La “Otra Chilena”, un gran playlist de la música de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca

Esta compilación hace un merecido homenaje a La Chilena, música que ha alegrado y sorprendido por más de un siglo las playas de Oaxaca y Guerrero.

Se cree que la música La Chilena viene de este país del sur y de migración sudamericana de otros lugares en el siglo XIX. Esta se fusionó con la intensa mezcla cultural de la costa de Oaxaca y Guerrero, donde habitaban desde mixtecos, amuzgos, hasta afroamericanos

Cada año en Oaxaca se realiza el Festival de la Chilena en Santiago Jamiltepec, un género del México profundo que da acordes a los bailes de chilena, característicos por el uso de pañuelos coloridos que se agitan en el aire los hombres para señalar a la mujer los pasos que han de venir, con alegres zapateados. Nos dice la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas:

Versos picarescos, alegres, que hacen referencia al mar, la costa, las montañas, las flores, el amor y las mujeres. Es una almagama de las culturas sudamericanas impregnadas de la migración europea, que se funde en Oaxaca y en Guerrero con los pueblos mixteco, amuzgo y afromexicano. 

Este tipo de festivales recuerdan al mundo que aún existen personas que continúan esta tradición. Una de sus cualidades es la ingeniosa improvisación de los músicos, quienes hacen construcciones, casi siempre en doble sentido, que hacen del espectáculo uno más teatral. La siguiente compilación la hizo la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas a través de la Radiodifusora XEJAM “La Voz de la Costa Chica”.

 

 

La música dentro de las comunidades Afromexicanas en Oaxaca (VIDEO)

La presencia de descendientes africanos en México es centenaria y sigue manifestándose en su legado musical.

Siempre decimos que la gente negra o la gente de la costa trae el ritmo por dentro

En el siglo XVI desembarcaron decenas de esclavos desde África para trabajar con los ganaderos coloniales en la región de Costa Chica, en el Pacífico de Oaxaca.

De este capítulo se dispersó una descendencia que hoy se distribuye mayormente en la costa de Guerrero y de Oaxaca. Un censo de 2015 arrojó que la población negra de México era de 1.4 millones, el 1,2% de la población.

Y la presencia de esta descendencia, desde luego diseminó su semilla cultural, mucho de ella vinculada a la música. Por primera vez en el México colonial sonaron instrumentos africanos como la quijada y el bote (un tambor de fricción que produce una especie de bramido).

De esta tradición musical tenemos los merequetengues, que luego se mezclaron con la chilena, música que se cree proviene de un grupo descendiente de Chile que llegó a México (aquí puedes escuchar un repertorio de este género).

Ahora, un proyecto llamado Somos negros de la Costa, está rescatando la música africana de la costa de Oaxaca, impartiendo talleres y recuperando instrumentos que habían dejado de usarse. El resultado es increíble, y, sobre todo, muestra que sí, los niños y jóvenes de la costa de este estado tienen un ritmo atípico, revelador.

Conoce más de este proyecto, acá.

Recrearán en Teotihuacán música con tambores prehispánicos gigantes

Es el único espectáculo del mundo de este tipo, es un viaje en el tiempo.

Hace poco, el Primer Torneo de Pelota Mesoamericano fue todo un éxito. Este se hizo en las inmediaciones de Teotihuacán por parte del proyecto Noches Mágicas Teotihuacán; el interés por comprender y recrear este juego que fue uno de los fenómenos coincidentes en prácticamente todo México (hasta hoy se han encontrado hasta 1500 canchas por todo el país) ha sido enorme y sorprendente.

tambores prehispanicos teotihuacan

Ahora, el mismo proyecto recreará música con tambores prehispánicos gigantes. Los tambores, su forma y tamaño están basados en estudios sobre los mismos, por lo que se busca que la experiencia verdaderamente sea una especie de regresión a la identidad sonora de los antepasados.

Esta es la 6ta. noche de Tambores Gigantes prehispánicos, y se han presentado en otros países y distintos festivales. El evento será este 6 de mayo en el Deportivo Braulio Romero en San Martín de las Pirámides, Estado de México a las 19 Hrs.

El costo de los boletos va de 100 a 200 pesos.

 

Puedes encontrar más información en:

Tel: 01594 95 6 36 29 || Cel: 55 1280 4164 || Wtsp: 55 1140 6044 o www.nochesmagicasteotihuacan.com.mx

La música y los cantos rituales de los antiguos indígenas

Del paraíso el dios del viento fue a sacar la música. Considerando esta supremacia divina de origen, es inevitable pensar que la tradición musical se encuentra en casi todos sus ...

A decir de Miguel León-Portilla y otros historiadores, la música fue un regalo divino en el mundo prehispánico. Fue traída por Ehécatl desde la Casa del Sol –Tonatiuhichan–, una especie de paraíso donde, según la leyenda náhuatl, se encontraban las personas que tocaban instrumentos y cantaban músicas preciosas.   

Del paraíso el dios del viento fue a sacar la música. Considerando esta supremacia divina de origen, es inevitable pensar que se encontraría en casi todos sus rituales a manera de letanias o sonidos infinitos, y a manera de invocación. Existen numerosos mitos que advierten la creación de la música, de los instrumentos musicales, o incluso su interacción en ciertos eventos trascendentales. Por ejemplo, se cuenta en uno de ellos que la creación del hombre fue anunciada en el inframundo con la trompeta de caracol, o que Quetzalcoatl, ya en el inframundo, burló la trampa de Mictlantecuhtli tocando un caracol horadado por insectos. 

De todos los ingredientes utilizados en rituales prehispánicos, los más importantes siempre fueron la danza y la música. En estética, estas dos artes han estado ligadas de por vida; establecen una correlación de hermandad, un gen que les mantiene al ritmo una de otra. Esta relación sin duda está asociada a su capacidad de reproducirse una y otra vez al borde del éxtasis. Y en ese trance al que sus practicantes se someten cuando son practicadas, cientos de revelaciones se conjuran. 

El evangelio y los hallazgos de música ritual

Como ya se sabe, muchos de los rituales prehispánicos desaparecieron en la conquista. La ruptura del mexicano con sus costumbres paganas, más cerca de la tierra y de los dioses que de su envoltura, fue tal vez el más difícil de los retos que emprendían llegado el “nuevo mundo”. Una nueva etapa de injurias, violaciones y tristezas le desmembraban la identidad a aquellos indígenas que habían sido formados así, de nacimiento y cientos de años atrás.

El salto de olvidar las creencias que sostenían su mundo y abrazar el evangelio fue probablemente traumático. Miles de indígenas murieron protegiendo estos rituales y negándose a olvidarlos. El caso que tenemos a la mano es el de las idolatrías de Oaxaca. La amnistía general por causas de idolatría, fue una estrategia de la Nueva España para enterrar los rituales mexicanos que se celebraban con fervor principalmente en Oaxaca, en la década de 1700. Fue famosa porque logró volcar a varios indígenas en contra de su propia raza, dándoles un papel de “delatores” a cambio de su perdón. Esto no habría de lograrse sin la evangelización y sus estrategias, que básicamente consistían en asesinar a quien se resistiera. Cabalmente, dichas “idolatrías” se encontraron precedidas por la ejecución y descuartizamiento de indígenas en varias regiones de Oaxaca, según indican estudios.

Así fue como zapotecas, chinantecas y mixes confesaron en aquél tiempo sus ceremonias y entregaron a las alcaldías españolas calendarios y otros textos rituales. De aquella recopilación se tienen algunos cuadernos que ubican algunos de los rituales, e ingredientes que se utilizaban para su ejecución, como lo son los cantos. Buena parte de la música prehispánica y la indígena actual se encuentra liderada por cantos. La misma poesía se consideraba una especie de cantar. Pero, cuando se trataba de ceremonias religiosas, los sonidos eran un lenguaje esencial para comunicarse con la naturaleza y sus divinidades, para dar gracias y también para celebrar. De sus tradiciones musicales se despliegan catálogos enteros de instrumentos para la ejecución musical.

Xochipilli, dios del canto, la música y la danza.

Actualmente existen innumerables variaciones de danza y cantos que a pesar de las circunstancias no pudieron olvidarse. Se transformaron. Un caso muy popular es el de la danza de los concheros, cuya ejecución se puede ver en La Plancha del Zócalo Capitalino, de la Ciudad de México, frente a donde alguna vez estuvo el Templo Mayor y hoy reina una Catedral Metropolitana. 

Existen otros loables intentos por rescatar la música de los antiguos indígenas. A nivel internacional se destaca el valiosísimo trabajo de Henrietta Yurchenco, quien recabó grabaciones musicales de linajes como el purepecha, huichol, cora, seri, rarámuri, tzotzil, tzeltal, y yaqui. Por otro lado está el catálogo de Smithsonian, Folkways, donde se sintetiza buena parte de los cantares y ritmos ritualísticos de México y toda América.

De su grandiosa colección destacan, por ejemplo, los cantos de María Sabina, o una recopilación de nombre Indians Music of Mexico, que presenta una serie de ritmos retroalimentados, casi como un mantra:

                       
                       

*Fuentes de consulta:

David Tavárez, “Los cantos zapotecos de villa alta: dos géneros rituales indígenas y sus correspondencias con los cantares mexicanos”, faculty.vassar.edu

Miguel León-Portilla; “La música en el universo de la cultura náhuatl”, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM.

*Imágenes: 1) Folkways; 2) Wikimedia Commons; 3) Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM 

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Licenciada en Derecho por la UNAM. Editora por profesión. Música por convicción.