo espeso

Cuamayi´: rama ya cortada de un árbol

Dixpa: sonar como algo que se revienta

Esquisa: sangrar, pero también en alusión a las plantas, emanar salvia.

Huactzajtzi: dar un grito agudo

Hueliá: cuando algo huele bien

Itéquiya: cuando algo es así por naturaleza

Ishuayohui: cuando una planta hecha hojas

Ixchoca: cuando lloran los ojos

Ojmáxal: una bifurcación en un camino

Jajatzaca: sonar como algo que se desgarra

Jojopoca: resoplar a la lumbre

Mo-ichtacanamictiá: casarse en secreto

Mijtipolohua: cuando una tortilla se hincha

Nanacayotl: conocimiento que procede de la revelación en la ingesta de hongos o capacidad de ver más allá de lo evidente.

Tametzona: haber luz de luna

Totzpa: sonar como fruta que cae al suelo

Quihuetzcaltiá: hacer reír a otra persona

Quicnochihua: hacer sufrir a una persona

Yolcuecuechca: temblar el corazón; refiriéndose a ponerse nervioso

 

*Fuentes:

Carl Wolgemuth Walters, Joseph; Minter de Wolgemuth, Marilyn; Hernández Pérez,Plácido; Pérez Ramírez,Esteban y Hurst Upton, Christopher (2002). Diccionario Náhuatl de los Municipios de Mecayapan y Tatahuicapan de Juárez, Veracruz. 2da. Edición Electrónica.

Siméon, 1885/2004:55, 243, 301, 487, 733; vid. Sahagún, Primeros Memoriales, ed. Th. D. Sullivan, et al., 1997:198, 211.

 

 

 

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Conoce el diccionario en línea de palabras “mexicanizadas”

A este diccionario, puedes agregarle las palabras que, a tu juicio, son imprescindibles para entender a un mexicano.

El lenguaje, sabemos, se crea cada día. Las formalidades de la lengua se encuentran mayormente en los libros, o en las reglas institucionales. La realidad, sin embargo, es mucho más nutrida y compleja respecto al lenguaje.

Y así como en las últimas décadas han nacido proyectos que se enriquecen del conocimiento colectivo (como Wikipedia), también han surgido otros más alternativos, como diccionarios (no formales) del uso del lenguaje por país.

En América Latina, hace uno años nació asihablamos.com. Un sitio abocado a la creación de contenido sobre el uso del español por región en todo hispanoamérica. El resultado es muy interesante, y cualquiera puede agregar palabras o términos de uso coloquial.

En el caso de México, el sitio engloba casi 2 mil palabras, con algunas populares, y tan sui géneris, como “yesca (marihuana”), “wachar (así, con w)”, “varo”, “vato”, “uta (y, uta madre)”, “peda”, “kiubo”, “eu”, “chutar; expresiones completas como “Ya valió madres”, etc.

La lista completa puedes verla , aquí. Si no te parece del todo, siempre puedes añadir una palabra (elige en el menú de arriba la sección que dice Añadir palabra).

Más allá de modismos, estas palabras coloquiales se han convertido en una especie de código colectivo mexicano. Prácticamente, cualquier extranjero que va a pasar una temporada en México debe aprender en algún momento este léxico. No se trata de un asunto menor, en realidad estos códigos son tan necesarios, que de lo contrario es muy posible que ninguna plática no formal, pueda seguirse estando con mexicanos.

 

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*Imagen: es.babbel.com

 

 

¿De dónde viene la palabra naco? historia y orígenes de este término

Aunque su significado actual se asocia más a la poca educación que al nivel socioeconómico o étnico, todo apunta a que su origen es despectivo, e ignorante.

En un país con tanta diversidad étnica como México, es especialmente importante cuidar los vocablos que usamos. Como sabemos, y mayormente por programas televisivos y cómicos de las últimas décadas, la palabra naco es común, y aunque en los últimos años su uso se ha empleado más para aludir a una persona con poca educación (modales), sin que ello tenga que ver con cuestión de dinero o clases sociales, lo cierto es que su origen, y uso, ha sido mayormente despectivo.

Sobre el origen de la palabra naco

En los diccionarios y fuentes bibliográficas, la primera vez que aparece fue en 1895, en el Diccionario de mejicanismos de Féliz Ramos i Duarte, que dice lo siguiente:

(En Tlaxcala), s.m. Indio vestido de cotón azul, calzoncillos blancos i guaraches. Naco, en otomí, cuñado.

Su origen, sin embargo, aunque coloquialmente comenzó a usarse en el siglo XIX, y muy asociado a la vida urbana capitalina, podría más bien ser otro de los nahuatilismos que tanto abundan en México (recordemos, que, aun hoy, se trata de la lengua originaria más hablada del país, con más de un millón de hablantes en todo el país), y su influencia es tal, que aludimos a palabras de origen nahua todos los días, y de hecho, el concurrente uso de los diminutivos en México, viene de esta lengua.

Según el Diccionario del náhuatl del español de México
, la palabra chinacate, que viene de xinácatl, significa «persona desarrapada o que muestra las carnes por lo raído de sus ropas”. Algunas versiones apuntan a que la palabra naco se desprendería de chinaco, y su vez, esta de chinacate.

De este modo, su nahuatlismo aplicado al español, tendría también una connotación despectiva, asociada a los escasos recursos económicos de una persona.

En 1959, vuelve a aparecer esta definición, esta vez en el Diccionario de Mejicanismos de Santamaría, que dice:

1.Del otomí naco “cuñado”. En Tlaxcala, indio de calzones blancos. 2. En Guerrero llaman así a los nativos indígenas nativos del estado, y por extensión, al torpe, ignorante, iletrado.

Como observamos, en esta definición, sobre todo en su segunda acepción, encontramos rotundamente el carácter despectivo que fue tomando esta palabra. Durante siglos, y por ignoracia pura, al indígena se le señaló como ignorante, cuando, ahora, en realidad se está probando que la cultura precolombina entendía mucho mejor el rol del hombre en el mundo que la actual (he ahí la catástrofe ambiental, por ejemplo).

Luego, Carlos Monsiváis, en Días de Guardar, argumentó que su uso proviene de la palabra totonaco, después, y coloquialmente empleada para marcar lo indio “ignorantemente, asociado a lo ignorante”. Según el investigador de cultura latinoamericana Paul Allatson, su uso popular es mayormente chilango, nació en la Ciudad de México como un fenómeno urbano, y de algún modo para denostar a la migración rural, luego se fue propagando, malamente, al resto de la República.

La palabra naco es recurrente en películas, literatura. Aunque, según una encuesta de la UNAM, en las últimos años se ha ido despojando de su significado despectivo, asociado a la supuesta ignorancia del indígena, para referir, simplemente, pocos modales, sin importar la clase social a la que pertenece.

Aún así, por su origen, y carga cultural que conlleva, quizá sea momento de dejar de usarla, como una manera de honrar a los pueblos originarios, a los que, curiosamente, el tiempo les ha dado la razón.

 

*Fuentes:

Bürki, Yvette, Prácticas Discursivas y Estereotipos: la figura del naco en la sociedad mexicana actual

Bautista Rojas, Carlos, (2015) El término “naco”, ¿Siempre ha sido Despectivo?. Algarabía

 

Imagen: es.laenchiclopedia.wikia.com

Descubren uno de los documentos más antiguos en náhuatl en Polonia

Se trata de un censo que Hernán Cortés ordenó para conocer la realidad socioeconómica del centro de México.

Como sabemos, el náhuatl fue la lengua más hablada en Mesoamérica al tiempo que llegaron los españoles. Hoy, continúa siendo la lengua originaria más común en México, con más de 1 millón de hablantes.

Por ello, una de las principales formas de comunicación (y con ello de dominación) se dio cuando los españoles enseñaron el alfabeto romano a los antiguos mexicanos. Así consiguieron un mayor acercamiento con fines de adoctrinamiento, aunque también gracias a esto quedaría registrada mucho de la cosmovisión mexica (como en el caso de los informantes nahuas de Fay Bernardino de Sahagún, quienes plasmaron sus testimonios en náhuatl).

Entre los documentos prístinos escritos en esta lengua, se ignoraba uno recién descubierto en la biblioteca de la Universidad Jaguelónica, en Polonia. Se trata del manuscrito original de un censo ordenado por Hernán Cortés, entre los años de 1519 y 1524, para conocer el valor de la tierra que cubría los hoy estados de Oaxaca, Morelos, Veracruz y Michoacán.

El censo incluye un análisis de las villas pobladas por más de 200 personas, con datos sobre su modo de vida, tipo de alimentación, nivel socioeconómico, y si pagaban o no impuestos a la corona española –en muchos casos en cacao, huevo, maíz o coco.

En este periodo fue muy importante para los españoles discernir a quién cobrar impuestos con fines estratégicos, ya que a los nobles se les disculpaban con el objetivo de que mantuvieran unidas a sus comunidades. El censo encontrado revela que, aunque los religiosos decían haber adoctrinado prácticamente a todos los nativos, en realidad los niños de cada casa eran los únicos bautizados.

Un estudio reciente confirmó la autenticidad del documento. Pero, ¿cómo terminó allí? Como muchas de las riquezas americanas que llegaron a Europa, este manuscrito fue llevado por un traficante a Alemania en el siglo XIX, luego lo resguardó la realeza prusiana y después fue donado a la Biblioteca Real de Berlín. Durante la Segunda Guerra Mundial, por motivos de seguridad, fue enviado a Polonia, y finalmente fue donado a la Universidad Jaguelónica. 

Especialistas se avocarán en los próximos tres años a estudiar con detalle el documento, lo cual podría arrojar información valiosa para complementar lo que hasta ahora conocemos sobre dicha época –y así continuar la fascinante reconstrucción del pasado de nuestro país.

Imagen: Jagiellonian Library, Jagiellonian University in Kraków