Déjate embrujar por estos 15 seres fantásticos de Francisco Toledo

Los misteriosos seres que emergen de la obra del pintor Francisco Toledo recuerdan a los brujos o nahuales de Oaxaca.

Francisco Toledo es un personaje que tiene algo de elusivo y misterioso, tal como los seres de sus pinturas. Los animales que este pintor zapoteco nos presenta: como monos, murciélagos, iguanas, sapos e insectos, generalmente aparecen en movimiento, incluso podríamos decir que en mutación. Muchos de ellos son híbridos y casi siempre tienen un algo de efímero.

Quizá si existiera un calificativo para describir esa atracción que su obra suele generar, sería algo así como un “magnetismo brujil”. Y pareciera imposible disociar su origen zapoteco de su obra, ya que en ella desfilan seres que nos remiten a los nahuales –brujos mitad animal, mitad hombre, presentes en decenas de leyendas alrededor de México, y que en Oaxaca son más que populares.

A continuación te compartimos una selección de estos estos seres fantásticos, entidades que exudan imaginación y transitan en mundos insólitos –incluido el nuestro–.

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Francisco Toledo habla sobre su tierra: 7 inmortales impresiones

El siempre elocuente “chamán del presente” vivió el “ser mexicano” como pocos en nuestro tiempo.

Ser mexicano es, sin duda, un asunto de resistencia. Decirse de aquí es asumir que el origen de uno es plenamente elusivo —pues este se pierde entre tradiciones indígenas, colonizadoras, migrantes y demás. Decirse de aquí es comprometerse con un terreno imperfecto: tan intrincado en su materialidad y en su misticismo; tan creativo y violento; permanentemente sísmico.

Francisco Toledo, el siempre elocuente “chamán del presente”, vivió el “ser mexicano” como pocos en nuestro tiempo. Su superficie fue tan genuina que casi podría llamarse transparente; ese rasgo le imprime una ligereza excepcional, que no es difícil relacionar con lo lúdico y lo imaginativo, siempre presentes en su obra. 

francisco-toledo-fallece-entrevistas-frases-memoria-obra

Pero sus actos, su constante lucha por los otros, por la tierra, por la memoria, lo transformaron en un ancla para sus amigos y vecinos oaxaqueños y, en más de una forma, para todos los mexicanos. Para algunos, tal vez, en un líder y héroe contemporáneo.

Y, al mismo tiempo —aunque probablemente Toledo se sublime, hasta convertirse en otra de las míticas figuras históricas de México— su profunda humanidad, intensamente encarnada en sus palabras, podría inspirarnos a habitar este país —mientras nos toque hacerlo— con más fluidez y sin rendirnos. Con más acción y menos dolor. 

¿Y cómo definió el Maestro a México? Es difícil decirlo; sin embargo, en un par de imperdibles entrevistas otorgadas a El País en 2014 y 2015, dejó algunas impresiones suyas sobre esta tierra que, además de ser ahora inmortales, podrían cambiar la forma en que la comprendes —y la abrazas.

¿Le gusta México?

francisco-toledo-fallece-entrevistas-frases-memoria-obra

Le preguntó Jan Martínez Ahrens a Toledo en 2015. El Maestro responde:

Hay cosas que me gustan y cosas que se perdieron. Todo va cambiando. […] Conocí el istmo de Oaxaca cuando las mujeres se bañaban desnudas en el río. Los trajes y las fiestas, los mercados, el zapoteco hablado por todas partes. Tenía cinco años y era el paraíso, un México diferente: la gente india no estaba sometida y tenía cierta autonomía. Pero todo eso desapareció. Ya no se ve lo que vi.

A continuación, el ingenioso periodista le pidió decir lo que le venía a la cabeza cuando escuchaba algunas palabras. Estas fueron las cosas que el mágico sujeto invocó:

DF: Peligros. La primera vez que fui, sufría una enfermedad que no podían curar en el pueblo. Y en esa época corría el rumor de que en la capital se raptaban niños y que luego aparecían en los tamales. Se decía que había que abrir el tamal con cuidado y ver qué carne contenía, porque a veces podías encontrar un dedito. DF me recuerda un tamal y un dedito de niño.

Juchitán (su pueblo): Confrontación, guerra, violencia. Allí hubo revueltas muy sangrientas.

También se le preguntó entonces por el “compromiso” con México y esto respondió el “chamán del presente”, como para recordarnos que no podemos hacer mucho más que lo está en nuestras manos:

“Usted tiene un compromiso muy fuerte con su tierra” señala Jan Martínez. “Sí, pero cualquier día me voy y rompo el compromiso [risas]. Mientras estoy aquí, ayudo, busco hacer el bien.”

“¿Cómo ve el futuro de México?”, continúa el periodista. “No puedo contestar. No sé ver el futuro. Mi chamanismo llega nada más que hasta el aquí y el ahora.” 

También en Más de México: Déjate embrujar por estos 15 seres fantásticos de Francisco Toledo 

¿Qué dice de México el caso de los 43?

francisco-toledo-fallece-entrevistas-frases-memoria-obra

Preguntó Pablo de Llano a Toledo. El maestro se limitó a dar una respuesta contundente, incidentalmente acompañada de una lección de historia y geografía simbólicas:

“Dice de un país salvaje, cruel e incontrolable.” “¿Peor que antes?”, pregunta Pablo. “¿Antes de la Conquista o antes de Cristo? ¿Antes de la llegada de las eólicas españolas? No sé, es difícil hablar de todo México, como usted sabe. Hablar de México es hablar de muchos países.”

¿Cree en el maíz?

francisco-toledo-fallece-entrevistas-frases-memoria-obra

Soltó el periodista. 

¿Cómo si creo en el maíz? El maíz es una cosa que se come.” 

El maíz es una materia, no una metáfora. Así como el pintor es una materia y no un símbolo. Lo que pasa es que ahora su materialidad está encarnada en otras cosas, tal vez menos suaves y endebles que los cuerpos. Por suerte, habemos muchos valientes dispuestos a nombrarnos mexicanos, como Toledo. Y resistir.

Descansa, Maestro. 

También en Más de México: Así describe Francisco Toledo el Istmo de Tehuantepec de cuando era niño

*Fuentes: 

Jan Martínez Ahrens para El País: Francisco Toledo: “Quise ser un ilustrador de mitos”

Pablo de Llano para El País:  Entrevista con Francisco Toledo “México es un país salvaje”

Seres de la frontera: 40 tipos de brujos o magos del México antiguo

La tradición bruja es tan exquisita como antigua; este catálogo es sólo una probada de ese orgiástico linaje de magia y metafísica mexicanas.

La magia es algo latente en la realidad humana. Esto pareciera acentuarse cuando hablamos de la realidad mexicana. ¿Por qué? Tal vez se deba a las coyunturas históricas, multiculturales, de ecos que siguen imprimiéndose en la vida cotidiana; algo tendrá que ver con las particularidades meteorológicas o geográficas, o probablemente sea, sencillamente, un aspecto esencial de nuestra genética cultural –algo ubicuo, algo que “no podría ser de otra manera”–.

La riqueza ritual y metafísica de los “antiguos mexicanos” es bien sabida. Su vigencia, o literal trascendencia, se prueba al inspirar múltiples manifestaciones neo-místicas pero, también, al mantenerse en sus formas originales ahí, en rincones improbables, la mayoría discretos, y que por fortuna no son necesariamente accesibles para el resto de nosotros.

Los magos, brujos, hechiceros y otros, son figuras que navegan las fronteras entre esta y otras realidades –seres que se autocultivan al filo–. Y esa arena fantástica, pero plausible y con injerencia en esta, ofrece numerosas herramientas que pueden llegar a dominarse. Al menos, entre los antiguos mexicanos existía una compleja diversidad de funciones o habilidades sobrenaturales, las cuales eran practicadas por sus respectivos “especialistas”. 

Quizá la magia no sea territorio estéril ni uniforme; ese plano, al igual que este y probablemente otros, también exhibe una topografía intrincada, con ríos ramificados y caos geológico, con metáforas, tribus y jerarquías.   

Un catálogo de brujos nahuas

brujos-prehispanicos-mexico-magos-aztecas

El historiador Alfredo López Austin inventarió una buena cantidad de magos y brujos prehispánicos, específicamente del mundo nahua. “Cuarenta clases de magos del mundo nahua” (1967) no enlista, como advierte su autor, la totalidad de los linajes, pero sí los tipos “más importantes” entre los que ejercían estas artes. 

La distinción primaria en el ejercicio de la magia reside, como es de popular dominio, en el propósito original de su práctica: blanca o negra, para beneficio o perjuicio. Pero tras este plano vienen facultades particulares y ramificaciones minuciosas; por ejemplo, están los que hacen perecer algo con solo mirarlo, o quienes, por el contrario, devuelven la fuerza vital a una persona por medio del aliento. 

Tlatlacatecolos

Tlatlacatecolos-brujos-buhos-tecolotes

Amplia variedad de brujos, los hombres-tecolote, que “practicaban la magia en perjuicio de los hombres”; López Austin incluye trece variaciones en este grupo.

1. Tepan mizani “El que se sangra sobre la gente”.

Causaba la muerte por medio de su sangre (de verterla sobre la víctima).

2. Tlatztini “El que ve fijamente las cosas”

Mataba, literalmente, con la mirada. 

3. Flamatocani “El que toca las cosas”

Colocaba su mano sobre un bien para extraviarlo. 

4. Caltechtlatlacuiloani “El que pinta las paredes de las casas”

Por esta vía provocaba la muerte del dueño de la casa. 

5. Tetlepanqltetzqui “El que prepara el fuego para la gente”

Eliminaba a sus víctimas ya fuese codificando mediante un ritual alimento que posteriormente les convidaba, y morían; o recolectando su cabello y luego administrándoles, mediante este objeto, un hechizo de muerte.

6. Teyollocuani, tecotzcuani “El que come los corazones de la gente” o “el que come las pantorrillas de la gente”.

Inducía una perturbación de las facultades mentales de la víctima o un mal posiblemente muscular.

7. Momelzcopinqui “A la que se arrancaron las piernas” o “que se da golpes en las piernas”

Al parecer los practicantes eran mujeres “perjudiciales”; no se sabe más. 

8. Tlahuifruchtli  “El sahumador luminoso”

“Brujo que andaba de noche por las montañas echando fuego por la boca, o convertidos en fuego mismo, para asustar a sus enemigos y así infundirles locura o muerte.  

9. Nonotzale, pixe, teyolpachoani “El poseedor de conjuros”, “el dueño del depósito” o “el opresor del corazón de la gente”,

Según Sahagún, se trataba de asesinos a sueldo, que se ataviaban con la piel del ocelote.

10. Temacpalitotí, momacpalitoti, tcpopotza cuahuiquc “el que hace danzar a la gente en la palma de la mano”

Empleaban como instrumento una imagen de quetzalcóatl y el brazo de una mujer muerta de parto; iban a casa de sus víctimas, las dormían, robaban, violaban a las mujeres y luego cenaban tranquilamente.

11. Moyohualitoani “El que se acomide en la noche”

Atacaban sexualmente a sus víctimas, tanto mujeres como hombres.

12. Cihuanotzqui, xochihua, cihuatlatole “el que llama a la mujer”, “el que posee embrujos para seducir” o “el dueño de palabras para la mujer”.

Es, posiblemente, una variedad del moyohualitoani.

13. “El que trueca sentimientos” (No se encuentra su nombre en náhuatl)

Preparaban una bebida de maíz que, unida a los conjuros, cambiaba los sentimientos en una persona, de odio a amor y de amor a odio.

Los hombres con poder sobrenatural

toledo-nahual-castaneda-don-juan

Aquí se incluye a los nahualli, que tiene el poder para transformarse en otro ser, y otra especie de magos que tienen la habilidad de hacerse de los poderes de alguna divinidad.

14. Nahualli (su significado es ampliamente debatido, elusivo en esencia)

Los nahuales, seres esencialmente misteriosos y elusivos, tienen el poder para transformarse en otros seres, comúnmente animales; su papel en la comunidad puede ser tanto benéfica como maléfica.

15. Teutlipan moquetzani “El que re­presenta a un dios”

Ataviado con las ropas del dios que representaba, se trataba de una figura particularmente querida y respetada. Infundía salud y confianza en sus seguidores a cambio de alimentos y vestido.

Los dominadores de los meteoros

tiemperos-graniceros-brujos-clima-mexico

Su misión era dialogar con o encausar favorablemente las fuerzas meteorológicas, papel fundamental en una cultura francamente agrícola y cuya vida cotidiana resonaba plenamente con la naturaleza.  

16. Teciuhtlazqui o teciuhpetthqui “El que arroja el granizo o el que vence al granizo”

Fuertes soplos y violentos movimientos de cabeza formaban parte de los conjuros habituales de este linaje de magos del clima, cuya función era ahuyentar el granizo para proteger la siembra.  

17. Ocolizehecatlazqui y cocolizmixtlazqui “El que arroja los vientos y las nubes”

Se dedicaban a espantar los vientos y las nubes que se impregnaban negativamente en el cuerpo de los niños.

Los tlaciuhque

moctezuma-cometa-meteoros-codice-duran

 Se trata de “estrelleros” o “los que miran las cosas”, una suerte de adivinos que ven lo distante y lo oculto; sortilegios, dotes intuitivos, lecturas sagradas y trances visionarios eran algunas de sus herramientas. 

18. Tlachixqui y tlaciuhqui “El que busca o mira las cosas”

Su labor era prever la llegada de fuerzas contrarias y sus manifestaciones (enfermedades, sequías, tormentas o escasez), para alertar a la comunidad y determinar “qué potencias divinas estaban disgustadas y era necesario propiciar.”

19. Paini “El mensajero”

A través de la ingesta de plantas de poder emprendían aventuras visionarias en busca de respuestas que yacían en otros mundos. 

20. Matlaptnlhqui “El que cuenta (a través de] los ante­ brazos”

Invocando fuerzas celestes y mundanas, además de frotar alguna planta sagrada entre sus manos, se preparaba para examinar a un paciente su cuerpo utilizando para medirlo el antebrazo y analizando la correspondencia de medidas entre este y el cuerpo del paciente.

21. Tlaolxiniani “El que desbarata los granos de maíz”

“Huitzilopochtli y Quetzalcóatl dieron a la primera mujer, Cipactónal, los granos que debía arrojar para conocer la suerte de las personas.” A raíz de eso surge este linaje de magos que veían el futuro o la suerte en la disposición de los granos previamente arrojados. 

22. Atlan teittaqui, atlan tlacbixqui (que usa granos de maíz) “El que ve en el agua a la gente”

Según el comportamiento de los granos de maíz en un recipiente de agua podía diagnosticar al paciente. 

23. Atlan teittaqui, atlan tlacbixqui (que no usa granos de maíz) 

Utilizaban el agua como medio para determinar si un niño había perdido su tonalli o la gravedad y procedencia de una enfermedad en el paciente. 

24. Tlapachtlapouhqui “La que adivina con conchas”

Empleaba conchas para leer los designios y futuros. 

25. Mecatla ponhqui “El que cuenta [el significado de] los corde­les”

“Ataba sus cuerdas en presencia del enfermo y luego tiraba fuertemente de ellas”; si estas se desataban, sanaría, si en cambio se hacían nudos, quizá moriría.

26. Polocatlapouhqtti o zacatlaponhqui “El que mide con pajas”

El adivino me­día con una paja al enfermo y así descifraba su verdadero estado.

27. Cóatlquiyolítiani  “El que hace vivir a la serpiente”

Se encargaba de, por medio de su serpiente, descubrir a aquel que hubiese cometido un delito, por ejemplo el rapto de una persona. 

28. Tlaponhqui, tonalpouhqui “El que cuenta las co­sas o el que cuenta el destino”.

Una figura compleja y muy rica, “sin duda alguna, el adivino de mayor importancia, puesto que su labor está relacionada con todos los actos im­ portantes de la vida del hombre”. Este linaje de sacerdotes poseían e interpretaban los libros sagrados del destino, los tonalámatl.

29. Temiquiximati, temicmzmictiani “El cono­ cedor de los sueños o el intérprete de los sueños”

Con frecuencia se les cita interpretando los sueños de los señores y, a diferencia de los anteriores, ellos se basaban no en los tonalámatl, sino en los libros de los sueños, los temicámatl.

Los titici

fantasmas-prehispanicas-mexico-codice

Una suerte de médicos que combatían las enfermedades vía recursos mágicos, sin que las enfermedades enfermedades apelaran necesariamente a un carácter sobrenatural. 

30. Tetonalmacani, tetonaltiqui, tetonallaiqui “El que da el tonalli a la gente o el que asienta el tonalli en la gente”

Regresaban el tonalli (algo así como el aliento vital) al cuerpo del enfermo, por medio de conjuros y, en ocasiones, luego de atraerlo a un recipiente con agua, lo esparcía sobre el paciente con la boca. 

31. Tcapahtiani “El que anula la curación a la gente o el que contrarresta a la gente un veneno que se le ha dado”.

Extraía el tonalli nocivo inducido por error en un niño y, tal vez, también se encargaba de ahuyentar algún hechizo perjudicial. 

32. Desconocido “El que pinta figuras en el cuerpo”

Producía sangrías en el cuerpo del paciente o, en otros casos, simplemente hacía trazos sobre su cuerpo o su cabeza (a veces en forma de serpiente enroscada).

33. Tetlacuicuiliqui “El que saca algo a la gente”

Rociaba y frotaba al enfermo con estafiate y luego “extraía” objetos del cuerpo del enfermo, que presuntamente eran la materialización de sus enfermedades.  

34. Techichinani “El que chupa a la gente”

También empleando el estafiate o iztáuhyatl, succionaba la parte adolorida y extraía los males materializados en objetos. 

35. Tepoztecpahtiani “El que reduce fracturas de huesos”

Usaban simultáneamente procedimientos médicos y mági­co. Entablillaban el miembro fracturado y luego complementaban esto con el pronunciamiento de fórmulas mágicas 

36. Desconocido “El que cura piquetes de alacrán”

Con un torniquete o liga frenaban la propagación del veneno, aplicaban tabaco sobre el piquete, y luego hacían representaciones actuadas de la diosa Xochiquétzal (aludiendo a un mito pertinente). 

37. Teiczaliztli “El que cura por teiczaliztli (acción de pisar a la gente)”

Calentaba las plantas de sus pies hasta experimentar dolor y luego caminaba sobre la espalda del enfermo, mientras pronunciaba las fórmulas mágicas.

38. Pacholiztli “El que cura por pllcholiztli (acción de presio­nar)”

Apretaba con sus manos el pecho del enfermo, generalmente niños. 

39. Desconocido “El que cura con su aliento”

Transmitía, mediante su aliento, energía vital al paciente; para lograrlo invocaba al señor del viento, Ehecatéotl.   

Los magos no profesionales

brujos-mexico-mexicanos-magia

40. Desconocido “El que usa ocasionalmente de la magia”

Personajes que no realizan actos mágicos como oficio, pero que usan su conocimiento de fórmulas y procedimientos para su propio beneficio. “Como ejemplos pueden citarse el de los caminantes, que invocan a las fuerzas sobrenaturales propicias y deprecan a las nocivas antes de iniciar el viaje; el de los cazadores, el de los recolectores de miel, el de los leñadores, el de los pescadores, que usan fórmulas mágicas para realizar en forma más productiva sus labores coti­dianas”

 

 

Javier Barros Del Villar
Autor: Javier Barros Del Villar
Editor digital con aspiraciones carpinteras. Mexicano.

Trascendiendo el cliché del folclor: la cultura popular viva en la obra de Teresa Barrera

"Es importante reflejar un poco lo que te toca vivir; un poco de lo tu época".

Como todo lo que sucede a nuestro al rededor nos cuenta cosas mucho más profundas, la artista mexicana Teresa Irene Barrea, va por las calles de CDMX con los sentidos aguzados. 

Empezó a pintar por mera casualidad, en algunos talleres de la prepa en el 2002. Luego, ya no pudo dejar de hacerlo, pero sobre todo porque lo que hallaba en las calles, y en la vida cotidiana en general, le llamaba a plasmarlo.

teresa irene barrera artista

Microhistorias marineras

Su arte refleja la cultura popular más no desde el cliché. “Toda cultura y lenguaje tiene que renovarse porque sino se queda para museo, la cultura popular es lo que nos toca vivir”, me dice.

A sus 37 años su obra ha sido expuesta en distintos países y esta creativa muestra un especial interés por lo diminuto. Nos acerca la realidad del caos de la vida mexicana diaria en micro historias enfrascadas o como elementos de los gabinetes de curiosidades clásicos del siglo 19. Objetos que contaban historias, muchas misteriosas, para descubrirlas.

“Pinto sobre la cultura popular que es lo que me toca ver diario. Considero que es importante reflejar un poco lo que te toca vivir un poco de lo tu época, yo estudié historia en la UNAM, y esto que te toca vivir tiene que pasar por tu interpretación,”, cuenta.

Fantasmas del metro

Sus lienzos también pueden ser cajas de cerillos o recortes pintados y puestos al interior de marcos antiguos. También hace murales comunitarios o figuras de papel que pueden reflejarse en la pared inmersa en la noche.

Entre fantasmas del metro, nostalgia huasteca o sonideros en la Santa María de la Rivera, Ibarra sustrae algo muy inmediato que documenta la esencia de eso dinámico, abstracto y cambiante de la realidad mexicana. 

Más allá de lo social, o el folclore, para ella: el relato. 

teresa irene barrera artista

 

teresa irene barrera artista

Las aspiraciones

teresa irene barrera artista

Tamborilero

teresa irene barrera artista

La dulce fidelidad

teresa irene barrera artista

 

teresa irene barrera artista

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )