Huitlacoche u hongo de maíz: 5 beneficios de consumirlo

Es considerado una exquisitez, ha sido ingerido milenariamente y sus propiedades nutricionales son sorprendentes.

Quizá la característica más notable de los alimentos reconocidos como una exquisitez es su rareza, lo anterior pues suelen estar ligadas a la escacez o lo inusual. Como sabrás el maíz es uno de los alimentos más multifacéticos del mundo, y una de sus vetas más inusuales es el uso de su hongo, uno infeccioso, llamado huitlacoche.

Desde tiempos prehispánicos el huitlacoche era consumido y hoy es empleado en países como Francia, Estados Unidos y Alemania, donde se le conoce como “trufa mexicana” o “caviar azteca”.

El huitlacoche prolifera en el grano del maíz; es un hongo parásito. La parte más abundante se conoce como las agallas y estas crecen en la mazorca. Así, se genera una mezcla entre el hongo y el grano de maíz que consumimos. La infección nace normalmente a partir de los granos de elote.

Sobre todo en los últimos años han sido encontrados múltiples beneficios y de hecho el huitlacoche ha sido reconocido como un alimento nútracético, concepto que se refiere a los alimentos con propiedades nutricionales pero también farmacéuticas.

 

Sus propiedades nutricionales son:

Tiene un alto contenido de aminoácidos esenciales, principalmente lisina (de la cual el maíz es deficiente), ácidos grasos esenciales (oleico y linoleico que son fuentes de Omega 3 y Omega 6 respectivamente), azúcares de fácil digestión, sustancias con propiedades antitumorales, inmonoestimulantes, antioxidantes y bajo contenido en grasas.

También lleva una alta fibra dietaria soluble según el investigador Fidel Guevara Lara del departamento de química del Centro de Ciencias Básicas de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), quien lleva 20 años estudiando el huitlacoche.

 

5 beneficios para tu salud cortesía del huitlacoche:

  • A largo plazo el teocintle ayuda a mitigar la diabetes y disminuir los niveles de colesterol.
  • Mantiene los niveles de glucosa en la sangre.
  • Por su fibra es un buen laxante y ayuda a mejorar la labor digestiva.
  • Por su contenido de lisina ayuda a la absorción adecuada de calcio, fortalece el sistema inmunológico y ayuda a la formación de colágeno.
  • También es un antioxidante por lo que retrasa los efectos de la vejez.

*Imagen: marcobeteta.com

 

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Maíz ajo: el eslabón perdido del maíz

Esta especie está suspendida en el tiempo; nadie entiende cómo es que se haya conservado junto a sus pares de maíces más modernos y útiles para la alimentación.

 “No sirve para tamales, atole o tortilla, es solo un recuerdo de que la semilla existe desde tiempos inmemoriales”.

 José Arnulfo Luis Arellano Téllez

Parece una artesanía, una que se hace sobre un maíz, como con trenzas orgánicas. Hablamos de uno de los maíces criollos más antiguos de los que se tiene registro, y se desconoce exactamente en qué momento surgió: el maíz ajo.

Uno de los misterios que más le rodean, es las pocas probabilidades de que aún se conserve. Y la historia detrás de este improbable fenómeno se desenvuelve en la comunidad de San Juan Ixtenco, en Tlaxcala, donde por generaciones, familias de agricultores de origen otomí han guardado su semilla. Según una investigación para la revista Ciencias de la UNAM, entre ellas está la de Vicente Hernández Alonso, quien durante los últimos cincuenta y cinco años lo ha replicado año con año, utilizando el esquema denominado conservación in situ.

Un caso extraño

Se trata de un maíz que, de algún modo, no tiene una utilidad práctica, pues no puede usarse de alimento, pero sí una muy simbólica.

“Es un lujo que nos podemos dar en Tlaxcala, pero sobre todo los de Ixtenco, pues lo sembramos como recuerdo de los maíces primitivos, pues primero fue el Teoloxtintle y hasta que llego el maíz tunicata”, cuenta José Arnulfo Luis Arellano Téllez, uno de los campesinos de este municipio para el sitio Info Rural.

Según Arellano Téllez, sus ancestros le indicaron que deberían rescatar y preservar aquella especie de maíz, pues gracias a ella pudieron entender y describir la existencia de muchas otras especies que están relacionadas genéticamente con ella.

Su origen

Como sabemos, el maíz tiene su origen en el teocintle, la especie silvestre que el hombre mesoamericano fue domesticando durante miles de años. El maíz ajo, se encuentra en algún lugar de esta cadena de evolución, pero luego se fue creando el maíz como lo conocemos ahora, y de manera extraordinaria, el maíz ajo se quedó entre nosotros.

Su simbolismo

Según la tradición oral, se reconoce que el maíz ajo se se cultiva desde hace milenios, y adicionalmente, para usos medicinales y ceremoniales.

En el Códice De la Cruz-Badiano se menciona en tres ocasiones el uso de este peculiar maíz. En lo correspondiente a su uso medicinal: este escrito del médico nahua del siglo XVI, Martín de la Cruz, lo menciona para la curación de disentería, de medicina lactógena (dificultad para flujo en lactancia) y la curación de quemaduras en niños.

En la parte de uso ceremonial se asocia a la bendición de las espigas de maíz para la siguiente siembra cada día 15 de mayo; a los rituales a Centeotl y los cantos ceremoniales relacionados con el ciclo maicero dedicados a “las siete espigas de maíz benditas en el Templo de Chicomecoatl.

Este maíz ajo es, de algún modo, un recordatorio del milenario trabajo que ha sido la domesticación de esta gramínea. Es un espejo cultural que recuerda el valor  del esfuerzo colectivo para la supervivencia, y a su vez, una reliquia que es un agradecimiento vivo a la naturaleza.

*Imágenes: 1)El Universal; 3) Tortilla de maíz mexicana

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Defender al maíz nativo como un modo de vida

La capacidad del maíz criollo para nutrir, y su enorme diversidad, enamoró a esta activista por la milpa y sus aportes a la salud y la biodiversidad.

Es una inspiradora guardiana del maíz y del patrimonio gastronómico mexicano. A la maestra en letras Cristina Barros, la vida y su amor por México la fueron llevando al campo de la gastronomía endémica de este país. Y en este mundo quedó deslumbrada por el maíz y ha luchado por su preservación desde hace 25 años.

Su trayectoria

El inicio de su carrera fue la docencia, ejerció como profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde 1968 a 1980. Entre la investigación de la historia y el patrimonio cultural, ya para inicios de los noventa, en 1993, publica en coautoría con Mónica del Villar ‘El Santo Olor de la Panadería’. En 1996 saca a la luz con Marco Buenrostro ‘Itacate. La sorprendente cocina mexicana’ y su repertorio sobre la gastronomía mexicana se ha extendido en numerosas obras.

Sobre el  maíz, eje de la nutrición mexicana y de su cultura, ha quedado prendada de una manera que la sigue maravillando, y eso lo emana:

“Me di cuenta de la cantidad de maíces especializados que hay, que no hay planta tan diversa por la cantidad de ecosistemas en México en que fue domesticada. Me fui dando cuenta que la riqueza era infinita: el 70% de la proteína que consume el mexicano proviene del maíz”, me dice.

cristina barros valero

La milpa como sustento de la salud del mexicano

Barros cree que a través de las crisis económicas y sociales por las que ha pasado México, las personas con pocos recursos sobrevivieron (y aún hoy) gracias al maíz. Para ella, en gran parte gracias al método prehispánico de la nixtamalización, nos mantuvimos como una sociedad  de  una alimentación sana antes de  la industrialización y los alimentos chatarra:

“Gracias a la nixtamalización, el maíz se vuelve más digerible. La presencia de cal le añade calcio y si se junta con el frijol te da una calidad de proteína bastante buena. Un taco de frijol resulta muy buen alimento”, me cuenta.

 

Sobre su lucha por el maíz nativo

Involucrada desde hace décadas en luchas sociales y ecológicas, su aprendizaje ha sido vasto: “Cuando emprendes este tipo de luchas te encuentras en el camino personas que comparten tus creencias y generas fortalezas internas muy grandes, te da una esperanza y esto es muy importante para generar transformaciones”, reflexiona.

 

¿Y qué hacer para preservar el maíz nativo y la nixtamalización como sociedad?

Para ella, una referencia en la materia, la mejor manera de luchar por el maíz es hacerlo como consumidor:

“Pregunta por las tortillas que comes, que no sean chatarra, que sean nixtamalizadas, de productores que usan maíz criollo”, nos invita.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

El caldo de piedra: el platillo ancestral que honra a la mujer y es preparado solo por hombres

Las piedras de río, en solo 3 minutos, cuecen el pescado, camarones, verduras, y demás ingredientes de este platillo preshipánico, un regalo para la mujer chinanteca.

Solo en Oaxaca se hablan más de 15 lenguas originarias. En su hermosa orografía, arrugada por sus montañas interminables, y siempre con una esencia matronesca, guarda en sus entrañas historia y diversísimas maneras de entender el mundo

Al norte de este magnético estado, donde nace el río Papaloapan, en San Felipe Usila, Tuxtepec, vive una comunidad milenaria, los chinantecos. Es otro de los pueblos, de los que se dice, que jamás fueron conquistados, como los mixes. Aquí no se encuentran prácticamente edificaciones coloniales. Y en su zona, como habitantes del río, las piedras que lo circundan son vastas, y perfectas para una de sus tradiciones más arraigas y hermosas, el platillo llamado Caldo de Piedra.

Historia

Antes de la llegada de los españoles, y según César Gachupín de Dios, uno de los integrantes de la familia que maneja el restaurante más auténtico que cocina este platillo, llamado Comedor Prehispánico Caldo de Piedra, en Usila, este manjar solía consumirse únicamente por los gobernadores. Con el tiempo, comenzó a preparase exclusivamente por los hombres, como una manera de hacer un regalo a las mujeres de la comunidad, y honrarlas.

Preparación

Se dice que las grandes ollas de piedra a las orillas del río en tiempos prehispánicos se hacían con diamantes que habían en la zona. Su más clásica preparación se hace en un orificio de piedra hecho a las orillas del río y los abuelos chinantecos son los que seleccionan las piedras circulares que serán calentadas y harán la cocción. Se hace de manera colectiva, y los hombres se dividen las tareas de pescar, buscar la leña, hacer la fogata, calentar las piedras.

La forma del cuenco de piedra donde se coloca el caldo tiene un tamaño de entre 50 y 70 cm de diámetro, y  una profundidad de unos 40 cm. El caldo que se hace en estos enormes cuencos, alcanza para alrededor de 20 personas, quienes comen conjuntamente alrededor de esta olla natural. En este tipo de comidas, se fomenta la unidad, lazos afectivos, y el trabajo colectivo de los chinantecos.

Hoy

En el famoso restaurante de la familia Gachupín, el caldo se prepara al interior de las típicas jícaras. Se colocan primero los ingredientes juntos, y luego las piedras, que en solo 3 minutos han cocido, con su delicioso sazón que otorgan, el delicioso platillo completo.

Los ingredientes

Cebolla

Epazote

Cilantro

Chile

Agua

Pescado

Camarón

Piedras de río hirviendo

El primer video que presentamos es un minidocumental de Sarah Borealis en el que se muestra el restaurante Comedor Prehispánico Caldo de Piedra, en Usila, y la manera en que continúan con esta memorable tradición. Conoce más de este lugar, aquí.

El segundo muestra el proceso de cocción a las orillas del río, como parte de la canción llamada Caldo en el Río, del grupo Los Estelares de Oaxaca.

Imagen: redaccioncmc.com.mx