Las estructuras de justicia en el México precolombino

La manera de combatir la corrupción y conseguir un buen comportamiento de la sociedad se conseguía con severos castigos y el análisis de cada caso.

Hace poco tiempo escribí un texto en el cuál llegue a la siguiente conclusión: la corrupción existía desde tiempos precolombinos en las tierras que actualmente conforman al país que lleva por nombre México. Otra aseveración que hice fue que los “estados” nahuas de los siglos XV-XVI pudieron combatir eficientemente la corrupción por medio de estructuras sociales centralizadas como la enseñanza, el adoctrinamiento religioso y a través de un sistema de justicia muy duro hacia todos aquellos que cometían faltas que dañaban su sociedad. En el siguiente texto exploraremos de forma breve algunos ejemplos de las ordenanzas y castigos que fueron utilizados entre los grupos nahuas del posclásico terminal mesoamericano (1428-1521 d.C.).

Con la caída del estado tepaneca de Azcapotzalco en 1427, diferentes estructuras jurídicas fueron implementadas dentro del poder emergente y hegemónico del Valle de México, la Triple Alianza: Mexico-Tenochtitlán, Tlacopan (Tacuba) y Tezcuco (Texcoco). Puede que esta ordenanza existiera desde tiempos más antiguos sin embargo no tenemos ninguna información que pueda corroborar este dato. El Huey Tlahtoani de Tezcuco Nezahualcoyotl Acolmiztli Yoyontzin fue el principal impulsor de las reformas dentro de la sociedad nahua del valle de México. Para 1431 el llamadoTlahtoani poeta de Tezcuco” impulsó diferentes ordenanzas que establecieron las bases para el estado de derecho mexica y acolhua. Así como Mexico-Tenochtitlan sobresalió en el campo militar y religioso gracias a las reformas de Izcoatl, Motecuhzoma Ilhuicamina y Tlacaelel respectivamente, Tezcuco lo hizo en el campo jurídico y artístico gracias a los esfuerzos de Nezahualcoyotl. Algunas reformas que realizó estaban encaminadas a limitar el abuso de bebidas alcohólicas como el octli (pulque). Consistía en lo siguiente: si a un “ciudadano” libre o macehualli se le descubría ebrio por primera vez, se le llevaba a la plaza principal o al tianquiztli y se le rapaba enfrente de toda la sociedad para marcarlo y avergonzarlo. También su casa era saqueada y demolida. Si reincidía era castigado con pena de muerte. Los nobles o pipiltin no tenían tolerancia pues a la primera incidencia eran muertos por medio del lazo florido (fibra de ixtle decorada con flores con la que se ahorcaba a la víctima). Sucedía de esta forma debido a que los nobles debían de ser un ejemplo de comportamiento hacia los estratos inferiores de la pirámide social nahua. Creo que esto mismo debería suceder en nuestros tiempos con la clase política mexicana. Entre las ochenta leyes que Nezahualcoyotl instituyó cuando mudó su residencia de Mexico-Tenochtitlan a Tezcuco destacan aquellas destinadas a combatir la infidelidad. Si el “esposo” encontraba a su mujer y su amante en pleno adulterio, podía pedir ayuda a las autoridades para llevarlos a la plaza o al tianquiztli para que fueran apedreados hasta la muerte. Si uno de los cónyuges contaba con indicios o sospechas sobre una infidelidad, se realizaba una investigación con el apoyo de los jueces de su barrio. Si en efecto se corroboraba el delito, los dos adúlteros morirían ahorcados. De hecho Tezauhpintzintli, el primer hijo legítimo del Tlahtoani de Tezcuco fue condenado a muerte cuando se descubrió que cortejaba a una concubina de su propio padre Nezahualcoyotl, la llamada “Dama de Tula”. Lo más probable es que haya sido víctima de difamaciones y de un complot dentro de la cúpula de poder de Tezcuco para quitarlo de la línea sucesoria al icpalli. De acuerdo a estas ordenanzas, quien realizaba conspiraciones contra el gobierno del Huey Tlahtoani, quien desertaba o desobedecía órdenes en plena batalla le esperaba la muerte. Incluso el noble que regresaba a su tierra después de haber sido capturado por los enemigos merecía la muerte pues era deshonrosa esa acción, a menos que hubiera sobrevivido el combate gladiatorio o rayamiento contra 2 guerreros ocelote, 2 guerreros águila y uno zurdo. Para combatir la corrupción en la recaudación de tributos redactó esta ordenanza: pena de muerte a los calpixques (recaudadores) que cobraban más de lo que debían pagar los súbditos y vasallos de Tezcuco y la Triple Alianza. Con el fin de impedir que se llevaran a cabo sobornos que afectaran la imparcialidad de los jueces que resolvían querellas civiles, el gobernante de Tezcuco decretó pena de muerte para los magistrados que se enriquecieran aprovechando su función pública.

Muerte por medio del lazo florido entre los mexicas

Nezahualcóyotl al ser un gran reformador sabía que no bastaba con redactar ordenanzas y castigos, era necesario conformar un cuerpo jurídico capacitado y con el suficiente criterio para implementarlos e impartir justicia entre sus súbditos. Con este fin desarrollo el Consejo de Asuntos Civiles y Criminales encabezado por dos de sus hermanos, Cuauhtelhuanitzin e Ichantlatocatzin. Este órgano dividió el señorío de Tezcuco en 6 cabeceras y cada una de ellas tenía dos jueces quienes todas las mañanas se sentaban en espacios públicos para oír pleitos, dar sentencias y transmitir  las apelaciones a 2 magistrados superiores. Dentro de este Consejo existían grupos de 6 nobles y 6 plebeyos que fungían como  jueces especializados  para cada ramo de justicia (militar, civil, territorial, etc.). Alva Ixtlixochitl nos dice que: eran apoyados por secretarios, escribas-pintores y alguaciles que eran llamados achcauhtli y cuya función era realizar aprehensiones y averiguaciones. Finalmente para tener un firme control sobre este aparato jurídico, Nezahualcóyotl decidió implementar los nappualtlatulli o ayuntamientos generales cada 80 días. En ellos se reunían todos los jueces de Tezcuco y sus poblaciones tributarias para resolver los pleitos más difíciles con el apoyo del soberano, como también tratar los asuntos de importancia de las provincias. Cabe mencionar que este modelo fue copiado por Mexico-Tenochtitlan y Tlacopan para ser aplicado en sus dominios. 

 

castigos prehispánicos

Muerte por aporreamiento. Códice Florentino

Puede que estas ordenanzas y sus castigos nos parezcan acciones incivilizadas y bárbaras, sin embargo su objetivo no era imponer el miedo dentro de la sociedad sino establecer el orden, combatir la corrupción y la criminalidad. Lo más curioso es que lograron su objetivo hasta la llegada de los europeos en 1521. 

 

*Fuentes:

Martínez, José Luis. Nezahualcoyotl, vida y obra. Fondo de Cultura Económica. 

De Alva Ixtlixochitl, Fernando. Relación histórica de la nación tolteca. Fondo de Cultura Económica 

 

 

 

Enrique Ortiz
Autor: Enrique Ortiz
Escritor, conferencista y divulgador de la historia mesoamericana. En busca de las raíces de una nación llamada México. Mejor conocido en el mundo digital como Tlahtoani Cuauhtemoc

¿Cómo combatían la corrupción los mexicas?

Los altos rangos de la política eran muy respetados, pero aún así, pagaban hasta con la vida el incumplir en su objeto público.

En todas las sociedades, incluso en pequeñas comunidades, el hombre ha tenido qué imaginar formas de organización. Cuando la sociedad se hace más compleja y numerosa, entonces las decisiones sobre esa forma de organización suelen recaer, por su misma complejidad, en un número de hombres reducido. Es ahí donde surge el ejercicio del poder, y este último siempre ha sido una tentación fatal para el hombre, ahí donde hay poder, existe una gran posibilidad de su perversión y abuso.

Uno de los métodos más efectivos de una sociedad más justa es la regulación de ese poder, para que este se emplee de manera equilibrada y, cuando no sea así, se castigue. Los mexicas tenían muy claro que aunque los nobles y tlatoanis ostentaran una veta divina (elegidos de algún modo por los dioses), tenían que dar el ejemplo a sus gobernados y, en caso contrario, se hacían acreedores a duras penas. 

Entre las medidas anti-corrupción más eficientes se encuentran los castigos, es decir las penas impuestas a aquellos que, incumpliendo su responsabilidad original, optan por corromperse. Aquí algunos ejemplos de estos castigos:  

Para los nobles (pipiltin)

Merecían la pena de muerte si:

Robaban dinero de los impuestos (tributos). Eran muertos los recaudadores calpixques que cobraban de más a los súbditos con el fin de enriquecerse. También los jueces (que resolvían los conflictos civiles) y recibían sobornos.

Pero entre la sociedad mexico la corrupción no solo se castigaba severamente, sino que también se tomaban medidas preventivas, es decir, tanto la educación como las leyes cívicas, ambas notablemente estrictas, enfatizaban en valores como la obediencia, la sobriedad, la rectitud y la honestidad:

Para los niños

Como advierte Mónica del Villar en su artículo La Educación en el México Prehispánico, publicado en la revista Arqueología Mexicana:

Se habla de severos castigos a los niños por faltas como la desobediencia o la mentira, por ejemplo sentarlos desnuditos sobre un hormiguero, hincarlos entre piedras o utilizar una púa de maguey en sus lenguas. También si se excedían en la comida, se les racionaba el número de tortillas a ingerir.

Para los macehualli (pueblo)

A los macehualli les estaba prohibido embriagarse y ser infieles. Si a uno de ellos se le encontraba ebrio, en la primera ocasión se le reprimía públicamente, aunque si incurría, entonces merecía la pena de muerte. Si uno de los cónyuges era encontrado con un amante, el castigo era la muerte pública, si solo habían suspicacias, era llevada a cabo una rigurosa investigación.

Hoy que la corrupción no deja de sorprendernos, quizá habríamos de retomar, sin bien no la pena de muerte para los gobernantes corruptos, sí una filosofía en la que, más que ser personas “importantes”, son servidores públicos que a su vez generan cultura y deben dar el ejemplo: es incongruente pedir a los ciudadanos decencia cuando los gobernantes no la aplican, ¿o, no?. ¿Dónde comienza el círculo  vicioso “cultural” de la corrupción?

 

*Fuentes:

“Poder y Política en el México Prehispánico” / Revista Arqueología Mexicana num. 32

Las Estructuras de Justicia en el México Precolombino

La educación en el México Prehispánico

Lo que los mexicas pueden enseñarnos sobre la felicidad y el buen vivir

Era muy importante adquirir un rostro y corazón que diera sentido a la vida; también entender lo transitorio y lo efímero de la estancia en este mundo.

La felicidad y el buen vivir podrían ser sinónimos. Por un lado quizá debamos aceptar que la felicidad absoluta existe solo por momentos, sin embargo, podemos practicar cierta sabiduría ancestral para fincar las bases de una buena vida.

Hacer lo anterior te acercará más a la felicidad, siempre considerando que este mundo es imperfecto (al menos en el plano humano y en el de los deseos) y por ello, se trata de una meta, a la cual puedes construirle cimientos.

Lo anterior los aztecas pareciera que lo tenían muy claro. Su gran sentido ritual reconocía que la perfección estaba solo en manos de los dioses. Aunque más allá del plano divino, también aplicaron conocimientos, resultado de sabiduría de generaciones, para procucar el buen vivir, quizá lo más cercano a la felicidad que podemos acceder.

Un interesante artículo del sitio psypost muestra que en la filosofía mexica subyace la noción imprescindible de que todo es transitorio, de que nuestra estancia en la Ttierra es momentánea, como se apunta en diversos populares poemas de Nezahualcóyotl:

 

Yo lo Pregunto (Fragmento)

 

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

Percibo lo Secreto… (fragmento)

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Por su parte el gran estudioso de la cultura nahua, Miguel León Portilla, nos dice sobre algunos sabios prehispánicos en su libro Aztecas-mexicas: Desarrollo de una Civilización Orginaria:

Partiendo de que la Tierra no es lugar de felicidad cumplida, y reconociendo a la vez el anhelo que impulsa a buscarla, a modo de conclusion afirman que “hay que ir a otra parte”, al lugar de rectitud y el bien, ya que de otra suerte había que aceptar que “solo en vano se ha venido a existir en la Tierra”.

Ahora, si bien podría parecer algo pesimista el creer que de la “felicidad cumplida” su lugar no es la Tierra, ello no excluye que existan ciertas prácticas para vivir mejor, como una manera de ser más feliz.

Ciertos valores en la sociedad mexica eran imprescindibles para estar mejor en este mundo, como los siguientes:

Carácter y sentido a la vida

Para los mexicas la educación era fundamental, y esta se impartía bajo la premisa de adquirir un rostro y un corazón (in ixtli, in yolotl), que diera sentido a la vida. En los primeros años los niños eran educados por sus padres (y sabemos que el náhuatl abunda en diminutivos cariñosos empleados al interior de la familia), pero entre los 10 y 15 años la sociedad entera tenía acceso a educación, para aprender la técnicas, oficios y ciencia, aunque también filosofía para dar sentido a la vida a través de las metáforas y los cantos (in xochitlin cuicatl).

 

La comunidad

Lejos de la concepción occidental del individuo, en la sociedad azteca (y en muchas etnias indígenas hoy día), la persona tiene significación, aunque dentro de la comunidad. Uno tiene un rol, y la personalidad propia es importante pero más aún el sentido de pertenencia. Hoy, cuando miles en las ciudades se sienten solos (y las cifras de depresión son cada vez más altas) quizá haga falta encontrar sentido en actividades comunitarias, donde se fortalecen los lazos y los objetivos de la comunidad, más allá del individuo o la propia familia.

La multiplicidad de las fiestas de los mexicas, de un gran sentido ritual, permiten también comprender la necesidad de comunidad y de gozo vinculado al gran misterio que es la vida. La  invitación, quizá sea, que dejemos de depositar en nuestros deseos el peso de la felicidad, que una vida de gozo y dificultades puede sortearse con ambas tonalidades si se tiene un sentido por vivir más allá del yo.

*Imagen: niños en el Códice Mendoza

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

¿Sabías que los códices prehispánicos son los libros más antiguos de toda América?

Los códices son documentos que “nos llevan, nos guían, dicen el camino”, como alude un poema náhuatl citado por Miguel León-Portilla.

¿Qué son?

Los manuscritos mesoamericanos son aquellos libros o documentos pictográficos (pinturas y caracteres) que dan testimonio de la antigua  visión indígena que hoy nos permite conocer y valorar nuestras raíces más profundas. Fray Bernardino de Sahagún decía que de ellos se obtenía toda la información sobre “las cosas divinas, humanas y naturales”

Hasta la fecha se conservan unos 17 códices que se reconocen auténticamente prehispánicos o elaborados en el momento de la transición, es decir antes y poco después de la conquista española. Lamentablemente muchos de ellos, no sabemos cuántos, fueron destruidos como parte de la conquista espiritual y material para borrar las fuentes de la sabiduría mesoamericano e instituir la nueva religión cristiana y los hábitos y costumbres para la Nueva España.

Otros tantos fueron producidos ya durante el periodo colonial (siglos XVI al XVIII) pero ya con nuevas influencias.

Materiales y autores

Estos manuscritos, de imágenes y caracteres, estaban hechos de papel de amate, piel de venado, tela de algodón o papel de maguey y se pintaban por hombres o mujeres bien preparados para ello, llamados pintores escribanos, ah dz ‘ib  en maya y tlacuilos en náhuatl.

Don Miguel León-Portilla resalta del Códice Florentino de Sahagún la advertencia a los jóvenes estudiantes escribanos:

 

Cuida de la tinta negra y roja,

los libros, las pinturas,

colócate, junto y al lado

del que es prudente, del que es sabio.

 

Los temas

Los temas que abordaban estos libros son variados: de los días y los destinos,  rituales y adivinatorios, astronómicos, de las historias de sus dioses o hazañas de sus antepasados, de economía y de tributos, de  geografía, entre otros contenidos

¿Cuáles son?

De acuerdo con sus orígenes se les agrupa con el nombre de la cultura a la que pertenecen, a la temática, al lugar en donde se conservan o al nombre de quién fue su poseedor o investigador. Así tenemos cuatro clasificaciones de grupos:

Códices Mayas: Son tres de contenido calendárico ritual: Códice Dresde, Códice Madrid y Códice París.

codices mexicas

Códices del Grupo Borgia: Son cinco de contenido calendárico ritual: Códice Borgia, el Laud, el Vaticano B, Códice Cospi y Códice Fejérváry-Mayer o Tonalámatl de los Pochtecas.

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Códices Mixtecos: Son seis de contenido histórico como es el origen mítico de sus gobernantes: Códice Nuttall, el Vindobonensis, el Becker I, el Códice Bodley y el Códice Selden.

codices mixtecos

Códices Mexicas: Los últimos estudios demuestran que tres códices mexicas, pensados con autenticidad prehispánica, en realidad son coloniales tempranos pero con todas las características de los antiguos. Estos son: el Códice Borbónico (calendárico-ritual), el Códice Boturini o Tira de la Peregrinación (contenido histórico) y la Matrícula de Tributos (la contabilidad de los tributos al Imperio Mexica).

Codice Borbonico lamina 34 detalle de ceremonia del Fuego Nuevo

 

*Imágenes:

Imágenes: 1)Portadilla  Códice Fejejérváry Mayer o Tonalámatl de los Pochtecas, lámina 1. 2) Lámina 50 del Códice de Dresde que muestra cálculos del ciclo de Venus. 3) Códice Borgia, lámina 32 detalle de Tezcatlipocas y Quetzalcóatl. 4) Códice Nuttall, lámina 70, muestra al señor 8 Venado. 5) Códice Borbónico, lámina 34, detalle de ceremonia del Fuego Nuevo 

Mónica del Villar K.
Autor: Mónica del Villar K.
Amante del México Antiguo, cuidadora del Bosque de Chapultepec y entregada a los oficios editoriales desde hace muchos años.