Lúdicos carteles de pixeles inspirados en la obra de Luis Barragán (FOTOS)

Sencillos trazos geométricos, y que evocan a los pixeles de la era digital, inspirados en las composiciones de la arquitectura de Luis Barragán.

Luis Barragán está entre los pocos arquitectos en el mundo que consiguió llevarnos en cada uno de sus espacios una pintura. La disposición de las paredes, techos, y demás elementos, siempre forman un encuadre, como un cuadro abstracto. Y en esta abstracción, consigue un algo indecible, muy mexicano; con ello nos referimos a una esencia que incluso salta prehispánica, mezclado con el color y la gracia de la biodiversidad del país, y todo ello, en espacios minimalistas, acaso lo más increíble de todo.

Sus formas y evocadores espacios dan pie a la reflexión, contemplación, y claro, la inspiración y la reinterpretación. Recientemente, la diseñadora de arte catalana Ingrid Picanyol, estuvo en la Ciudad de México, y luego de su estancia, no pudo evitarlo, configuró con la esencia geométrica de su obra lúdicos carteles donde juega con la idea de las formas de Barragán, como encimadas, como plastas, pero siempre en ese juego de imágenes que sugiere otra mayor. El trabajo de Barragán está colmado de plástica, cada parte en sus espacios es esencial en la configuración de una pintura en sí. 

Barragán nos habló con un nuevo lenguaje en la arquitectura, desde la composición como estética y función. Por ello, su obra siempre evocará a la reinterpretación lúdica, por que dentro de su minimalismo, y con lo improbable que resulta, también existe esta asombrosa cualidad.

carteles inspirados barragan Ingrid Picanyol

carteles inspirados barragan Ingrid Picanyol

carteles inspirados barragan Ingrid Picanyol

amo cuando sueño con algo que me daba miedo vivir. Así, cuando me toca afrontarlo, es ya la segunda vez, me preparó la vida

carteles inspirados barragan Ingrid Picanyol

carteles inspirados barragan Ingrid Picanyol

*Imágenes: Ingrid Picanyol Studio

ADN maya: el colectivo que reivindica a una cultura con su potente música

Con ingenio y deliciosa intensidad, estos raperos envían un mensaje vital en lengua maya.

Los idiomas indígenas de México se están haciendo sonar y fuerte, a través de iniciativas muy contemporáneas, como el rap maya. Esta es la propuesta del colectivo ADN maya, que reivindica su cultura local con potente música. Su mensaje es vital: las lenguas mayas están activas y si suenan, es porque hay sujetos hablando, cantando y jugando con ellas. 

Sin embargo, son muchos los que minimizan el valor vivo de los idiomas nativos; los consideran un asunto del pasado, y que un sujeto hable maya, pero no español, suele ser motivo de discriminación.

ADN maya: música para todos

El colectivo fue concebido en 2014, pero formalmente nació en 2015, impulsado por Jesús Cristóbal Pat Chable, “Pat Boy” y Tania Jiménez Balam, ambos originarios de Quintana Roo y promotores de la identidad maya a través de la música y la creación de contenidos audiovisuales. 

El objetivo central es impulsar a músicos emergentes en géneros como el rap, reggae y rock que canten en maya o sean bilingües. Para los creadores de ADN maya la apertura y la experimentación son esenciales. Solo a través de la flexibilidad será posible reivindicar en el presente elementos tradicionales de la identidad maya.

Además de hacer buena música, la idea es que las variantes vivas del maya vuelvan a tener lugar en el imaginario colectivo. El proyecto ha sido tan exitoso que, como explica Pat Boy, jóvenes no hablantes se han decidido a aprender maya solo para poder participar. 

La cosa ha crecido bastante. Hoy 18 creadores conforman el colectivo y las ganas de empaparse de la cultura de sus padres, madres y abuelos también se hace más fuerte: “En mi casa no dejo en paz a la gente; no paro de hacer preguntas a mi mamá: ¿cómo se dice esto; cómo se dice lo otro?” dice Xíimbal Bej, citado aquí.

Su primer disco ya está disponible en Spotify e incluye canciones con temas muy variados. Algunas hablan de hacer milpa, otras sobre el idioma en sí mismo; pero también hay letras de amor, desamor, nostalgia y temas que podría apelar a cualquiera.

Suena y resuena una conexión fuerte y real con la identidad maya

Esta es sin duda la mejor cualidad de ADN Maya; se trata de un proyecto con una identidad orgánica, genuinamente apasionado y resuelto a darle sitio en el mundo a las tradiciones donde floreció cada uno de sus participantes. Mientras que su material audiovisual está encontrando lentamente su ritmo, el espíritu de este colectivo es enorme. 

Esto se saborea mejor en vivo, donde la audiencia no para de corear, bailar, aplaudir y gritar. ADN Maya sabe armar un buen espectáculo, que igual conmueve y seduce. “¡Cuando yo les diga sangre, ustedes gritan maya!” invita uno de los chicos. “¡Sangre!” “¡Maya!”, responden mexicanos de múltiples orígenes sin dudarlo, porque hay algo de esta cultura en cada uno de nosotros.

También en Más de México: 8 piezas de rap en lenguas indígenas: identidad rítmica y denuncia versada

*Imagen destacada: ADN Maya/Facebook

Barragán, el álbum de rock alternativo dedicado a este brillante arquitecto mexicano

En 2014 salió a la luz Barragán, un álbum que honra y llena de atmósfera el de por sí ensoñador trabajo de este arquitecto, por parte de Blonde Redhead.

Poco antes de que en 2014 el prestigiado grupo de rock experimental Blonde Redhead terminara su cuarto álbum Barragán (luego de 4 años de no haber publicado uno nuevo), la agrupación visitó México en una gira.

La cantante del grupo, Kazu Makino, admiradora del icónico arquitecto mexicano Luis Barragán, decidió visitar la casa donde vivió este sensible artista. Luego del recorrido, que confirmó más aún su gusto por su trabajo abstracto, minimalista, e improbablemente rústico, Makino quedó encantada y se repitió el nombre de Barragán en numerosas ocasiones durante el viaje, finalmente, decidió dedicar este album al arquitecto. En una entrevista para The European, comparte:

luis barragan trabajo caballos

luis barragan trabajo caballos

Cuando estábamos por terminar el álbum, fuimos a tocar a México. Yo conocía el trabajo de Barragán pero realmente no conocía el hombre detrás de este, y de verdad no sabía por que me gustaba tanto. Él amaba los caballos, y todo lo que yo había visto de su trabajo tenía caballos en él, quizá era por eso. Pero luego, tuve la oportunidad de caminar a su casa, donde vivió y murió, y ahí entendí quien era él. Me encantó su trabajo, y también, el sonido que hace su nombre.

barragan album dedicado blonde redhead

El resultado de la primera parte del álbum es minimalista (aunque con un algo rústico); la primera canción con guitarras nos recuerda lo desértico y elegante que hay en el trabajo de Barragán, así como sus espacios: lejanos, pero, a su vez, cálidos, e incluso lúdicos.

Luego vienen los clásicos ajustes de Blonde Redhead, como sonidos de tuercas, envueltas en la dulce voz de Makino. Luego regresa el minimalismo con sonidos de ecos- el disco recuerda también al trabajo de este arquitecto, que cambia según el ángulo donde uno se encuentra. En su fase final va poniéndose más experimental, y la última parte musical vuelve a bajar, muy tranquila, dulce, muy a lo Blonde Redhead.

 

 
Imágenes: 2) glits.mx; 3) Jöana
Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

La fabulosa historia de cómo el arquitecto Luis Barragán terminó transformado en un diamante

Te compartimos la increíble historia de cómo las cenizas de Barragán terminaron acuñadas en un diamante.

Como  “un acto sublime de imaginación poética”, así definió en 1980 Jay Pritzker la obra del arquitecto mexicanos Luis Barragán para justificar otorgarle el máximo laurel en el mundo de la arquitectura, el Premio Pritzker. Hoy, el propio Barragán, protagoniza otro reconocimiento, por cierto bastante inusual: una porción de sus restos fue procesado y convertido literalmente en un diamante. 

La historia de este extraño suceso, que fue revelada hace unos días en un reportaje de “The Architect Who Became a Diamond“, publicado en The New Yorker, va más o menos así:

Tras la muerte de Barragán, sus archivos profesionales y los derechos de su obra fueron adquiridos por el empresario suizo Rolf Fehlbaum, como regalo de compromiso para Federica Zanco. El problema es que a raíz de esto el acervo quedó inaccesible, dentro de un “búnker”, muy lejos del bien público. 

Durate la confección de su muestra “Woman with Sombrero”,  dedicada a intimar con la vida y obra de Barragán, la artista estadounidense Jill Magid quiso, sin éxito, consultar los archivos propiedad de Zanco (quien actualmente dirige la Barragan Foundation). Ante la negativa, Magid no solo interpuso una denuncia, también comenzó a planear una inusual movida.

Luego de obtener la autorización de los familiares, Magid, en un acto que cumplió con todos los requisitos legales y formalidades, exhumó las cenizas del arquitecto, alojadas en su tumba, dentro de la Rotonda de los Hombres Ilustres, en Guadalajara, y extrajo la mitad de las mismas. A continuación, envió las cenizas a una empresa suiza dedicada a crear joyas con los restos de personas, donde mediante un proceso de hiper compresión, las cenizas se transformaron en un diamante de dos kilates.  

El propósito de Magid no solo incluye un manifiesto metafórico, cuestionando el poder de la Fundación Barragán sobre el archivo de uno de los grandes arquitectos de la historia, también un potencial instrumento práctico, ya que busca crear un mecanismo de negociación con una entidad autoritaria: Magid ha ofrecido el diamante montado sobre un anillo a Zanco, como un intercambio para que abra al público el archivo de Barragán.

¿Qué sucede con el legado de un artista cuando pertenece a una corporación y está sujeto a leyes de un país donde no existe ningún trabajo arquitectónico de su autoría? ¿Quién puede acceder a él? ¿Quién no?

La respuesta de Zanco al ofrecimiento aún no se ha concretado, pero por lo pronto la pieza será exhibida este próximo septiembre en el San Francisco Art Institute.   

Foto: © Rene Burri / MAGNUM