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Llegará a México una nueva opción de Turismo Sustentable: los Geoparques

Los geoparques son lugares cuya riqueza estriba en importantes formaciones geológicas, México tiene mucho que ofrecer al respecto.

El próximo mes de mayo, se espera el reconocimiento de los dos primeros Geoparques de México por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) la cual emitirá su fallo gracias a la recomendación de la Red Mundial de Geoparques, enviado a la organización a finales del 2015, para reconocer a la Mixteca Alta de Yanhuiitlan, Oaxaca y la Comarca Minera de Hidalgo

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Paisaje de Yanhuitlan en la mixteca alta de Oaxaca  

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Pasaje de la sierra de Pachuca en Hidalgo

Sin duda nuestro país es reconocido mundialmente por su biodiversidad, así como por sus zonas arqueológicas y paraísos turísticos que resultan innumerables. Contamos también con ciudades patrimonio de la humanidad.

Sin embargo a pesar de ser el primer productor mundial de plata y contar con importantes reservas de oro y yacimientos de cobre, resulta que nuestra cultura abiótica y geológica es prácticamente inexistente.  

Por ello, la labor desarrollada en los últimos años por José Luis Palacio Prieto y Carlos Canet Miquel, investigadores del Instituto de Geología y Geografía de la UNAM, ha resultado realmente valiosa para entender y poner en práctica este movimiento iniciado en Europa hace 16 años, cuyo objetivo principal es promover y dar a conocer la importancia del patrimonio geológico y su relación con la sociedad.

Actualmente la Red Mundial de Geoparques, adscrita al Programa Internacional de Ciencias de la Tierra- incluye 120 sitios distribuidos en 32 países, principalmente en Europa (Francia, España, Alemania y Grecia), en Asia (China). En América Latina sólo hay dos geoparques: uno en Brasil y otro en Uruguay.

geoparques mexico real del monte Resulta importante mencionar que a diferencia de las reservas ecológicas o las áreas naturales protegidas (ANP) los geoparques deben contar con la presencia de asentamientos humanos para poder establecer una dinámica educativa y social.

En el caso de la zona de Santo Domingo Yanhuitlan –que se localiza en la mixteca alta oaxaqueña- se encuentra una serie de formaciones geológicas producto de la erosión y la regeneración, que integran un gran recurso educativo, donde podemos observar la enorme relación entre la geología y la geomorfología, que nutren el carácter de la sociedad que los habita, dando origen a la identidad y a las manifestaciones culturales de los pueblos mixtecos.  

Por lo que se refiere a la Comarca Minera de Hidalgo, se trata de un conjunto de poblaciones mineras como Huasca, Real del Monte, y El Chico, en donde se establecieron hace más de 250 años, importantes haciendas mineras que procesaban los valiosos recursos de la sierra de Pachuca.

En esta región existen varios peñascos como la Peña del Zumate que se encuentra en Omitlán; las Peñas Cargadas en el municipio de Real del Monte, la Peña del Conejo en San Jerónimo. También destacan las famosas Peñas del Cuervo, las Monjas y las Ventanas en el Chico. Igualmente llaman la atención las cumbres Volcánicas de los cerros de la Corona, el Jacal y el Horcón, los tres en jurisdicción de Huasca, donde estas formaciones rocosas levantan sus cimas a más de 3,100 metros sobre el nivel del mar.    

 

Para mayor información:

Dr. José Luis Palacio Prieto. Correo electrónco: palacio@unam.mx

Proyecto Geoparque Mixteca Alta http://www.geoparquemixtecaalta.org

Comarca Mnera: geoparquehidalgo.com   771-107-23-05

 

Imágenes: 1)UNAM; 2 y 3) geoparquemixtecaalta.org

 

Luis Bringas Guedea
Autor: Luis Bringas Guedea
Consultor técnico y editor asociado de publicaciones especializadas en agricultura y desarrollo rural con 20 años de experiencia en la transferencia de tecnologías. Especialista en comercio agrícola y agroindustrias. Coofundador de Siac, Agrored y Productores de Hortalizas.

Profundos retratos de los seguidores de la Santa Muerte en Oaxaca

De la muerte hablamos poco, pero para algunos mexicanos la "niña blanca" es una Santa...

La naturaleza de nuestra espiritualidad es increíblemente compleja. Especialmente en un país como México, donde lo místico se alimenta de infinitas formas de ser humano. Pero es precisamente esta complejidad lo que vuelve a la dimensión espiritual de nuestro país tan seductora.

Esa atracción llamó profundamente a la increíble fotógrafa Luján Agusti que enamorada de nuestro sincretismo ha realizado distintos proyectos para retratar el mestizaje, le religiosidad y la fiesta en México. En 2015, Agusti vino a estas tierras buscando investigar las creencias del país y hacer un registro documental de la forma en que la religión católica se ha mezclado con referentes de múltiples culturas y particularmente con creencias prehispánicas.

Pero mientras estaba en su proceso creativo, ocurrió un extraño incidente que la involucró directamente con el asunto investigado:

… una mujer dijo haber hablado con mi madre, quien falleció hace diez años, describiéndola tal cual era. Yo atea y descreída, dudé. Algo cambió a partir de ese encuentro. El tema que había decidido investigar me invadió, me llevó a cuestionarme sobre cuáles eran realmente mis creencias.

Para Agusti la exploración se transformó en ese momento en una búsqueda personal y decidió concentrar una serie fotográfica en un grupo de seguidores de la Santa Muerte del estado de Oaxaca. El resultado es “Salva tu Alma” donde los personajes posan luciendo su compromiso con el culto.  

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Como con casi todas las expresiones de religión (en México y el mundo), los seguidores de La Niña Blanca manifiestan su fé a través de gestos grandilocuentes, en muchos sentidos “teatrales” y definitivamente catárticos, pero que en su caso recuerdan más a los antiguos rituales prehispánicos que a la solemnidad religiosa que suele apreciarse en las iglesias.

El culto a la Santa Muerte está estrechamente ligado al culto a la naturaleza, comprendiendo la muerte como un proceso delicado, pero justo, uno que se corresponde con la vida. Lo que parecen buscar en última instancia sus fieles, es una reconciliación con el hecho que promete la figura; es decir, estar en paz con la muerte, con la idea y también con el evento: lo que se pide es una muerte no violenta.

La Santa es común entre sujetos que arriesgan la vida o que viven en sitios con dinámicas sociales complejas, aunque en muchas comunidades de México, aunque no sean adeptas a la Santa Muerte, es común venerar a los muertos, incluso pensar que aún habitan entre nosotros y que de distintas maneras continúan interviniendo nuestra existencia.

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Otro asunto interesante y que Agusti deja ver en sus imágenes es que la muerte es una deidad femenina, lo que hace del culto uno muy especial, sobre todo para la sociedad mexicana, que no puede curarse de su no muy sutil machismo. Así, se muestran en esta serie fotográfica a distintas mujeres sosteniendo a la “mujer mística” que las guía.

Por otro lado, los retratos son delicados, elegantes y no parecen dejar saber lo que la fotógrafa está pensando sobre los sujetos en la imagen. Son una figuración bastante neutra que no pretende aleccionarnos sobre la Santa Muerte y tampoco celebrar el culto, recordándonos lo importante que es ser respetuosos de las formas de vida ajenas.

Mientras que esta curiosa vertiente del catolicismo intriga y asusta, la realidad es que, como cualquier otra creencia del estilo, existe para alimentar la vida, hacerla mucho más transparente y fácil de navegar.

También en Más de México: El culto a la Santa Muerte: de la cosmovisión prehispánica a la actualidad

Vistas en 360º de parques y reservas naturales de México en Google Street View

Estas imágenes te llevarán a adentrarte, con vistas panorámicas, a algunos de los mejores parajes naturales de México.

La inclusión de satélites, drones, y de más artificios voladores, han traído consigo la posibilidad de conocer con más fidelidad sitios que quizá serían inaccesibles de otra manera para muchos. Las vistas en 360º, si bien jamás equipararán la entereza de una experiencia presencial, son una herramienta interesante para hacernos la idea de cómo luce un sitio.

México está entre los 5 países más megadiversos del mundo, posee la mayoría de los ecosistemas existentes y alberga hasta 78 Áreas Naturales Protegidas. Como parte del proyecto de Google Street View, se ha hecho un banco de fotografías en 360º de hasta 68 lugares protegidos en México, desde Reservas hasta Parques Nacionales.

Entre este acervo están El Cañón del Sumidero, el Nevado de Toluca, el Santuario de la Mariposa Monarca, el Parque Nacional Iztaccíhuatil Popocatépetl, Cofre de Perote, Cascadas El Aguacero, El Chico, Lagunas de Zempoala, la Sierra Gorda., etc.

Te invitamos a darte una vuelta por esta fabulosa colección de imágenes que te invitarán a cuidar y visitar estos lugares en este link.

Campesinos chiapanecos hacen volver al tucán a sus tierras gracias a la reforestación

En el municipio chiapaneco de Pijijiapan resplandece la herencia precolombina de los olmecas, nahuas, aztecas y mixes.

El activismo campesino de este pueblo chiapaneco, en donde las prácticas ecosustentables han mejorado el estilo de vida tanto de sus habitantes como de sus vacas, es loable.

En el municipio chiapaneco de Pijijiapan resplandece la herencia precolombina de los olmecas, nahuas, aztecas y mixes. Se trata de un sitio en donde la conexión entre humanos y naturaleza rigió durante siglos las practicas de agricultura, pesca y comercio… Hasta que de pronto los habitantes comenzaron a darse cuenta que los manglares y su diversidad estaban desapareciendo.

Cuenta Melvin Chirino, habitante de Pijijiapan, que, luego de que pobladores y empresas extranjeras talaran los manglares de la zona para fines domésticos y comerciales, dejaron de verse por la zona todas aquellas playas paradisiacas con palmeras, lagartos, mapaches, nutrias, pijijis, garzas, chachalacas y tucanes:

La principal razón de que se acabaran aquí los árboles, y las aves, fue una empresa estadounidense que taló toda la zona, en los años 40, incluso, aún quedan las ruinas de una carreta gigante, jalada por bueyes, que usaban para llevar los troncos al aserradero, entonces, ellos –la empresa extranjera conocida entonces como Maderas Coapa– fueron realmente los que se acabaron el manglar. [Sin embargo] no nada más fueron ellos, sino también nosotros. Antes decíamos: ‘vamos a tirar esa montaña, órale, todos los árboles, para hacer potrero’, o sea, hacíamos lo que se conoce como ganadería extensiva. Y también decíamos: ‘ese palo me estorba’, y a cortar el árbol; o ‘necesito leña’ y otro árbol, o ‘necesito 500 postes para vender, y tumbaban 500 árboles, y se hizo costumbre eso, y ya luego hasta venía aquí gente de otras regiones, a cortar madera, libremente, cada vez que necesitaba… y así nos acabamos casi todo el manglar… Y luego, en 1999, vino el desastre natural –el huracán Paulina– que en un ratito tumbó los poquitos árboles que quedaban. Y entonces, de un día para otro, todo aquí, en Pijijiapan Región Costa, quedó como si fuera un desierto.

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Ante la desaparición de su hábitat natural, el pueblo y las parcelas entraron en crisis total: ¿cómo podían alimentar tanto a las familias como al ganado si el zacate quedó enterrado por la arena? Para ese entonces, no sólo los tucanes se habían marchado, también toda la fauna: “[N]o había nada, se fueron las aves, ardillas, iguanas. Sólo nos quedamos nosotros, porque, ¿a donde íbamos a ir? Esto era verdaderamente un desierto.” Esto fue el resultado no sólo de la deforestación, también del incremento en la temperatura –hasta 1.5ºC– causado por el calentamiento global.

Para esas fechas, los ganaderos tenían un verdadero problema, “porque el tiempo de lluvia se fue deteriorando, fue cambiando”. Pijijiapan realmente experimentó, en sangre propia, los efectos “del famoso cambio climático”. Sus habitantes empezaron a preguntarse qué hacer para evitar que el ganado muriera, así que solicitaron el apoyo del gobierno y de gente de organizaciones –no gubernamentales–.

Como resultado de ver sus tierras devastadas, 16 ejidatarixs de Santa Clara crearon la Cooperativa Pichichi, la cual se dio a la tarea de sembrar árboles. Chirino, orgulloso, afirma que ahora todas las parcelas de Pijijiapan tienen una zona de reforestación: “A partir de estos esfuerzos, en 15 años de existencia, la Cooperativa Pichichi ha reforestado 40 hectáreas con especies nativas.”

De hecho, Benjamín Morales, representante legal de la cooperativa, explica que estas áreas reforestadas estarán protegidas por el mismo municipio. Mientras que en las áreas en que sembraron maíz, metieron también árboles frutales como el chicozapote: “y cuando esos árboles crezcan, ahí tampoco va a poder sembrarse ya nada, hay que jugar con eso, pensamos que en el futuro tendremos fruta para comer, y también para vender, y eso nos complementará lo que obtenemos por la producción de leche.”

Gracias a este esquema de trabajo, las tierras de este municipio estarán nuevamente reforestadas, con especies silvestres y frutales, prevaleciendo sólo una fracción de sus tierras para uso granadero. E inclusive, en las zonas delimitadas para las vacas hay árboles, “porque una vaca necesita sombra. La vaca come, toma agua y busca sombra donde echarse a descansar.” Si una vaca no encuentra un árbol, va a caminar hasta encontrar un lugar fresco –aunque no lo haya–, y si uno ve a una vaca echada en el sol es porque ya la venció el sol. Aureliano relata que “hasta en los potreros hay que tener suficiente sombra, para que las vacas no sufran”.

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Este modelo de trabajo fue propuesto por la organización internacional The Nature Conservacy, la cual buscaron conseguir aprovechamiento agrícolas que les permiten mantener a las 300 vacas que entre los 16 ejidatarixs reúnen así dejar de consumir alimento industrializado. Ante esta situación, Benjamín Morelos considera que, a diferencia de la creencia popular en que mientras más grande es el terreno trabajado, más grande será la producción, si las vacas se encuentran en espacios pequeños, suficientes pero confinados, la producción de leche será mejor: “porque camina menos, se cansa menos, está más contenta.”

“No criamos a nuestras vacas para venderlas como carne”, explica Melvin, “obviamente, cuando un animalito ya está viejito, o cuando está muy enfermo, lo sacrificamos, pero eso es otra cosa. Nosotros tenemos a nuestras vacas para producir leche, y ahí es donde se mezcla esto del calentamiento climático: que ahora la temporada de sequía es más fuerte, y en esos meses, marzo, abril, mayo, los animales sufren, porque no tienen qué comer.” Por lo que si las vacas dejan de comer, se estresan por el calor y dejan de dar leche; por ello, además de tener árboles para dar sombra a las vacas, la fracción de sus tierras reservada para el ganado cuenta con un banco de proteínas. 

Libre de argoquímicos, todo el alimento para el ganado se almacena fresco, por lo que la producción de leche se mantiene a lo largo de la sequía. Pues inclusive cuentan con un banco de proteínas –áreas donde se permite el crecimiento de arbustos, pastos silvestres para que las vacas pasten una hora al día–, las cuales ayudan a producir hasta un litro más de leche: “Así ya no tenemos que darle hormonas a la vaca para que le baje la leche, o pollinaza (excremento industrializado de gallinas), nuestra leche es de la más sana que puede encontrarse.”

Gracias a esto, la economía de Pijijiapan mejora poco a poco, “no nos estamos haciendo ricos, pero sí podemos procurar mejor a nuestras familias.” Mediante estas prácticas agrícolas y ganaderas, los ejidatarixs han logrado limitar una cuarta parte del terreno en áreas donde pastan las vacas, evitando la compactación del suelo y los gastos de la alimentación industrializada, y pasando de una producción de leche de tres litros a seis litros al día.

“Nuestro objetivo es ahorrar, mejorar nuestra economía y cuidar la naturaleza. Es el tiempo de cuidar nuestro bosque, nuestra agua y nuestra flora. El manejo que damos a nuestro ganado, en terrenos chiquitos, con técnicas agrosilvopastoriles, le hace un bien a la conservación del medio ambiente. Antes, aquí todo era potrero. Hoy, hay bosque, y cada vez habrá más…”

Pues con todo este cambio revolucionario para Pijijiapan y con el apoyo gubernamental, los ejidatarios levantaron una pequeña planta quesera de 20 m2, en la que procesan de forma natural la leche que ellos mismos ordeñan. De ahí nace el Queso Pichichi.

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Melvin explica que “Cuajamos la leche de forma natural, y aunque en el proceso se emplea gas, nuestro gas es natural, lo generamos con un biodigestor que nos donó el gobierno, en el que echamos todos los días dos cubetas de caca de vaca… con eso tenemos gas suficiente.” Gracias a ese abono, las cosechas para las vacas ni para el uso humano está contaminado con argoquímicos.

“En un par de años estaremos con los precios que soñamos. Nuestro queso es saludable y se produce de manera responsable con el ambiente… y con las vacas”. Por mientras, los tucanes y casi toda la fauna ha ido regresando al místico y ecosustentable lugar de Pijijiapan.

[AnimalPolítico]

*1)Wikicommons, 2) Libro de recetas, 3) Animal Político, 4) AndyJohnsonsPhotos