Juan Villoro dará conferencias sobre Novelas Mexicanas del Siglo XX

Juan Villoro presentará un ciclo de conferencias de Novelas Mexicanas del 21 al 29 de junio en El Colegio Nacional.

A partir del 21 de junio el escritor Juan Villoro presentará un ciclo de conferencias de Novelas Mexicanas, en El Colegio Nacional; se pretende discutir la situación política, económica y social en México posterior a la Revolución Mexicana.  

Se tocarán temas de los años treinta, cuarenta y cincuenta en donde el asentamiento de un partido oficial en el poder permitió la consolidación de las instituciones, la modernización de la sociedad y el surgimiento de una nueva burguesía. 

La sombra del caudillo (1929) de Martín Luis Guzmán será la primera en ser comentada por Villoro el martes 21 de junio a las 19 horas; esta obra desarrolla los hechos verídicos de la matanza de Huitzilac en donde el candidato independiente a la presidencia Francisco R. Serrano es asesinado.La sombra del caudillo plasma el lado oscuro de la política y es un fiel reflejo de la política remota y actual en México; el abuso de la fuerza y los mecanismos para mover a las masas son materia de la obra y fenómenos actuales. 

El miércoles 22 de junio, Villoro expondrá uno de los clásicos de la literatura mexicana: Pedro Páramo  (1955) de Juan Rulfo. Este libro relata la odisea de Juan Preciado en búsqueda de su padre Pedro Páramo, quien es el despótico cacique del poblado de Comala; al arribar a Comala, Preciado se encuentra con un lugar desolado y abandonado y sólo puede reconstruir la historia mediante las almas sedentarias de la localidad.  

Hace más de una década, Villoro explicó que Pedro Páramo no se ha catalogado como literatura fantástica debido a que los personajes y lugares en el texto se asemejan a la realidad. 

Para el  martes 28 de junio el escritor mexicano hablará de otro clásico de la literatura mexicana: Los relámpagos de agosto (1964) de Jorge Ibargüengoitia. En el texto, el general ficticio José Guadalupe Arroyo “El Lupe” narra sus trágicas y cómicas desventuras en búsqueda del poder, con la finalidad de esclarecer algunos malentendidos en torno a su persona, a través de la sátira ridiculiza a los patéticos e ineptos generales revolucionarios y evidencia el sinsentido de las causas revolucionarias. ”Ibargüengoitia fue el cronista rebelde de una nación avergonzada de su intimidad e incapaz de ver en su Historia otra cosa que próceres de bronce”, recalcó Villoro. 

Para finalizar el ciclo de conferencias de Novelas Mexicanas, el miércoles 29 de junio Villoro expondrá El desfile del amor (1984) de Sergio Pitol. En esta obra, el historiador Miguel del Solar averigua el enigma de un asesinato cometido una noche de otoño de 1942; la investigación no sólo arroja la respuesta al acontecimiento, también refleja las múltiples facetas de México en los años cuarenta.  

Cabe destacar que, Juan Villoro leyó el texto en manuscrito debido a que al momento de su elaboración éste vivía en Berlín Oriental y Pitol en Praga. Los críticos de la literatura han relacionado el texto con La región más transparente (1958) de Carlos Fuentes y Casi el paraíso (1956) de Luis Spota, ambas se sitúan en los años cuarenta y reflejan el México cosmopolita de esa época. 

 

Para más información sobre esta y otras actividades del Colegio Nacional visitar la agenda en este enlace.

 

 

Campesinos mexicanos: los guardianes de nuestro vínculo con la tierra

Hemos desplazado a la tierra de nuestro imaginario, pero ¿sabías que con lo que producen los campesinos mexicanos podríamos alimentar a la mitad del país?

La diversidad natural en México es enorme. Y también la cultural. ¿Has pensado en la posibilidad de que exista una relación entre ellas?

No podemos evitar cargar de significado lo que nos rodea y, en ese sentido, si tanta vida nos envuelve, estamos deliciosamente rodeados de simbolismo. Así, está claro: a la tierra mexicana no le debemos solo nuestra seguridad alimentaria, también nuestro abanico infinito de tradiciones y manifestaciones culturales.

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¿Y quién resguarda este vínculo increíble entre los mexicanos y la tierra que habitan? Son los campesinos, los sujetos que se encargan de cultivar nuestra biodiversidad (y tal vez sin sospecharlo, también nuestra diversidad cultural).

Tenemos un vínculo indeleble con la tierra

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Nuestro vínculo indeleble con la tierra es innegable sobre todo si pensamos, por ejemplo, que nuestra gastronomía es fundamental para la identidad. Y en México, evidentemente lo es. Si hay algo que compartimos (sin importar particularidades como la clase social, sexualidad, etnia, lengua y más) es el maíz. Y si le rascamos tantito, la otra cosa que compartimos es el chile y si le insistimos, tenemos al frijol.

Claro que en gustos se rompen géneros. Pero es claro que todos los mexicanos tenemos una conexión estrecha con los alimentos de nuestro campo. Y esa conexión, que para algunos es sagrada, para otros pasa desapercibida; pero está ahí, reuniéndonos discretamente.

Así, aunque hemos desplazado al campo del gran imaginario cotidiano y colectivo (especialmente desde los medios), los campesinos se resisten a desaparecer, porque, aunque no lo sepamos, seguimos invocando a estos guardianes.

También en Más de México: ¿Qué es el maíz nativo y por qué todos deberíamos estarlo consumiendo?

No solo protegen la conexión, también la diversidad biocultural

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La milpa, el sistema ancestral de cultivo (y sin duda ecosistema ideal) también es una estrategia de resistencia que defiende la diversidad de lo que se siembra, frente a los esquemas de agricultura extensiva, de monocultivo y que utilizan semillas transgénicas.

En ese sentido, los campesinos mexicanos mantienen la diversidad genética de las plantas, especialmente del maíz. Además de sembrar comida, están secretamente encargados de evitar la desaparición de nuestras especies endémicas; un servicio por el que no les estamos agradeciendo suficiente.

¿Sabías que en México hay casi 60 variedades de maíz y que todas se la debemos a una tradición campesina milenaria que se ha encargado de cultivar, proteger y asegurar la variabilidad de la planta? Los campesinos conocen los procesos de la tierra, de las plantas, de los animales y los insectos y los traducen en ciclos de vida ligados a su propia existencia; desde la forma en la que organizan su día a día, hasta sus fiestas religiosas, comúnmente definidas por el calendario de siembra.

Olvidarse de la tierra es olvidarse del cuerpo

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Por otro lado, nos estamos olvidando de la tierra. Se puede decir así, porque, en general, ya no aspiramos a ella; es decir, ya no añoramos trabajarla y son pocos los estímulos que nos invitan a volver a ella. Pero ¿has pensado que cuando te olvidas del campo, también te estás olvidando de tu cuerpo?

Podría parecer una asociación forzada, pero si dejas de pensar en cómo se está administrando y cuidando la tierra, dejas de enterarte sobre qué es realmente lo que estás comiendo, qué tipo de procesos (sociales, políticos, económicos y también agrícolas) dan lugar a tus alimentos. Al mismo tiempo, delegas el cuidado de tu vínculo con la tierra a otros que no reconoces. ¿Te imaginas, por ejemplo, un México sin tortillas? Por otro lado, ¿qué estás haciendo tú para cuidar el maíz?

Los campesinos son figuras que asociamos a clases sociales o a momentos de la historia determinados, que aislamos de la realidad colectiva, pero, la verdad es que, aunque pasen desapercibidos, ellos están haciendo por nosotros mucho más de lo que imaginas.

La realidad: los campesinos podrían alimentar a la mitad del país

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Un estudio reciente de la CONABIO se dedicó a probar la importancia real del trabajo de los campesinos como productores de alimentos y también como guardianes de la biodiversidad, especialmente del maíz. Demostrando que la agricultura campesina podría alimentar a más o menos 54.7 millones de personas en México, el estudio define el trabajo de los campesinos como un componente vital para obtener seguridad alimentaria en el país.

Este reconocimiento simbólico, pero también económico y político, es urgente. Los consumidores tenemos que empezar a cuidar a nuestros campesinos, así como ellos nos cuidan a nosotros y a nuestra diversidad biológica y cultural.

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Para ayudarles, podemos empezar apoyando a los pequeños productores, comprando productos hechos con plantas nativas (como buenas tortillas hechas con maíces no transgénicos); podemos pensar nuestras dietas con base a lo que se produce de forma local, y, sobre todo, apoyar el comercio justo. Tenemos que remunerar a estos guardianes.

Por otro lado, el estudio de la CONABIO señala que otro riesgo es que “la población campesina está envejeciendo”, esto quiere decir que los campesinos son sujetos de generaciones anteriores y ya no hay jóvenes en el campo. Pero ¿sabías que tienes derecho a ser campesino? ¿Que podrías sembrar tus alimentos? ¿Que puedes hacerlo en pequeña escala, incluso en el más pequeño departamento? ¿Sabías que puedes tomar esa responsabilidad y convertirte también en guardian de lo diverso?

La tierra nos está llamando y ya no tan discretamente nos susurra: haz milpa.

También en Más de México: ¿Y tú comes la tortilla que crees que te mereces?

*Imágenes: 1) Tzitziki Talue; 2) Karla Zepeda; 3) No especificado; 4, 6 y 7) Redd+ México; 5) Juan Carlos Ibarra.

3ª edición de la Expo de los Pueblos Indígenas en la Ciudad de México

Más de 120 expositores mostrando lo mejor de sus productos artesanales, sin intemediarios. La entrada es gratuita.

Del 16 al 19 de junio de 2016 se presentará en Expo Reforma lo mejor de los productos elaborados por manos indígenas; artesanías, textiles, accesorios, gastronomía, café, medicina tradicional, turismo indígena, cultura y espectáculos reunidos en un mismo espacio.

Más de 120 productores indígenas de 20 Estados de la República se reunirán en la 3ª edición de la Expo de los Pueblos Indígenas, evento que permite significativamente comercializar y dar a conocer productos elaborados en las comunidades indígenas.

Esta es la 3ª edición Expo de los Pueblos Indígenas, da continuidad a un proyecto que ha beneficiado a los miembros de las comunidades originarias para ofrecer sus productos y servicios a nivel nacional y directamente al consumidor, sin intermediarios.

Los productos que se ofertarán cuentan con el sello distintivo “Manos Indígenas”, mismo  que avala calidad en los procesos de elaboración de los mismos. Cabe destacar que los expositores fueron seleccionados a través de una convocatoria nacional, lo que incrementa los estándares de calidad y favorece la competitividad.

También estará presente el Sello Distintivo “Paraísos Indígenas”, el cual identifica a los centros de turismo de naturaleza que son administrados por los miembros de las comunidades originarias y que representan una nueva forma de turismo socialmente responsable, pero con un alto nivel de servicios.

La 3ª edición de la Expo de los Pueblos Indígenas cuenta con Entrada Libre y se llevará a cabo en Expo Reforma, ubicada en Morelos 67 Col. Juárez.

Para mayor información vista esta liga.

Puedes ver acá la gran variedad de expositores artesanos que habrá.

Reconocen a Juan Villoro y este dona premio a las comunidades zapatistas

Obtuvo el premio excelencia en letras José Emilio Pachecho 2016 y advirtió que el zapatismo tiene un valor de justicia muy importante.

Para muchísimas personas en el mundo las comunidades autónomas zapatistas tienen un gran valor histórico. Son vivos ejemplos de cómo comunidades nativas pueden pervivir con sus propias costumbres aún dentro de un mundo capitalista y globalizado.

Así, son consideradas como un parteaguas que rompe el paradigma que apunta a que todos debemos vivir como dicta el “acomodo de las cosas” cuando nacemos, y en realidad no es así.

Luego de años de resistencia estas comunidades han conseguido (con sus represalias) que sea reconocido el valor de su propio modo de vida, al menos desde el punto del respeto y la libertad. El zapatismo, en este sentido, ha sido muy importante para el mundo, y será un referente cada vez más recurrente.

Hace unos días Juan Villoro fue el cuarto mexicano en recibir el premio excelencia en letras José Emilio Pachecho 2016, antes lo habían obtenido Elena Poniatowska, Fernando del Paso y José Emilio Pacheco. Siendo uno de los intelectuales más importantes del país es une referente no solo literario y periodístico: también es una voz importante como líder de opinión que se ha vuelto.

Lo extraordinario de su premio es que Villoro decidió donarlo (de unos 150 mil pesos) a las comunidades zapatistas. Dijo dijo que no puede recibir un premio en tierra maya sin pensar en quienes piden justicia en tzoltzil, tzeltal o tojolabal, y desean que algún día, en este país, se pueda mandar obedeciendo:

Para continuar, así sea de manera simbólica, sus tareas de salud y educación.

Agregó también que “la literatura cuenta la trama oculta de la vida, los días que no se nombran, y que en esta época de quebrantos  en donde vivimos, no dejamos de imaginar mundos posibles.”

La donación del premio de Villoro, más allá del beneficio económico (que como él dicta es más bien simbólico) es una manera de mantener en la conciencia colectiva el valor del zapatismo, que día a día nos ha dicho, con el ejemplo, que “otros mundos son posibles en un mundo donde quepan muchos mundos”.

*Imagen: cronicadexalapa.com