La lucha de Tezcatlipoca contra la luz, animada y musicalizada con Tchaikovsky (VIDEO)

"Tezcatlipoca" es una extraña mezcla de ingredientes: una excelsa animación de un mito mexica con música del "Lago de los Cisnes"; el resultado es maravilloso.

La inmemorable batalla cósmica entre día y noche, entre luz y oscuridad, es el acto que germina en este fragmento de la mitología mexica –popular pero imprecisamente llamada azteca–. Animada con notable exquisitez, Tezcatlipoca nos muestra a lo largo de tres minutos difusas pinceladas de la cosmovisión de este pueblo mesoamericano, alegoría que desfila como parte de la coreográfica lucha entre estas fuerzas diametralmente opuestas y a la vez dependientes entre sí. 

Musicalizada con el “Lago de los Cisnes” de Tchaikovsky, una elección poco ortodoxa pero evidentemente atinada, el fabuloso corto animado comparte una narrativa que, de forma hipe simplificada, podría interpretarse más o menos así:

Tezcatlipoca, uno de los cuatro hijos de Ometéotl, señor de la noche y una de las deidades más complejas del panteón prehispánico, hila un atado de estrellas y se materializa en su nagual, el jaguar. A continuación, aprovechando la oscuridad derramada por un eclipse, el “espejo humeante” conjura la llegada del inframundo a la superficie, canalizado a través de la erupción de un volcán y su radiante fuerza destructiva. Sin embargo, llegado el momento y antes de que la destrucción se haya consumado, se desvela la fuerza opuesta, la luz –quizá recordando al opositor por excelencia de Tezcatlipoca, es decir Quetzalcóatl (también llamado el Tezcatlipoca blanco).

Finalmente la calma regresa, la luz termina por imponerse nuevamente y nosotros nos llevamos en la bolsa una preciosa secuencia de imágenes –listos para continuar nuestros respectivos caminos y luchas internas.

Javier Barros Del Villar
Autor: Javier Barros Del Villar
Editor digital con aspiraciones carpinteras. Mexicano.
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Mira el solsticio de invierno en el mismo lugar que los mexicas: El Cerro de la Estrella (VIDEO)

Cada año los mexicas subían al Cerro de la Estrella para ver a través del Iztaccíhuatl este sorprendente fenómeno astronómico.

En lo que hoy llamamos Delegación Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México, se levanta el Cerro de la Estrella, un lugar poderoso en la cosmovisión mexica.

Este lugar, también era imprescindible en las fechas decembrinas. Aquí, los mexicas observaban el fenómeno del solsticio de invierno, hoy cae en el 21 de diciembre según el calendario gregoriano. Con un punto-referencia en el Iztaccíhuatl observaban cómo el sol se ocultaba en el día más oscuro del año para dar paso a días cada vez más luminosos.

En este video puedes ver la figura del Iztaccíhuatl, justo desde el punto donde los mexicas celebraron esta fecha, y un lugar sagrado, donde también, cada 52 años, celebraban aquí su ciclo con la conocida ceremonia de “Fuego Nuevo”.

*Ve más videos como este en el canal Somos Nómadas en YouTube.

Eduardo Bonilla
Autor: Eduardo Bonilla
Diseñador gráfico de profesión. Apasionado de la historia del arte y la arqueología. Se desempeñó en la publicidad por casi 10 años y actualmente es productor independiente de video. Se considera a sí mismo como un “viajero poco tradicional”. Ha sido conductor de series del canal History y colaborador en Discovery Channel.

Sobre el significado del corazón para los mexicas

Los aztecas situaron al corazón como parte imprescindible de los puntos energéticos del humano, fue también la metáfora para referirse al "yo" más profundo, la voz interna de los hombres

El corazón era, según lo muestran la lengua misma y la literatura indígena, la fuerza vital por excelencia.

Miguel León Portilla

Podría decirse que los humanos “somos un conjunto de creencias”, un ser cuya historia de vida está enormemente basada en ellas. Las creencias definen en gran medida la realidad y relación con el mundo, por ello estas sean quizá la parte medular de la cultura: de ahí se desprenden el arte, religión, política, educación, etc.,

Ahora, la las creencias en las antiguas civilizaciones se manifiestan profusamente en su mitología, y de ahí suele desprenderse la religión. Lo símbolos y significaciones mitológicos guardan una relación estrecha con la “manera de ser de esa sociedad”.

La civilización azteca llevaba una vida sumamente religiosa, y el mayor símbolo de la “posibilidad de la vida humana” estaba centrado en el corazón. En este artículo desglosamos la significación del corazón para los mexicas, cuyo enorme simbolismo se manifiesta sobre todo en el “lugar” que ocupaba en su religión. Basamos este texto en un artículo del gran estudioso de la cultura nahua, Miguel León Portilla.

corazon para los mexicas aztecas significado

Estatua mexica de un corazón del posclásico tardío

El corazón

Quizá, intuitivamente, la mayoría de las civilizaciones dieron un lugar primordial al órgano vital, el corazón. Ninguna persona perece con tanta rapidez como cuando el corazón se daña fuertemente; es el “cronómetro” de la vida humana. Para los mexicas este no fue la excepción y formó parte imprescindible de su sentido como sociedad.

En la lengua

La gran importancia que los mexicas confirieron al corazón se entrevé en el significado etimológico de la palabra. Corazón en náhuatl se dice yolótl, cuya raíz viene de yoli, que significa “vivir”. Así, al referirse al corazón, directamente se hacía referencia a la vida misma.

La importancia del corazón como señala León Portilla se manifiesta en la literatura (arte), lengua y religiosidad mexica. Exponemos algunos ejemplos:

En la literatura

Algunos fragmentos poéticos exhiben al corazón como metáfora (tal como lo hacemos actualmente). Cuando se habla del corazón se habla de la parte más profunda del ser, íntima, la más sincera, pura por antonomasia. Cuando se alude al corazón, entonces, se refiere a la parte más “verdadera” del ser humano.

Como ejemplo el siguiente fragmento:

Mi corazón lo sabe:

escucho un canto,

contemplo una flor,

¡ojalá no se marchiten! (21 v.).

En Tamoan que alucina,

hago que abran sus alas los cisnes,

en la casa de Tamoanchan

está el libro de tu corazón,

es él tu canto (24 r.).

En la mitología y religiosidad

Aquí es quizá donde se manifiesta con mayor ímpetu la importancia y gran significado que el corazón tenía para los mexicas.

El corazón y el agua preciosa, chalchíuhatl, que es la sangre, se conciben inextricablemente ligados a la vida. (…) Yóllotl, el corazón, concebido como esencia de la vida, era el don más valioso con el que podían retribuir los humanos a los dioses. al ofrendar al Sol sangre y corazón, lo fortalecían e impedían el acabamiento de la edad cósmica en que vivían.

Según la investigadora Bertina Olmedo Vera, la leyenda sobre el nopal y la serpiente como el signo para la fundación de Tenochtitlán está vinculado enormemente a otro mito que involucra un corazón. Del corazón de Cópil, sobrino de Huitzilopichtli, manó el nopal insigne de la identidad mexica.

Podría decirse, entonces, que el corazón es el símbolo más sagrado para los mexicas, tanto en su relación con los dioses como en su relación  perenne con su “propia voz”, su “yo” más íntimo.

*Fuente: 

*Significado del corazón en el mundo prehispánico de Miguel León Portilla

*Imagen: Estatua mexica de un corazón, posclásico tardío/ Museo de Antropología 2016.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

El mito detrás de Tlaltecuhtli, la diosa mexica cuya estatua fue descubierta hace 10 años (VIDEO)

La diosa de la Tierra que sostiene la creación a través de su propio sacrificio, explica el devenir del cosmos y del tiempo ya que es el principio que promueve las múltiples creaciones del mundo.

Luego de 500 años de estar sepultada, hace diez años, apareció en la intersección de las calles República de Argentina y Guatemala, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, una colosal escultura mexica de 4.17 x 3.62 metros. Se trataba de Tlaltecuhtli, una deidad mexica que es referencia al ciclo vida-muerte, a la Tierra como devoradora de cadáveres.

Esta diosa es elemental en la cosmogonía mexica, de su nacimiento se había formado el mundo, y de él había brotado la Tierra deseosa de sacrificios por proseguir su ciclo, lo anterior, pues Tlaltecuhtli misma se había sacrificado. Es decir, la misma Tierra se había sacrificado por nosotros los humanos.

 

El mito

Tlaltecuhtli era un monstruo con articulaciones llenas de ojos y bocas con las cuales mordía como bestia salvaje. Para aplacarla y crear la vida, dos de los hijos de la pareja creadora: los dioses Quetzalcóatl (Serpiente emplumada) y Tezcatlipoca (Espejo humeante), se transformaron a sí mismos en dos grandes serpientes, explica la doctora Diana Magaloni Kerpel, ex directora del Museo Nacional de Antropología del INAH en el marco del aniversario del descubrimiento de la mayor estatua de esta deidad.

Los anteriores dioses, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca desgarraron a Tlaltecuhtli por la mitad  “Una parte sirvió para formar el firmamento, la otra para hacer la tierra. Posteriormente los dioses hicieron con las partes de su cuerpo todas las cosas de vida: su pelo se convirtió en árboles, flores y hierbas; su piel, en los prados; sus incontables ojos, en pozos de agua; sus bocas, en grandes ríos y profundas cuevas; y sus narices en montañas”. Así, el desmembramiento de Tlaltecuhtli se produjo.

 (…)No sólo un orden en el universo, separando la tierra del cielo, sino que el precio de tal ruptura fue que Tlaltecuhtli, como la primera víctima de la creación, exigió que otras víctimas la alimentaran.

Tlaltecuhtli a través de su muerte y resurrección, se convierte así en el símbolo de la renovación constante mediante el sacrificio”. Es por ello que este mito enarbola varios conceptos fundamentales de las ciudades mesoamericanas, refiere en su texto, de manera que “la diosa de la tierra que sostiene la creación a través de su propio sacrificio, explica el devenir del cosmos y del tiempo ya que es el principio que promueve las múltiples creaciones del mundo.