La leyenda del suicidio colectivo en Chiapas ante la inminente conquista

Una de las principales leyendas en Chiapas dicta que familias enteras de chiapanecas se arrojaron del Cañón del Sumidero antes de ser sometidos por los españoles.

El nombre concreto de la controversial leyenda que habla de un gran suicidio colectivo en Chiapas es La Leyenda del Cañón del Sumidero. Es tan importante en la mitología de este estado que la heroica batalla de los chiapanecas, donde muchos de ellos se habrían despeñado por el Cañón del Sumidero (prefiriendo la muerte antes que el sometimiento de los españoles) está representada en el escudo del estado.

La leyenda

Los documentos desvelan que existieron dos rebeliones sucesivas de los chiapanecas por los años de 1532-1534. Los españoles comandados por el capitán Diego de Mazariegos fueron avisados de la bravura de los chiapanecas, por ello con artillería, caballos y refuerzos tlaxcaltecas, los combatieron. Por su mayor fuerza, fueron replegando a los chiapanecas, según la leyenda, a su ciudad cerca del Peñón de Tepetchía, en el Cañón del Sumidero. La batalla final se habría dado entre las enormes paredes de piedra de este hermoso Cañón. Al verse sitiadas, familias enteras se arrojaron al vacío, saltando desde el Cañón, antes que ser dominados por los españoles.

leyenda canon del sumidero escudo chiapas

Se dice que el mismo Diego de Mazariegos al ver esta escena quedó conmovido y cesó el fuego para rescatar a los pocos sobrevivientes. Entonces los últimos chiapanecas fueron llevados a las orillas del Río Grijalva donde habrían fundado un nuevo pueblo, Chiapa de los Indios, el actual Chiapa de Corzo; sus descendientes habrían sido los chiapacorceños. Finalmente esta batalla fue plasmada en el escudo que representa a Chiapas hasta ahora.

Los historiadores

Uno de los estudiosos que ahondó en este tema fue el belga Jan de Vos, Premio Chiapas 1986 en Ciencias. Según sus estudios no existió la ciudad que se menciona próxima al Cañón del Sumidero, sin embargo sí ocurrieron distintas batallas en este y hubieron rebeldes que decidieron despeñarse antes que ser sometidos.

Es un hecho que las batallas antes mencionadas se dieron por sublevaciones de los chiapanecas, y que la muerte fue el camino que algunos eligieron –actitud que reviste de valentía la historia de este pueblo.

 

*Imagen: 1) diariolavozdelsureste.com;

La leyenda del Charro Negro (que también se incorporó al misticismo indígena)

El Charro Negro es la representación mestiza de la oscuridad y su manifestación el mundo, algunas etnias como los Wixárika, lo transmutaron en sus deidades de lo mundano.

El charro negro en la leyenda popular mexicana representa el lado oscuro del alma humana, una historia que advierte sobre la cegadora codicia. Este personaje fue transmutado en deidades oscuras por etnias como la Wixárika.

Prácticamente en todas las sociedades se ha concebido el concepto de “lo oscuro”, que incluso se presenta como un elemento esencial para que exista el equilibrio. Y ello, lo oscuro, es una especie de tentación constante, vinculada con las pasiones humanas, las cuales podrían hacer que el hombre pierda la razón, y como consecuencia, se pierda a sí mismo o a su parte luminosa.

En la cosmovisión mexica tenemos la inmemorable batalla cósmica entre día y noche, entre luz y oscuridad simbolizada por Tezcatlipoca, uno de los cuatro hijos de Ometéotl, señor de la noche y Quetzalcóatl (también llamado el Tezcatlipoca blanco).

Con la llegada del cristianismo al hoy México, la dualidad también se propulsó con la figura de Dios y Lucifer, y en esta bifurcación cultural surgieron mitos y leyendas sobre la tentación perenne que es capaz de hacer perecer el alma.

charro negro morral wixarika huichol dios

Entre estas manifestaciones se encuentra la Leyenda del Charro Negro. Su nacimiento se ubica generalmente en el centro y sur de México pero su presencia se extendió a todo el país, y de hecho, los Wixárika, por ejemplo, lo adoptaron como uno de sus dioses. Al respecto el investigador Johannes Neurath apunta:

En el mito de origen de los huicholes de Durango, el famoso charro negro, Tamatsi Teiwari Yuawi, es un dios ganadero que no deja de transgredir las normas y de enriquecerse sin respetar la ley de reciprocidad establecida por los ritos indígenas. Así como lo escribe Héctor Medina Miranda en el penetrante estudio que le ha dedicado [Medina Miranda, 2006:271], el charro negro se identifica con San Cristobal, con Santiago (que es el santo jinete) y sobre todo con el cristo muerto, o sea con las figuras católicas que introdujeron en la sierra huichol el dinero, la ganadería, las técnicas agrícolas más productivas de los blancos, y todas las comodidades modernas.

La leyenda 

Se cuenta que hace muchos años numerosas familias de mineros y jornaleros trabajaban a deshoras y en condición de esclavos. Entre ellos había un hombre llamado Juan, un hombre ambicioso que no dejaba de quejarse de su suerte.

Un día, al terminar su jornada laboral, se dirigió a la cantina más cercana y comenzó a beber en compañía de sus amigos. Ya entrado en copas comento:

La vida es muy injusta con nosotros. Daría lo que fuera por ser rico y poderoso.

En ese momento, un charro alto y vestido de negro entró a la cantina y le dijo:

Si quieres, tu deseo puede ser realidad.

Al escucharlo, los demás presentes se persignaron y algunos se retiraron. El extraño ser le informó que debía ir esa misma noche a la cueva del Coyote, que en realidad era una vieja mina abandonada. Juan asintió, más envalentonado por el alcohol que por el dinero. A la hora convenida ya estaba parado frente a la mina, pero no vio nada extraordinario. Ya iba a retirarse cuando descubrió un agujero en el cual había una víbora que lo observaba fijamente. Juan se impresionó al ver el tamaño descomunal de ese animal, por lo cual decidió llevárselo a su casa para poder venderlo posteriormente. En su casa depositó a la víbora en un viejo pozo de agua que se encontraba seco y lo tapó con tablas.

Su esposa en vano intentó saber el motivo de su tardanza, porque el hombre todavía estaba ahogado de borracho. Cuando se durmió, Juan comenzó a soñar con la víbora, quien al parecer le decía:

“Gracias por darme tu hogar y aceptar que entre en las almas de ustedes. Al despertar encontraras en tu granero el pago por tu alma. Si decides aceptarlo, tendrás que darme a tu hijo varón.

Juan tenía dos hijos: uno de seis años y un bebé varón de escasos seis meses. A la mañana siguiente, el hombre aún aturdido por los efectos del alcohol se dirigió al granero, donde encontró entre el maíz desgranado unas bolsas repletas de monedas de oro. No salía de su asombro cuando el llanto de su mujer lo sacó de su concentración: su hijo menor había desaparecido, mientras que la niña señalaba al pozo sin agua. Al retirar Juan las tablas, encontró a su pequeño despedazado, pero no había ni rastros de la víbora.

El dinero le sirvió de consuelo. Se hizo de terrenos y construyó una hacienda. El tiempo pasó, y en sueños la serpiente le hizo un segundo trato: “Ampliar su fortuna a cambio de más hijos“.

Juan actuaba ya en una forma despiadada: Se hizo de muchas amantes, todas oriundas de pueblos lejanos. Tras dar a luz estas mujeres, el hombre se aparecía exigiendo al niño para su crianza. Al cabo de unos años su fortuna creció considerablemente, pero llegó el día en que murió.

Se dice que en el velorio la gente que se encontraba presente rezaba, cuando entró por la puerta principal un charro vestido de negro que exclamó:

¡Juan!, ¡estoy aquí por el último pago!

Dicho esto desapareció, dejando un olor a azufre. La gente intrigada abrió el ataúd de Juan y no encontró más que un esqueleto. Se cree que desde entonces el Charro negro anda buscando quién cambie su alma y la de los suyos a cambio de unas monedas de oro.

La leyenda continúa y cuenta que luego de este episodio el Charro Negro se aparece en las noches, en las calles de las ciudades o en los caminos rurales. Es elocuente y enigmático, en ocasiones acompaña a los caminantes, pero si la persona accede a subirse al caballo o recibe monedas de este, su suerte está dada.

*Fuentes: 
Neurath, Johannes.(2205) Máscaras Enmascaradas. Indígenas, mestizos y dioses indígenas mestizos. Relaciones.181 (Vol.XXVI)
 
La Leyenda del Charro Negro/marcianos.com 
*Imágenes: 1) www.youtube.com/watch?v=eaEezLJpAQI; 2) mna.inah.gob.mx

El emperador de todos los pájaros (Una leyenda del Occidente de México)

El cenzontle, por su asombrosa capacidad sonora, se ha impreso en el arte mexicano y en su cultura, incluso desde leyendas y mitos.

 

Quédate callado y solo:
casi todo sobra y huelga…
y lo que cantas dormido
es tu canción verdadera.

Alfonso Reyes -Quédate Callado.

 

Dedicado a mis alumnitos y a mis compañeros profesores de la Colonia Jalisco. Con muchísimo cariño y agradecimiento.

A la orilla de la Barranca de Huentitán, en la arbolada del patio que embellecía la escuela primaria Agustín Yáñez, las aves se arremolinaban todas las mañanas sobre las ramas, acompañando con sus cantos y trinos la entrada de los estudiantes entre las 7:45 y las 8:00 AM.

Estaban las calandrias: raras en sus visitas, engreídas, escandalosas y mitoteras, pero elegantes de plumaje. Bastante glotonas ante la gran variedad de frutos que abundaban en el jardín: capulines, granadas, huamúchiles, limones, naranjos, etc. Estaban los tordos: feos pero alegres, las conguitas con sus ojitos hermosos y diminutos, las primaveras con su canto hipnótico y bello, las palomas de alas pintas, provenientes de lo más profundo de la barranca. Había zanates y ticuces, llamados así desde antes de los españoles por su intenso color negro en el plumaje y su sinuoso canto. Estaban el cardenal y los gorriones, muy apreciados por su trinar, los agraristas, un poco menos agraciados que los anteriores pero simpáticos al fin y al cabo.

Por último se encontraba el cenzontle, llegado desde lo más recóndito de la barranca y de sus cañones. Conocido como el mil voces, quien era el emperador de todas las aves y ocasionalmente concedía el honor de visitar el jardín de la escuela. Amado y protegido por reyes indígenas desde épocas inmemoriales, adorado y codiciado. Deleitando a los niños, profesores, padres de familia y al resto de las aves con su concierto multisonoro que no era tan frecuente.

Varios años atrás, los pájaros hicieron un pacto con los niños de la escuela para que estos no volvieran a arrojarles piedras ni a trepar sus árboles para coger sus nidos ni sus polluelos. A cambio, los plumíferos tendrían a los árboles completamente libres de insectos dañinos y plagas que pudieran ponerlos en peligro.

Así vivieron varias décadas en armonía: las aves dedicadas a su canto y a alimentarse de los frutos e insectos que se daban en los árboles, y los alumnos a estudiar sin molestarles.Hasta que comenzó a aparecerse Juanito por los pasillos y los rincones de la primaria. A veces lo veían los niños en los bebederos, otras rondaba los baños de niñas al inicio de la jornada. Sus apariciones eran cada vez más frecuentes, vestidito con su uniforme azul y la camisa blanca, con cara de “yo no fui”, al igual que cualquier alumno.

Todo entró en severo caos cuando la señora que hacía el aseo por poco se infarta al encontrarlo de repente a la salida de la dirección. Y lanzó un chillido histérico que hizo salir a todos de sus salones. Juanito parecía gustar de sorprender y hacer entrar en pánico a niños y adultos.

Los pájaros notaron que los estudiantes y los maestros estaban cada vez más alterados y asustados, que cada día ponían menos atención a sus cantos y algarabías. Mucho menos a sus clases y tareas. Las maestras se encontraban nerviosas, susceptibles e irritables. Los emplumados dejaron de concurrir el jardín y partieron hacia otros sitios de la barranca en busca de comida y refugio.

Un buen día, un par de calandrias chismosas osaron posarse sobre una de las palmas que había en el jardín, nada más por satisfacer su morbo. Comentaban y cuchicheaban lo que había sucedido con aquella arbolada y con aquel jardín que otrora habían sido tan alegres y tan plenos de aves de diversos tipos.

En eso vino el cenzontle, quien las escuchó al vuelo y las calló con su poderoso y bellísimo canto de mil pájaros a la vez. El concierto que dio el emperador de la barranca fue de tal potencia y hermosura en aquella ocasión, que los niños dejaron de estar atemorizados y las maestras se relajaron. Un centenar de seres emplumados retornaron, atraídos por su monarca, eligiendo el jardín como su sitio predilecto. Y de Juanito no volvió a verse ni a comentarse nada jamás.

El cenzontle terminó su concierto ante el buen ánimo general de personas, aves y árboles. Se aclaró el buche y antes de retornar a los confines de la montaña, de donde había emergido, atinó a decirles a todos, pero sobre todo dirigiéndose a aquel par de calandrias entrometidas y alborotadoras:

-¡Alguna vez viví como niño… y estudié en esta escuela! ¡Pero ya me fui para siempre!

 

*Imagen: Ilustración de Ana Paula de la Torre Díaz

Adán de Abajo
Autor: Adán de Abajo
Escritor y músico, psicoterapeuta. Asiduo lector omnívoro y colaborador de Pijama Surf.
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La leyenda del Conejo en la Luna

Seguro de niño encontraste el parecido del dibujo de la luna al del conejo, el cual se ganó ese privilegiado lugar gracias a su nobleza.

Para los antiguos mexicanos no era casualidad que un conejo habitara la luna. Según describe Alfredo López Austin en su libro El Conejo en la Cara de la Luna “el conejo es el animal asociado con el licor fermentado (el pulque), con el sur y con la naturaleza fría de las cosas; y la luna es el astro relacionado con la embriaguez y con las transformaciones de los procesos de fermentación, con la menstruación y el embarazo”. Ambos seres, entonces, han estado milenariamente vinculados con temas similares.

En numerosos grupos prehispánicos existen leyendas sobre la morada perenne del conejo en la luna como el caso de los chinantecos, mexicas, mayas, tsetsales, mixtecos, purépechas, etc. 

Presentamos algunas leyendas sobre la llegada del conejo a la luna  y su arquetípico significado desde distintas tradiciones:

La leyenda teotihuacana registrada en la Historia general de las cosas de la Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún:

Antes de que hubiese día, se reunieron los dioses en Teotihuacan y dijeron, ¿Quién alumbrará el mundo? Un dios rico (Tecuzitecatl), dijo yo tomo el cargo de alumbrar el mundo. ¿Quién será el otro?, y como nadie respondía, se lo ordenaron a otro dios que era pobre y buboso (Nanahuatzin). Después del nombramiento, los dos comenzaron a hacer penitencia y a elevar oraciones. El dios rico ofreció plumas valiosas de un ave que llamaban quetzal, pelotas de oro, piedras preciosas, coral e incienso de copal. El buboso (que se llamaba Nanauatzin), ofrecía cañas verdes, bolas de heno, espinas de maguey cubiertas con su sangre, y en lugar de copal, ofrecía las postillas de sus bubas. A la media noche se terminó la penitencia y comenzaron los oficios. Los dioses regalaron al dios rico un hermoso plumaje y una chaqueta de lienzo y al dios pobre, una estola de papel. Después encendieron fuego y ordenaron al dios rico que se metiera dentro. Pero tuvo miedo y se echó para atrás. Lo intentó de nuevo y volvió para atrás, así hasta cuatro veces. Entonces le tocó el turno a Nanauatzin que cerró los ojos y se metió en el fuego y ardió. Cuando el rico lo vio, le imitó. A continuación entró un águila, que también se quemó (por eso el águila tiene las plumas hoscas, color moreno muy oscuro o negrestinas, color negruzco); después entró un tigre que se chamuscó y quedó manchado de blanco y negro. Los dioses se sentaron entonces a esperar de qué parte saldría Nanauatzin; miraron hacia Oriente y vieron salir el Sol muy colorado; no le podían mirar y echaba rayos por todas partes. Volvieron a mirar hacia Oriente y vieron salir la Luna. Al principio los dos dioses resplandecían por igual, pero uno de los presentes arrojó un conejo a la cara del dios rico y de esa manera le disminuyó el resplandor. Todos se quedaron quietos sobre la tierra; después decidieron morir para dar de esa manera la vida al Sol y la Luna. Fue el Aire quien se encargó de matarlos y a continuación el Viento empezó a soplar y a mover, primero al Sol y más tarde a la Luna. Por eso sale el Sol durante el día y la Luna más tarde.

En la versión mexica de Leyenda del Conejo en la Luna retomada del texto Leyendas Mexicanas para disfrutar en Familia.

Quetzalcóatl, el dios grande y bueno, se fue a viajar una vez por el mundo en figura de hombre. Como había caminado todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre. Pero todavía siguió caminando, caminando, hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó a la ventana de los cielos. Entonces se sentó a la orilla del camino, y estaba allí descansando, cuando vio a un conejito que había salido a cenar.  

–¿Qué estás comiendo?, – le preguntó.la leyenda del conejo en la luna

Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco?

–Gracias, pero yo no como zacate.

–¿Qué vas a hacer entonces?

–Morirme tal vez de hambre y de sed.

El conejito se acercó a Quetzalcóatl y le dijo;

–Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí.

Entonces el dios acarició al conejito y le dijo:

–Tú no serás más que un conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti.

Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Después el dios lo bajó a la tierra y le dijo:

–Ahí tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos.

 

La leyenda chinanteca (extracto de El Conejo en la Cara de la Luna de Alfredo López Austin):

Entre los chinantecos, pueblo que vive en el estado de Oaxaca, se cuenta que Sol y Luna eran dos niños, hermano y hermana. Los pequeños Sol y Luna mataron al águila de los brillantes ojos: Luna tomó el ojo derecho, que era de oro; Sol recogió el ojo izquierdo, que era de plata. Tras mucho caminar, Luna sintió sed. Sol prometió decirle dónde había agua a condición de que permutaran los ojos del águila; además, le impuso a su hermana la condición de que no bebiera el agua hasta que el Cura conejo bendijera el pozo. Luna desobedeció y su hermano le golpeó el rostro con el Cura Conejo; a esto se debe que Luna tenga hoy la cara manchada.

 

*Imágenes: 2) Vovan13