Exposición: La Milpa. Espacio y Tiempo Sagrado en el Museo Nacional de Culturas Populares

La exposición: La Milpa. Espacio y Tiempo Sagrado inició el pasado 24 de noviembre y estará presente hasta el 5 de noviembre del siguiente año, equivalente a la duración de un ciclo agrícola.

El Museo Nacional de Culturas Populares, por los festejos de su 35 aniversario, que cumplirá el próximo año, rinde homenaje a todos aquellos que trabajan la milpa a través de la exposición: La Milpa. Espacio y Tiempo Sagrado.

La exposición reúne una serie de reflexiones en torno a la milpa como una práctica comunitaria imprescindible para la conservación de la diversidad biológica, alimentaria y cultural de México. Invitando a la reflexión de estos temas, reforzando la visión, el conocimiento y el valor, para motivar el impulso de acciones para su salvaguarda.

Con la exposición: La Milpa. Espacio y Tiempo Sagrado se puede apreciar  el patrimonio biocultural de la milpa en México como un aporte a su conservación a través de representaciones culturales, simbólicas y de identidad, al presentarla como una materialización de interacciones entre el ser humano y la naturaleza.

La exposición: La Milpa. Espacio y Tiempo Sagrado ofrece una rica selección de 150 piezas de arte popular y prehispánico, así como imágenes, fotografías y videos procedentes de la colección del museo, y otros acervos particulares e institucionales como el INAH, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, la Comisión para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; la Secretaría de Cultura de Guerrero, la Casa de las Artesanías de Yucatán, los museos del Barro Casa de Cultura del ayuntamiento de Metepec y el Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis.

Por si fuera poco, de forma simultánea a la exposición: La Milpa. Espacio y Tiempo Sagrado, durante todo el año se realizará un ciclo de cine en la Cineteca Nacional, que incluirá documentales y cintas de ficción relacionados con la milpa, que se proyectarán en museos y  pantallas de cines comunitarios de todo el país, así como el proyecto del colectivo de Cocina Tradicional de Costa Grande que construirá en el museo una cocina, para lo cual se contará con la participación de cocineras mostrando sus recetas.

Para más información consulta aquí o en la página de facebook.

Museo Nacional de Culturas Populares

Dirección: Av. Hidalgo No.289, esquina con Allende, Col. Del Carmen, Coyoacán.

Teléfono: 41550920

Horarios: De martes a jueves, 10:00 a 18:00 horas y de viernes a domingo, 10:00 a 20:00 horas.

Costo de entrada: $13 pesos.

Defender al maíz nativo como un modo de vida

La capacidad del maíz criollo para nutrir, y su enorme diversidad, enamoró a esta activista por la milpa y sus aportes a la salud y la biodiversidad.

Es una inspiradora guardiana del maíz y del patrimonio gastronómico mexicano. A la maestra en letras Cristina Barros, la vida y su amor por México la fueron llevando al campo de la gastronomía endémica de este país. Y en este mundo quedó deslumbrada por el maíz y ha luchado por su preservación desde hace 25 años.

Su trayectoria

El inicio de su carrera fue la docencia, ejerció como profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde 1968 a 1980. Entre la investigación de la historia y el patrimonio cultural, ya para inicios de los noventa, en 1993, publica en coautoría con Mónica del Villar ‘El Santo Olor de la Panadería’. En 1996 saca a la luz con Marco Buenrostro ‘Itacate. La sorprendente cocina mexicana’ y su repertorio sobre la gastronomía mexicana se ha extendido en numerosas obras.

Sobre el  maíz, eje de la nutrición mexicana y de su cultura, ha quedado prendada de una manera que la sigue maravillando, y eso lo emana:

“Me di cuenta de la cantidad de maíces especializados que hay, que no hay planta tan diversa por la cantidad de ecosistemas en México en que fue domesticada. Me fui dando cuenta que la riqueza era infinita: el 70% de la proteína que consume el mexicano proviene del maíz”, me dice.

cristina barros valero

La milpa como sustento de la salud del mexicano

Barros cree que a través de las crisis económicas y sociales por las que ha pasado México, las personas con pocos recursos sobrevivieron (y aún hoy) gracias al maíz. Para ella, en gran parte gracias al método prehispánico de la nixtamalización, nos mantuvimos como una sociedad  de  una alimentación sana antes de  la industrialización y los alimentos chatarra:

“Gracias a la nixtamalización, el maíz se vuelve más digerible. La presencia de cal le añade calcio y si se junta con el frijol te da una calidad de proteína bastante buena. Un taco de frijol resulta muy buen alimento”, me cuenta.

 

Sobre su lucha por el maíz nativo

Involucrada desde hace décadas en luchas sociales y ecológicas, su aprendizaje ha sido vasto: “Cuando emprendes este tipo de luchas te encuentras en el camino personas que comparten tus creencias y generas fortalezas internas muy grandes, te da una esperanza y esto es muy importante para generar transformaciones”, reflexiona.

 

¿Y qué hacer para preservar el maíz nativo y la nixtamalización como sociedad?

Para ella, una referencia en la materia, la mejor manera de luchar por el maíz es hacerlo como consumidor:

“Pregunta por las tortillas que comes, que no sean chatarra, que sean nixtamalizadas, de productores que usan maíz criollo”, nos invita.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

¿Qué es el maíz nativo y por qué todos deberíamos estarlo consumiendo?

El maíz es resultado de miles de años de cuidadoso cultivo, si no lo consumimos, podríamos perderlo. ¿Te imaginas un México sin maíz?

Aunque el maíz forma parte de la dieta e identidad de muchas sociedades mesoamericanas, éste nació en tierras mexicanas. Está unido permanentemente a nuestra cultura e historia. Pero, lo más importante, es que es responsabilidad de los mexicanos protegerlo y conservarlo.

El maíz nativo es resultado de un cuidadoso proceso de cultivo, que surgió a partir de la selección de las mejores semillas del antiguo teocintle. Miles de años y mucha experimentación dieron como resultado las más de 60 variedades de maíz que conocemos hoy.

Es claro que este alimento es signo de identidad y prácticamente todos los mexicanos comemos tortillas y otros productos derivados. Por ello, es urgente hacer lo posible por mantenerlo entre nosotros. Y la verdad es que el maíz está en peligro.

Consumir maíz nativo es la mejor manera de protegerlo. Si su demanda aumenta, también lo hará su producción. Pero tienes que asegurarte de que sea nativo.

¿Por qué preferir maíz nativo?

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El maíz nativo no es el único en el mercado. De hecho, un estudio reciente de la UNAM ha demostrado que más del 90% de las tortillas que consumimos son de maíz transgénico. Este último tiene muchas desventajas, pero la principal es que, a diferencia del nativo, no tiene variedades.

Sin variabilidad nos arriesgamos a que el maíz no sobreviva a nuevas plagas y contingencias ambientales; las especies nativas varían para adaptarse a los cambios en su entorno. Otra desventaja es que el maíz transgénico está contaminando al nativo y podría hacerlo desaparecer. Sin nativo, tampoco tenemos transgénico. Este último depende de la existencia del primero para seguirse produciendo pero, paradójicamente, también lo está haciendo desaparecer. Por otro lado, los pesticidas usados en las siembras transgénicas son muy cuestionables. Si de patrimonio biocultural se trata, es mejor consumir nativo que transgénico.

¿Por qué el maíz nativo significa alimento para todos?

El maíz nativo se cultiva en la milpa, sistema de siembra que, en pocas palabras, es una verdadera maravilla. En primer lugar, porque es perfectamente sustentable. Al alternar entre distintos cultivos, el campesino se asegura de no sobreexplotar la tierra; de cuidar sus cualidades fértiles.

Por otro lado, milpa no es motivo central de deforestación. El maíz transgénico, en cambio, se suele sembrar de forma extensiva, poniendo en riesgo a los ecosistemas mexicanos. Además la milpa —compuesta también de frijol, calabaza y chile— provee todo lo que uno necesita para vivir. En sentido, apoyar la milpa, también es contribuir a la seguridad alimentaria de muchas personas.

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Finalmente, cuando consumes maíz nativo, lo que estás apoyando son las economías locales. Esto, simultáneamente, es una manera de reivindicar formas de vida ligadas al campo. El maíz es mucho más que un alimento, es una conexión directa con la tierra, de la que —aunque cada vez la pongamos más lejos en nuestro imaginario— dependemos para estar vivos. Por eso  sigue siendo tan sagrado.

Pero no es necesario irse tan lejos. Podrás decir que no le tienes tanto cariño al maíz nativo, pero ¿te imaginas una vida sin tortillas?

Aprende más sobre comunidades que están luchando para conservar el maíz nativo.

*Imágenes: 1) George Bosela; 2) Óscar Ramón Canul; 3) y 4) AM Querétaro

Científicos advierten que el maíz, frijol y amaranto son la base de la dieta ideal

La síntesis nutricional de la dieta preshispánica: maíz, frijol, amaranto, nopal, chile y calabaza, podría mantenerte muy sano.

Hoy día, al hablar de una dieta completa quizá pensemos en diversos productos que proporcionan los nutrientes óptimos para vivir. Y por ello, tal vez resulte extraño el saber que miles de mexicas y de otras cultura prehispánicas vivían saludables con una dieta prácticamente basada en frijol, nopal y maíz.

Lo que sucede es que la mezcla entre estos alimentos provoca una síntesis nutricional básica, más aún, si el maíz está nixtamalizado (mezcla de cal para hacer la masa, que aumenta las propiedades nutricionales del maíz).

Ahora, si al frijol, maíz y al nopal, agregamos el amaranto, calabaza, chile o la chía, entonces la dieta se vuelve mucho más rica. Un grupo de científicos de la Facultad de Ciencias Químico Biológicas (FCQB) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) ha estudiado a profundidad los beneficios de una dieta basada en estos alimentos, y ha encontrado fascinantes resultados.

Este grupo está trabajando para crear productos a base de estos alimentos que durante milenios mantuvo sanos a millones.

El maíz y el frijol se complementan, y de ellos obtenemos una nutritiva mezcla de cereal con leguminosa. Por su parte, el amaranto es antidiabético, al igual que el nopal. También, el amaranto es antihipertensivo.

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Valorar nuevamente la base de la dieta prehispánica es imprescindible, sobre todo ahora que México enfrenta una epidemia de obesidad. También, es importante recuperar las semillas nativas, que por tantos años sustentó y fue el eje de la cultura en Mesoamérica. Para hacerlo, existen iniciativas puestas en marcha a las que podrías sumarte.