Francisco Toledo presenta su primera exposición de pintura en 10 años (FOTOS)

120 autoretratos que nos muestran su autopercepción, una interesante autobiografía plástica: Naa Pia, Yo mismo.

El autoretrato ha sido una constante en la historia artística desde hace miles de años, e incluso, la pintura rupestre, quizá sea una especie de autoretrato colectivo. En estas imágenes que uno pinta sobre uno mismo, se plasma un sentimiento de la etapa en que uno se encuentra, porque nuestra sensación del yo, es distinta en cada una de ellas.

Poco antes de cumplir 77 años (de haber consumado 28 mil vueltas al sol, dice), y luego de 10 años de no haber presentado ninguna exposición de pintura, Francisco Toledo, presumiblemente (y para muchos, merecidamente) el pintor vivo mexicano más cotizado, decidió presentar Naa PiaYo mismo, una selección de 120 autoretratos hechos a lo largo de su vida, desde la adolescencia hasta hoy.

Según sus propias palabras, le causó muchísima impresión, y encantó, el autoretrato de Rembrandt que está guardado en Colonia, Alemania, e hizo su propia versión, inspirado en este. Llama la atención particularmente, sobre todo si se disfruta del trabajo de Toledo, que haya decidido hacer un recuento de su propia identidad, manera de autopercepción, de identificación con sí mismo, por medio de esta exposición.

Al respecto, y en entrevista para el País, compartió:

Voy a cumplir 77 años y quería reflejar, en la medida de lo posible, el deterioro, el paso del tiempo sobre el físico de uno, las barbas blancas, las arrugas…pues todo lo que le pasa a un hombre de 77 años. Soy yo, el que puede estar quieto, o puede estar frente al espejo, sin moverme, sin perder intimidad en el trabajo porque no hay otra persona a la cual estás dibujando.

La exposición está en el Instituto de las Artes Gráficas de Oaxaca, y puedes hallar mayor información, en este enlace.

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exposicion autoretratos francisco toledo

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*Imágenes: 1 y 4)  Jorge A. Pérez Alfonso/La Jornada; 2 y 5) El País

Entre nopales y el campo: una joya arquitectónica de los Altos de Jalisco, el CUALTOS

Sumérgete en uno de los más extravagantes sitios arquitectónicos de México.

“Andando por el campo, la sabiduría está ahí, solo hay que interpretarla.”

Miquel Adriá

En este lugar la tierra es roja, y ello hace que el cielo y la vegetación contrasten de una manera especial. El terreno lo donó la industria avícola local, y así, en 1993 comenzó la construcción de una de las joyas arquitectónicas de México, el edificio del Centro Universitario de los Altos (CUALTOS). Emergido en la zona conocida como los Altos de Jalisco y creado por el arquitecto Fernado González Cortázar hacedor de “La Escultura Monumental  y el Monumento Arquitectónico”, como dice Miquel Adriá.

“Fernado González Cortázar quería que el proyecto brotara de la tierra, de modo que un barranco justificara un auditorio escalonado y un árbol definiera la curva en un camino. El paisaje se construye”, continúau Adriá en el prólogo de “Centro Universitario de los Altos en Tepatitlán, Jalisco/Fernando González Cortázar “.

Tierra roja, nopales, y una arquitectura futurista-neomexicana (o algo así)

Cuando en aquel entonces (1993) el rector de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla, encargó la construcción de este complejo arquitectónico, González Cortázar llegó a un terreno virgen, donde recorrió senderos, y lomitas, y bancos de piedra. Y este arquitecto decidió acoplarse al paisaje, complementarlo con joyas-monumentos-esculturas que hacen de este sitio quizá uno de los más oníricos de México. 

“Ahí, el arquitecto, caminando por el terreno virgen, escogiendo rocas oxidadas, salvaguardando una nopalera, fue definiendo los puntos en que la arquitectura se anclaría en el terreno, dialogando”, apunta Adriá.

El CUALTOS nació como un proyecto educativo para descentralizar la educación en Jalisco, y que así existiera un centro en el que los jóvenes pudieran formarse para continuar con la vocación agropecuaria del lugar, respetando el desarrollo rural de la zona y sin tener que irse de sus pueblos, o al menos no hasta Guadalajara. 

Con el tiempo, esta Universidad agregó a la oferta educativa agropecuaria y administrativa, la del sector salud (medicina y enfermería), haciendo aún más grande el complejo de edificios.

Traza una circunferencia para rodear un bosque de robles, subraya una franja de nopales que cruza entre paseos (…)

Construyendo Paisajes

Hoy, el CUALTOS lega una parte del trabajo de González Cortázar, entre cuyos maestros figuran Luis Barragán, Ignacio Díaz Morales o Mathias Goeritz. Y la obra de González tiene una especial y afortunada presencia en Jalisco (siendo oriundo de este estado), siempre cayendo más en la presencia escultórica, y cuando no, acoplando los edificios a una esencia de este tipo: como La Gran Puerta (1969), la Fuente de la Hermana Agua (1970), el ingreso al Parque González Gallo (1972) o el Centro de Seguridad Pública en Guadalajara (1993), etc.

Entre nopales, y senderos y el campo: aquí te dejamos una probada de la belleza y singularidad del CUALTOS:

 

cualtos arquitectura fernando gonzalez cortazar

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*Imágenes: 1,2,3,4,5,6,7 y 9 (Centro Universitario de los Altos en Tepatitlán, Jalisco/Fernando González Cortázar); 6, 8, 10 y 11 (cualtos.udg.mx). 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Francisco Toledo habla sobre su tierra: 7 inmortales impresiones

El siempre elocuente “chamán del presente” vivió el “ser mexicano” como pocos en nuestro tiempo.

Ser mexicano es, sin duda, un asunto de resistencia. Decirse de aquí es asumir que el origen de uno es plenamente elusivo —pues este se pierde entre tradiciones indígenas, colonizadoras, migrantes y demás. Decirse de aquí es comprometerse con un terreno imperfecto: tan intrincado en su materialidad y en su misticismo; tan creativo y violento; permanentemente sísmico.

Francisco Toledo, el siempre elocuente “chamán del presente”, vivió el “ser mexicano” como pocos en nuestro tiempo. Su superficie fue tan genuina que casi podría llamarse transparente; ese rasgo le imprime una ligereza excepcional, que no es difícil relacionar con lo lúdico y lo imaginativo, siempre presentes en su obra. 

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Pero sus actos, su constante lucha por los otros, por la tierra, por la memoria, lo transformaron en un ancla para sus amigos y vecinos oaxaqueños y, en más de una forma, para todos los mexicanos. Para algunos, tal vez, en un líder y héroe contemporáneo.

Y, al mismo tiempo —aunque probablemente Toledo se sublime, hasta convertirse en otra de las míticas figuras históricas de México— su profunda humanidad, intensamente encarnada en sus palabras, podría inspirarnos a habitar este país —mientras nos toque hacerlo— con más fluidez y sin rendirnos. Con más acción y menos dolor. 

¿Y cómo definió el Maestro a México? Es difícil decirlo; sin embargo, en un par de imperdibles entrevistas otorgadas a El País en 2014 y 2015, dejó algunas impresiones suyas sobre esta tierra que, además de ser ahora inmortales, podrían cambiar la forma en que la comprendes —y la abrazas.

¿Le gusta México?

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Le preguntó Jan Martínez Ahrens a Toledo en 2015. El Maestro responde:

Hay cosas que me gustan y cosas que se perdieron. Todo va cambiando. […] Conocí el istmo de Oaxaca cuando las mujeres se bañaban desnudas en el río. Los trajes y las fiestas, los mercados, el zapoteco hablado por todas partes. Tenía cinco años y era el paraíso, un México diferente: la gente india no estaba sometida y tenía cierta autonomía. Pero todo eso desapareció. Ya no se ve lo que vi.

A continuación, el ingenioso periodista le pidió decir lo que le venía a la cabeza cuando escuchaba algunas palabras. Estas fueron las cosas que el mágico sujeto invocó:

DF: Peligros. La primera vez que fui, sufría una enfermedad que no podían curar en el pueblo. Y en esa época corría el rumor de que en la capital se raptaban niños y que luego aparecían en los tamales. Se decía que había que abrir el tamal con cuidado y ver qué carne contenía, porque a veces podías encontrar un dedito. DF me recuerda un tamal y un dedito de niño.

Juchitán (su pueblo): Confrontación, guerra, violencia. Allí hubo revueltas muy sangrientas.

También se le preguntó entonces por el “compromiso” con México y esto respondió el “chamán del presente”, como para recordarnos que no podemos hacer mucho más que lo está en nuestras manos:

“Usted tiene un compromiso muy fuerte con su tierra” señala Jan Martínez. “Sí, pero cualquier día me voy y rompo el compromiso [risas]. Mientras estoy aquí, ayudo, busco hacer el bien.”

“¿Cómo ve el futuro de México?”, continúa el periodista. “No puedo contestar. No sé ver el futuro. Mi chamanismo llega nada más que hasta el aquí y el ahora.” 

También en Más de México: Déjate embrujar por estos 15 seres fantásticos de Francisco Toledo 

¿Qué dice de México el caso de los 43?

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Preguntó Pablo de Llano a Toledo. El maestro se limitó a dar una respuesta contundente, incidentalmente acompañada de una lección de historia y geografía simbólicas:

“Dice de un país salvaje, cruel e incontrolable.” “¿Peor que antes?”, pregunta Pablo. “¿Antes de la Conquista o antes de Cristo? ¿Antes de la llegada de las eólicas españolas? No sé, es difícil hablar de todo México, como usted sabe. Hablar de México es hablar de muchos países.”

¿Cree en el maíz?

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Soltó el periodista. 

¿Cómo si creo en el maíz? El maíz es una cosa que se come.” 

El maíz es una materia, no una metáfora. Así como el pintor es una materia y no un símbolo. Lo que pasa es que ahora su materialidad está encarnada en otras cosas, tal vez menos suaves y endebles que los cuerpos. Por suerte, habemos muchos valientes dispuestos a nombrarnos mexicanos, como Toledo. Y resistir.

Descansa, Maestro. 

También en Más de México: Así describe Francisco Toledo el Istmo de Tehuantepec de cuando era niño

*Fuentes: 

Jan Martínez Ahrens para El País: Francisco Toledo: “Quise ser un ilustrador de mitos”

Pablo de Llano para El País:  Entrevista con Francisco Toledo “México es un país salvaje”

Déjate embrujar por estos 15 seres fantásticos de Francisco Toledo

Los misteriosos seres que emergen de la obra del pintor Francisco Toledo recuerdan a los brujos o nahuales de Oaxaca.

Francisco Toledo es un personaje que tiene algo de elusivo y misterioso, tal como los seres de sus pinturas. Los animales que este pintor zapoteco nos presenta: como monos, murciélagos, iguanas, sapos e insectos, generalmente aparecen en movimiento, incluso podríamos decir que en mutación. Muchos de ellos son híbridos y casi siempre tienen un algo de efímero.

Quizá si existiera un calificativo para describir esa atracción que su obra suele generar, sería algo así como un “magnetismo brujil”. Y pareciera imposible disociar su origen zapoteco de su obra, ya que en ella desfilan seres que nos remiten a los nahuales –brujos mitad animal, mitad hombre, presentes en decenas de leyendas alrededor de México, y que en Oaxaca son más que populares.

A continuación te compartimos una selección de estos estos seres fantásticos, entidades que exudan imaginación y transitan en mundos insólitos –incluido el nuestro–.

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )