La educación en el México prehispánico

Su educación era impartida para adquirir un rostro y un corazón (“in ixtli, in yolotl”), que diera sentido a la vida.

¿Educarías a tus hijos hoy cómo en el México antiguo?  Yo me lo pregunto y la respuesta no es absoluta. Veamos algunos reflejos de la educación mexica en aquél imperio que duró casi 200 años y que basó su grandeza en la guerra y el tributo, pero también en la educación y la filosofía.

Los pueblos del México prehispánico, en general, nos dejaron numerosas muestras de su gran desarrollo cultural. Mayores testimonios escritos tenemos en el caso de los nahuas, de sus valores y sabiduría, de la antigua palabra que transmitían a través de las metáforas de las flores y los cantos (in xochitl, in cuicatl). Sabemos de una educación muy rigurosa pero también inmersa en una filosofía para adquirir un rostro y un corazón (“in ixtli, in yolotl”), que diera sentido a la vida.

Las Escuelas

Alfredo López Austin ha llamado el “templo-escuela”, el binomio que refleja el gran vínculo entre religión y educación. Era el lugar por excelencia donde niños y jóvenes de ambos sexos se formaban y adquirían los conocimientos necesarios para asumir los diferentes papeles que se les asignaba en la sociedad prehispánica. Se trataba de una mezcla entre prácticas (como los sacrificios y penitencias) y técnicas (como leer e interpretar los calendarios ritual y solar). Su ingreso y permanencia variaba de acuerdo a sus orígenes y destinos; podía ser desde unos años hasta indefinidamente si decidían ser sacerdotes. Las escuelas existían en todos los barrios (calpullis). 

En ellas se daba la formación moral e intelectual y se enseñaba el trabajo productivo (las técnicas agrícolas, la construcción de canales u obras hidráulicas, la arquitectura y la preparación militar). Además se aprendía danza, canto y música, entre otras artes. Las mujeres tuvieron escuelas paralelas para obtener la preparación relacionada con sus atributos y su utilidad pública, algunas eran llamadas ichpochcalli (“casa de las jóvenes”),.

Se trataba de sociedades muy jerarquizadas, en las que el origen, noble (pilli) o plebeyo (macehualli), era la base para su posición, derechos, funciones y obligaciones. Existía un sistema de méritos y ascensos. Algunas fuentes nos hablan de dos tipos de escuelas entre los mexicas o aztecas. Los calmécac, dedicados al dios Quetzalcóatl, eran las escuelas sacerdotales y centros de educación superior, destinados a los nobles y de donde saldrían los dirigentes. Los tepochcalli, para los plebeyos, eran centros de vida comunitaria religioso-escolar dedicados al dios Tezcatlipoca. No fueron las únicas escuelas, pero sí las más comunes.

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La Palabra y los Oficios

Los discursos y consejos formaban parte muy importante de la educación, legitimaban y fortalecían la ideología y el orden establecido, por medio de la transmisión de valores morales tanto en las escuelas como en el hogar.

Ejemplo de ello son los huehuehtlatolli o “la antigua palabra” (discursos, enseñanzas o testimonios) como nos explica el historiador Miguel León-Portilla. Entre ellos tenemos los pronunciados en ocasiones especiales: nacimientos, enfermedades y muertes; matrimonios, embarazos y partos. A estos se suman los añorados discursos para ser buenos gobernantes que si no cumplían con su misión les esperaba “la piedra y el palo”.

En cuanto a los oficios, la regla general es que eran heredados y adquiridos por los varones a través de sus padres: hacer petates, cestería, alfarería, metalurgia, arte plumario, trabajo en pieles, obsidiana, cerámica, redes y cordones, técnicas agrícolas, pinturas u otros trabajos mecánicos que proveen sustentos. Los oficios de las mujeres transmitidos a través de la madre: debían “hacer bien de comer”, ser buenas molenderas, hacer “las diferentes maneras de tortillas”. Se les preparaba en el oficio de madre y esposa, para ser parteras o curanderas, así como para hilar y tejer, sembrar y labrar, teñir y pintar telas, vender diferentes productos.

La Vida Cotidiana 

En la vida cotidiana, la educación también estaba fundamentalmente a cargo de los padres, hasta que los niños entraban a las escuelas a “una edad convenible”, entre los 10 y 15 años aproximadamente. Sabían que la obediencia era fundamental para la propia sobrevivencia de sus hijos en la sociedad mexica. Se habla de severos castigos a los niños por faltas como la desobediencia o la mentira, por ejemplo sentarlos desnuditos sobre un hormiguero, hincarlos entre piedras o utilizar una púa de maguey en sus lenguas. También si se excedían en la comida, se les racionaba el número de tortillas a ingerir..

La vida diaria también era espejo de la división social, veamos el caso de la mujer, de acuerdo a su condición y edad, con el escrito de León-Portilla basado en el Códice Matritense.  La mujer del pueblo: “Es de corazón firme, constante, no desmaya […] trabajadora. Resistente al sufrimiento, acepta ser corregida […] Se entrega, es humilde, se esfuerza”. De la mujer noble se dice: “La mujer joven tiene hijos, está casada, sabe lo que debe hacer. Trabaja, se preocupa, es como una tolteca, sabe preparar buena bebida, buena comida, se esfuerza con empeño, siempre tiene qué hacer”. De la mujer adulta se mencionan como atributos: “La mujer ya lograda, en la que se ponen los ojos, digna, no es objeto de diversión. La femineidad luce en su rostro. Trabaja, no se está ociosa, emprende cosas, tiene ánimo”. De la imagen de la anciana: “La buena anciana: amonesta a la gente, le da voces. Es luz, tea, espejo, ejemplo, dechado”.

* Imagen principal: Códice Mendoza, folio 60: Castigos a los niños de 11 a 14 años.

 

 

Mónica del Villar K.
Autor: Mónica del Villar K.
Amante del México Antiguo, cuidadora del Bosque de Chapultepec y entregada a los oficios editoriales desde hace muchos años.

Lo que los mexicas pueden enseñarnos sobre la felicidad y el buen vivir

Era muy importante adquirir un rostro y corazón que diera sentido a la vida; también entender lo transitorio y lo efímero de la estancia en este mundo.

La felicidad y el buen vivir podrían ser sinónimos. Por un lado quizá debamos aceptar que la felicidad absoluta existe solo por momentos, sin embargo, podemos practicar cierta sabiduría ancestral para fincar las bases de una buena vida.

Hacer lo anterior te acercará más a la felicidad, siempre considerando que este mundo es imperfecto (al menos en el plano humano y en el de los deseos) y por ello, se trata de una meta, a la cual puedes construirle cimientos.

Lo anterior los aztecas pareciera que lo tenían muy claro. Su gran sentido ritual reconocía que la perfección estaba solo en manos de los dioses. Aunque más allá del plano divino, también aplicaron conocimientos, resultado de sabiduría de generaciones, para procucar el buen vivir, quizá lo más cercano a la felicidad que podemos acceder.

Un interesante artículo del sitio psypost muestra que en la filosofía mexica subyace la noción imprescindible de que todo es transitorio, de que nuestra estancia en la Ttierra es momentánea, como se apunta en diversos populares poemas de Nezahualcóyotl:

 

Yo lo Pregunto (Fragmento)

 

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

Percibo lo Secreto… (fragmento)

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Por su parte el gran estudioso de la cultura nahua, Miguel León Portilla, nos dice sobre algunos sabios prehispánicos en su libro Aztecas-mexicas: Desarrollo de una Civilización Orginaria:

Partiendo de que la Tierra no es lugar de felicidad cumplida, y reconociendo a la vez el anhelo que impulsa a buscarla, a modo de conclusion afirman que “hay que ir a otra parte”, al lugar de rectitud y el bien, ya que de otra suerte había que aceptar que “solo en vano se ha venido a existir en la Tierra”.

Ahora, si bien podría parecer algo pesimista el creer que de la “felicidad cumplida” su lugar no es la Tierra, ello no excluye que existan ciertas prácticas para vivir mejor, como una manera de ser más feliz.

Ciertos valores en la sociedad mexica eran imprescindibles para estar mejor en este mundo, como los siguientes:

Carácter y sentido a la vida

Para los mexicas la educación era fundamental, y esta se impartía bajo la premisa de adquirir un rostro y un corazón (in ixtli, in yolotl), que diera sentido a la vida. En los primeros años los niños eran educados por sus padres (y sabemos que el náhuatl abunda en diminutivos cariñosos empleados al interior de la familia), pero entre los 10 y 15 años la sociedad entera tenía acceso a educación, para aprender la técnicas, oficios y ciencia, aunque también filosofía para dar sentido a la vida a través de las metáforas y los cantos (in xochitlin cuicatl).

 

La comunidad

Lejos de la concepción occidental del individuo, en la sociedad azteca (y en muchas etnias indígenas hoy día), la persona tiene significación, aunque dentro de la comunidad. Uno tiene un rol, y la personalidad propia es importante pero más aún el sentido de pertenencia. Hoy, cuando miles en las ciudades se sienten solos (y las cifras de depresión son cada vez más altas) quizá haga falta encontrar sentido en actividades comunitarias, donde se fortalecen los lazos y los objetivos de la comunidad, más allá del individuo o la propia familia.

La multiplicidad de las fiestas de los mexicas, de un gran sentido ritual, permiten también comprender la necesidad de comunidad y de gozo vinculado al gran misterio que es la vida. La  invitación, quizá sea, que dejemos de depositar en nuestros deseos el peso de la felicidad, que una vida de gozo y dificultades puede sortearse con ambas tonalidades si se tiene un sentido por vivir más allá del yo.

*Imagen: niños en el Códice Mendoza

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Pocos lo saben, pero en Cholula está enterrada la pirámide más grande del mundo

Su base mide hasta 450 metros, es el monumento más grande jamás construido por la humanidad hasta ahora.

Los cholultecas construyeron un templo en forma de pirámide para cada día del año. La ciudad de Cholula era sagrada, sus habitantes, más que estar concentrados  en la guerra (como lo hacían los mexicas), estaban interesados en la adoración cabal de los dioses, sobre todo de Quetzalcóatl.

Con la construcción de sus pirámides para cada día del año como una manera de adoración, los cholultecas estaban seguros de que sus dioses los protegerían. El 12 de octubre de 1519 las tropas de Hernán Cortés entraron a la ciudad y en solo tres horas asesinaron hasta tres mil personas, saquearon los templos, y quemaron muchos de ellos.

Curiosamente Cholula luego se convirtió en la ciudad de México con más iglesias en el país. Como una muestra de poder y evangelización, la Iglesia levantó tantos templos como lo habían hecho los cholultecas.

Debajo del templo de Nuestra Señora de los Remedios, construida sobre una alta colina, yace una pirámide de proporciones gigantes, con una base de 450 metros de base y 66 metros de alto, un equivalente a 9 albercas de tamaño olímpico. Se trata de la pirámide más ancha del planeta, con una base cuatro veces más grande que la Pirámide de Giza. Se trata, de hecho, del más grande monumento que se conoce construido por el hombre.

Cuando comenzó a construirse un asilo en 1910 se encontró que allí debajo habían restos de esta enorme pirámide. Más tarde, en el 2013 cuando se hicieron trabajos de excavación para añadir drenaje, fueron encontrados más restos de esta y hasta 63 esqueletos de tiempos precoloniales.

 

Lo que se sabe de esta enorme pirámide

 

Comenzó a construirse en el 300 A.C. (según uno de los mitos fue construida por un gigante). Fue hecha con recursos suficientes, por el sitio estratétgico donde se encuentra Cholula, el lugar funcionaba como un centro de conexión e intercambio entre los chichimecas y toltecas del norte y los mayas del sur.

Fue construida una sobre otra, es decir, así como las muñecas rusas, formadas por réplicas en tamaños ascendentes, así sucedió con esta pirámide. Fue intervenida en muchas de sus etapas, haciéndola más y más grande.

Está hecha por ladrillos de adobe a base de barro, arena y paja. Estos eran quemados con más tierra para que su superficie pudiese pintarse. En sus tiempos más gloriosos, la pirámide estuvo pintada de rojo, blanco e insectos amarillos.

 

Las estructuras de justicia en el México precolombino

La manera de combatir la corrupción y conseguir un buen comportamiento de la sociedad se conseguía con severos castigos y el análisis de cada caso.

Hace poco tiempo escribí un texto en el cuál llegue a la siguiente conclusión: la corrupción existía desde tiempos precolombinos en las tierras que actualmente conforman al país que lleva por nombre México. Otra aseveración que hice fue que los “estados” nahuas de los siglos XV-XVI pudieron combatir eficientemente la corrupción por medio de estructuras sociales centralizadas como la enseñanza, el adoctrinamiento religioso y a través de un sistema de justicia muy duro hacia todos aquellos que cometían faltas que dañaban su sociedad. En el siguiente texto exploraremos de forma breve algunos ejemplos de las ordenanzas y castigos que fueron utilizados entre los grupos nahuas del posclásico terminal mesoamericano (1428-1521 d.C.).

Con la caída del estado tepaneca de Azcapotzalco en 1427, diferentes estructuras jurídicas fueron implementadas dentro del poder emergente y hegemónico del Valle de México, la Triple Alianza: Mexico-Tenochtitlán, Tlacopan (Tacuba) y Tezcuco (Texcoco). Puede que esta ordenanza existiera desde tiempos más antiguos sin embargo no tenemos ninguna información que pueda corroborar este dato. El Huey Tlahtoani de Tezcuco Nezahualcoyotl Acolmiztli Yoyontzin fue el principal impulsor de las reformas dentro de la sociedad nahua del valle de México. Para 1431 el llamadoTlahtoani poeta de Tezcuco” impulsó diferentes ordenanzas que establecieron las bases para el estado de derecho mexica y acolhua. Así como Mexico-Tenochtitlan sobresalió en el campo militar y religioso gracias a las reformas de Izcoatl, Motecuhzoma Ilhuicamina y Tlacaelel respectivamente, Tezcuco lo hizo en el campo jurídico y artístico gracias a los esfuerzos de Nezahualcoyotl. Algunas reformas que realizó estaban encaminadas a limitar el abuso de bebidas alcohólicas como el octli (pulque). Consistía en lo siguiente: si a un “ciudadano” libre o macehualli se le descubría ebrio por primera vez, se le llevaba a la plaza principal o al tianquiztli y se le rapaba enfrente de toda la sociedad para marcarlo y avergonzarlo. También su casa era saqueada y demolida. Si reincidía era castigado con pena de muerte. Los nobles o pipiltin no tenían tolerancia pues a la primera incidencia eran muertos por medio del lazo florido (fibra de ixtle decorada con flores con la que se ahorcaba a la víctima). Sucedía de esta forma debido a que los nobles debían de ser un ejemplo de comportamiento hacia los estratos inferiores de la pirámide social nahua. Creo que esto mismo debería suceder en nuestros tiempos con la clase política mexicana. Entre las ochenta leyes que Nezahualcoyotl instituyó cuando mudó su residencia de Mexico-Tenochtitlan a Tezcuco destacan aquellas destinadas a combatir la infidelidad. Si el “esposo” encontraba a su mujer y su amante en pleno adulterio, podía pedir ayuda a las autoridades para llevarlos a la plaza o al tianquiztli para que fueran apedreados hasta la muerte. Si uno de los cónyuges contaba con indicios o sospechas sobre una infidelidad, se realizaba una investigación con el apoyo de los jueces de su barrio. Si en efecto se corroboraba el delito, los dos adúlteros morirían ahorcados. De hecho Tezauhpintzintli, el primer hijo legítimo del Tlahtoani de Tezcuco fue condenado a muerte cuando se descubrió que cortejaba a una concubina de su propio padre Nezahualcoyotl, la llamada “Dama de Tula”. Lo más probable es que haya sido víctima de difamaciones y de un complot dentro de la cúpula de poder de Tezcuco para quitarlo de la línea sucesoria al icpalli. De acuerdo a estas ordenanzas, quien realizaba conspiraciones contra el gobierno del Huey Tlahtoani, quien desertaba o desobedecía órdenes en plena batalla le esperaba la muerte. Incluso el noble que regresaba a su tierra después de haber sido capturado por los enemigos merecía la muerte pues era deshonrosa esa acción, a menos que hubiera sobrevivido el combate gladiatorio o rayamiento contra 2 guerreros ocelote, 2 guerreros águila y uno zurdo. Para combatir la corrupción en la recaudación de tributos redactó esta ordenanza: pena de muerte a los calpixques (recaudadores) que cobraban más de lo que debían pagar los súbditos y vasallos de Tezcuco y la Triple Alianza. Con el fin de impedir que se llevaran a cabo sobornos que afectaran la imparcialidad de los jueces que resolvían querellas civiles, el gobernante de Tezcuco decretó pena de muerte para los magistrados que se enriquecieran aprovechando su función pública.

Muerte por medio del lazo florido entre los mexicas

Nezahualcóyotl al ser un gran reformador sabía que no bastaba con redactar ordenanzas y castigos, era necesario conformar un cuerpo jurídico capacitado y con el suficiente criterio para implementarlos e impartir justicia entre sus súbditos. Con este fin desarrollo el Consejo de Asuntos Civiles y Criminales encabezado por dos de sus hermanos, Cuauhtelhuanitzin e Ichantlatocatzin. Este órgano dividió el señorío de Tezcuco en 6 cabeceras y cada una de ellas tenía dos jueces quienes todas las mañanas se sentaban en espacios públicos para oír pleitos, dar sentencias y transmitir  las apelaciones a 2 magistrados superiores. Dentro de este Consejo existían grupos de 6 nobles y 6 plebeyos que fungían como  jueces especializados  para cada ramo de justicia (militar, civil, territorial, etc.). Alva Ixtlixochitl nos dice que: eran apoyados por secretarios, escribas-pintores y alguaciles que eran llamados achcauhtli y cuya función era realizar aprehensiones y averiguaciones. Finalmente para tener un firme control sobre este aparato jurídico, Nezahualcóyotl decidió implementar los nappualtlatulli o ayuntamientos generales cada 80 días. En ellos se reunían todos los jueces de Tezcuco y sus poblaciones tributarias para resolver los pleitos más difíciles con el apoyo del soberano, como también tratar los asuntos de importancia de las provincias. Cabe mencionar que este modelo fue copiado por Mexico-Tenochtitlan y Tlacopan para ser aplicado en sus dominios. 

 

castigos prehispánicos

Muerte por aporreamiento. Códice Florentino

Puede que estas ordenanzas y sus castigos nos parezcan acciones incivilizadas y bárbaras, sin embargo su objetivo no era imponer el miedo dentro de la sociedad sino establecer el orden, combatir la corrupción y la criminalidad. Lo más curioso es que lograron su objetivo hasta la llegada de los europeos en 1521. 

 

*Fuentes:

Martínez, José Luis. Nezahualcoyotl, vida y obra. Fondo de Cultura Económica. 

De Alva Ixtlixochitl, Fernando. Relación histórica de la nación tolteca. Fondo de Cultura Económica 

 

 

 

Enrique Ortiz
Autor: Enrique Ortiz
Escritor, conferencista y divulgador de la historia mesoamericana. En busca de las raíces de una nación llamada México. Mejor conocido en el mundo digital como Tlahtoani Cuauhtemoc