Más de 100 albures mexicanos: un largo y profundo compendio

¿Qué son los albures mexicanos y por qué nos gustan tanto? Esgrima mental de la semántica cotidiana.

 

 “El albur debe ser fino (…) El albur es un ajedrez mental”

             Lourdes Ruiz (Campeona Internacional del Albur)

 

Se cree que el ingenioso juego de palabras del albur mexicano nació en la época colonial como una juerga entre mineros de la zona de Pachuca, Hidalgo, Sin embargo, los mexicas, en su cuecuechcuícatl (canto travieso), hacían alusiones eróticas, en ocasiones encubiertas (un tipo de doble sentido).

También, generalmente se le asocia a una código entre entendidos de estratos sociales con pocos recursos económicos, sin embargo, este juego, trasciende barreras socioeconómicas y es común, sobre todo entre los hombres (aunque también muchas mujeres lo usan ya) de manera lúdica, entre el erotismo, la sutil intimidación y el ingenio.

Su popularidad ha ido en aumento en los últimos años, sobre todo desde que en 1958 se publicó el libro de Picardía Mexicana, de Armando Jiménez, donde este desglosa el lenguaje de las calles de la Ciudad de México, entre él, los albures.

Esta curiosa pelea verbal requiere de destreza mental. Un albur es un juego en el que se intercambian frases con contenido (no directo) sexual con el fin de que la otra persona no pueda responder; las expresiones deben evitar toda connotación grosera o peyorativa. Generalmente si la persona no responde a los pocos segundos, ha perdido. Hoy incluso existe un Concurso Nacional del Albur y un diplomado dirigido por la “tepiteña” Lourdes Ruiz (Campeona Internacional del Albur). El albur se ha academizado, y en palabras de Ruiz:

Estoy convencida de que si en las escuelas dieran una hora de taller de albur, seríamos una potencia en matemáticas y ciencias exactas. Todo es agilidad mental.

Te compartimos 100 albures, que pueden ser desde nombres de personas, pueblos, animales, frases, el juego del lenguaje con connotación sexual quizá más popular del mundo. Antes de ello, te presentamos también las reglas del Concurso Nacional del Albur:

  • No se puede insultar directamente al contrincante.
  • No se pueden utilizar palabras soeces, lo que es causa de descalificación inmediata.
  • Se debe contestar el albur en menos de cinco segundos o se pierde.
  • No se puede repetir un verso.

 

 

Frases

1.  Donde pongo el ojo, pongo la vara

 

2.  No sacudan tanto el chile, que se riega la semilla

 

3.  No importa lo grueso, sino lo travieso

 

4.  Más vale prevenir que la mentársela

 

5.  No sacudas la cuna, que despiertas al niño

 

6.   Atrás se pide pero por delante se despacha

 

7.   Te cabe toda la razón. Tienes toda la razón adentro

 

8.  Ahí les van estos fierros hoy que es día de su bautizo

 

9.  En mejores tepalcates he frito mi longaniza

 

10.  No soy de Alvarado sino de Jalapa, o sea jalaspito

 

11.  No se apene, pásele joven

 

12.  Al chile pelón con suelas de hule vulcanizado

 

13.  Aquí huele a azucena

 

14.  Te molesto con el chile es que me agarra lejos

 

15.  Tú me la Pérez Prado con canciones de Agustín Lara

 

16.  Si sientes feo cuando me voy ¿Qué sientes cuando me vengo?

 

 17.  No me agarren el chiquito por que empieza a chillar

 

18.  No es lo mismo los huevos de la araña negra que aráñame los huevos negra

 

19.  Huele a obo… ¿Qué es obo? 

 

20.  Vamos a meterle el muñequito a la rosca

 

21.  Ya se descongeló el bisteck

 

22.  ¿En las taquerías, comes parado?

 

23.  El chico temido del vecindario 

 

24.  Tela Comex

 

25. No se hablan pero sí juegan

 

26.  No salgas, yo te chiflo

 

27.  Pobre pero pa los frijoles sí saco

 

28.  Yo no soy su pariente, pero vengo atrás de usted

30.  Recuerdo que la experiencia la agarraste de grande

 

31.  A la larga te acostumbras

 

Preguntas

32.  ¿Cual es el pájaro que lleva tenis?

R:EL pájaro con suelas.

 

33.  ¿Cuál es el pájaro mas caballeroso?

R: El que se para pa’ que te sientes.

 

34.  ¿Con queso bas o con queso Plas?

 

Nombres Propios

35.  Melo, Rosa

 

36.  Paty la Cabezona

 

37.  Tecla Varela Vergara

 

38.  Ailejo De Mivara

 

39.  Bertha Nates

 

40.  Aquiles Castro

 

41.  Aquiles Pico

 

42 . Aquiles Poncho Delano

 

43.  Salomé Tomás Rico

 

44. Virginia del Hoyo

 

45.  Elma Canon Lamas

 

46.  Benito Camelo

 

47.  Ana Bustos de la Vaca

 

48.  Jorge Nitales

 

49.  José Boquitas

 

50.  La Sra. Tecla Varela Bara

 

51.   Jose “Boquitas” Veloz

 

52.  Antonio T. En Sancho

 

53.  Agapito Lopez Casteh

 

54. Consuelo Yote

 

55. Paco Gerte

 

56.Dora Melcacho

 

57. Elber Gonzales

 

58. Elber Gudo Tomas

 

59 .Susana Horia

 

60 .Salomé Teerán Tiezo

 

61. Aniceto Medallas

 

62. Agapito Veles Ovando

 

63. El Coyote cojo de Laredo, Texas.

 

Pueblos famosos de Mexico

64. Tejeringo el Chico

65. San Jasmeo

66. San Casteabro

67. Tepiscoeloyo

68. Sumosoltlan el Grande

 

De otras lenguas

Japonés

69. Teyeno Tuoyo

 

70. Teruge Tumono

 

71.  Yokero Tuchico

 

72.  Tuchico Atako

 

73.  Yositoko Tukoshita

 

74.  Taroto Tuaro

 

75.  Tetoko Tuchico

 

Árabe

76.  Ben Jalam Elami

 

77.  Mohammed Labara

 

De comparativos

78.  No es lo mismo dormirse al instante, que dormirse en el acto.

 

79.  No es lo mismo palos en el monte, que montes en el palo

 

80.  No es lo mismo lino pásame el remo, que pásame el remo lino

 

81.  No es lo mismo apalear un techo, que techar un palo

 

82. No es lo mismo Huele a trastes que atrás te huele.

 

83. No es lo mismo la papaya tapatía, que tápate la papaya Tia

 

84. No es lo mismo calzones a bajo precio que aprecio tus calzones abajo

 

85. No es lo mismo el Consulado General de Chile, que el General con su chile de lado

 

86. No es lo papas en chile, que chile en papas

 

87. No es lo mismo La verdura, que verla dura

 

88. No es lo mismo Tener un hambre atroz, que tener un hombre atrás

 

89. No es lo mismo la cómoda de tu hermana, que acomodarme a tu hermana.

 

90. No es lo mismo chiles en el monte que móntese en el chile

 

91. No es lo mismo el Consulado General de Chile, que el General con su chile de lado

 

92. No es lo mismo, los montes de Tapachula, que tápate los montes chula

 

93. No es lo mismo los huevos de la araña negra, que aráñame los huevos negra

 

94. No es lo mismo Anita siéntate en la amaca, que siéntate en la amaca Anita

 

95. No es lo mismo enchílame esta gorda, que engórdame este chile

 

De piropos

96.  ¡Con esos pelotones se pone firmes mi general!

 

97.  ¡Quisiera ser mecánico para meterle mano a esa máquina!

 

98.  Quisiera ser ardilla para comerte, bellota

 

99.  Mamacita vamos a estacionar el trailer

 

100. Tú con tan buena herramienta y yo haciendo chambas a mano

 

101. Quién fuera noche para caerte encima 

 

La química del albur, fino y erótico ajedrez mental

El albur no es nada más la deliciosa y elusiva insinuación erótica, también es una manifestación de la forma en que los mexicanos abordamos la realidad.

El albur es una deliciosa y elusiva insinuación erótica. Aunque también puede ser un medio para humillar o someter. Es uno de los elementos más complejos en la cultura llamada mexicana y en el análisis de su química, de su estructura, se revelan algunos componentes clave sobre la forma en que nosotros abordamos la realidad.

Por eso, saber alburear, denota un ingenio inmenso y un manejo exquisito de la lengua y de la cultura local, particularmente de las referencias sexuales que discretamente se ocultan en nuestra cotidianidad. Pero además, demuestra una sensibilidad intensa a la forma en que se articula los más ínfimo de la materia aquella que llamamos identidad mexicana.  

El albur es erotismo puro

Porque es sugestivo e incitante. En palabras de Lourdes Ruiz, “La Reina del Albur” originaria del barrio de Tepito en la CDMX, además de ser unisex (porque sí, las mujeres también pueden ser albureras), debe ser fino, debe ser sutil y su presencia distorsiona el mundo, pero de a poquito en poquito; como si lo estuviera desvistiendo con cuidado. Aunque también es ágil y por eso, puede resultar muy divertido y hacer explotar en risas a quienes están poniendo atención y lo ven venir.

Y también es erótico por el sexo. Como dice Lourdes Ruiz, el albur es hablar de genitales, es traerlos a la conversación. En un país donde el sexo como tema nos cuesta tanto trabajo, echar un albur es una forma adecuada, paradójicamente, de erotizarnos. En palabras de la investigadora Lucille Herrasti, que el albur sea divertido hace al tema tabú mucho más accesible.

Quién sabe: tal vez entre tanto chile y papaya, finalmente nos den ganas de gritarle a las cosas por su nombre.

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El albur es una competencia

Es un asunto de ganar y perder. Es un verdadero deporte, mucho más que un arte. Y es competencia de muchas maneras. Para empezar, es “superior” el que se alburea mejor a otro y, además, hay sin duda algo extremadamente malicioso en el el doble sentido, en hacer que el otro se entretenga larga y profundamente con algo que simplemente no termina donde uno estaba pensando, pero sí acaba por alburealo.

Ahí en la competencia, también radica la violencia del albur que tanta mala fama le ha traído, pues en lugar de ser vehículo de placentero ingenio, lo hemo transformado en nefasta manera de hacer sentir mal; particularmente a las mujeres que no se están prestando al juego. Eso es, sobre todas las cosas: un juego (ensombrecido y todo), pero no es lo mismo picar con palabras, que regalar palabras picantes.

El albur es un ajedrez mental. Y por eso es fino en su forma y no cualquiera la tiene lo suficientemente rica, como para darse un albur. ¿Rica qué? La mente, por supuesto, el vocabulario, las habilidades técnicas para construir una frase ingeniosa que, incidentalmente, te la esté metiendo toda. ¿Toda qué? la fonética engañosa, claro, o la polisemia tramposa o un tonito malicioso que, la verdad, te está albureando.

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El albur es una manifestación de la forma en que los mexicanos abordamos la realidad

Sin duda, porque su complejidad no solo expresa que somos capaces de abordar hasta los temas que nos dan terror, evadiendo las palabras que les corresponden, también porque nos recuerda que la infraestructura de la identidad mexicana tiene fugas por todos lados y por esas fugas se desborda, se riega y se escurre.

Y claro que el albur tiene sus primos en otros lados. Del francés viene la expresión “double entendre” o “doble entendimiento” que también usan los ingleses para referirse a esos mensajes “impropios” que se ocultan en frases del lenguaje coloquial.

Pero el albur tiene algo especial, puede extenderse muchísimo, puede llevarse a cualquier extremo, transferirse a cualquier objeto, combinarse con cualquier situación y transgredir toda clase de conceptos.

Sus orígenes no nos quedan claros, así como para justificar históricamente que son nuestros. Susannah Rigg, una periodista inglesa viviendo en México trató de descifrarlos. Una propuesta interesante es que se originaron en la conquista, cuando los indígenas obligados a aprender español, encontraron formas divertidas y relativamente ofensivas de jugar con el lenguaje impuesto y burlarse secretamente de los españoles con las herramientas que ellos mismos les habían dado. Una cucharada de su propia sopa, sin albur, porque sería demasiado.

Y este no es el único hueco cósmico que abren los albures. En la vida contemporánea, como explica el maestro Gregorio Desgarennes a Susannah Rigg, el albur es una resistencia al “hablar bien” que le exigen las clases altas a las bajas. Es una forma de identificarse en los barrios, de generar un sentido de confianza y pertenencia.

Alfonso Hernández y Rusbel Navarro que enseñan a alburear junto a La Reina del Albur en Tepito, dicen que esta es una forma de las clases bajas para usar el humor frente al poder y las tragedias: “El albur transforma las palabras cotidianas en una experiencia transgresiva del lenguaje.”

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Lo mismo pasa con nuestra forma de describir periodos de tiempo. Con una dosis de mexicano ingenio, la palabra “ahorita”, que comúnmente significa “en este preciso momento”, se transforma en “ahooooriiiiita”: “en alguna hora, no sé bien cuál”. ¡Ah pero ahorirititita! Que sí significa ya, en este mero momento.

Así mismo funciona el albur, es una corrupción del espacio, del tiempo y la forma. Y, la mera verdad, es que a los mexicanos nos gusta que nos corrompan. Nos gusta la vida dura. Y no por dura, sino por sus potenciales para hacerla flexible: preferimos no hacer caso del tiempo que ordena, preferimos hacer confusas las palabras claras.

Tal vez el albur existe porque nosotros sabemos que los huecos cósmicos permiten flexibilizar la experiencia del mundo y vertirse en él desde el lado más sensible; desde el cuerpo, pues, la superficie contra lo que chocan las cosas. ¡Ah porque nos encanta que al cuerpo le estén dando y dando! Pero, francamente ¿a quién no?

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50 dichos y refranes mexicanos sobre el trabajo

Al trabajo puede analizársele desde distintos puntos de vista, y los refranes y dichos, son una muestra de ello.

Los refranes y dichos son como teorías populares. Frases que van haciéndose parte de la sabiduría popular a partir de las conclusiones de la propia experiencia. Generalmente un dicho se volverá famoso si es que cada vez más personas coinciden con el mensaje.

Sobre el mismo tema, los dichos y refranes populares de un país pueden incluso contradecirse, y a veces sucede así, pues un mismo asunto visto de dos puntos de vista antagónicos incluso podrían sonar atinados; paradojas de la vida misma.

Sobre el tema del trabajo, compartimos este compendio, en el que se honra el valor del esfuerzo y se enarbola como manera de éxito. Aunque también existen los dichos sobre la necesidad del capital y trabajo conjuntos, ya que de lo contrario, el trabajo se convierte tan solo en esfuerzo diario.

Te compartimos esta mezcla de filosofía, donde, se cree que incluso aunque se tenga capital, sin emprendimiento suele perderse. El trabajo, así, es motor ineludible.

Estos refranes fueron formándose después de la conquista, muchos con influencia española, otros también empleados en otras partes de Latinoamérica:

 

A darle que es mole de olla

A Dios rogando, y con el mazo dando

A juventud ociosa, vejez trabajosa

Antes que acabes, no te alabes

Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima

Al mal trabajador no le viene bien ninguna azadón

A más manos, menos trabajo

Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión

Al que madruga, Dios le ayuda

Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue

A quien trabaja, no le falta su paga

A quien lo quiere celeste, que le cueste

Al trabajo por su vejez, no le engañan ni una vez

Bien cena, quien bien trabaja

Cada quien mastica con los dientes que tiene

Cuesta más guardarlo que ganarlo

Dudoso es heredar y seguro trabajar

Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo

El flojo trabaja dos veces

El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar

En cualquier trabajo u obra, el que no ayuda estorba

Es virtud el trabajar, como también el guardar

El que trabaja por necesidad, poco tiene y poco gana

El que tiene tienda que la atienda, y si no que la venda

El que no da oficia a su hijo, lo enseña a ser ladrón

El trabajo y la economía son la mejor lotería

Hace más el que quiere que el que puede

Hace más una hormiga andando que un gigante parado

La ociosidad es la madre de todos los vicios

Las gallinas ponedoras, temprano van a sus ramas

Lo que más trabajo cuesta, más dulce se muestra

Lo que no se empieza, no se acaba

Más fácil es la obra juzgar que en ella trabajar

Mejor se guarda lo que con trabajo se gana

Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa

Ni tarea que no te den, ni caballo que tu no ensilles

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy

No hay atajo sin trabajo

Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador

Premio de trabajo justo, son honra, provecho y gusto

Quien con amor trabaja, al otro le lleva ventaja

Quien huye del trabajo, huye del descanso

Quien mucho abarca, poco aprieta

Quien tarde se levanta, todo el día trota

Sufre por saber, y trabaja por tener

Todo por servir se acaba… y acaba por no servir

Trabajo de común, trabajo de ningún

Trabajo sin provecho es hacer lo que está hecho

Vale más paso que dure, y no trote que canse

 

Conoce sobre los cantos eróticos nahuas

La tradición erótica de diversos grupos nahuas queda plasmada en esta compilación de cantares.

En los cantos eróticos, la motricidad lúbrica de los gestos, la voluptuosidad lasciva de la danza, la sensualidad de la voz, el sonido deleitoso de los instrumentos, así como la ambigüedad libidinosa o la refinada lujuria de las palabras, suscitaban placeres con matices distintos según el género.

Patrick Johanssen

Los estudiosos no se han puesto aún de acuerdo. Se desconoce por qué en los conocidos Cantares Mexicanos, los religiosos del siglo XVI permitieron que se transcribieran Cantos mexicas de índole erótica.

Las teorías apuntan a que, de hecho, ello sucedió pues no era muy directo el erotismo inmerso. Se trata de algún modo de lo que hoy conocemos como albur, y que de hecho en la cultura mexicana proviene de raíces prehispánicas.

Estos Cantos aún hoy persisten. Tenemos tradiciones orales en los Cantares Mexicanos que muestran la tradición erótica, que en algunas fiestas y bailes traviesos, esta se manifestaba abiertamente y con un toque lúdico y simpático en la cultura nahua.

Para el prestigiado investigador Patrick Johanssen, según el contexto, el erotismo nahua podías ser desde sutil hasta exagerado, o bien, disfrazado con el ingenioso albur. Al respecto de estos distintos cantos eróticos nos dice:

El xopancuícatl, ‘canto de primavera’, era el más discreto de los cantos eróticos. En el cuecuechcuícatl, ‘canto travie- so’, la libido se canalizaba ritualmente hacia los ámbitos religiosos para re-energetizar el cosmos. En el cihuacuícatl, ‘canto de mujeres’, Eros se volvía ofensivo, irónico, sarcástico, para derrotar al varón. El canto de ancianos, huehuecuícatl, esgrimía también el escarnio, un ingenio sarcástico y un erotismo lúdico, pero para distraer y recrear. El cococuícatl, ‘canto de tórtolas’, como su nombre lo sugiere, manifestaba una jocosa sensualidad relacionada con la intimidad matrimonial. Todos estos géneros eróticos tenían en común una lascividad gestual y dancística, así́ como un lenguaje ambiguo, preñado de sentidos potenciales que llegaban a constituir, a veces, lo que hoy se consideraría en México como un albur.

Fragmentos eróticos en distintos Cantos

Como mencionamos, los cantos abordan el erotismo desde diversos lugares. A continuación algunos ejemplos de estas perspectivas:   

Cuecuechcuícatl ‘canto travieso’

Respecto a este lúdico díálogo entre la sexualidad y el rito Johanssen nos dice:

Además del carácter lascivo de la danza, el cuecuechcuícatl escondía en palabras y frases con doble sentido un erotismo que contagiaba la sacralidad y la risa a los partici- pantes y espectadores del acto ritual, pero que buscaba también propi- ciar la fecundación y el crecimiento de las plantas. En un cuecuechcuícatl contenido en el manuscrito Cantares mexicanos, el crecimiento de la flor remite, mediante una metáfora, a la erección del pene:

Momamalina zan ic ya totoma ho ohuaya ca nicalle.

(CM, 1994: fol. 67r)


Crece (enredándose) luego se desfaja ho ohuaya:

soy el dueño de la casa.

Cihuacuícatl ‘canto de mujeres’

Se trata de un canto más directo respecto a lo sexual. No tan vinculado a lo ritual sino más bien a lo profano.

Tla noconahahuilti aylili aylilililili i
Iolotzin ololo oyyaye ayyo
Zan nictócuil ehuilia zan niquiquixhuia ho oo

(CM, 1994: fol. 72r)

Le doy placer aylili aylilililili i
a su olotito, ondula oyyaye ayyo.
Yo sólo le levanto nuestro gusano y lo hago estar recto ho oo.

Huehuecuícatl ‘canto de ancianos’

Es un canto baile en el que el anciano se representa con su vastón; uno que hace alusión con comicidad del juego del erotismo pasado en comparación al que puede aludir la figura del bastón; un hombre cercano a la muerte y de una historia erótica recorrida.

Cococuícatl ‘canto de tórtolas

Estaba hecho exclusivamente para los recién casados; canto erótico-amoroso que era puesto en escena en las bodas. Este baile se hacía enfrente de los esposos, uno de alegría. “A nivel expresivo, este género de cantos manifiesta un lirismo profundo, pero tiene matices cómicos y sexuales. Se cantaba al ritmo del tambor”.

Mayormente el erotismo nahua era indirecto, en forma de metáforas y albures, aunque también existen alusiones muy directas en los Cantos antes mecionados, como:

¿Tictzitzinequi in nochichihualtzin? (CM, 1994: fol. 72r).

¿Quieres agarrar mis pechos?

¿Normalizado o encubierto? Al parecer el erotismo nahua figuraba de las dos maneras. En ciertos contextos era aceptado, celebrado, incluso vuelto un lúdico placer; en otros más bien era una manera de amor íntimo únicamente; también llegó a ser un hermoso ritual de fecundidad.

Lo cierto es que el erotismo estuvo presente de manera importante y frecuente en esta cultura donde prevaleció entre la metáfora, el albur, los eufemismos y la cotidianidad.

 

*Fuente:

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )