11 tiernas palabras en náhuatl para referirse a los niños

La diversidad de términos usados para nombrar a los niños es una muestra de la importancia que conferían los nahuas a este sector.

El náhuatl, la lengua más hablada por los pueblos prehispánicos, incluyendo a los aztecas, significa sonido claro o agradable. Esta es considerada una lengua de sonido dulce, su origen está relacionado directamente con la armonía. Por ello, el náhuatl podría ser uno de los idiomas más enternecedores del mundo.

Se sabe que los hablantes del náhuatl tenían la cariñosa costumbre de nombrar las palabras en diminutivo, de ahí que a los mexicanos les viene esta común práctica. También, se sabe que los aztecas, aunque eran muy recios en la manera de educar a los niños, eran, asimismo, muy cariñosos con ellos. En la cultura náhuatl la familia era por demás medular y los niños quizá el principal motivo de unión de esta.

La diversidad de palabras para nombrar a los infantes es una muestra de la importancia que otorgaban los pueblos nahuas a los niños, por ejemplo una palabra cuyo significado es “niño querido o amado hijo”, piltsintli. También, una designada para los guardianes antes del nacimiento de los niños, chichiualkuauko, que significa árbol nodriza alimenta a las almas de los niños antes de nacer. 

 

Compartimos una muestra de la diversidad de términos empleados por los nahuas para referirse a los niños.

 

Chilpayatl: chilpayate: bebé de rebozo o niño de brazos

Chiquitl: chico, pequeo, criatura

Chiquiton: chiquito, pequeñito

Chiquitzin: chiquitín, pequeñín

Icniuhpilli: amiguito (para referirse a los niños)

Tlayacoxtli: criatura, crío

Piltontli: niño, infante, muchacho

Piltsintli: querido niño, amado hijo

Pipiltoton: niños, varones, hombrecitos, muchachitos

 

*Imágenes: posibl.com

Preservar las lenguas originarias: la misión de este genial proyecto digital

A través de sus varias aplicaciones móviles, este proyecto busca crear un ecosistema digital de lenguas originarias de fácil acceso para todos.

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Una lengua es fundamental, pues en ella se encuentra el acceso a todo entendimiento posible, entre seres humanos. Pero además, una lengua es un cúmulo de sentimientos y creencias comunes, así como un baúl de memorias que guarda siglos de historia y cotidianidad de diversas civilizaciones en el mundo.

Es el caso del náhuatl, una de las lenguas primigenias que, aunque ya pocos de nosotros hablamos –y tal vez nadie recuerda cómo se hablaba hace 500 años–, se usa ampliamente en la cotidianidad, desde los nombres de personas hasta regiones, ciudades, municipios y pueblos enteros nombrados en náhuatl. Así, la cultura prehispánica y su cosmovisión se hacen presentes en nuestro día a día, de maneras a veces inconscientes.

La misión de Kernaia

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Es bajo estas ideas que surgió el proyecto digital Kernaia, una plataforma cuyo eje permanente es el rescate y uso de las lenguas originarias en México. La propuesta de Kernaia es que en un mundo caben muchos mundos —es decir, caben los más de 6 mil idiomas que existen—, y que hace falta un trabajo multidisciplinario para rescatar a los más de 3 mil que están en riesgo de desaparecer.

En el caso de México hablamos de uno de los diez países con mayor cantidad de lenguas originarias. No obstante, entre las naciones con más lenguas amenazadas, México ocupa el quinto sitio, con 144 en algún grado de peligro, según el Atlas de las Lenguas en Peligro en el Mundo.

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Por eso, el trabajo de Maurits Montañez, creador de Kernaia, así como el de cientos de mercadólogos, programadores y artistas que confluyen en este proyecto, es fundamental. Éste se realiza, además, en conjunto con habitantes de las comunidades indígenas, lo que ha posibilitado la creación de la original plataforma. Así, a partir de herramientas digitales y del uso del ciberespacio, pretenden crear un ecosistema único en el que se resguarden y transmitan las lenguas originarias y toda la abundancia cultural que en ellas persiste. Y vale decirlo, la asombrosa variedad lingüística que cada una implica y que, como el náhuatl, cuentan incluso con palabras que son intraducibles, debido a su particular y fascinante concepción de la gramática.

Por eso, la labor de estos profesionales se ha materializado en una serie de contenidos y apps que facilitan el aprendizaje del náhuatl en su variante veracruzana, así como el purépecha y el mixteco, lo que a la postre se ha convertido también en un trabajo de recopilación cultural. Esto ha hecho posible el conocimiento de las historias, canciones y tradiciones de los pueblos originarios que aún preservan su lengua, todo ello en lo que Montañez define como “empresas híbridas” que fusionan la labor social con la económica. 

Un sistema lingüístico va más allá del instante: del diálogo inmediato. Se convierte más bien en un diálogo constante y milenario entre culturas enteras, y en un devenir incesante en el cual el ser humano encuentra su identidad al nombrar aquello que le rodea. Tal es la razón de que muchas lenguas hayan trascendido en el tiempo y que estén presentes en la actualidad, forjando nuestra identidad mientras se fusionan con otros idiomas. 

Así, Kernaia defiende y promueve este invaluable legado inmaterial que son las lenguas originarias, e invita a la gente a sumarse a su proyecto. Gracias a la invención de Kernia, Maurits Montañez fue uno de los diez ganadores en la última edición de Innovadores Menores de 35 en México, del MIT Technology Review.

En su página puedes conocer más del proyecto, descargar las apps y ponerte en contacto con ellos.

25 nombres indígenas comunes y su significado

Con acepciones sobre las cualidades de la Tierra, lo divino, lo bello; nombres indígenas que afortunadamente persisten entre nosotros.

El lenguaje nació como una necesidad de poner nombre a las cosas del mundo. Y con cada acepción otorgada, entonces intercambiar ideas en torno a ellas (ser uno en lo colectivo). Entre lo nombrado, las personas, por supuesto, fueron de los rubros más importantes.

El nombre de una persona es determinante en su vida, marca buena parte de su personalidad e identidad. Ello fue conocido en prácticamente todas las culturas, y por ello, el nombre de una persona siempre fue una empresa de suprema importancia.

Así como el lenguaje muestra una manera de ver el mundo, los nombres propios son un reflejo importantísimo de esa concepción. Por ello en la mayoría de las culturas antiguas llevaban significados asociados a lo divino, las virtudes, la naturaleza, la belleza.

En México existen 68 lenguas antiguas que corresponden a distintas etnias indígenas del país. En parte la preservación de la manera de nombrar los nombres propios ha propiciado que estas lenguas se mantengan.

A continuación compartimos algunos de los nombres más comunes de origen prehispánico, la mayoría de origen náhuatl, la lengua más hablada por los antiguos mexicanos.

 

Axochitl- flor de agua /nahua

Atzin- aguita/nahua

Citlali- estrella / nahua

Erendirani- alegre / purépecha

Hasen- alma / mazateco

Ikal- espíritu / maya

Ix Chel- diosa de luna / maya

Itzae- regalo de dios / maya

Itzel- lucero de la tared / maya

Malinalli- hierba / nahua

Maatiaak- desierto/ kiliwa

Metzli- luna/ nahua

Mo- Guillermo / mixteco

Nakawé- dueña de las estrellas y del agua / huichol

Naxó- flor/ mixteco

Nima- grande / quiche

Seti- brillante / mazateco

Suré- tiene corazón / tarahumara

Soona`-luna / otomí

Taiyari- nuestro corazón / huichol

Xareni- era uan diosa del amor / otomí

Xochimitl- flecha florida / nahua

Xóchitl. flor / nahua

Yatzil- cosa amada / maya

Yatziri- flor de rocío o doncella de la luna / maya

Yanél- abundancia / tének o huasteco

 

*Imagen: archivo.e-consulta.com

 

*Fuente:

Academia Mexicana de las Lenguas Indígenas

El simpático “ahorita” del mexicano tratado en un corto audio

Esta palabra ha generado una fascinación por su trasfondo sobre el tiempo, que puede ser percibido de distintas maneras.

Se sabe que como resultado de la cultura nahua, el mexicano lleva la herencia de hacer tantos diminutivos; cosita, taquito… aunque existe una palabra en particular que muestra una filosofía profunda y chusca: el “ahorita”.

De algún modo existe una manera relajada de ver la vida por parte del mexicano (que también conlleva su lado negativo, como la informalidad o falta de compromiso) pero que asimismo le imprime una manera ligera de vivir (quizá menos existencialista). Y una palabra en diminutivo en específico lo anterior se expresa: en el “ahorita”.

El “ahorita” es una manera de decir a otro que algo sucederá, en un tiempo indefinido, pero que no será muy prolongado; es como un ahora con la capacidad de extenderse.

Como parte de una competencia anual hecha por radio KCRW de Los Ángeles en la que se recibieron hasta 200 temas, un equipo mexicano consiguió un tercer lugar con “Ahorita, una historia que convierte una pequeña frase en una gran idea”; el equipo estuvo formado por Fernando Hernández Becerra, Alfredo Núñez y Valeria Sánchez.

El audio de tres minutos está en gran parte en inglés, aunque el tramo medular de la historia es la de una madre e hija que hablan en español aludiendo al “ahorita”. Su material hace un trato sintético de este coloquial término que genera simpatía (y en ocasiones enojo) al resto del mundo y al propio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )