6 hacks de vida esenciales para navegar la existencia en México

Vivir en México es un privilegio, pero si como extranjero (y como local) sigues unas cuantas recomendaciones entonces la vida será más bonita.

Hay una impresionante diversidad natural y social en nuestro país que no sólo nos da la posibilidad de experimentar distintas formas de vivir, sino que nos brinda una riqueza cultural casi inabarcable. Desde las tradiciones culinarias, hasta los variados festejos que tenemos y la hospitalidad que caracteriza a nuestra gente —que es inherente a todos los mexicanos—, no cabe duda que vivir en México es un privilegio.

Pero debido precisamente a esa diversidad es que puede no resultar del todo fácil vivir en este país. Aunado a eso, tenemos una de las ciudades más grandes del mundo donde el caos cotidiano puede confundir a más de uno, y algunas experiencias pueden resultar poco gratificantes.

Por eso, aquí te damos ocho hacks para que navegues viento en popa en las ajetreadas aguas mexicanas, sin riesgo de hundirte en el camino.

Haz comunidad

No importa en qué lugar de México estés: hacerte parte del barrio siempre será la opción para hacer tu vida más fácil y feliz.

El mexicano es por lo general amable, pero también puede tener la sangre algo pesada. Así que si vas a vivir en el mismo lugar durante mucho tiempo, procura hacerte amistades. Saluda a todos y familiarízate con los vendedores de camino a tu casa; a lo mejor no funcione con todos, pero de los que sí te ganes su confianza estarán ahí para ayudarte en lo que sea.

También procura solidarizarte en lo que sea que haga falta, pues no hay nada que el mexicano odie más que una persona indiferente e individualista. Todo esto hará tu vida más feliz, pues no hay nada como ese sentido de colectividad que distingue al mexicano.

Familiarízate con el humor

Picante, negro y fogozo es el humor mexicano. Y a veces también incomprensible, pues los albures desconciertan a más de uno y lo hacen blanco fácil de éstos, cuyo objetivo es precisamente utilizar todo lo que digas en tu contra.

Así que intenta conocer este humor para que no te agarren desprevenido, e incluso intenta ponerlo en práctica pues es algo no sólo divertido, sino incluso bueno para tu mente por la cantidad de ingenio que necesitarás para alburear a los demás (no por nada la Reina del Albur, Lourdes Ruíz, dice que “el albur es un ajedrez mental”). 

Haz resistente a tu estómago

Todos los que llegan de fuera se enferman del estómago en México, pues no están acostumbrados al chile y a lo frito. Pero al final todo el que comienza a comer en la calle se acostumbra, y no tiene que privarse de una de las cosas más valiosas de nuestro país: lo accesible, rico y variado de nuestra comida.

Tal vez los puestos afuera del metro no será lo mejor para empezar a curtir tu estómago, pero hay muchos puestos cerca de las oficinas muy higiénicos y que guardan tesoros gastronómicos con los que puedes ir acostumbrando a tu estómago a la comida callejera. Es cosa de escoger bien y hacerte de puestos de confianza. Eso nos lleva al hack número tres…

Lo que “no pica” sí pica

Si eres extranjero, y no estás acostumbrado al chile y a lo picante, no se te ocurra confiar en el taquero o el amigo que te diga que la salsa “no pica”. A veces sólo por ver cómo te enchilas te dirán que no pica, pero también puede ser que a ellos no les pique y a ti sí, e inocentemente te digan que no pica.

Así que mejor opta por probar poquita y ver cuánto te pica. 

“Aguas” con los modismos y la semántica del tiempo

El mexicano tiene un basto mundo de modismos que varían según la región y que pueden resultar incomprensibles. Por ejemplo, decir “aguas” para alertar sobre un peligro inminente sin duda puede ser malinterpretado. Este modismo proviene de los tiempos en los que se tiraba el contenido de las bacinicas por la ventana y se alertaba diciendo “agua va”; sin esto presente, ¿quién podría relacionar el agua con tener cuidado?

Otra peculiaridad es la semántica del tiempo que tenemos. Y es que para el mexicano el tiempo es más relativo que para los foráneos, razón por la cual debes cuidarte cuando te dicen “te veo en un ratito” o “ahorita lo hago”, porque esos adverbios en diminutivo pueden abarcar un gran espacio de tiempo: desde un minuto hasta horas completas. Así que “aguas” con eso. 

Ten en cuenta los cambios de ritmo

No es lo mismo vivir en la Ciudad de México o en Guadalajara que en la ciudad de Oaxaca o en Cuernavaca. Hay ciudades que son tan apacibles que los extranjeros hablan de ellas como con un ritmo extremadamente lento, mismo que puede exasperar a más de uno.

Así que no olvides que la velocidad de la vida cambia dependiendo el lugar. Recuerda que tú eres el que se tiene que acostumbrar, así que no seas imprudente y observa cómo es el ritmo del lugar al que llegues, pues habrá sitios donde hasta caminen más lento y el servicio en los restaurantes sea más tardado, pero no tienes que enfadarte.

 

*Imágenes: 1) remix rpphotos – flickr / CC Pinterest, Andy Torres; 2) Adampol Galindo; 3) Pablo A. Tonatiuh; 4) Greg Elms; 5) Bilgeo

Hollywood ha pintado a México de color sepia (y queremos saber por qué)

Los memes sobre el “color de México” según las películas estadounidenses han abierto una discusión que urge tener.

Representar México siempre es un ejercicio tremendamente ambicioso. No hay una textura, un paisaje o un color que pueda resumir al territorio con precisión, probablemente porque es impreciso y muy vasto. 

Sin embargo, recientemente —en la esteparia geografía de las redes sociales— han surgido memes que evidencian el absurdo tono sepia con el que las películas estadounidenses “tiñen” a México. Señalar este ejercicio de la visualidad hollywoodense es importante, pero sobre todo, tenemos que empezar a preguntarnos por qué se practica.

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Probablemente en muchos niveles solo sea una resolución “simple” a un problema técnico. La conexión constante que tenemos con el vecino del norte lo ha obligado a incluirnos en más de una de sus narrativas fílmicas y, en muchos casos, es necesario dejarle claro a la audiencia que la trama está transcurriendo en México. 

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Así se construyó un cliché: en la visión de Hollywood, México es un sitio caluroso, polvoso, sucio, tal vez, y de donde vienen personajes ultra apasionados o con una pinta criminal (como hacen también con otros países no-occidentales) y eso se deja saber tiñendo la imagen de sepia.

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Pero el cine forma e informa a sus espectadores y el recurso narrativo se transforma en un injusto y peligroso esquema de representación que nunca ha tenido justificación, pero que hoy, en más de un sentido, está desactualizado, pues como explica el teórico de la cultura Edward Said:

Nadie hoy es puramente una cosa. Las etiquetas como indio, o mujer, o musulmán, o estadounidense no son más que puntos de partida, que si son seguidos por la experiencia real por un momento, quedan rápidamente atrás.

Así lo dijo en “Cultura e imperialismo”

Por otro lado —y a riesgo de ensamblar una contradicción— el sepia sí es un tono “muy mexicano”. Hay un momento, en temporada de lluvias (cuando en Morelos y en Oaxaca ya salieron las hormigas chicatanas y los cerros están verdes, verdes) que cuando atardece y el cielo está gris, pero aún hay sol, en el que todo se pone un poco sepia y el ocre del adobe y las arcillas domina absolutamente la paleta visual.

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007 Spectre (2015)

¿Cabe la posibilidad de que en un extraño ejercicio de abstraer al increíble México a través de un solo recurso, los no tan ingeniosos creadores en cuestión optaron por una abstracción que, ciertamente, apela a una de nuestras más hermosas facetas?

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Casa de mi padre (2012)
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Breaking Bad (2008-2013)
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Nacho Libre (2006)
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Once Upon A Time in Mexico (2003)
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Casa de mi Padre (2012)
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Frida (2002)

Doctor en bicicleta: el proyecto solidario de un joven médico campechano

La historia de un joven médico mexicano que atiende comunidades aisladas de Campeche a bordo de una bicicleta (y sin cobrar por sus servicios).

La diversidad en México también se manifiesta de formas negativas. Así como hay una gran variedad de fenómenos culturales, tradiciones, etnias y paisajes, también hay un montón de problemas. Como respuesta, hay muchos mexicanos en acción, tratando de cambiar el panorama. 

Luis Fernando Hernández es uno de ellos y su proyecto, Doctor en Bicicleta, está para celebrarse, pero también para inspirarnos y, en la medida de lo posible, replicar. Doctor en bicicleta comenzó como un reto personal. Luis Fernando, joven médico de 27 años y originario de Campeche, decidió dedicar sus fines a semana a ayudar a las comunidades aisladas de su estado. 

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El sábado en la mañana, agarraba su bici y se lanzaba a los pueblos, buscando gente que necesitara su atención. Poco a poco se fue haciendo conocido y, además, compartía con los pacientes su teléfono e instaló una página de Facebook para que pudieran contactarlo y también conectarlo con nuevas personas. Nunca ha cobrado nada por este servicio.

El proyecto ha ido creciendo cada día más. En los últimos dos años ha llegado a atender a más de 5 mil personas. Y en comunidades como Cayal, Nohakal, Pueblo Nuevo, Tixmucuy, Bonfil y Melchor Ocampo ya lo conocen como el Doctor en Bici. Ayudado por su novia, Luis Fernando también organiza colectas de medicamentos, ropa, alimentos, juguetes y productos de higiene personal que lleva de forma gratuita a sus pacientes.

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Su labor es muy intensa: entre semana trabaja para pagar sus gastos en el Centro Médico Campeche, unidad de urgencias y los viernes organiza las consultas del fin de semana, identifica las comunidades donde hacen falta insumos, se encarga de las colectas y el sábado se lanza en la bici, siguiendo el itinerario; mientras su novia lleva en un automóvil todo lo recolectado.

La consulta no solo se trata de la revisión, en muchos casos implica alimentar, cambiar y asear a los pacientes. Como agradecimiento, la gente de las comunidades los alimentan y ayudan a ensamblar los espontáneos espacios de atención. 

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Doctor en Bicicleta ya es un Asociación Civil y Luis Fernando se ganó el tercer lugar del  Premio Kybernus al valor ciudadano (fue nominado por sus pacientes) y ya hay otros médicos que se han ofrecido a ayudarlo. 

Cuando empezó no sabía que se extendiera tanto, pero el Doctor en bicicleta ya es un miembro esencial de las comunidades a lo largo del estado. Como explica Luis Fernando el aparato de salud de nuestro país está pasando por muchísimos problemas: falta de insumos, personal, espacios y los médicos están frustrados por no poder ayudar.

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Pero él está seguro de que los gobiernos solos no van a resolver cada una de estas aristas. Todos podemos ayudar a que los demás salgan adelante. Como explica, sabia y elocuentemente: ayudar a los más necesitados es una manera de contribuir a mejorar la calidad de vida de todos.

Sin duda, sin estar saludables, no podemos hacer que mejoren las cosas. El cuerpo cuidado y fuerte debería ser prioridad y podemos hacerlo juntos. Lo más lindo es que todo se ha construido en la solidaridad y la confianza. Esta debería ser evidencia suficiente de que las cosas pueden cambiar, si estamos dispuestos a creer en el otro y echar una mano.

Visita el Facebook del Doctor en Bicicleta, ayúdale a difundir su causa y, si vives en Campeche, no dejes de ayudar con las colectas.  

También en Más de México: En este hospital de Chiapas los pacientes pueden pagar con café y maíz

*Fuente: “Doctor en Bici atiende comunidades rurales”, Iván Cruz para El Universal.

*Imágenes: Facebook “Doctor en Bicicleta”

El Museo Mexicano de Internet: ironía de la cotidianidad en tu timeline

La burla como recurso existencial abunda en nuestras calles y se archiva en una cuenta que es un Museo 'de a mentiras'.

Este programa es ajeno a cualquier partido político, galería o becaria/o del Fonca.

Museo Mexicano de Internet

 

El Museo Mexicano de Internet tiene un archivo vastísimo, que se recrea cada día, y eso que apenas abrieron en enero del 2019. Su recinto es una cuenta Twitter y otra de Instagram; la primera es la más conocida, con más de 60 mil seguidores, y tiene una labor de curaduría que nos representa en el caos, la ironía, la sátira, tres ingredientes harto mexicanos.

En este archivo interactivo, en el que abundan las fotos cotidianas de la vida urbana mexicana, se muestra una esencia que sorprende e identifica. Con gran sentido del humor este proyecto profundiza con imágenes de lo que está ahí, siempre, generando fascinación: esa constante burla y humor que inunda hasta los ambientes más escabrosos en estas tierras.

¿Burlarte de un sismo? ¿Es, en realidad burlarte del miedo? ¿Burlarte del miedo, o de la humillación, es un recurso existencial? Aparentemente sí, y en México lo vivimos todos los días. Y, aunque, si bien esta práctica tiene su contraparte, su lado oscuro, es verdad que nos ayuda a surfear la realidad con una especie de inteligencia emocional colectiva.

 

 

 

Si Nezahualcóyotl con nostalgia nos legó el: “¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos”, quizá nosotros seguimos, en esta la línea, haciendo un lugar de risa en cuanto tenemos oportunidad, lo que podría ser un espacio de miedo y ansiedad. 

Y, probablemente, lo más notable, es que este curioso ‘Museo’ se sale de la línea de los memes actuales pues casi solo usa fotos, rara vez un copy o texto, de esas veces que se cumple el cliché de que que las imágenes dicen más que las palabras: son como espejos de una filosofía que se manifiesta y reproduce todos los días en este país, de manera orgánica.

 

 

 

 

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )