Historia gráfica de la bandera de México (FOTOS)

Solo en algunos casos fue radical el cambio estético de la bandera, aunque la mayor parte del tiempo ha prevalecido la insignia de la poderosa águila.

Cuando en la década de 1540 el primer virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza, mandó a hacer a los escribanos mexicas (los tlacuilos) el Códice Mendoza (también conocido como Mendocino), quizá nunca imaginó que una de sus páginas se convertiría en la insignia de una nación durante siglos. La finalidad de este Códice era que los reyes de España comprendieran mejor la cultura a la que habían llegado.

En este Códice se narra la llegada de los mexicas a la Tierra Prometida, y en él se plasmó la imagen augurada por su dios Huitzilopochtli, el águila en el nopal, que luego de más de 200 años de peregrinación de los mexicas (antiguos habitantes de Aztlán), proclamó su nuevo hogar.

Desde la llegada de Hernán Cortés, distintos estandartes fueron empleados como signo de una nueva tierra. En esta nota hacemos un recorrido gráfico por distintas banderas y estandartes que representaron a México desde el arribo de los españoles, el águila presente, por los siglos, desde su poderoso significado: 

 

Lo que realmente significaba el equinoccio de primavera para nuestros antepasados

Algunos mitos y realidades sobre la curiosa práctica de subirse a las pirámides cada 21 de marzo.

Sin duda los fenómenos astronómicos siempre han tenido cierta influencia en nuestra cosmogonía. No solamente porque nuestros mitos hacen esfuerzos por explicarlos, también porque a muchos de ellos atribuimos explicaciones sobre nuestras vidas (incluso sobre nuestras actitudes y personalidades).

Por otro lado, los mitos contemporáneos tienen la muy natural costumbre de remezclar entre distintos tipos de tradiciones y creencias y eso a veces se manifiesta en rituales relativamente superficiales que ya no se pueden ni justificar a sí mismos, ni dar cuenta de su origen.

Un ritual “New Age” que busca ligarse con el pasado prehispánico…

significado-rituales-equinoccio-primavera-piramides-mexico-mexicanas-mayas-mexicas

Eso pasa, en muchos sentidos, con los equinoccios, el momento en donde hay un cambio de estación (entran la primavera o el otoño, según el caso) y el día y la noche duran lo mismo. Particularmente es sonado el equinoccio de primavera, pues desde hace varias décadas se generó la costumbre de ir a “cargarse de energía” a los antiguos centros ceremoniales durante este acontecimiento natural (que se da el 20 o 21 de marzo).

Para muchos, este ritual contemporáneo ligado a las creencias “New Age” tiene origen en las costumbres de los pueblos prehispánicos, especialmente del centro del país. Así, desde la madrugada antes del equinoccio, cientos de personas se dirigen vestidas de blanco a zonas arqueológicas como Teotihuacán y Chichen Itzá a danzar, celebrar el “Fuego Nuevo”, hacerse limpias, rezar, cantar y, si pueden, subirse a las pirámides.

En muchos sentidos los circuitos de turismo (tanto privados, como públicos) fomentan estas prácticas y aprovechan esta creencia para procurar que los viajeros se acerquen a los sitios arqueológicos. Sin embargo, como explica Rosalba Delgadillo en su artículo “El equinoccio de primavera: mitos y realidades”, esta tradición daña más a los monumentos de lo que se piensa y, en realidad poco se relaciona con los rituales y creencias de nuestros antepasados.

Mitos y realidades

significado-rituales-equinoccio-primavera-piramides-mexico-mexicanas-mayas-mexicas

Sí: el equinoccio, igual que otros fenómenos naturales ha tenido importancia para diferentes culturas a lo largo de la historia; pero en realidad, mientras que a nuestros antepasados sí les interesaban mucho las estaciones y los movimientos del sol y la luna, el asunto tenía menos que ver con “recargar energía” y mucho más que ver con los periodos agrícolas y con la necesidad de determinar con precisión la temporada de lluvias.

Como afirma Rosario Delgadillo, en los antiguos recintos que sirvieron como observatorios (como el de Chichén Itzá en Yucatán y Monte Albán en Oaxaca) lo que se recaudaba era información que permitía generar calendarios muy exactos y estos servían para saber cuándo sembrar y cuándo cosechar.

De hecho, según el recuento de esta investigadora, los equinoccios no figuran realmente entre las fechas más relevantes para las culturas prehispánicas y la manera en que los entendemos hoy en día es francamente “desproporcionada”:

“Por ejemplo, el fenómeno que tiene lugar en el castillo de Chichén-Itzá, en el que se puede apreciar el desplazamiento de una serpiente a través de una escalinata debido al juego de luces y sombras, ocurre durante varios día, antes y después de los equinoccios. [no en la fecha exacta, lo que hace pensar a algunos investigadores que no necesariamente se trata de celebrar la posición del Sol]”

Por otro lado, marzo sí era un mes muy relevante. Se llamaba Tlacaxipehualixtli para las culturas del centro y la palabra significa “renovación de la tierra”, haciendo sí referencia al cambio de estación. Pero los rituales que se practicaban para rendir culto a los dioses no tenían nada que ver con la “Cumbre Tajín” de nuestros días.

significado-rituales-equinoccio-primavera-piramides-mexico-mexicanas-mayas-mexicas

La naturaleza renacía y comenzaba el ciclo agrícola, así, era vital ofrecer algo a los dioses a cambio de la protección de las cosechas (particularmente frente a los desastres naturales). ¿Y qué se les ofrecía? pues probablemente dependía de cada dios, pero a Xipe-Topec (Nuesto Señor el Desollado) durante la fiesta principal que duraba 20 días, se le entregaban corazones extraídos directamente de los guerreros que habían sido capturados en batalla.

¿Y con las sobras? Pues se hacía pozole (potzollli). A quienes habían atendido a la ceremonia se les lanzaban trozos de carne humana para que los cocinaran en un caldo con maíz. Lejos estamos de recargar así las energías y no sabemos si nuestros antepasados practicaban la antropofagía con ese fin específico.

significado-rituales-equinoccio-primavera-piramides-mexico-mexicanas-mayas-mexicas

Y claro que en distintas comunidades indígenas aún hay reminiscencias de estos rituales, aunque se expresen de formas muy distintas. Pero, si tú visitas las zonas arqueológicas para acercarte a esas tradiciones, el camino elegido probablemente no sea el adecuado. Además, hay que decirlo: las visitas masivas a las zonas arqueológicas son una manera de ponerlas en riesgo, especialmente si cientos de personas se suben a los edificios de manera simultánea.

Y aunque está increíble conectar con las culturas antiguas y contemporáneas y querer acercarse a estos sitios que no son ruinas, sino patrimonio relevante para distintos grupos, vale la pena repensar un poco la forma en la que lo estamos haciendo. Incluso sugiere Rosario Delgadillo que busquemos maneras alternativas de “recargar energía”, tal vez comiendo chocolate, una delicia con orígenes comprobables en el México del pasado.

También en Más de México: 6 dioses prehispánicos a los que no estaría de más prenderles una velita

*Imágenes: 1) Creative Commons; 2 y 5) Crédito no especificado; 3) Mike Fiechtner; 4) Gaby Rocha.

**Fuente: “El equinoccio de primavera: mitos y realidades” de Rosalba Delgadillo Torres, pueblicada en Revista Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Refresca tu visión de la historia mexicana con estas espectaculares fotos restauradas (GALERÍA)

Un joven mexicano le dio color a algunas emblemáticas fotografías históricas y el resultado es increíble.

La historia es elusiva. De ella no nos quedan más que recuerdos inconexos, testimonios personales, algunas evidencias medibles a través de la ciencia y, por supuesto, piezas y documentos. De estos últimos, tal vez los más atractivos son las fotografías, pues parecen ser el dispositivo más fidedigno. Así, nos encantan las imágenes históricas. Las consideramos igualmente curiosas y reveladoras.

Por otro lado, más que fidedignas, las fotografías (sin importar su temporalidad), son elocuentes. Nos dicen mucho, aunque no necesariamente la verdad. Los ángulos y las composiciones de estas imágenes hablan; pero, sobre todo, encuadran. Casi igual que un texto, las fotografías ensamblan un discurso, una narración que dice más sobre el fotógrafo y sobre uno mismo que sobre la escena retratada.

Y dicen cosas de uno mismo, porque lo que vemos es en gran medida reflejo de lo que somos y sabemos. Así, es muy valioso el ejercicio de traer al presente (de manera explícita) eso que es antiguo. Es una forma de refrescar la mirada sobre el pasado, buscar nuevos puntos de identificación. Y eso es lo que hizo un adolescente mexicano cuando restauró fotografías históricas de México y sus personajes.

Por gusto o por alarde de técnica, quién sabe porque las fotos quedaron impecables, el increíble Marco Zozaya de 14 años decidió darle color primero a algunas emblemáticas imágenes de la Revolución Mexicana para “intentar ver la guerra desde los ojos de sus combatientes y no únicamente de una cámara de hace más de 100 años.” El resultado se viralizó bastante y el experimento se repitió, ahora con icónicos retratos de mexicanos ilustres.

Te los presentamos a continuación. Sin duda la suya es una propuesta que te reconectará con la historia mexicana desde un lugar bien iluminado.

Si el nombre de este chico te suena, tal vez sea porque has visto sus videos de divulgación científica. Conoce más sobre Marco en su página de Facebook.

Descubre el enigma de la leyenda del águila devorando una serpiente

El símbolo patrio, la del águila devorando una serpiente sobre un nopal, se convirtió en un ensamblaje cultural de cada mexicano –tanto dentro como fuera del país–.

Cuenta la leyenda que, tras años de errar desde Aztlán –cuya ubicación aún se desconoce–, el pueblo mexica encontró cobijo en un islote muy cercano a la ribera del Lago de Texcoco. Ahí, en el año de 1325, se vislumbró la reencarnación del dios Huitzilopochtli sobre un nopal devorando a una serpiente. Esta señal definió a la gran ciudad de Tenochtitlán, lugar que se convertiría en uno de los pueblos mesoamericanos más poderosos de su época.

Si bien la Crónica mexicana de Hernando de Alvarado Tezozómoc (1598) enaltece la leyenda afirmando que los mexicas llegaron a una tierra perdida…

[…] persuadidos por el demonio Huitzilopochtli, porque el día que llegaron a esta laguna mexicana en medio estaba y tenía un sitio de tierra y en él una peña y encima de ella un gran tunal; y en la hora que llegaron con sus balsas de caño y carrizo hallaron en el sitio la bella piedra y tunal y al pie de él un hormiguero, y hasta encima del tunal un águila comiendo y despedazando una culebra…

La realidad es que la historia de la fundación de Tenochtitlán está cargada de fantasías místicas que embellecen las estrategias de guerra de los mexicas. Pues, de acuerdo con excavaciones arqueológicas, el islote de México estuvo habitado antes del siglo XIV en la zona de México-Tlatelolco. Se trataba de la “gemela del norte de México-Tenochtitlán”–, la cual abarcaba la cuenca lacustre del valle de México. Por lo que, cuando los mexicas llegaron a la México-Tenochtitlan, tras años de recorrer y conocer perfectamente el territorio de alrededor, fueron capaces de someter los poblados de su gemela así como los lagos de  Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco.

Este sitio estratégico no sólo les permitió someter a los territorios de alrededor, también formar islas artificiales en los bajos de la laguna y así ganar tierras para cultivar y construir poblados. Tras el establecimiento de la México-Tenochtitlán, se estableció como un atlépetl –una entidad étnica y territorial con una organización social y política–, la cual gozaba de privilegiosas alianzas con Texcoco y Tlacopan.

CodexMendoza01

 

Se dice que el mito fundador se llegó a formular durante el gobierno de Itzcóatl (1472-1440). Como si al descubrir este estratégico sitio para dominar a los pueblos aledaños, Huitzilopochtli, el dios del Sol, bendijera a su pueblo con la presencia de su reencarnación. De hecho este gobernador mandó a hacer una quema general de libros para reescribir la historia al gusto de los mexicas sin que hubiera fuentes anteriores y contrarias al simbolismo nacional. Así, los símbolos mexicanos, el águila sobre un nopal devorando la serpiente, se convirtió en un escudo trascendental a lo largo de los años.

En el mito fundador, el águila representaba a Huitzilopochtli, al dios Sol; el nopal –tenochtli–, a la isla fundadora de Tenochtitlán; y la serpiente, la sabiduría. Sin embargo, con la llegada de los conquistadores españoles, el simbolismo de la serpiente se alteró del náhuatl “ihuan cohautl izomocayan”, que quiere decir “la serpiente silba”, a “la serpiente es destruida”. En consecuencia, la serpiente, símbolo de sabiduría de Quetzalcóatl, se transformó en la figura del mal y pecado. Con el paso de los siglos y una reinterpretación heráldica europea, el águila del sol se convirtió en la representación del pueblo mexicano cuya pose encarnaba la fuerza para enfrentar los retos de la tentación terrenal y espiritual, de la vida y el mundo.

Fundacion_de_la_Ciudad_de_Mexico-Extracto_del_codice_Duran

Es así que el escudo mexicano, el símbolo patrio con mayor reconocimiento a nivel mundial, se convirtió en un ensamblaje cultural de cada mexicano –tanto dentro como fuera del país–. Esta águila devorando a una serpiente sobre un nopal habla realmente de las experiencias, mestizas, empoderadas, trascendentales, de un pueblo que posee la capacidad de ser el más poderoso del mundo.

Imágenes: 1) Laguo de Garzas; 2)Águila del Códice Mendoza; 3) Fundación de México-Tenochtitlan en el Códice Durán.