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Mira el solsticio de invierno en el mismo lugar que los mexicas: El Cerro de la Estrella (VIDEO)

Cada año los mexicas subían al Cerro de la Estrella para ver a través del Iztaccíhuatl este sorprendente fenómeno astronómico.

En lo que hoy llamamos Delegación Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México, se levanta el Cerro de la Estrella, un lugar poderoso en la cosmovisión mexica.

Este lugar, también era imprescindible en las fechas decembrinas. Aquí, los mexicas observaban el fenómeno del solsticio de invierno, hoy cae en el 21 de diciembre según el calendario gregoriano. Con un punto-referencia en el Iztaccíhuatl observaban cómo el sol se ocultaba en el día más oscuro del año para dar paso a días cada vez más luminosos.

En este video puedes ver la figura del Iztaccíhuatl, justo desde el punto donde los mexicas celebraron esta fecha, y un lugar sagrado, donde también, cada 52 años, celebraban aquí su ciclo con la conocida ceremonia de “Fuego Nuevo”.

*Ve más videos como este en el canal Somos Nómadas en YouTube.

Eduardo Bonilla
Autor: Eduardo Bonilla
Diseñador gráfico de profesión. Apasionado de la historia del arte y la arqueología. Se desempeñó en la publicidad por casi 10 años y actualmente es productor independiente de video. Se considera a sí mismo como un “viajero poco tradicional”. Ha sido conductor de series del canal History y colaborador en Discovery Channel.
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Cuitlaxóchitl: la flor de Anáhuac que sedujo al mundo

Un fascinante recorrido por la historia de esta flor endémica de México que intentó borrarse del mapa y luego de convirtió en un referente mundial.

 

La originalidad consiste en el retorno al origen

                                        Antonio Gaudí.

Ordinariamente le conocemos con la sinonimia de “noche buena”, pero este hermoso arbusto (que era árbol) en la cultura nahua fue nombrado: cuitlaxochitl, la flor que se marchita- cuitlahui: marchitar, xochitl:flor-.

Esta es la narración de su biografía:

La cuitaxóchitl pertenece a la familia de arbustos denominada Euphorbiáceas. Su nombre científico es euphorbia pulcherrima. Este último deriva del latín y significa: la más hermosa. Es originaria del estado de Morelos y Guerrero (México). Su beldad radica en el rojo grana de sus hojas superiores, esta parte es conocida como brácteas. La verdadera flor son los botones amarillos, en ellos están los pétalos, filamentos y pistilos. La más conocida es la roja, sin embargo hay variantes de color amarillo, blancas, rosas, moradas y salmón.

Se cree que fue llamada así por su floración pasajera, aunque hay otras versiones que lo adjudican a otra característica: su similitud visual con el cuero, (cuitlaxtli) aunque esta segunda versión es la menos aceptada. Pero, sea cual sea el origen de su nombre, lo verdaderamente importante es que ahora es conocida y disfrutada en casi todo el planeta. Principalmente Anáhuac, Europa, EUA, China, Canadá y Japón.

Ahora conozcamos sus raíces:

Esta maravillosa “flor de fuego” ya tenía prestigio entre las culturas del continente de donde es oriunda. La cultura mexica la adoptó como una de sus flores predilectas, lo mismo que los zoques, zapotecas, chontales y totonacas. En cada una de estas culturas fue nombrada de forma diversa, sin embargo la apreciación fue la misma.

Pero el conocimiento de este espécimen fue más allá de la contemplación estética. Los pueblos del Anáhuac investigaron minuciosamente sobre las propiedades diversas de este fastuoso ejemplar. La lista de los resultados es múltiple, y su aportación a la medicina, a la fitoquímica y farmacología no son menores. Cada una de las partes de este matojo tiene diversos usos. Es en todo sentido, una plétora orgánica.

Entre otras virtudes se encontró que ayuda a enfermedades de la piel, inflamaciones, picaduras de gusanos, llagas e infecciones. Incluso para la coloración de cuero o textiles.

El códice Florentino en el siglo XIV nos habla de una de las características más notables de este sujeto:

Para la ausencia de leche materna se cocían las hojas, y luego se consumían con agua durante tres o cuatro días. O se ponían a hervir las flores y con ello se caldeaba los senos de la mujer durante tres días. De esta manera se producía el aumento de la leche materna1.

También se podía utilizar como método anticonceptivo y abortivo. En ambos casos la metodología utilizada eran los lavados vaginales. También servía para la inflación de la matriz y la placenta pegada2.

Como podemos observar no es un seto cualquiera, el conocimiento de sus propiedades solo pudo haber derivado de un estudio minucioso, experimentación y aplicación de los resultados útiles para nuestra sociedad humana, pues cualquiera que pretenda utilizarla necesita de un conocimiento químico exacto. El uso inadecuado solo deriva en un ataque al organismo.

Pero, esta no es toda la historia, ahora veremos cómo es que pasó de su posición predilecta entre nuestros pueblos a la fama global que hoy tiene como parte de la ornamentación de una de las costumbres de nuestro tiempo moderno llamada: la navidad. 

Después de la invasión española a tierras Anahuacas se perdió el lugar privilegiado que este árbol tenía entre nosotros. Pues uno de los objetivos de la conquista fue borrar toda identidad con los antecesores culturales que les precedieron. Incluso se prohibió el uso de la medicina tradicional o cualquier expresión que remitiera al pasado. Y así dejó el lugar privilegiado que tenía entre nuestras culturas, y se sumergió en la oscuridad y el olvido.

Pero, ¿cómo fue que esta rara «flor» salió de las penumbras? Una historia popular pretende asignar el “rescate” a unos monjes franciscanos, los cuales en la temporada de sus fiestas decembrinas (natividad) comenzaron a utilizar al nombrado dentro de sus festividades para hacer ver «hermoso» su ritual. Pero una pregunta se hace necesaria: ¿cómo fué que se preservó el arbusto a través del tiempo? La posibilidad de que nuestros ancestros hayan preservado ciertas plantaciones es enorme. Pues el cariño por un amigo así raras veces se olvida. Pero volvamos al relato…

A partir de este suceso, la flor –que no es flor- comenzó su camino hacia la fama global. Pero este trayecto tiene sucesos infortunados, y sin embargo fueron estos los que le proyectaron al escenario mundial.

Adentrémonos en el guión:

En el siglo XIX Estados Unidos mandó a su primer embajador a tierras mexicanas. Su nombre: Joel Roberts Poinsett. Además de ser un divisionista de la nación mexicana fue unos de los primeros que propuso la venta de toda la parte norte del país a los angloamericanos. Iniciando con Texas, Nuevo México, Las californias, Sonora, Arizona, Coahuila y Nuevo León3. Como podemos ver tenía una carrera llena de intereses basados en la riqueza. Y mientras estuvo en territorio mexicano ejerció de espía y divisionista. A la caída de Vicente Guerrero terminó por huir del país. Pero con él llevaba una intención deshonrosa para nuestra protagonista la Cuitlaxóchitl.

Al llegar a EUA logró aclimatarla, después la patentó y él quedó como el “descubridor” de esta bellísima especie. Con su acto engañó temporalmente a los que desconocían su verdadero origen.

En ese instante la “flor· pasó de ser parte de un entretejido social a un objeto de comercio. Entonces se le impuso un nombre: Poisettia. Sí, el apellido del descubridor farsante, del ladrón.

Tiempo después una familia alemana se encargó de mover la pieza clave para su conocimiento por todos los demás continentes. El responsable de ello fue alemán Paul Ecke, quien logró desarrollar nuevas formas de cultivo y mezcla del árbol para resistir los climas más fríos del norte, haciéndola más pequeña y apta para macetas. Él y los suyos fueron quienes lograron hacer una campaña que promovió a la cuitlaxóchitl en la tradición invernal. Se sabe que desde el año 1925 estableció un rancho en California donde terminó por adecuarla y comenzó su explotación comercial. Su estrategia se basó en repartir gratuitamente macetas con las “plantas” a las emisoras de televisión para que salieran al aire en las transmisiones desde el día de acción de gracias hasta navidad.

En la actualidad el rancho Ecke tiene la patente de más de 300 variaciones de la cuitlaxóchitl, y su derrama económica en EUA y Canadá es enorme. En México hay cerca de 30 variaciones extranjeras que se utilizan para el comercio. El árbol original poco se utiliza, pues el mercado ha sido invadido por las descendientes de la nativa mexicana. Y cualquier viverista que quiera hacer uso de ellas debe pagar regalías a la compañía extranjera. Pero con todo y ello el arbusto cultivado en nuestras tierras hace su mejor desempeño para mostrar la ralea de su origen.

 

Veamos un poco de ello:

Hay 500 variedades de nochebuenas en el planeta

30 variedades se producen en México

600 millones de plantas se comercializan en el mundo

300 hectáreas para plantar flor de Nochebuena hay en México, lo que lo convierten en el cuarto lugar a nivel mundial en superficie cultivada

30 millones de Nochebuenas se producen en México cada año

Estos son los datos de su galanura. Su fiesta anual en México es el 8 de diciembre.

Como podemos observar es una historia llena de vicisitudes y altercados que giran en torno a este primor natural. No es posible observarla sin pensar en ello. Sin embargo, conocer su historia nos permite no solo darle el valor real de su origen e importancia en nuestra sociedad. Sino que, nos invita a considerar que la belleza de los seres vivos está más allá de lo que una tradición pueda proponer o explotar. Siempre es posible que detrás de un detalle exista una historia con raíces milenarias, tal es el caso de la cuitlaxóchitl, la flor que sedujo al mundo.

 

*Fuentes:
1.-Falta de leche. Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana BDMT-UNAM, México.
http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/monografia.php?l=3&t=Noche_buena&id=7627
2.- Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana BDMT-UNAM, México.
3.- Henderson, Timothy J. (2008). A Glorious Defeat: Mexico and Its War with the United States. USA: Macmillan. p. 40. ISBN 978-1-429-92279-1.

 

 
*Imagen: Oscar S. Aranda Mena

 

 

 

Emilio Tula
Autor: Emilio Tula
Escritor en formación y amante de las culturas nativas del Anáhuac, lo mismo del arte la poesía, la naturaleza y el pensamiento crípitico

4 pirámides donde puedes observar fenómenos ópticos en el equinoccio de primavera (VIDEO)

En distintas ciudades prehispánicas la disposición de las pirámides permite juegos de luz y sombras que proyectan la llegada del equinoccio de primavera.

La observación rigurosa de la naturaleza resultó en una conclusión recurrente en distintas civilizaciones: la vida está conformada por ciclos, patrones que se repiten, y gracias a estos ciclos es que nosotros podemos vivir. Estaban conscientes de que si uno de estos ciclos se interrumpía entonces el ser humano se encontraría en peligro.

Por ello, fue crucial asegurar por medio de rituales que el sol volviera a nacer cada día, que las lluvias surgieran las cosechas, y naturalmente, que las estaciones ocurrieran. En esto ciclos, el inicio de la primavera fue imprescindible pues marcaba la posibilidad de la vida, y para las culturas prehispánicas, desde luego fue fundamental.

Prácticamente todas las etnias mesoamericanas reverenciaron el equinoccio de primavera, es decir la llegada de esta estación, y tanto los solsticios como los equinoccios fueron fulgurantes momentos en su vida cultural y religiosa. Diversos sitios arqueológicos en México muestran, afortunadamente hasta hoy, simbolismos para honrar el equinoccio de primavera por medio de un juego de luces y sombras provocadas por la arquitectura, en el que, en diversos casos se repite la presencia de Quetzalcóatl, el Dios Bueno, que desciende para anunciar la vida.

Hoy, cada año miles acuden a lugares como Chichén Itzá, Teotihuacán, Dzibilchaltún, El Templo Mayor y El Tajín para recibir energía o imaginar la confluencia de los astros y la vida ritual de los antepasados.

Te presentamos 3 sitios arqueológicos de México donde se manifiesta el equinoccio, y que por lo mismo, continúan siendo lugares-rituales de gran importancia en el país:

 

Pirámide de Kukulkán, Chichén Itzá, Yucatán

Por 30 minutos en la escalera norte del Templo de Kukulkán o El Castillo, en una esquina, durante los equinoccios de primavera y otoño se forma una serpiente como resultado de las sombra que proyectan las 9 plataformas de la ciudad haciendo 7 triángulos invertidos y esta va avanzando hacia la cabeza en forma de serpiente en la parte baja, que representa a Quetzalcóatl, así, la serpiente desciende por la pirámide hasta llegar a su personificación.

 

Templo de Quetzalpapálotl, Teotihuacán, Estado de México

Aquí se hace un juego de luces y sombras que ilumina partes de las almenas de la pirámide. También en Tehotihuacán, a pesar de que los teotihuacanos fueron muy distintos de los mayas en tiempo y cultura, su ingeniería para honrar el equinoccio hace alusión a Quetzalcóatl, que las 12:00 desciende y así simboliza un inicio de otro ciclo.

  

Templo de las 7 Muñecas, Dzibilchaltún, Yucatán

A las 5 a.m el sol aparece por el lado oriente de la pirámide, y a través de sus ventanas y puertas el sol avanza hasta que queda detrás del edificio. En ese caso, el protagonista es el sol mismo, que hace una exquisita danza.

 

La Ferrería, Durango

sitios arqueologicos equinoccio primavera

La ciudad más importante de la cultura Chalchihuites en el valle de Guadiana, Durango, fue construida a partir de la observación de los astros. Y aquí en el equinoccio de primavera, estratégicamente, su edificio conocido simplemente como La Pirámide, comienza a iluminarse. Según explica el INAH:

Conforme transcurren las horas, el rayo de luz crece, se expande a lo ancho y enciende todo el conjunto arquitectónico, mientras al pie del cerro, un petrograbado con una imagen de cacería también se aclara.El pequeño patio hundido, localizado en la parte alta de La Pirámide, marca en sus puertas y esquinas los puntos de salida del sol durante los equinoccios y solsticios. El efecto de luces y sombras se debe a la alineación del conjunto arquitectónico: la pirámide está orientada a los puntos equinocciales y solsticiales.

 

Imágenes: 1)difusionculturaluninter.wordpress.com; 2)Gliserio Castañeda/ INAH

Marcadores astronómicos prehispánicos para observar el solsticio de invierno ¡en plena CDMX! (VIDEO)

Una piedra en el cerro de Xochitepec, en Xochimilco, fue labrada hace cientos de años; se trata de un observatorio antiguo para la observación del solsticio de invierno.

Para una persona como yo, que soy trabajador independiente, a veces me es un poco confuso el saber en que día vivo. Se muy bien que se escucha extraño pero el no tener una referencia clara de los “tradicionales” días laborales y los días de descanso me ha llevado en más de una ocasión a confundirme respecto a la fecha en que me encuentro… ¡Pero no existe mayor problema al respecto: simplemente volteo a ver la carátula de mi reloj y la duda queda resuelta al instante!.

Por lo que acabo de mencionar pueden darse cuenta que soy de los que aun usan reloj de pulsera, objeto que al parecer está en vías de volverse un gusto anacrónico. Por otra parte, he notado como mi comportamiento y costumbres evolucionan en función social de la tecnología que me rodea… En otras palabras; cada vez me es más y más común el consultar el calendario directamente en mi teléfono celular: ¡Adiós a las agendas de papel y a los calendarios de escritorio!

Todo lo anterior es solo una reflexión sobre la manera en que cambia el modo de contabilizar el transcurrir del tiempo; los días, meses y las estaciones del año, en nuestra vida diaria.

Por supuesto, en el pasado las cosas eran muy distintas…

Cuando visito antiguos conventos e iglesias de la época colonial me gusta observar los relojes solares que, aunque ya no son considerados como un objeto utilitario por prácticamente ninguna persona; estos instrumentos continúan de manera fiel y precisa, dando la hora infaliblemente a través de los años, las décadas y los siglos.

Mucho más tiempo atrás, en la época prehispánica, el conocer de manera precisa el día en que uno se encontraba eran de gran importancia para honrar a la deidad suprema que regia la festividad de cada ciclo temporal en el calendario ritual.

Nuestros antepasados observan el movimiento de los astros: la luna, los planetas, las estrellas y el sol. Como resultado de esa observación meticulosa del firmamento, fue obvio el percatarse que los objetos de la bóveda celeste trazaban ciclos precisos con un claro principio y final; mismo que se re iniciaba para repetirse una y otra y otra vez.

De la misma manera, nuestros antepasados comenzaron a localizar puntos prominentes en el horizonte que, observados siempre desde el mismo lugar, hacían las veces de marcadores calendáricos en el paisaje mismo: Lugares significativos en la lejanía y que eran justo por donde surgían los astros en fechas particularmente especiales. Estos sitios de observación se encontraban por lo general en lo alto de las montañas u alguna otra prominencia geográfica.

En plena ciudad de México aun encontramos uno de estos sitios: El cerro de Xochitepec, en Xochimilco.

En la cima de este cerro se encuentra una Cruz Monumental que, año tras año y desde hace poco más de un siglo, es celebrada por los pobladores a inicios del mes de mayo… Pero otra celebración, mucho más antigua que la anterior también es llevada acabo en esta cumbre ¡y quizá desde hace más de un milenio!: La observación de la salida del sol en el solsticio de Invierno.

En este sitio, año tras año en el amanecer del día más corto del año, varias decenas de personas ascienden desde la madruga para ver salir el sol por uno de los puntos más prominentes y simbólicos del horizonte: ¡La cima del volcán Popocatépetl!.

Estos visitantes llegan por muy distintas razones aunque si bien el factor de reunión gira en torno a la “celebración del solsticio”, los motivos personales pueden ser de lo más variopintos y discurrir entre “cargarse de energía”, hasta el promover “el rescate de las tradiciones de nuestros antepasados”. Así podemos encontrar desde grupos “New-Age”, hasta devotos de la “Mexicaneidad” mezclados entre los habitantes del pueblo que todavía acuden a esta tradicional y antiquísima cita “con su cerro”

Todas estas personas se congregan en la cúspide del Xochitepec y al rededor de la Cruz Monumental en donde según testimonios de las personas mas longevas del pueblo, hasta hace unas cuantas décadas, aun subsistían ahí los restos de una vetusta pirámide.

Curiosamente, a unos cuantos metros del aglomerado punto de reunión que representa dicha Cruz, se encuentra una roca que pasa totalmente desapercibida por prácticamente todas las personas… Esta roca tiene una relevancia muy significativa que a mi, en lo personal, me remite a las famosas piedras “intihuatanas” de la civilización incaica y que tenían como finalidad el “amarrar al sol”, para evitar que este siguiera su curso hacia la noche eterna y así, traerlo de vuelta para dar continuidad a los ciclos de la naturaleza.

La experiencia de observar el solsticio de Invierno desde esta roca y el “oculto secreto” que encierra en su particular forma y ubicación, lo podrán vivir plenamente en el video que acompaña este artículo… Peo por ahora, y a manera de conclusión, solo me resta el hacer la siguiente invitación: Como habitantes de esta gran CDMX en plena era digital, prácticamente ya no observamos el cielo para saber en qué fecha nos encontramos… Sin embargo, quizá valiera la pena el despertarnos algún día un par de horas antes de lo habitual… Conducir hasta Xochimilco y subir el cerro de Xochitepec (en la madrugada, son solo 5 minutos desde el Periférico hasta la iglesia del pueblo y otros 30 minutos de subida a pié), llegar a la cúspide y sentarnos a esperar el amanecer… Quizá para “cargarnos de energía” o para “revivir las enseñanzas de nuestros antepasados”… Cualquier “pretexto” es bueno por el puro gusto de ver salir el sol.

 

Un último comentario respecto a la pérdida de nuestro patrimonio:

A manera de complemento de este texto quisiera comentar que, tal y como podrán ver en el video que acompaña esta publicación, muchas veces algunos (¡recalco!, “algunos”) miembros de estos llamados grupos de la “Mexicaneidad” y similares, que por “tradición” luchan por “rescatar nuestro pasado”, en realidad están integrados por personas con mínimos conocimientos “reales” en torno a aquello que “intentan proteger”. Menciono esto porque en varias ocasiones he sido testigo de como estas personas para realizar sus danzas, ritos y ceremonias, alteran los sitios en los que las ejecutan, destruyendo en su ignorancia los restos materiales de la cultura de sus antepasados.

En el Monte Tláloc, por ejemplo, gran parte de los restos del monumental templo ubicado en la cúspide (el más grande y a mayor altura en toda mesoamérica) han sido alterados y la información arqueología perdida irremediablemente por estos grupos que “acondicionan el espacio para efectuar sus actividades”.

Así, en el video que acompaña a estas lineas, podrán ver a uno de estos personajes que, según me comentó personalmente fuera de cuadro, “hace este ritual para conservar la memoria de sus antepasados”…

¡Ajá. Si, claro!… Pero lo hace trepando a esta singular roca, pisando, desgastando y a la larga destruyendo ese mismo pasado que con tanto orgullo dice proteger!. Si esta persona conociera realmente el significado de dicha roca… haría cualquier cosa, menos subirse a ella.

 

*Ve más videos como este en el canal Somos Nómadas en YouTube.

Eduardo Bonilla
Autor: Eduardo Bonilla
Diseñador gráfico de profesión. Apasionado de la historia del arte y la arqueología. Se desempeñó en la publicidad por casi 10 años y actualmente es productor independiente de video. Se considera a sí mismo como un “viajero poco tradicional”. Ha sido conductor de series del canal History y colaborador en Discovery Channel.