Ven a Comer: la iniciativa que comparte la cocina mexicana con el mundo

Este programa ha integrado un cuerpo diplomático de cocineros tradicionales y figuras internacionales; "Ven a Comer" compartirá con el mundo lo mejor de lo nuevo, y lo ancestral, de la gastronomía mexicana.

En el 2010 la cocina mexicana fue declarada Patrimonio Inmaterial de la humanidad por la UNESCO. Siendo parte de una cultura madre, como lo fue la prehispánica, más el híbrido con la comida española a partir de la conquista (a su vez con influencia árabe) más la injerencia de la gastronomía francesa e italiana en el siglo XIX, la comida Mexicana formó una identidad de las más reconocidas e influyentes en el mundo.

Aunque la cocina mexicana tiene clásicos admirables como el chile en nogada o su inigualable versatilidad en el uso del maíz, la realidad es que continúa transformándose cada día, como resultado de la globalización y la creatividad. Hoy la gastronomía mexicana sigue sorprendiendo al planeta, primero porque están revaluándose milenarios ingredientes como los nutritivos quelites o el delicioso huitlacohe; también porque figuras específicas han puesto el nombre de la gastronomía Mexicana en boga como en el caso de Enrique Olvera o Jorge Vallejo y Alejandra Flores.

Por ello, para compartir y promover este suculento pilar cultural de México, siempre en evolución pero enraizada en lo más profundo de su cultura, recién nació una iniciativa llamada “Ven a Comer”.

Creado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, este programa incluye, entre otros frentes, un cuerpo diplomático de cocineros integrado por cocineras tradicionales, como Abigail Mendoza y Juanita Bravo, y figuras internacionales como Olvera, Guillermo González Beristáin, Gerardo Vázquez Lugo y Pablo Salas.

Además, el programa contempla más de cien actividades de promoción culinaria como talleres, catas, cenas, degustaciones, muestras fotográficas; también becas para jóvenes talentos egresados de escuelas de gastronomía y la promoción del vino mexicano, una de las apuestas más importantes.

En la plataforma Ven a Comer encontrarás decenas de recetas, actuales y milenarias, e información sobre la cultura gastronómica mexicana como su historia, tradiciones y regiones gastronómicas. Una radiografía sobre los productos mexicanos y su localización geográfica, así como sus características.

La comida mexicana nunca será una moda porque en realidad se trata de una especie de vivo linaje. Su legado es admirable y su reapropación por parte de mentes creativas siempre arrojará resultados fascinantes.

Pudes conocer más de esta iniciativa en este enlace.

2 deliciosos platillos mexicanos entre los 10 favoritos del mundo (según Taste Altas)

Según esta detallada lista de las más grandes delicias del planeta, estas son las dos comidas mexicanas más increíbles.

La comida mexicana es un auténtico tesoro, y no solo para los mexicanos. Además de que cualquier persona (sin importar su origen) podría encontrar en ella la calidez y los sabores reconfortantes que la caracterizan; nuestra gastronomía nos enseña constantemente una lección vital: remezclar tradiciones no sólo está permitido, sino que es urgente (y delicioso).

Y es que eso que llamamos cocina tradicional mexicana es un ingeniosa fusión de temporalidades y culturas muy diversas: desde la herencia prehispánica; pasando por las técnicas e ingredientes europeos, y hasta la fusión más contemporánea, que celebra nuestro vínculo con toda clase de naciones. En ese sentido siempre está cambiando, se reinventa y vuelve a escribir sus reglas.

Por otro lado, según el TasteAtlas —una “enciclopedia de los sabores” que detalla más de 10,000 platillos e ingredientes de todo el mundo y celebra las gastronomías locales y las recetas típicas— hay dos platillos mexicanos entre los 7 mejor calificados del mundo. Ambos son preparaciones populares, que conjugan perfectamente sabores de casa y, aunque los pruebes lejos de aquí, te harán sentir abrazado por esta tierra.

Te los presentamos:

Enchiladas, en el número 6

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Como prácticamente todas nuestras recetas, de esta delicia casi hay una versión por cabeza. Con que tengan tortillas, salsa y relleno, ya se podrían llamar enchiladas. Las clásicas son las de salsa roja o verde con pollo o queso, pero también nos encantan las potosinas (más pequeñas y con una salsa muy particular), las suizas (bañadas en una salsa cremosa aromática) y los papadzules (rellenas de huevo cocido y bañadas en una especie de pipián verde).

Chile relleno, en el número 7

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Un plato que grita remezcla y con todo. El chile relleno es la evidencia de que México es la suma de múltiples culturas. El chile (que puede ser poblano o pasilla) va relleno de carne, queso, frijoles o hasta mariscos. En algunos casos se come capedo y siempre bañado en una salsa que puede ser el típico caldillo de jitomate o la exuberante nogada. Se piensa que esta joya se inventó en Puebla, durante la conquista.

Revisa la lista completa aquí y considera que se está actualizando constantemente.

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El mole es mujer: una delicada y sensual fantasía de Enrique Olvera (VIDEO)

El mole es una fantasía explosiva, que invita a jugar con los sentidos. Por lo menos así lo sueña uno de los mejores chefs mexicanos…

La magia de nuestra comida no es ninguna fantasía, aunque deviene absolutamente de su sensualidad. Pocas cosas apelan a nuestros sentidos de forma tan intensa como nuestros complejos platillos. Entre suspiros de picante, gemidos de deleite, manos manchadas de salsa, es inevitable involucrarse completamente en el acto tan evidentemente físico. Y tal vez, entre todas las muestras de nuestro ingenio culinario, el mole bien podría ser considerado, la máxima expresión.

Su historia, sus cualidades físicas, su composición química, su inmensa complejidad lo transforman en una perfecta analogía de nuestra tierra. Dice Enrique Olvera, hombre que fantasea y juega delicadamente con nuestra comida, que el mole es caos. Que cada uno de los ingredientes que componen su complejo entramado está dispuesto a renunciar a sí mismo para convertirse en mucho más que la suma de sus partes. Que el mole es una fiesta en la boca (aunque bien pudo decir orgía y nos tendría igualmente convencidos).

Su oda al mole fue finamente retratada en un episodio de “Chapters of Food”, brillante proyecto audiovisual de Nowness que explora y celebra de manera polisémica la existencia de algunos de los alimentos más queridos del planeta. Al mole le dedica un sueño de Enrique Olvera, narrado en sus propias palabras y deliciosamente ilustrado por Barbara Anastacio, a la manera de Luis Buñuel (haciéndole también un pequeño homenaje).

En la representación ofrecida, vemos un precioso ensayo que argumenta que el mole es una metonimia perfecta de la diversidad que articula a México. Mole no hay solo uno, aunque el ”mole madre” de Enrique Olvera, un mole negro que se renueva en un extraño proceso de fermentación y es alimentado constantemente con mole fresco se quiere perfilar como el mole de moles o “mero mole”.

La cosa es que moles hay de dulce, chile y pozole, no literalmente, claro, pero sí es absurda la cantidad de versiones del platillo y, al interior del mole como concepto, es aún más impresionante la cantidad de ingredientes que pueden llegar a componerlo (a veces hasta 100).

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Este entretejido de sabores, termina en una textura terrosa, como de un sensual y aromático lodo, que alimenta cada rincón del cuerpo. Por eso el mole es una fiesta, una eterna celebración. Y por eso el mole es mujer: un sujeto que te envuelve de calores, de placeres, pero con una insistencia maternal y absolutamente irreprochable.

El mole es complejo, no tiene solo una cara, es flexible, es migrante, es fértil, es tierra de nuevos moles y la única manera de disfrutarlo es embarrándose, dejándose seducir hasta el final. Aunque pique. Aunque manche. El mole es México.

Seres fantásticos hechos de icónicos platillos mexicanos (GALERÍA)

Este increíble ilustrador mexicano reinterpreta ingeniosamente algunas joyas de nuestra cultura.

Si eso que llamamos “cultura mexicana” a veces nos sabe a viejo, tal vez sea porque nuestros referentes son un poco planos y bastante convencionales. Es cierto: todos los símbolos necesitan refrescarse de vez en cuando y no sólo para reivindicarse, también para adaptarse a nuevas formas de vivir y entender el mundo. Por otro lado, a ninguna reliquia le cae mal un toque de buen humor y, en nuestro caso, ingenio a la mexicana.

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Esto es lo que está detrás de las ilustraciones del perspicaz artista morelense Pedro Larez que se dedica a reinterpretar algunas joyas de nuestra cultura. A él le interesa mantener activas estas referencias culturales, pero con un enfoque fresco que le hable a las generaciones contemporáneas y que se permita jugar y mezclarse con el mundo de la cultura popular y la estética millennial.

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Lo que hago es una reinterpretación a mi manera, de la forma que más me gusta; pero al mismo tiempo invito a las personas a investigar más a fondo sobre nuestra cultura, a adentrarse en ella y seguirla transmitiendo.

La ilustración es sin duda un vehículo perfecto para este ejercicio. Se presta a reunir mundos completamente ajenos, es accesible y puede ser muy divertida. Para Pedro ilustrar fue un “movimiento instintivo”, porque siempre le gustó mucho dibujar. Además es un medio muy abierto, que permite conjugar toda clase de ideas y realmente expresarse con ganas. De hecho, sin faltar al respeto, Pedro juega con los clichés y los límites de la cultura que retrata, especialmente de los dioses del panteón mexica, pero también con figuras de la religión católica y otros signos tradicionales.

Me mueven muchas cosas (…) principalmente es saber que estoy poniendo un granito de arena para volver a hacer notoria la cultura mexicana. Desde pequeño me ha motivado el conocimiento, en general y la mitología es uno de los tópicos que más me atrae; entonces, saber que le gente ve lo que hago y se motiva para investigar, hablar, dialogar o incluso hacer sus propias historias ilustradas es una de las mayores motivaciones que siento como creador.  

La comida mexicana no podía faltar y su serie sobre gastronomía es imperdible. Nos cuenta que, además de que le encanta la cocina de nuestro país, la serie comenzó como un experimento azaroso, unos cuantos juegos de palabras y otros chistes curiosos. Aquí te dejamos una buena probada: